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Los personajes  de Slayers pertencen a su creador. De ninguna forma me estoy adjudicando  posesión alguna sobre ellos.

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"Embajador,  compórtese." Exigió Shinmiri un tanto indignada, recuperándose y quitando la  mano que el embajador capturara.

Val estuvo de pie en un segundo,  sonriendo de una forma que Shinmiri no pudo menos que retroceder un poco más  hacia la puerta de salida de la habitación.

*Ahh... ni pienses que te vas  a escapar ahora.* Val sonrió más aún sabiendo que estaba asustando a la  usualmente fría capitana.

Una figura se asomó a la puerta abierta de la  habitación.

"Val..." La voz profunda de la quimera lo  distrajo.

"¿Zel, qué sucede?" Preguntó algo más calmado. La quimera le  echó un vistazo a ambos. La capitana parecía lista para salir corriendo en  cualquier momento y Val simplemente se veia como siempre. No pudo menos que  levantar una ceja en curioso ademán al percatarse que por unos breves segundos  la capitana había mostrado un tinte rosado en las mejillas.

"¿Zelgadis?"  Val inquirió nuevamente.

"Ah... sí, es el Ryuu Dorei, se aproxima a la  isla." Le informó Zel. Val le devolvió una mirada extrañada. "La Reina desea que  ambos se preparen para recibir a la Ruu Miko." Ahora volvió su atención a la  capitana.

"Hai." Dijo secamente Shinmiri, haciendo el ademán de salir de  la habitación. Pero Val la detuvo.

"Capitana, lo que dije hace unos  segundos no es broma." Le trató de mostrar algo más de seriedad. Shinmiri  simplemente se soltó bruscamente y Zelgadis la dejó pasar.

"Val... ¿qué  le hiciste a la capitana?" Preguntó curiosa la quimera siguiendo con la vista la  furiosa figura de la capitana.

"Nada Zel, la capitana debe aprender a  relajarse un poco..." Dijo como pensativo y luego añadió con una sonrisa. "¿Y  quién mejor que el propio embajador para mostrarle cómo?" Zel le dio una mirada  cansada.

"Te va a matar... ...lentamente." Suspiró volteando los  ojos.

"Lo sé." Val sonrió.

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Lina bajó con paso  seguro del Ryuu Dorei para encontrarse con el ahora embajador Val y con la  capitana de la guardia real, Shinmiri, quienes la escoltaron a la presencia de  Zelas. Allí Lina le comunicó su petición a la Reina. Quería que Xellos la  ayudara a leer unos pergamisno que tenía en su poder. Le explicó a la Reina que  los mismos eran frágiles y que no podía moverlos demasiado por miedo a  destruirlos, pero que si era de su agrado que Xellos fuera a su barco a verlos  se lo agradecería mucho.

La Reina no vio problema alguno en la petición  de Lina y accedió, finalmente pudo hablar con Xellos, pero no a solas. Lina tuvo  que ir a uno de los salones del palacio para encontrarse con ambos  ex-embajadores. Allí expuso nuevamente su petición y finalmente Xellos accedió  con la condición de que Filia pudiera ir con él a bordo bajo la excusa que no  podía dejar de estar un minuto sin ella.

En ningún momento Lina había  sentido que Filia tuviera poderes mágicos por lo que pensó que no sería problema  alguno si ambos visitaban el barco, incluso podría utilizarla para obligar a  Xellos tomándola como rehén para que leyera correctamente los pergaminos. Porque  de una cosa estaba segura, en el momento en que supieran la verdadera intención  con respecto al hechizo contenido en los pergaminos Xellos se iba a negar  rotundamente, así mismo Filia y el mismo Gourry.

Suspiró aliviada cuando  finalmente acordaron la hora en que ambos subirían al barco. Con un leve gesto  se despidió de ambos y se dirigió a su barco, contenta de que todo estaba  saliendo como había planeado hasta el momento.

//A sucker for your  touching... A sucker for your teasing... but I'm not out to sneak a feel, I  wanna get to freak for real.//

Gourry la observó subir al barco con una  mirada perdida y una sonrisa tonta. Estaba realmente feliz de que Lina  finalmente accediera a ir a Hikari. Allí le presentaría a sus padres y estaba  seguro de que la haría cambiar de opinión con respecto al asunto de que su vida  sólo estaba en el mar y la aventura. Suspiró, estaba enamorado de la hechicera  de la misma forma en que ella estaba obsesionada con él.

Un leve reflejo  de tristeza se asomó en aquellos ojos azules pero se disipó de inmediato al ver  que Lina se acercaba.

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Luego que Lina saliera del salón  ambos esposos se permitieron respirar más tranquilamente.

"Pudiste sentir  eso?" Le preguntó Xellos a Filia. La ex-embajadora asintió con  tristeza.

"Sí. Crees que debamos tener cuidado, amor?" Le preguntó  preocupada. Xellos no le respondió de inmediato.

"Fi-chan, Lina es un ser  muy poderoso. Si no lo fuera no habría podido vencer al dragón Gaarv. Cómo lo  hizo no estoy seguro, pero lo destruyó y sobrevivió." Se acercó a Filia y la  abrazó suavemente.

"Según tengo entendido, el dragón le ofreció su propio  poder. Si eso es cierto entonces cabe la posibilidad de que Lina haya conservado  ese poder luego de destruir la forma física del dragón."

"Si tienes razón  vamos a necesitar toda la ayuda posible." Susurró Filia mientras se recostaba  del pecho de su amado. Xellos asintió.

"Pero pude sentir algo más..." Le  dijo Filia algo insegura. Xellos levantó una ceja  curioso.

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Lina no podía estar más ansiosa. Revisaba una y  otra vez su camarote asegurándose de que todo estuviera en su lugar. Los mapas  sobre la mesa, sus amuletos debidamente asegurados sobre sus muñecas, su cuello  y su cintura. Sabía que necesitaría que Gourry estuviera presente por lo que  debía ser cuidadosa. El rubio parecía saber cada pensamiento de ella y hasta la  había sorprendido algunas veces adelantándose a sus deseos.

Apenas  faltaba media hora más y Gourry le pertenecería por la eternidad. El pensamiento  la hacía sentir mucho más animada y le daba la certeza de que sus acciones  estaban más que justificadas. Un leve toque a la puerta del camarote la sacó de  sus cavilaciones.

"Adelante." Vio a Gourry asomarse tímidamente y le hizo  ademán para que pasara.

"Oi, Lina, ¿podría hablar contigo?" Lina lo  observó detenidamente. Gourry parecía estar más nervioso que de costumbre y no  la miraba a los ojos. ¿Acaso se había arrepentido de lo que había pasado entre  ellos? Trató de suprimir la punzada que comenzaba a sentir en su  pecho.

"Claro Gourry. ¿De qué quieres que hablemos?" Le dijo tratándo de  no mostrar su propio nerviosismo.

Gourry dio un paso adelante y varias  veces trató de comenzar a hablar. Lina se estaba  impacientando.

"¿Gourry?" Trató de animarlo a hablar. Gourry la tomó de  la mano y finalmente se animó a mirarla a los ojos.

"Lina... yo sólo  quería decirte..." Apenas podía escucharlo y Lina supo que lo que el príncipe  iba a decirle tenía que ser sumamente importante. No podía ser que Gourry se  estuviera arrepintiendo de todo, sus ojos no mostraban ningúna clase de  remordimiento ni tristeza, sólo nerviosismo.

"¡¡Gourry!!, ¡me estás  matando de la curiosidad! Ya dime qué sucede..." Le instó Lina apenas  conteniendose.

El príncipe se inclinó y capturó sus labios con vehemencia  y ella le respondió de inmediato. Lina tuvo que aspirar profundamente cuando  Gourry la dejó ir por unos segundos para volver a besarla. Era la primera vez  que el rubio le exigía tanto en un beso. La cabeza le daba vueltas mientras el  corazón le latía fuertemente en el pecho. Sólo pudo sujetarse de la camisa de  Gourry débilmente cuando finalmente el beso terminó y casi perdió el balance  cuando el rubio la soltó y puso la rodilla en el suelo mientras sujetaba una de  sus manos y quitaba el anillo que lo identificaba como príncipe de su dedo para  ofrecérselo a Lina.

"Aishiteru Lina-chan. Cásate conmigo." Le dijo con  voz temblorosa. Lina se quedó con la boca entreabierta por la sorpresa y apenas  podía moverse. Se quedó viendo el anillo fijamente mientras Gourry esperaba la  respuesta. Después de un rato logró recuperar algo de su voz.

"Pero  Gourry, sabes que ninguno de los dos desea renunciar a la vida que lleva..."  Titubeó.

"Eso no importa Lina. Si me amas como yo te amo a tí, estoy  seguro que podremos encontrar una solución para todo lo que se interponga entre  nosotros." Le dijo con seguridad apretando la mano que sujetaba con ternura.  Lina aún no podía decidirse, realmente no entendía con claridad lo que Gourry le  estaba proponiendo.

"Lina... Quiero entregarte todo lo que soy, todo lo  que represento y todo mi ser, mis caminos, mi amor. Quiero darme todo a ti sin  reservas, sin remordimientos y ser tuyo por el tiempo que me quede de vida y por  el tiempo que exista después. Y quisiera saber si tú te entregarías a mí de la  misma forma, eso es lo que muero por saber." En su voz se dejaba notar la  ansiedad que sentía.

Lina sólo atinó a fijar sus ojos en los de Gourry.  Aquellos ojos celestiales que la traspasaban hasta el corazón la observaban  llenos de esperanza. Volvió a sentir una punzada en el pecho pero esta vez no  era de miedo ni de dolor. Su corazón se estaba estremeciendo fuertemente y  sentía que todo su cuerpo había sido golpeado por la inmensidad de los  sentimientos que Gourry le acababa de expresar. Sin poder evitarlo una lágrima  se deslizó por su mejilla. Primero una y luego otra, hasta que ya no pudo  contenerse y se echó en los brazos de Gourry llorando a lágrima  viva.

Gourry no podía entender qué le sucedía a Lina, simplemente se  limitó a abrazarla suavemente mientras trataba de calmarla, con el anillo aún en  su mano.

Una vez más Gourry se había adelantado a todos sus planes y una  vez más le había ganado. Lina aún sollozaba suavemente cuando finalmente pudo  recuperar su aliento. Soltó un poco el abrazo con el cual tenía sujeto a su  príncipe y levantó la cabeza sin mirarlo, buscando sus manos. Finalmente  encontró lo que buscaba. Tomó el anillo y lo deslizó en su propio  dedo.

"Sí Gourry... quiero amarte como me amas tú." Le dijo con voz  entrecortada y le dio un beso en la frente que sintió puro y sagrado, como si  acabara de sellar un pacto inquebrantable entre ella y el ser que apenas acababa  de descubrir que amaba. Porque Lina sabía que deseaba a Gourry, deseaba tenerlo  a su lado, deseaba que permaneciera con ella, incluso había llegado a desearlo  como si fuera una mera propiedad, pero aún no sabía que lo amaba. Gourry la  conocía demasiado y aquellas palabras habían roto en ella la muralla tras la  cual había ocultado su alma de todos los demás por tanto  tiempo.

"Aishiteru Gourry, aishiteru." Le susurró mientras plantaba besos  en todo su rostro. Ahora sentía que un enorme peso se había levantado de sus  hombros. Las lágrimas volvieron a bajarle por el rostro al entender lo que había  estado a punto de hacer. Nunca había existido la necesidad de obligar a Gourry a  quedarse a su lado o a amarla, había sido tan egoísta que le dolía. Y mientras  más lo pensaba más fuertemente quería llorar. Pero estar en ese momento en los  brazos del príncipe era lo único que necesitaba para sentirse  perdonada.

Un toque en la puerta los sorprendió a ambos. Los  ex-embajadores habían llegado y Lina no tuvo siquiera tiempo de levantarse  cuando la puerta se abrió. Gourry la ayudó a ponerse en pie mientras ella  trataba de esconder un poco el rostro para que no se dieran cuenta de las  emociones que aún la seguían estremeciendo. Los recién llegados los observaron,  primero con curiosidad y finalmente con una sonrisa de entendimiento. Filia no  pudo evitar suspirar aliviada mientras apretaba la mano de Xellos quien le  devolvió una afectuosa sonrisa.

"Lina-san, me preguntaba si aún deseas  que te ayudemos con los pergaminos." Le dijo Xellos con  amabilidad.

"Ahh... pues... Creo que ya no estoy interesada en los  pergaminos." Dijo bastante sonrojada. Si había pensado que iba a sorprender al  ex-embajador se había equivocado completamente.

"Eso es una muy buena  noticia." Secundó Filia mientras se acercaba a Lina para darle un abrazo que la  hechicera devolvió de inmediato y con intensidad.

"Felicitaciones Su  Alteza." Le dijo Xellos al príncipe mientras hacia una leve  reverencia.

"¡Xel-kun!" Dijo Filia algo emocionada mientras tomaba a Lina  de los hombros y la observaba fascinada.

"¿Qué sucede  querida?"

"Sí, ¿qué sucede?" Repitió Gourry asustado. Filia le hizo señas  a Xellos para que se acercara y cuando estuvo cerca le hizo poner la mano sobre  el vientre de Lina que le provocó un leve tintineo. No pudo menos que abrir los  ojos asombrado.

"¿A esto te referías cuando dijiste que sentías algo  más?" Le dijo estupefacto.

"¡¿Qué?!" Dijo Lina confundida.

"Yare,  yare Lina-san, ¿me podría decir si se ha portado mal ultimamente? ¿Digamos hace  como unas semanas atrás?" Dijo con cierto aire de galeno y sin poder evitar una  sonrisa pícara.

"¿Nani?" Le dijo Lina con sospecha mientras Filia dejaba  escapar una risita y se le acercaba al oído para susurrarle algo. Lina se quedó  sin habla por unos segundos y luego miró a Gourry sonrojándose de la cabeza a la  punta de los pies.

Filia volvió a reir ahora en complicidad con Xellos.  "¿Amor, te parece si le damos un tiempo solos?" Le dijo la ex-embajadora a su  esposo, quien prontamente hizo una profunda reverencia y tomando a Filia del  brazo la llevó afuera cerrando la puerta tras de sí.

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Ruu Miko
Capítulo 15
Mi Angel
Capítulo 16
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