| ******* Queda prohibida la publicación de este fic en cualquier página que no sea la del autor o alguna de Karoru Metallium. ******* Las advertencias del primer capítulo aplican a este también, sino sabes cuáles son te las repito. Aviso Importante: esta historia es completamente Yaoi, con Xellos como personaje principal. Entiendo que es un NC17 muy explícito, hentai, especialmente la segunda parte. Así que si eres homófobo/a te aconsejo que no continues, si lo haces es bajo tu propia consciencia y responsabilidad. Por lo demás, si no te molesta, adelante. Y si pensaron que la parte anterior era hentai con esta seguro que se van de espaldas. ******* "Karoru-san, si el primer regalo te gustó, el segundo te va a gustar más." El rubio se detuvo al lado del sacerdote. Era evidente que la escena previa lo había excitado considerablemente y se notaba mucho más ahora que estaba de pie, pero era como si no le importara. Después de todo... era su turno. Las chicas se habían reacomodado en el sofá y Karoru se entretenía acariciando los sedosos cabellos del pelirojo, quien con los ojos entrecerrados, observaba la escena que comenzaba a desarrollarse frente a ellos. Una especie de ronroneo satisfecho escapaba de vez en cuando sus labios. ******* Zechs ni siquiera esperó a que el sacerdote lo invitara a quitarse la ropa. El saco rojo con sus emblemas yacía tirado en el suelo y trabajaba ágilmente en los botones de su blanca camisa. Xellos sonrió complacido y se alejó un poco del impaciente joven. Con un gesto de su mano hizo aparecer una pesada silla de curiosa apariencia, sin brazos con el asiento y espaldar forrados en pana púrpura. **We're living in a world full of illusion...** "Algo impacientes, ¿ne?" Le dijo el sacerdote al tiempo que se sentaba. El rubio le devolvió una encantadora sonrisa al tiempo que se deshacía de la nívea camisa con algo de violencia y una mirada predadora en sus ojos azules. **Everything is so unreal...** "No es problema alguno o sí." Le replicó Zechs y sin mucho miramiento se acomodó con agilidad en el regazo del sacerdote de suerte que su excitación rozó con la del sacerdote provocándole un curioso gemido al pelimorado. "No... para nada." Dijo el sacerdote tratando de sonreir. **My mind is in a state of confusion...** "Bien." Y sin más tomó con fuerza los cabellos del demonio, tirando con violencia y obligándolo a mirarlo a los ojos para luego inclinarse y reclamar la boca que hacía unos momentos había dado placer al pelirojo. Mientras lo besaba salvajemente no soltó por un momento la presión en la nuca del sacerdote. Xellos gimió profundo en su garganta al tiempo que sujetaba las caderas del rubio y las acercaba con fuerza a las suyas, ganando un gruñido del barón. **But I can't deny the way I feel...** Zechs terminó abruptamente el beso, jadeando profundamente y fijó sus claras órbitas en el sacerdote. "Tienes demasiada ropa y a Karoru-san le gustaría disfrutar más del espectáculo." "¿Te gustaría remediar esa situación?" Le respondió el demonio seductoramente. El rubio sonrió con picardía y no perdió tiempo en comenzar a quitar los botones de la camisa que llevaba el sacerdote. No bien había abierto los botones de arriba deslizó la camisa dejando los pálidos hombros al descubierto. Xellos por su parte había deslizado sus manos por dentro del pantalón del piloto acariciándo la piel de su trasero, otro ronco gemido, entremezclado con una súplica acusió la necesidad del sacerdote de sentirlo contra su propia piel. Zechs sintió que en el lugar donde estaban posados los dedos del demonio ahora podía sentir una punzante molestia. Xellos deslizó las manos fuera del pantalón y acarició los muslos del barón. Unas afiladisimas garras recorrieron la blanca tela y finalmente deslizó dos dedos a cada lado de la cintura del pantalón. Antes de que Zechs pudiera siquiera protestar Xellos había desgarrado del pantalón a ambos lados hasta las rodillas del rubio. Su aliento quedó atrapado por unos instantes al sentir aquellas garras rozar la piel de sus caderas y muslos. Una línea enrojecida se marcó en la piel, no obstante, no llegó a salir ni una sola gota de sangre. **I'm a man of flesh and bone...** Ahora el barón estaba completamente desnudo hasta las rodillas. Xellos tiró de los jirones, dejándolo completamente desnudo. La camisa roja acompañó prontamente los jirones cuando Zechs unió sus labios violentamente con los del sacerdote. Sus manos buscaron el cierre del pantalón y pronto los negros pantalones de cuero estuvieron junto a la camisa ropa y los restos de la ropa de Zechs Merquis. Con otro violento beso el barón empujó sus caderas sobre las del sacerdote provocando un profundo gemido cuando las erecciones de ambos se encontraron en una infernal fricción. Xellos no pudo evitar empujar sus caderas, mientras producía un gemido ronco y profundo. El calor y la excitación eran demasiados y su cuerpo demandaba pronta satisfacción. Pasó su mano al trasero del rubio piloto y sin aviso alguno deslizó dos dedos en su interior. Zechs se tensó completamente echando la cabeza hacia atrás mientras dejaba escapar un fuerte grito, enterrando sus dedos en la piel del sacerdote y Xellos sonrió, moviendo sus dígitos levemente. El barón dio un hondo suspiro que fue cortado por el movimiento de los dedos de Xellos en su interior. Un tembloroso jadeo escapó sus labios mientras cerraba fuertemene los ojos y finalmente un largo gemido cuando el sacerdote rozó aquel íntimo lugar. Xellos se sorprendió levemente al sentir que el barón comenzaba un leve ritmo contra su mano y comenzó a acariciar su pecho suavemente. Cuando pensaba en añadir otro dígito Zechs lo tomó de la muñeca y quitó su mano. Un leve gesto de enojo se asomó a sus ojos pero se disipó en el momento en que captó los movimientos del rubio. Zechs se había levantado un poco de la silla y con una sonrisa seductora se posicionó sobre su erección. En el momento Xellos dudó de las intenciones del barón, apenas habían comenzado, apenas lo había preparado... El instante duró apenas unos segundos porque lo siguiente que supo era que aquella cálida estrechés lo envolvía apretadamente hasta el final. Su boca se abrió en un grito mudo y se aferró a las caderas del rubio sintiéndo la pulsación de aquella carne que lo envolvía y la pulsación de la suya propia. Tuvo que hacer un supremo esfuerzo para controlarse y no terminar allí mismo el juego. **Rapture, rushing through my veins...** La respiración de ambos se había vuelto entrecortada y ninguno osaba moverse. Cuando los deliciosos espasmos que provocaba la unión de sus cuerpos se calmaron un poco. Xellos volvió a respirar, permitiendo que sus manos abandonaran las caderas del rubio para acariciar la suave piel de sus muslos en un gesto apreciativo. La sonrisa había vuelto a sus labios, aunque no llena de ironía. Echó la cabeza hacia atrás para descansarla en el espaldar de la silla y poder ver a la cara al rubio que permanecía con los ojos cerrados y una expresión de éxtasis total. Continuó acariciando los muslos, luego las caderas y los costados, urgiéndo al rubio a moverse. El conde no se hizo esperar y comenzó un ritmo enloquecedoramente lento. Xellos podía sentir aquella aterciopelada calidez rodeándolo estrechamente mientras él se deslizaba con un poco de dificultdad dentro de ella. Dejó ir la cabeza hacía atrás mientras levantaba las caderas, hundiéndose más dentro del rubio. Se le hizo imposible evitar un gemido placentero cuando el rubio contrajo deliberadamente los músuclos alrededor de su erección. **Passion, flaming, in my heart...** Se arqueó en la silla, perdiendo cada vez más el control sobre la situación. Zechs se inclinó hacia él y comenzó a besarle el cuello mientras continuaba cabalgándolo y aumentando el ritmo. La sonrisa se había perdido para dar lugar a una expresión cargada de pasión y deseo. Deseo de continuar en lo alto de aquella agitada marea y deseo de caer precipitadamente al abismo blanco que se acercaba. Un grito encontró el camino fuera de su garganta cuando las hábiles manos del rubio pellizcaron suavemente sus pezones a la misma vez y empujó sus caderas con fuerza como si una corriente eléctrica lo hubiera recorrido justamente a todo lo largo de su sexo. Zechs gimió al sentirlo rozar, con el movimiento, aquel suave lugar que le provocaba un placer aún mayor. El sacerdote acababa de perder control sobre sus acciones y se había sometido al demandante ritmo con el cual era cabalgado, los rosados labios entreabiertos, dejando escapar dulces jadeos y deliciosos gemidos. Sus manos trataban inútilmente de encontrar algún punto dónde conectarse a la realidad y no perderse en aquella oleada de placer. De repente el rubio tomó sus muñecas y las colocó en el espaldar de la silla una a cada lado de su cabeza, con fuerza suficiente como para provocarle dolor. Ahora estaba completamente a merced del ritmo de aquel hombre le impusiera. Claro que podía en cualquier momento cambiar la situación, pero en esos momentos estaba demasiado envuelto en las sensaciones que lo rodeaban. **Heavenly surrender...** Se sentía vulnerable, sujeto a la voluntad de aquellas caderas moviéndose sobre las suyas. La erección del rubio rozaba contra su vientre, endurecida y húmeda. Su propia humedad en el interior de aquel estrecho pasaje había permitido que su sexo se deslizara con más facilidad haciendo que la caricia fuera más intensa. La respiración comenzó a cortársele y los leves gemidos subieron de intensidad. Zechas separó un poco más las piernas alrededor de las caderas del sacerdote provocando una penetración más profunda. Sus cabellos platinados estaban pegados a su espalda por el leve sudor que cubría su cuerpo, rápidas sucesiones de escalofríos comenzando a estremecerlo, acercándolo de igual forma al abismo. Xellos trató de safarse del agarre del conde mientras comenzaba a mover su cabeza de un lado a otro acorde al placer que sentía, suavemente unas veces, con violentas sacudidas las otras. El rubio continuó su ritmo y el sacerdote volvió a someterse dócilmente. Su respiración se había vuelto más una incoherente combinación de gemidos y gritos roncos. Zechs apenas podía esperar más, su visión nublada por el placer que lo golpeaba cada vez que se dejaba caer sobre el sexo del sacerdote. Apretó los dedos sobre las muñecas de Xellos, sin respirar. Se levantó una última vez y se dejó caer con fuerza. La erección golpeandolo sin misericordia una última vez en aquel mágico lugar. La presión en su vientre ya imposible de detener. Un leve sollozo escapó de su garganta cuando intentó alargar al máximo el momentum. Un sólo instante, poderoso, tocando cada nervio, concentrado en su sexo y el leve roce contra la suave piel del sacerdote fue lo que le hizo perder el control. **Heavenly surrender once again... yeah...** El orgamos lo golpeó con fuerza, cortándole toda la respiración mientras los músculos en su interior se contraían violentamente una y otra vez, bañando el vientre del sacerdote con su cálida esencia una y otra vez, tanto que pensó que pronto perdería el conocimiento a causa del placer que lo traspasaba. Xellos sintió la estrecha cavidad contraerse aún más sobre él, tragándolo con avidez, apretándolo enloquecedoramente y ya no pudo evitar su propia satisfacción. Levantó sus caderas al tensarse, penetrando por última vez al rubio. Un gemido comenzó en su garganta, elevándose hasta convertirse en grito mientras su carne palpitaba y su esencia se derramaba en el interior del rubio llenándolo por completo. Se quedaron unos instantes más en la misma posición, Xellos aún en el interior del conde abrió los ojos levemente, apenas nada, los labios aún entreabiertos. Zechs se inclinó y lo besó suavemente y él se dejó hacer, incapaz de negarle esa pequeña satisfacción. Apenas terminó el beso hizo aparecer una sábana de terciopelo negro en la cual envolvió levemente al conde, aprovechando para deslizarse fuera de él. Un sonido satisfecho escapó los labios del rubio y Xellos finalmente se puso en pie sin molestarse en cubrirse. Las luces volvieron sutilmente y el sacerdote se acercó nuevamente al sofá donde descansaban los espectadores. Aya se había sentado y Karoru descansaba sobre su pecho. Traía al conde sujeto de la cintura y lo dejó suavemente deslizarse sobre las piernas del pelirojo y posar su cabeza en las piernas de la chica de la misma forma en que el asesino lo había hecho momentos antes. Su respiración aún no se normalizaba del todo, pero de todas formas se acercó a Karoru y se inclinó, besándola en plena boca. Permitiéndole a la chica probar a gusto el dulce nectar de sus labios. "Feliz cumpleaños Karoru-san." Le dijo en un susurro cuando terminó el beso y se sentó en el suelo, descansando su cabeza justo al lado del rubio. **Everyone is dancing to a different beat** **From the countryside to the city street** Afuera de la habitación la fiesta continuaba. Todos bailando y riendo al ritmo de la música sin siquiera imaginar lo que acababa de ocurrir en el segundo nivel de la casa. **I want us all to come together** **I want us all to meet cause it's my party** Lady sonrió al notar que los tres chicos que acababan de ofrecer aquel hermoso espectáculo comenzaban a ceder al cansancio. Distraída besó las manos de la rodeaban. /Lady-san, ¿cuándo será mi turno?/ La chica escuchó la voz con claridad en su pensamiento. //Tu turno no es con ninguno de ellos...// /¿No pensarás dejarme así?/ Le dijo algo incrédulo. //Para nada...// La joven sonrió mientras se ponía de pie, completamente ignorada por los otros cuatro ocupantes del sofá. **Get up on your feet, get up on your feet...** //Es sólo que tú eres un show privado para mí.// **Cause it's my party...** Salieron de la habitación y bajaron las escaleras, confundiéndose entre los muchos otros que bailaban. El telépata alemán la abrazó por la espalda mientras bailaban y su vista se fijó en el rubio asesino de los Weiss. La joven siguió la mirada y una sonrisa perversa se asomó a sus labios. "Veo que estás interesado en Kudoh." Le susurró al oído con picardía. El pelirojo se limitó a emitir una risa divertida. "Creo que tiene posibilidades." Concluyó al tiempo que el rubio miraba en dirección a la chica y sonreía. Ella le hizo un gesto para que se acercara. **No mystery, no reality, it's just a fantasy...** Yohji se acercó y Lady lo tomó de la mano, dirigiéndose hacia las escaleras... seguida por un muy sonriente pelirojo... **And it's my party!** ******* Owari ******* Hora sí, llega a su fin la historia. Espero que la disfrutes tanto como la primera parte. Ciertamente yo lo disfruté igual, ejem.... Jajajajaja. Y antes que se me olvide, feliz cumpleaños de nuevo Karo, felicidades por tu tesis y por tu historia de EGSLLT. Se te quiere de gratis. |
| It´s My Party Segunda Parte |