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Queda prohibida la publicación  de este fic en cualquier página que no sea la del autor o alguna de Karoru  Metallium.

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Las advertencias del primer capítulo aplican a  este también, sino sabes cuáles son te las repito.

Aviso Importante: esta  historia es completamente Yaoi, con Xellos como personaje principal. Entiendo  que es un NC17 muy explícito, hentai, especialmente la segunda parte. Así que si  eres homófobo/a te aconsejo que no continues, si lo haces es bajo tu propia  consciencia y responsabilidad. Por lo demás, si no te molesta, adelante.

Y si pensaron que la parte anterior era  hentai con esta seguro que se van de  espaldas.

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"Karoru-san, si el primer regalo te gustó, el  segundo te va a gustar más."

El rubio se detuvo al lado del sacerdote.  Era evidente que la escena previa lo había excitado considerablemente y se  notaba mucho más ahora que estaba de pie, pero era como si no le importara.  Después de todo... era su turno.

Las chicas se habían reacomodado en el  sofá y Karoru se entretenía acariciando los sedosos cabellos del pelirojo, quien  con los ojos entrecerrados, observaba la escena que comenzaba a desarrollarse  frente a ellos. Una especie de ronroneo satisfecho escapaba de vez en cuando sus  labios.

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Zechs ni siquiera esperó a que el sacerdote lo  invitara a quitarse la ropa. El saco rojo con sus emblemas yacía tirado en el  suelo y trabajaba ágilmente en los botones de su blanca camisa. Xellos sonrió  complacido y se alejó un poco del impaciente joven. Con un gesto de su mano hizo  aparecer una pesada silla de curiosa apariencia, sin brazos con el asiento y  espaldar forrados en pana púrpura.

**We're living in a world full of  illusion...**

"Algo impacientes, ¿ne?" Le dijo el sacerdote al tiempo que  se sentaba. El rubio le devolvió una encantadora sonrisa al tiempo que se  deshacía de la nívea camisa con algo de violencia y una mirada predadora en sus  ojos azules.

**Everything is so unreal...**

"No es problema alguno  o sí." Le replicó Zechs y sin mucho miramiento se acomodó con agilidad en el  regazo del sacerdote de suerte que su excitación rozó con la del sacerdote  provocándole un curioso gemido al pelimorado.

"No... para nada." Dijo el  sacerdote tratando de sonreir.

**My mind is in a state of  confusion...**

"Bien." Y sin más tomó con fuerza los cabellos del  demonio, tirando con violencia y obligándolo a mirarlo a los ojos para luego  inclinarse y reclamar la boca que hacía unos momentos había dado placer al  pelirojo. Mientras lo besaba salvajemente no soltó por un momento la presión en  la nuca del sacerdote. Xellos gimió profundo en su garganta al tiempo que  sujetaba las caderas del rubio y las acercaba con fuerza a las suyas, ganando un  gruñido del barón.

**But I can't deny the way I feel...**

Zechs  terminó abruptamente el beso, jadeando profundamente y fijó sus claras órbitas  en el sacerdote. "Tienes demasiada ropa y a Karoru-san le gustaría disfrutar más  del espectáculo."

"¿Te gustaría remediar esa situación?" Le respondió el  demonio seductoramente. El rubio sonrió con picardía y no perdió tiempo en  comenzar a quitar los botones de la camisa que llevaba el sacerdote. No bien  había abierto los botones de arriba deslizó la camisa dejando los pálidos  hombros al descubierto.

Xellos por su parte había deslizado sus manos por  dentro del pantalón del piloto acariciándo la piel de su trasero, otro ronco  gemido, entremezclado con una súplica acusió la necesidad del sacerdote de  sentirlo contra su propia piel. Zechs sintió que en el lugar donde estaban  posados los dedos del demonio ahora podía sentir una punzante molestia. Xellos  deslizó las manos fuera del pantalón y acarició los muslos del barón. Unas  afiladisimas garras recorrieron la blanca tela y finalmente deslizó dos dedos a  cada lado de la cintura del pantalón.

Antes de que Zechs pudiera siquiera  protestar Xellos había desgarrado del pantalón a ambos lados hasta las rodillas  del rubio. Su aliento quedó atrapado por unos instantes al sentir aquellas  garras rozar la piel de sus caderas y muslos. Una línea enrojecida se marcó en  la piel, no obstante, no llegó a salir ni una sola gota de sangre.

**I'm  a man of flesh and bone...**

Ahora el barón estaba completamente desnudo  hasta las rodillas. Xellos tiró de los jirones, dejándolo completamente desnudo.  La camisa roja acompañó prontamente los jirones cuando Zechs unió sus labios  violentamente con los del sacerdote. Sus manos buscaron el cierre del pantalón y  pronto los negros pantalones de cuero estuvieron junto a la camisa ropa y los  restos de la ropa de Zechs Merquis.

Con otro violento beso el barón  empujó sus caderas sobre las del sacerdote provocando un profundo gemido cuando  las erecciones de ambos se encontraron en una infernal fricción. Xellos no pudo  evitar empujar sus caderas, mientras producía un gemido ronco y profundo. El  calor y la excitación eran demasiados y su cuerpo demandaba pronta satisfacción.  Pasó su mano al trasero del rubio piloto y sin aviso alguno deslizó dos dedos en  su interior.

Zechs se tensó completamente echando la cabeza hacia atrás  mientras dejaba escapar un fuerte grito, enterrando sus dedos en la piel del  sacerdote y Xellos sonrió, moviendo sus dígitos levemente. El barón dio un hondo  suspiro que fue cortado por el movimiento de los dedos de Xellos en su interior.  Un tembloroso jadeo escapó sus labios mientras cerraba fuertemene los ojos y  finalmente un largo gemido cuando el sacerdote rozó aquel íntimo  lugar.

Xellos se sorprendió levemente al sentir que el barón comenzaba un  leve ritmo contra su mano y comenzó a acariciar su pecho suavemente. Cuando  pensaba en añadir otro dígito Zechs lo tomó de la muñeca y quitó su mano. Un  leve gesto de enojo se asomó a sus ojos pero se disipó en el momento en que  captó los movimientos del rubio.

Zechs se había levantado un poco de la  silla y con una sonrisa seductora se posicionó sobre su erección. En el momento  Xellos dudó de las intenciones del barón, apenas habían comenzado, apenas lo  había preparado... El instante duró apenas unos segundos porque lo siguiente que  supo era que aquella cálida estrechés lo envolvía apretadamente hasta el final.  Su boca se abrió en un grito mudo y se aferró a las caderas del rubio sintiéndo  la pulsación de aquella carne que lo envolvía y la pulsación de la suya propia.  Tuvo que hacer un supremo esfuerzo para controlarse y no terminar allí mismo el  juego.

**Rapture, rushing through my veins...**

La respiración de  ambos se había vuelto entrecortada y ninguno osaba moverse. Cuando los  deliciosos espasmos que provocaba la unión de sus cuerpos se calmaron un poco.  Xellos volvió a respirar, permitiendo que sus manos abandonaran las caderas del  rubio para acariciar la suave piel de sus muslos en un gesto apreciativo. La  sonrisa había vuelto a sus labios, aunque no llena de ironía. Echó la cabeza  hacia atrás para descansarla en el espaldar de la silla y poder ver a la cara al  rubio que permanecía con los ojos cerrados y una expresión de éxtasis  total.

Continuó acariciando los muslos, luego las caderas y los costados,  urgiéndo al rubio a moverse. El conde no se hizo esperar y comenzó un ritmo  enloquecedoramente lento. Xellos podía sentir aquella aterciopelada calidez  rodeándolo estrechamente mientras él se deslizaba con un poco de dificultdad  dentro de ella. Dejó ir la cabeza hacía atrás mientras levantaba las caderas,  hundiéndose más dentro del rubio. Se le hizo imposible evitar un gemido  placentero cuando el rubio contrajo deliberadamente los músuclos alrededor de su  erección.

**Passion, flaming, in my heart...**

Se arqueó en la  silla, perdiendo cada vez más el control sobre la situación. Zechs se inclinó  hacia él y comenzó a besarle el cuello mientras continuaba cabalgándolo y  aumentando el ritmo. La sonrisa se había perdido para dar lugar a una expresión  cargada de pasión y deseo. Deseo de continuar en lo alto de aquella agitada  marea y deseo de caer precipitadamente al abismo blanco que se  acercaba.

Un grito encontró el camino fuera de su garganta cuando las  hábiles manos del rubio pellizcaron suavemente sus pezones a la misma vez y  empujó sus caderas con fuerza como si una corriente eléctrica lo hubiera  recorrido justamente a todo lo largo de su sexo. Zechs gimió al sentirlo rozar,  con el movimiento, aquel suave lugar que le provocaba un placer aún  mayor.

El sacerdote acababa de perder control sobre sus acciones y se  había sometido al demandante ritmo con el cual era cabalgado, los rosados labios  entreabiertos, dejando escapar dulces jadeos y deliciosos gemidos. Sus manos  trataban inútilmente de encontrar algún punto dónde conectarse a la realidad y  no perderse en aquella oleada de placer. De repente el rubio tomó sus muñecas y  las colocó en el espaldar de la silla una a cada lado de su cabeza, con fuerza  suficiente como para provocarle dolor. Ahora estaba completamente a merced del  ritmo de aquel hombre le impusiera. Claro que podía en cualquier momento cambiar  la situación, pero en esos momentos estaba demasiado envuelto en las sensaciones  que lo rodeaban.

**Heavenly surrender...**

Se sentía vulnerable,  sujeto a la voluntad de aquellas caderas moviéndose sobre las suyas. La erección  del rubio rozaba contra su vientre, endurecida y húmeda. Su propia humedad en el  interior de aquel estrecho pasaje había permitido que su sexo se deslizara con  más facilidad haciendo que la caricia fuera más intensa. La respiración comenzó  a cortársele y los leves gemidos subieron de intensidad.

Zechas separó un  poco más las piernas alrededor de las caderas del sacerdote provocando una  penetración más profunda. Sus cabellos platinados estaban pegados a su espalda  por el leve sudor que cubría su cuerpo, rápidas sucesiones de escalofríos  comenzando a estremecerlo, acercándolo de igual forma al abismo.

Xellos  trató de safarse del agarre del conde mientras comenzaba a mover su cabeza de un  lado a otro acorde al placer que sentía, suavemente unas veces, con violentas  sacudidas las otras. El rubio continuó su ritmo y el sacerdote volvió a  someterse dócilmente. Su respiración se había vuelto más una incoherente  combinación de gemidos y gritos roncos. Zechs apenas podía esperar más, su  visión nublada por el placer que lo golpeaba cada vez que se dejaba caer sobre  el sexo del sacerdote.

Apretó los dedos sobre las muñecas de Xellos, sin  respirar. Se levantó una última vez y se dejó caer con fuerza. La erección  golpeandolo sin misericordia una última vez en aquel mágico lugar. La presión en  su vientre ya imposible de detener. Un leve sollozo escapó de su garganta cuando  intentó alargar al máximo el momentum. Un sólo instante, poderoso, tocando cada  nervio, concentrado en su sexo y el leve roce contra la suave piel del sacerdote  fue lo que le hizo perder el control.

**Heavenly surrender once again...  yeah...**

El orgamos lo golpeó con fuerza, cortándole toda la respiración  mientras los músculos en su interior se contraían violentamente una y otra vez,  bañando el vientre del sacerdote con su cálida esencia una y otra vez, tanto que  pensó que pronto perdería el conocimiento a causa del placer que lo  traspasaba.

Xellos sintió la estrecha cavidad contraerse aún más sobre  él, tragándolo con avidez, apretándolo enloquecedoramente y ya no pudo evitar su  propia satisfacción. Levantó sus caderas al tensarse, penetrando por última vez  al rubio. Un gemido comenzó en su garganta, elevándose hasta convertirse en  grito mientras su carne palpitaba y su esencia se derramaba en el interior del  rubio llenándolo por completo.

Se quedaron unos instantes más en la misma  posición, Xellos aún en el interior del conde abrió los ojos levemente, apenas  nada, los labios aún entreabiertos. Zechs se inclinó y lo besó suavemente y él  se dejó hacer, incapaz de negarle esa pequeña satisfacción. Apenas terminó el  beso hizo aparecer una sábana de terciopelo negro en la cual envolvió levemente  al conde, aprovechando para deslizarse fuera de él. Un sonido satisfecho escapó  los labios del rubio y Xellos finalmente se puso en pie sin molestarse en  cubrirse. Las luces volvieron sutilmente y el sacerdote se acercó nuevamente al  sofá donde descansaban los espectadores. Aya se había sentado y Karoru  descansaba sobre su pecho. Traía al conde sujeto de la cintura y lo dejó  suavemente deslizarse sobre las piernas del pelirojo y posar su cabeza en las  piernas de la chica de la misma forma en que el asesino lo había hecho momentos  antes.

Su respiración aún no se normalizaba del todo, pero de todas  formas se acercó a Karoru y se inclinó, besándola en plena boca. Permitiéndole a  la chica probar a gusto el dulce nectar de sus labios.

"Feliz cumpleaños  Karoru-san." Le dijo en un susurro cuando terminó el beso y se sentó en el  suelo, descansando su cabeza justo al lado del rubio.

**Everyone is  dancing to a different beat**

**From the countryside to the city  street**

Afuera de la habitación la fiesta continuaba. Todos bailando y  riendo al ritmo de la música sin siquiera imaginar lo que acababa de ocurrir en  el segundo nivel de la casa.

**I want us all to come  together**

**I want us all to meet cause it's my party**

Lady  sonrió al notar que los tres chicos que acababan de ofrecer aquel hermoso  espectáculo comenzaban a ceder al cansancio. Distraída besó las manos de la  rodeaban.

/Lady-san, ¿cuándo será mi turno?/ La chica escuchó la voz con  claridad en su pensamiento.

//Tu turno no es con ninguno de  ellos...//

/¿No pensarás dejarme así?/ Le dijo algo  incrédulo.

//Para nada...// La joven sonrió mientras se ponía de pie,  completamente ignorada por los otros cuatro ocupantes del sofá.

**Get up  on your feet, get up on your feet...**

//Es sólo que tú eres un show  privado para mí.//

**Cause it's my party...**

Salieron de la  habitación y bajaron las escaleras, confundiéndose entre los muchos otros que  bailaban. El telépata alemán la abrazó por la espalda mientras bailaban y su  vista se fijó en el rubio asesino de los Weiss. La joven siguió la mirada y una  sonrisa perversa se asomó a sus labios.

"Veo que estás interesado en  Kudoh." Le susurró al oído con picardía. El pelirojo se limitó a emitir una risa  divertida. "Creo que tiene posibilidades." Concluyó al tiempo que el rubio  miraba en dirección a la chica y sonreía. Ella le hizo un gesto para que se  acercara.

**No mystery, no reality, it's just a fantasy...**

Yohji  se acercó y Lady lo tomó de la mano, dirigiéndose hacia las escaleras... seguida  por un muy sonriente pelirojo...

**And it's my  party!**

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Owari

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Hora sí, llega a su  fin la historia. Espero que la disfrutes tanto como la primera parte.  Ciertamente yo lo disfruté igual, ejem.... Jajajajaja. Y antes que se me olvide,  feliz cumpleaños de nuevo Karo, felicidades por tu tesis y por tu historia de  EGSLLT.

Se te quiere de gratis.
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Segunda Parte
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