| ******* Cap�tulo 22 El Compromiso ******* Los personajes de Slayers pertenecen a su creador. �Rayos! Este s� que es cap�tulo y su m*dre. Ejem, sorry, qued� largo... �pero eso estaban pidiendo no? As� que no se vayan a quejar. Adem�s, seriamente que estoy un tanto cansada y aunque he leido el cap como diez veces pues seguro y se me pasa algo, as� que por favor, me avisan de inmediato ehhh. Gracias a Wolf Greywords, Zelda M., Zellas Metallium, Fany Metallium, Josu� (Hermanito de Fi-chan!!), Lis-chan, Alpha-Jack, Yoko y Zelda. �Qu� m�s les puedo decir adem�s de gracias? Ciertamente que me han animado grandemente, muchas thanx. Esta vez les tengo las notas al final porque el cap es largo, as� que... on with the story. ******* Youki sigui� perezosamente a la Emperatriz hasta el interior de su caseta. El lugar comenzaba a resultarle agradable. Impregnado en cada rinc�n estaba el perfume de esa mujer que lo estaba enloqueciendo poco a poco. Hab�an pasado del completo odio, el de ella hacia �l claro est�, a una especie de extra�o acuerdo. Si bien hab�an unos d�as en que la Emperatriz no soportaba su presencia, otros d�as simplemente parec�an dos conocidos en silenciosa reuni�n. Esos eran los d�as en que pod�a acercarse tanto como quisiera a ella, conversar incluso. Claro que no tra�a a colaci�n el tema de su hijo, eso la sacaba de sus casillas en menos de un parpadeo y aunque ver la furia reflejada en esos ojos era la visi�n m�s hermosa de todas, prefer�a una furia diferente. A veces se preguntaba si al final la Emperatriz lo perdonar�a. Lo m�s probable era que su hijo no lo hiciera, ni siquiera la princesa, �pero qu� importaba si al final cumpl�a su prop�sito? *Larga vida el Rey y a la Reina.* Sonri� ante el imaginario saludo. �Qui�n iba a decirle que educar a los futuros gobernantes de la tierra salvaje iba a ser una tarea tan extenuante? Y lo que faltaba a�n... La Emperatriz no le hab�a dicho ni una sola palabra. De hecho, lo estaba ignorando hacia un buen rato y se decidi� actuar en favor del reconocimiento que en esos momentos anhelaba de parte de ella. "Su Alteza, me siento realmente dolido al saber que me ignora de esta forma tan cruel." Se quej� Youki fingiendo indignaci�n y recost�ndose perezosamente de uno de los postes que sujetaban la caseta con una postura descaradamente sensual. "�Por qu� no te desapareces de una buena vez? Me est�s estorbando." Gru�� la Emperatriz sin siquiera echarle un vistazo. "�Hoy no vas a perseguirme, ni a amenazarme, ni a tratar de atravesarme con esa linda espada?" Le dijo en tono burl�n mientras sonre�a triunfante al sentir c�mo se iban condensando las primeras gotas de enojo en ella. "S�lo te lo advertir� una vez demonio." Hizo �nfasis en la �ltima palabra y entrecerr� los ojos mientras se acercaba a unos ba�les que ten�a arrinconados en una esquina. "Me llamo Youki, y estoy a su servicio, Alteza." La mujer continu� ignor�ndolo mientras rebuscaba en uno de los ba�les. Youki la observ�, los bruscos movimientos resaltando a�n m�s la marcada silueta. Cuerpo de guerrera, con una esencia destructiva rode�ndola. Era imposible resistirse a estar cerca de ella. Con paso lento y silencioso se acerc� y en el justo momento en que ella se puso en pie con una peque�a bolsa en la mano la sujet� por la cintura. Para su sorpresa la Emperatriz no hizo esfuerzo alguno por liberarse como en otras ocasiones. Eso debi� haber sido se�al suficiente para saber que algo andaba mal, pero no era como si le fuera a hacer caso a su subsconsciente en esos momentos. Lentamente la volte� hasta que quedaron cara a cara. "Eres tan hermosa..." Susurr� fascinado, perdido en los almendrados ojos y acariciando con la mano algo temblorosa las facciones femeninas. Zellas entrecerr� los p�rpados, como invit�ndolo y �l no se hizo esperar. Con suavidad acerc� su rostro y con suma delicadeza la bes�. Cuando los labios de la Emperatriz se abrieron y le permitieron pasar cRey� que perder�a la raz�n. Por unos instantes sus labios saborearon la dulce esencia y cuando Zellas pas� una mano a su nuca para exigirle un beso m�s profundo todo pensamiento l�gico lo abandon�. Un beso tras otro lo hizo pensar que se ahogaba lentamente en un mar de caos y fuego. La Emperatriz se alej� levemente para respirar y vio c�mo la ind�mita mirada estaba llena de deseo. Aquellos p�rpados entrecerrados y los labios enrojecidos casi lo hicieron olvidar por qu� estaba all� y que la mujer que ten�a en sus brazos era de cuidado. Pero no tuvo tiempo de reaccionar a nada cuando Zellas le acerc� los labios al o�do y le susurr�. "Esta es la �ltima vez que juegas conmigo." Al principio las palabras lo confundieron pero ella levant� una mano llena de un polvo dorado y lo sopl� sobre su rostro. Al momento cay� de rodillas totalmente aturdido frente a ella. La vio sacar una daga de entre sus ropas, tomar su mano y pasar el filo por el rev�s de su brazo, justo sobre su mu�eca. Se estremeci� levemente pero nada m�s. La substancia obscura que compon�a su esencia interior se desliz� en una gruesa gota hasta su codo mientras la hoja de la filosa arma parec�a corroerse como si hubiera tocado un �cido. Zellas sonri� y volvi� a atraparlo por la nuca, bes�ndolo con furia. Finalmente lo solt� y se levant� del suelo, d�ndole la espalda para salir de la tienda. "Es la �ltima vez." Repiti� con voz seductora y d�ndole una gui�ada. Youki se levant� del suelo lentamente, haciendo un gran esfuerzo por mantener el balance. Tard� varios minutos hasta que pudo reunir la energ�a suficiente para transportarse hasta el castillo de Tougen. Cuando estuvo en su rec�mara suspir� aliviado, en un momento dado hab�a temido que la mujer lo retuviera como en veces anteriores y esta vez no pod�a darse ese lujo. S�lo faltaban dos d�as para la fiesta de cumplea�os de la princesa. ******* Filia se paseaba nerviosa de arriba a abajo en su rec�mara. Lina y Amelia se encontraban con ella. Se supon�a que estar�an ayudandola a preparar sus cosas para el "Gran D�a", pero ninguna se animaba a imponerle el tema a la rubia. Los esfuerzos de sus amigos y los propios de echarle un vistazo al conjuro que sellar�a el compromiso hab�an sido infructuosos y la �ltima vez hab�an sido castigados severamente por el Rey y la Reina. "Si tan s�lo existiera alguna forma de impedir el compromiso." Musit� Amelia. Lina s�lo se encogi� de hombros. "Eso no servir�a de nada Amelia. Con o sin hechizo igual van a comprometer a Filia, �ne?" "Tienes raz�n..." Ambas dieron un largo suspiro. "�Imaginas que hubiera sido Xellos con quien se fuera a comprometer Filia? Estoy segura de que no estar�a tan nerviosa." Se anim� a decir con los ojos llenos de corazones. "No ser�a diferente Amelia." Dijo de pronto la rubia. "�Nani? �Por qu� no? Xellos es muy diferente a Monuke-san. Es amable contigo, siempre est� a tu lado. Cierto que discuten a cada rato pero..." "Eso es por el collar Amelia. No seas ciega." Susurr� Filia. "En el momento en que Xellos se vea libre del collar se ir�, desaparecer� de mi vida y regresar� con su verdadera familia. Adem�s, tiene que ser amable conmigo y seguirme a todas partes por eso mismo. Por el maldito collar." Cerr� los delicados pu�os y una leve aura dorada la envolvi�, aunque sus amigas no se percataron del hecho por no estarla observando en esos momentos. "No me puedes decir que no sientes nada por �l, Filia. Se te nota a leguas que Xellos no te es indiferente." Espet� Lina con celeridad. La princesa se limit� a sonreir con tristeza. "Lina... �T� crees que es f�cil para m� ver a Xellos d�a a d�a y saber que es debido al collar que est� a mi lado? Quisiera con toda mi alma poder ayudarlo a zafarse de esa maldici�n pero a la vez sufro porque s� que ese d�a ser� un adi�s entre los dos. No puedo hacerme ilusiones de esa forma, Lina." "Pero el amor lo vence todo, Filia. Vence todos los obst�culos, todos los problemas. Derriba las murallas m�s altas." Ripost� Amelia con la vehemencia innata que la caracterizaba al hablar del amor y la justicia. "�Pero y si �l no me amara, Amelia? �Ser�a justo? No es como si me pudiera decir que me ama, ni siquiera recuerda qui�n es. �Y si ya est� comprometido con alguien? �Y si cuando recupera todos sus recuerdos descubre que est� profundamente enamorado de otra?" Filia apenas hablaba en susurros por temor a que la voz le fallara ante sus amigas. "Veo que has pensado mucho en eso." Murmur� Lina cuando finalmente pudo hablar. "Hai." "Tienes raz�n Filia. No lo hab�a visto desde ese punto." Dijo Amelia desconcertada. Las tres volvieron a suspirar profundamente sin decir m�s. ******* Varias habitaciones m�s alejado, en la sastrer�a, una nueva costurera era presentada ante el sastre real. "Bienvenida a Tougen, joven Enjeru. Me place que haya llegado sana y salva." Dijo al tiempo que se acercaba y le tomaba la mano para darle un simple beso. La joven se sonroj� brevemente y luego inclin� la cabeza en una graciosa reverencia. "Quiero agradecerle el que me haya salvado de manos del villano que me ten�a prisionera." Dijo la joven con gratitud. Youki la observ�, realmente la joven parec�a un hermoso �ngel, sus cabellos color caramelo y sus ojos del color de la miel cuando el sol la ilumina en la ma�ana. Los mechones levemente rizados adornaban un rostro perfectamente ovalado y su piel hermosa y en apariencia suave como el melocot�n. Las mejillas con un perenne tinte rosado. "Pero no todo ha terminado a�n joven Enjeru. Puede mostrarme su gratitud siguiendo las instrucciones que le voy a dar. De esta forma pronto se encontrar� acompa�ada de su prometido y en camino a su hogar." La joven asinti� y comenz� a escuchar con atenci�n todo lo que el hombre le indicaba. ******* Zellas observ� el horizonte ansiosa mientras esperaba pacientemente con las bridas de su caballo en una mano. Ten�a sus doradas �rbitas fijas en el camino. Su espera fue recompensada cuando a lo lejos escuch� un precipitado cabalgar. Continu� esperando hasta que el hombre estuvo a la vista y su coraz�n dio un vuelco al ver que el hombre le daba el saludo real de Koubuchi. El hombre desmont� cerca de ella y al llegar se puso de rodillas frente a ella. "Mi Se�ora, el reino de Tougen se prepara para el compromiso de la princesa con el pr�ncipe de Giman. El evento ser� dentro de dos d�as y la guardia real estar� vigilando el lugar. Sin embargo se espera la llegada de varios gobernantes, ser� f�cil filtrar algunos hombres como sirvientes del palacio y tomar a la princesa de reh�n durante la ceremonia misma. La joven no tiene guardia personal. Aunque no veo por qu� no podamos atacarlos de la misma forma en que hemos hecho con los dem�s reinos." "Guntar, conf�as mucho en nuestro ej�rcito." Le sonri� la Emperatriz a uno de sus m�s fieles guerreros. "Pero �ste no es cualquier reino. Este reino est� protegido de la misma forma en que lo estaba Koubuchi. �Llegaste a ver el hombre del cual te habl�?" "S�, Mi Se�ora, el hombre est� en palacio. Tiene seis doncellas a su cargo... es el sastre real." Lo dijo un poco dudoso y la Emperatriz lo mir� con curiosidad. "�Lleg� a verte?" "No. Apenas sali� de su rec�mara una o dos veces en todo el tiempo que estuve. Justo hoy anunci� estar un poco indispuesto para atender a algunos de los invitados que solicitaron de sus servicios." Esta vez Zellas sonri� complacida. "Bien. Entonces regresemos al campamento y preparemos a los hombres." Ambos montaron y partieron velozmente hacia el lugar donde se hallaba el resto de los guerreros de Koubuchi, mientras la noche se cern�a con suavidad sobre el boscoso paraje que colindaba precisamente con los jardines del palacio de Tougen. ******* Al d�a siguiente, Youki contemplaba todos los preparativos con una sonrisa velada. La �nica interrupci�n que hab�a tenido en todo el d�a hab�a sido una llamada del Primer Ministro para consultarlo una �ltima vez acerca del conjuro de compromiso. Por lo dem�s sus doncellas se estaban encargando de cualquier preparativo de �ltimo minuto pues no se sent�a completamente reestablecido desde el encuentro con la Emperatriz. Seg�n hab�a calculado, la Emperatriz se encontraba a una semana de distancia del palacio, y eso hac�a dos d�as atr�s, por lo que estaba confiado en que la mujer no podr�a intervenir con sus planes. Estaba bastante confiado, sin embargo, una extra�a premonici�n lo aflig�a desde el d�a anterior, como si hubiera en palacio una presencia conocida que no pod�a distinguir de entre las dem�s. Se recost� perezosamente del barandal en uno de los balcones desde donde se pod�a observar el palacete donde se llevar�a a cabo la ceremonia. La brisa parec�a traer con ella un perfume conocido. Seguramente conoc�a a uno que otro invitado a la ceremonia, dado que en todos sus a�os hab�a conocido muchos gobernantes en su b�squeda por la pareja que traer�a al mundo a la princesa drag�n. Sus cabellos se agitaban suavemente con la gentil brisa y cerr� los ojos para disfrutar aquel instante de tranquilidad. Su mente regres� por instinto a los recuerdos que conservaba de la Emperatriz. "Eres tan hermosa, tan tramposa y seductora que no puedo esperar para volver a encontrarte." Susurr� en voz apenas audible. Finalmente decidi� regresar a sus rec�mara y tratar de recuperar sus fuerzas. No bien hab�a cerrado la puerta cuando una figura silenciosa se desliz� entre las sombras del pasillo en direcci�n a la cocina real. ******* Finalmente el gran d�a hab�a llegado. En el jard�n del palacio hab�a un hermoso palacete construido completamente en m�rmol blanco. Cuatro columnas se levantaban majestuosamente sosteniendo una c�pula de cristal delicadamente trabajada con vitrales multicolores que recreaban escenas de los Campos Elicios. Bajo esa c�pula hab�a una especie de redondel al que se pod�a llegar por unas amplias escaleras blancas que descansaban sobre un suave declive hasta terminar en el jard�n principal. Hab�a suficiente espacio a cada lado de las escaleras como para acomodar a doscientas personas, n�mero que hab�a sido cuidadosamente escogido por el Rey. Filia se revolvi� inquieta en su habitaci�n, las doncellas del sastre hab�an terminado de ayudarla a vestir y Amelia comenz� a peinar sus cabellos. "Lina... �crees que pueda escapar de esta?" Pregunt� la rubia algo compugnida. "Filia, siempre te has salido con la tuya, �por qu� no habr�as de hacerlo ahora?" Sonri� la peliroja tratando de animarla pero ni ella misma estaba demasiado segura de sus palabras. Observ� el hermoso traje de su amiga, un delicado conjunto en tonos celestes, decorado con brillantes que resplandec�an a cada movimiento. "Todo saldr� bien Filia, ya ver�s. Adem�s... es s�lo una tonta ceremonia de compromiso, no es tan serio." La rubia no respondi� y se limit� a sollozar quedamente. Amelia se apresur� a abrazar a su amiga mientras Lina hac�a lo mismo. "Todo saldr� bien amiga, ya ver�s que s�." Suspir� Lina con la voz algo quebrada. Apenas faltaban unas horas para que comenzara la ceremonia. Un leve toque a la puerta interrumpi� la escena. Luego de componerse un poco, Amelia acudi� y abri� la puerta. No bien lo hab�a hecho retrocedi� muy asombrada. "�Qui�n es Amelia?" La joven morena simplemente despej� el paso para dejar ver al que llamaba. Era Xellos, ni m�s ni menos. "�Puedo hablar con Filia? A solas..." "Claro Xel. Vamos Amelia." Urgi� Lina a la morena. Xellos se desliz� al interior de la rec�mara y observ� a Filia. Se ve�a hermosa a�n cuando no hab�a levantado la vista para mirarlo. "�Filia?" La aludida finalmente levant� la vista, sus ojos estaban levemente enrojecidos y algo h�medos. Al verlo Filia se qued� muy sorprendida. El joven no estaba vestido como era costumbre y usanza de Tougen. Sus ropas eran algo extra�as, si bien le daban un aire claramente ex�tico. Al ver la mirada que le daba Filia se sonroj� levemente. "�Te gusta?" Le dijo al tiempo que daba una vuelta. "Youki dijo que quer�a tratar algo diferente." Filia lo observ� detenidamente, la negra seda cubr�a suavemente las formas del joven. La t�nica brocada le llegaba hasta mitad de pierna y los pantalones, levemente sueltos abajo, se marcaban perfectamente en los muslos y caderas. Un medall�n de plata colgaba de su cuello y llevaba sus tan familiares anillos. Por primera vez llevaba los cabellos sueltos, un poco m�s arriba de la mitad de la espalda y al hacerle una graciosa reverencia algunos mechones se deslizaron al frente cubriendo su rostro. El coraz�n de Filia dio un vuelco en su interior. "Te ves muy bien Xellos." Dijo con media sonrisa para luego desviar la mirada. Xellos hab�a crecido en aquel �ltimo a�o, hab�a alcanzado una estatura que s�lo el pr�ncipe Gourry sobrepasaba y aunque hab�a pasado la mayor parte del tiempo en el interior del palacio su cuerpo mostraba se�ales inequ�vocas de madurez. "Filia..." Se acerc� a ella con calma. Un suave tintineo reson� en la rec�mara provocado por las esclavas en los tobillos del joven. "Todo saldr� bien." Dijo al tiempo que la tomaba dulcemente de las manos. Ninguno de los dos se atrev�a a mirarse y Xellos comenz� a jugar con las manos de Filia como un ni�o travieso hasta que las tom� m�s firmemente y se agach� para quedar en la l�nea de visi�n de Filia. A�n as� la princesa no quiso mirarlo y el joven se llev� las manos a los labios con el �nico prop�sito de sentir el calor y el perfume que siempre la envolv�a. "Xellos..." Levant� los negros ojos hacia las profundidades celestes de ella. "�S�?" "Ha pasado mucho tiempo desde que llegaste aqu�. Lamento que a�n no haya podido encontrar el hechizo correcto..." "Ssshhh... �Por qu� hablas de eso ahora? Yo estoy preocupado por ti y t� s�lo piensas en eso." Reclin� la cabeza hasta dejarlo en el regazo de ella. Filia, por instinto, comenz� a acariciar las suaves hebras negras que tanto le agradaban. "�Est�s preocupado por m�?" "Hai." "�Por qu�?" "Eres mi amiga Filia. M�s que eso..." Le sonri� abiertamente. "Me preocupa todo lo que te afecta." La rubia procedi� a quitar un mech�n rebelde que le ca�a en los ojos a Xellos. "Si no fueras como eres, estos a�os hubieran sido un infierno para m�." "Est�s agradecido porque no te he tratado como un esclavo..." La rubia cambi� el rostro al sentir una quemante sensaci�n en los ojos y en la garganta. "Hey, hey... Filia. M�rame." La oblig� a mirarlo. "Fi-chan." Le susurr�. "�Piensas que s�lo es agradecimiento?" La rubia asinti�. "Pues te equivocas por completo." Con suavidad pas� el pulgar por el borde h�medo de las rubias pesta�as. "Pienso que si no hubiera sido por el collar no hubiera tenido la oportunidad de conocer a una chica tan extraordinaria como t�." "Princesa." Dijo Filia en un sollozo. "S�, princesa. La m�s chillona, engre�da, mimada y bondadosa que exista." El comentario logr� sacarle una ahogada risa a la princesa. "Animate Filia. Esto no es el fin del mundo. Adem�s, a�n me tienes a m�... ...y a tus amigos. Siempre estaremos aqu� para ti." Filia no pudo contenerse m�s y lo abraz� con todas sus fuerzas. Xellos le devolvi� el abrazo con la misma intensidad, sintiendo que su interior se revolv�a dolorosamente sin saber si era por la tristeza de ella o por la suya propia. ******* Una mujer elegantemente vestida se acerc� a la puerta de la sastrer�a. Su paso era seguro y estaba acompa�ado por un delicado tintinear producido por las esclavas que adornaban sus tobillos. Sus et�reas ropas parec�an flotar al igual que sus largos cabellos sobre sus descubiertas espaldas. Hab�a esperado mucho tiempo hasta asegurarse de que el sastre estar�a completamente s�lo en su rec�mara. Ni siquiera toc� a la puerta, simplemente se desliz� al inter�n. Youki yac�a recostado en el div�n, en la rec�mara interior de la sastrer�a. Se sent�a muy cansado y algo atontado. Hab�a ordenado a sus doncellas que estuvieran al pendiente de las necesidades de los invitados incluyendo a la nueva doncella, por lo que se hallaba completamente s�lo. No quer�a perderse la ceremonia por nada del mundo, necesitaba estar all� para ver por s� mismo la cara del Ministro, pero apenas pod�a levantarse. Escuch� el sonido de las campanillas y llam�. "�Kimusume, eres t�?" Mantuvo los ojos cerrados tratando de espantar la extra�a pesadez. "Iie." Segundos despu�s sinti� el fr�o de un metal que ya le era conocido. "Nos volvemos a ver." Dijo satisfecha la mujer. Youki abri� los ojos y a pesar de la situaci�n tan desventajosa su mente s�lo atin� a darle una apreciativa mirada a la Emperatriz. Finalmente su mente registr� lo que significaba la presencia de la mujer en la ceremonia. "Alteza... Qu� gusto verla." Trat� de permanecer impasible, aunque sus planes estaban a punto de derrumbarse. No entend�a c�mo era que la Emperatriz hab�a llegado en tan poco tiempo y sin siquiera sentirla en los alrededores de Tougen. Como si le hubiera le�do los pensamientos Zellas le mostr� la daga con la que lo hab�a cortado. "Con esto te encontr� y con el polvo dorado debilit� todas tus defensas. No es f�cil encontrar un conjuro que debilite a un demonio, pero aparentemente a�n quedan algunos manuscritos." Sonri� complacida mientras le mostraba la daga con la que hab�a conjurado. Conservaba parte de su obscura esencia impregnada en ella. "Es por eso que me gustas tanto." Sonri� p�caramente el hombre. Zellas ni siquiera se inmut�, despu�s de tres a�os de perseguirlo ya estaba acostumbrada a sus comentarios. "Creo que tenemos una ceremonia que atender. Ser�a una pena que perdieras el momento en que tomaremos a la princesa de Tougen." "No..." Trat� de levantarse pero la espada en su cuello no se lo permiti�. "No debes intervenir en la ceremonia." Le dijo en un tono que Zellas nunca le hab�a escuchado utilizar. "�Por qu� no habr�a de hacerlo? Es el momento perfecto." "La libertad de tu hijo est� en juego en esa ceremonia. Debes esperar hasta que se termine." Dijo m�s por impulso que por haberlo meditado. "Te dije la �ltima vez que no volver�as a jugar conmigo." Sise� la Emperatriz apretando la hoja contra el cuello. Youki se permiti� un peque�o gemido antes de continuar explicando. "No estoy jugando, debes esperar a que la ceremonia termine. Es por el bien de tu hijo." Le dio una mirada desde�osa. El sastre pod�a sentir la miriada de emociones que se debat�an en el interior de la Emperatriz. "Vamos." Le dijo levant�ndolo con brusquedad del div�n. Tuvo que darle el brazo y permitirle que se apoyara en ella, de otra forma no hubieran logrado avanzar un paso. Pronto se dirigieron hacia el lugar donde se realizar�a la ceremonia. Mientras que Zellas iba de punta en blanco, con el distintivo medall�n colgando del cuello y una hermosa corona, el sastre iba vestido con ricas ropas bordadas seg�n la costumbre de los nobles de Tougen. Despu�s de todo, hab�a pensado, si ten�a que morir ese mismo d�a lo har�a con clase. Cuando estaban a punto de entrar en el jard�n, una de las doncellas del sastre se interpuso en su camino. "�Se�or?" La joven estaba algo tensa y observaba a Zellas con ojos asesinos. Youki la detuvo con una sola mirada y la joven baj� la cabeza y se apart� de su camino. La Emperatriz no pudo suprimir un gesto de sorpresa ante la inmediata submisi�n y no pudo aguantar por m�s tiempo la curiosidad. "Tus... doncellas... lobas... lo que sean, son muy obedientes. �C�mo lo haces?" Youki sonri� graciosamente. "Sore wa himitsu..." La Emperatriz volte� los ojos. "Cuando encuentre a mi hijo me voy a asegurar de que no puedas repetir esa frase." No bien la pareja perdi� de vista a la doncella, esta se escabull� entre los invitados en busca de sus hermanas. ******* El melodioso sonido de flautas y arpas dio inicio a la tan esperada ceremonia. Al pie de las escalinatas aparecieron sin mucho pre�mbulo los pr�ncipes. Filia iba colgada del brazo de Monuke quien observaba hacia el palacete con la mirada un tanto perdida. Si la princesa se hubiera tomado el tiempo para fijarse en el joven hubiera percibido un leve temblor, los clar�simos ojos un tanto enrojecidos y una que otra mirada en la direcci�n donde se encontraba Xellos. Con paso lento comenzaron a subir las blancas escalinatas mientras los presentes vitoreaban alegremente a los j�venes. Al llegar al final se detuvieron frente a un hermoso altar circular de plata rodeado de flores y en cuyo centro refulg�a una hermosa llama azul. Seg�n hab�an sido instruidos, ambos deber�an tocar la flama. La primera ser�a Filia, quien deb�a tomarla en sus manos y luego de repetir las palabras que el Ministro le indicara, pasar�a la llama a las manos de su futuro esposo, luego de pasarla el hechizo deb�a sellarse con un abrazo. La princesa suspir� acongojada pero se adelant� hasta la vasija y tom� la llama en sus manos. Se sorprendi� un poco cuando no sinti� calor alguno. La levant� con cuidado de no apagarla y el Ministro comenz� a recitar el conjuro para que ella lo fuera repitiendo. Con esta flama azul yo te libero de todo hechizo... para que respondas s�lo a m�, as� como yo responder� s�lo a t�... hasta el d�a que este compromiso sea innecesario... Filia termin� de repetir el conjuro y la llama en sus manos se torn� casi blanca, era el momento de pasarla a las manos del pr�ncipe. En el momento en que �l la tocara y repitiera el conjuro, un abrazo sellar�a el futuro de ambos. La princesa tembl� y sin poder evitarlo dirigi� una mirada furtiva hacia las personas que se encontraban reunidas a los lados de la escalinata, entre ellos se encontraba Xellos. El joven le devolvi� la mirada con algo de dolor. Era en aquellos momentos en que estaba a punto de perderla de cierta forma que comenzaba a entender lo que sent�a por ella y le dol�a sobremanera. Vio a la joven observar la llama azul por unos largos momentos mientras que el Ministro comenzaba a impacientarse. Youki observaba expectante a la joven. Era el momento de madurar para la princesa. Inconscientemente sujet� la mano de la Emperatriz sobre su brazo. La mujer se limit� a continuar observando, sab�a que sus hombres esperaban la se�al para abalanzarse sobre la princesa en el instante que ella lo decidiera. Filia le dio vueltas al conjuro y su coraz�n dio un salto, como si acabara de descubrir la soluci�n a todos sus problemas. El conjuro liberaba a quien lo recib�a de todo hechizo... �Acaso ser�a el hechizo que necesitaba...? Sin pensarlo dos veces la princesa se volte� y baj� apresurada las blancas escalinatas. El Ministro, el pr�ncipe y los Reyes la observaron estupefactos. El silencio que se produjo s�lo era marcado por las zapatillas de Filia sobre los escalones. Con la respiraci�n agitada se detuvo finalmente frente a Xellos. "�Extiende tus manos!" Le orden�, Xellos no pudo evitar obedecer, aunque la sorpresa era clara en sus ojos. "�Qu� haces Filia?" Susurr�. "Voy a romper el hechizo del collar." Musit� y levant� sus manos hacia las de Xellos. "Pero Filia..." No pudo terminar, la resplandeciente lengua de fuego toc� sus dedos y de inmediato sinti� como si todo su cuerpo ardiera. El collar cay� de su cuello y se deshizo como ceniza en el suelo, el rojo cristal hume� hasta consumirse. Cuando la llama desapareci� de las manos de Xellos, un murmullo de asombro se fue extendiendo desde la multitud hasta llegar a oidos del Rey y del Ministro. "Demonio..." Ese era el susurro que se hab�a esparcido. La princesa se estaba comprometiendo con un demonio. Filia no pod�a creer lo que ve�an sus ojos. Los negros cabellos de Xellos eran ahora de un brillante color p�rpura, y sus ojos... ahh... sus ojos la hicieron temblar. Eran de un p�rpura m�s vivo que sus cabellos y estaban rasgados como los de un gato. Dio un paso atr�s asombrada. La Emperatriz trat� de suprimir un grito de sorpresa, su hijo finalmente estaba a su alcance. Estaba a punto de soltarse del brazo del sastre cuando �ste la sujet� con firmeza. "A�n no." Susurr� a su o�do. La verde mirada la dej� inm�vil en su lugar, era como la promesa de las cosas por venir. "Tu hijo ir� a buscarme a mis aposentos cuando todo esto termine, �podr�as llevarme all�? No me gustar�a ser descuartizado frente a los pr�ncipes." Le dijo con media sonrisa. La Emperatriz dud� unos instantes, todo su coraz�n gritaba por estar con su hijo en esos momentos, pero ten�a la impresi�n de que estaba sucediendo algo realmente importante y que el hombre sab�a ya el desenlace. Xellos sacudi� levemente la cabeza y observ� a Filia. Ahora pod�a recordarlo todo. Su mirada entonces se dirigi� a la figura del Primer Ministro y la furia en su interior se mostr� claramente en una breve obscuridad a su alrededor. Lo se�al� con un dedo y todos los presentes siguieron la direcci�n que apuntaba. "Primer Ministro de Tougen, usted se ha dedicado a enga�ar a la familia real y hasta este d�a ha llegado su traici�n." El Ministro dej� escapar un grito furioso. "�Maldito demonio! Yo mismo te devolver� a los infiernos de donde saliste." El hombre desenvain� su espada y se lanz� velozmente al encuentro del joven cegado por la ira. Xellos no estaba armado, empuj� a Filia tras de s�, listo para enfrentar al hombre a�n cuando carec�a de una espada. Justo a su mano derecha un hombre lo llam�, espada en mano y se la arroj�. El joven la recibi� en el aire y de inmediato la desenvain�. Al fijarse vio a Gourry con una sonrisa y haci�ndole un signo de victoria. Se prepar� entonces para recibir al Primer Ministro quien cargaba la espada en alto mientras descend�a. Esper� pacientemente hasta que el hombre se dispuso a dar el golpe, justo entonces atraves� su espada y sin mucho esfuerzo lo empuj� de vuelta. El hombre le devolvi� un golpe lateral, Xellos lo detuvo y cada siguiente golpe tambi�n. El Ministro lo rode� jadeando y regres� al ataque. Era evidente que el hombre estaba en desventaja ante la fuerza del joven. Otra defensa de Xellos lo hizo resbalar algunos escalones y quedar con una rodilla en el suelo. "Kisama. Maldito engendro." Jade� con dificultad. Xellos se le acerc� un poco y levant� la espada listo para la estocada final. Justo entonces un grito de Filia lo hizo girar, en el momento preciso en que Monuke cargaba en su contra. La espada del pr�ncipe se clav� hasta la empu�adura en el vientre de Xellos y el Ministro comenz� a reir como un desquiciado. "�Te gusta mi marioneta, demonio?" Filia estaba horrorizada y Enzeru ten�a los ojos muy abiertos. "Lo siento mucho Xellos-san." Le susurr� el joven casi al o�do. El joven de los cabellos p�rpuras respir� de forma entrecortada y una leve gota de obscura sangre baj� por sus labios. Monuke solt� la espada y retrocedi� unos pasos, a�n controlado por el Ministro. Filia estaba horrorizada ante la escena y apenas pod�a contener el grito que le traspasaba el pecho. "De una forma u otra la princesa ser� m�a y t� no ser�s quien me detenga." Exclam� el hombre levant�ndose y dirigiendo sus pasos hacia la rubia. "Jam�s." Susurr� de forma apenas audible y con precisi�n tom� la empu�adura de la espada que lo atravesaba, una sonrisa s�dica se pos� en el juvenil rostro mientras la iba retirando. Era como su propio dolor lo alimentara. El Ministro detuvo sus pasos al escuchar el sonido del metal resonar claramente contra las escalones de m�rmol. Gir� r�pidamente y se estremeci� involuntariamente. El chico al que cre�a derrotado estaba de pie, los felinos ojos refulgiendo como fuego y una sonrisa en sus labios. El aura de obscuridad que hab�a estado reprimiendo crepitaba a su alrededor, congelando lo que tocaba y ennegreciendo el pr�stino m�rmol. "Primer Ministro, recuerdo haberle hecho una promesa." La sonrisa se torci� malignamente. Extendi� la mano y sin hacer ning�n esfuerzo apareci� en ella una especie de hoja filosa con una empu�adora hecha de �nix en la forma de un drag�n. Una gema roja como la sangre descansaba en las garras posteriores del animal y refulg�a. Xellos hizo girar su mu�eca y la hoja gir� sumisa. "Es tiempo de ajustar cuentas." S�lo hicieron falta dos pasos y la espada qued� clavada en el pecho del hombre, quien al momento pareci� consumirse en llamas dando agonizantes alaridos. Con una mirada fr�a y calculadora el joven esboz� una sonrisa. "Yo siempre cumplo mis promesas Ministro. Siempre." Y de un tir�n retir� el arma de su vil envoltura. El cuerpo cay� de inmediato y continu� consumi�ndose. Al girar se encontr� con el pr�ncipe Monuke quien lo observaba aterrorizado pero sin atreverse a mover. Monuke no pudo resistir demasiado aquella aura por lo que cay� de rodillas. "�Eres tan traidor como el Primer Ministro, Monuke-san?" Enzeru se limit� a bajar la cabeza, sab�a que aquel deb�a ser su fin, era lo que bien se merec�a por haber traicionado a su amada Enjeru. Xellos levant� la espada en el aire, dispuesto a dar la estocada final cuando se escuch� un agudo grito proveniente del grupo de espectadores. Una joven de largos cabellos corr�a escaleras arriba. "�Enjeru?" Apenas pudi�ndose contener extendi� los brazos dentro de los cuales se arroj� la hermosa joven. "�C�mo es posible, Enjeru?" Por sobre el abrazo Enzeru elev� su vista hasta la de Xellos. El joven sab�a que de haber sido el mismo pr�ncipe que hab�a salido contra su voluntad de Koubuchi no habr�a perdonado la vida del que ahora yac�a de rodillas frente a �l. Pero bast� una mirada hacia donde se encontraba Filia para que olvidara todo el odio hacia el ex pr�ncipe de Giman y su aura desapareciera absorbida. Con lentitud se apart� de la pareja y se dirigi� a los Reyes. La Reina escogi� ese momento para perder el sentido, cayendo en los brazos del Rey. Xellos se dirig� entonces al Rey. Pod�a sentir el terror que provocaba su sola mirada en el monarca por lo que baj� la cabeza permitiendo que sus cabellos ocultaran en parte su terrible mirada. "Sus Majestades, lamento tan desagradable incidente, pero su primer Ministro era s�lo un traidor." "�Qui�n eres?" Pregunt� el Rey con voz temblorosa. "Soy el hijo de Juu-ou, Emperatriz de Koubuchi, hace tres a�os fui secuestrado de mi hogar y he sido retenido en palacio contra mi voluntad. No deseo causarles m�s problemas a sus Majestades, por lo que quisiera regresar tan pronto sea posible al lado de mi madre." Esper� a que el Rey asimilara la informaci�n antes de levantar levemente la vista. El Rey, que a�n estaba aterrado, asinti� con la cabeza. El pr�ncipe de Koubuchi comenz� a bajar las escalinatas y cuando pas� al lado del cuerpo de lo que una vez hab�a sido el Primer Ministro a una orden suya �ste comenz� a arder hasta convertirse en cenizas. Finalmente se dirigi� a donde estaba Filia. La joven no pudo evitar retroceder unos pasos con algo de temor. "�Filia?" La observ� detenidamente, pod�a sentir el miedo y el terror emanando de ella como nunca antes. Durante esos tres a�os hab�a olvidado lo que su apariencia causaba en las personas que lo observaban. "Lo siento, Filia." Susurr�. La princesa recuper� poco a poco la compostura. Se acerc� con cuidado al joven y tom� en consideraci�n cada detalle. As� que los cabellos p�rpuras que hab�a encontrado una vez en su rec�mara eran suyos. Levant� temblorosa una mano y acaricio los purp�reos mechones. "Eres libre..." Dijo finalmente esbozando una sonrisa. "Y no s�lo eso... eres un pr�ncipe... realmente eres un pr�ncipe." Xellos sonri�. "Ya no tienes que preocuparte por el Ministro... Ni por el compromiso. Feliz cumplea�os princesa." Ella le devolvi� la sonrisa con complicidad. "Debo partir Filia, fue un placer haber compartido contigo todo este tiempo." Musit� mientras tomaba las delicadas manos de la princesa y las besaba. Filia se puso roja, era como si una corriente el�ctrica la hubiera tocado.. "�Baka!, no tienes que hacer eso." Le dijo toda ruborizada. "Yare, yare, Fi-chan, �es que nunca me vas a permitir darte un beso en paz?" Sonri� malicioso. "Baka, eres incorregible." Suspir�. "Te voy a extra�ar." Dijo abraz�ndolo de repente con emoci�n. El murmullo de voces creci� alrededor de los pr�ncipes. Justo en ese momento ambas figuras se vieron envueltas en una llama de fuego azul. "�Qu� sucede?" Grit� Filia asustada. "Kuso, el hechizo de compromiso." Dijo Xellos al percatarse de lo que suced�a. El hechizo de compromiso se hab�a completado al abrazarse. "�Nani?" Dijo incr�dula la princesa. "El hechizo de compromiso, acabamos de sellar el hechizo." Le replic� Xellos fastidiado. No hab�a podido disfrutar siquiera de su libertad cuando ya estaba bajo otro hechizo. "�Noooooooo, no es posible, es absurdo, absurdo, absurdo!" Grit� Filia. "No quiero casarme contigo." Le dijo mientras lo empujaba con el dedo como era su costumbre, los malos cascos ceg�ndola momentaneamente. "Tampoco yo quiero casarme contigo, eres muy chillona." Ripost� Xellos empuj�ndola con el dedo como ella acababa de hacer. "No soy chillona, t� eres el tonto, �baka!, �qu� vamos a hacer ahora?" Dijo apret�ndo los delicados pu�os. "No podemos hacer nada." Dijo perdiendo un poco la compostura. "�Nani?, no puedo estar encadenada a ti de por vida, es ABSURDO." Rugi� Filia sin importarle que la mirada enfurecida de Xellos asustaba a todos los invitados. "No grites tanto Filia, yo deber�a ser el m�s afectado, estar� atado a una princesa chillona de por vida." Dijo entre dientes apenas conteni�ndose. "�BAKA!" Chill� la princesa y comenz� una pelea de perros y gatos que hizo que todos los invitados de la ceremonia huyeran despavoridos. Lina, Gourry, Amelia y Zelgadis voltearon los ojos resignados. Aquello hab�a sido una completa regresi�n. ******* Jajajaja, �y se piensan que ya se acab�? Esta vez les tengo una conclusi�n, corta siguiendo el corte tradicional. Espero me digan c�mo me qued�, si era lo que se esperaban o al fin y al cabo les result� diferente. En parte supongo que ya algo se ve�a venir. Dej� cositas sin explicar, alguna en especial que quieran saber, me la piden para contestarla en el cap final. Quiero darle much�simas gracias en especial a Rinita Inverse por su pregunta de rutina: �aparecer� Lina? En un principio no pensaba trabajar con los personajes, porque no es f�cil para m� desarrollar seis personajes a la vez en primera fila (sin incluir a Zellas) y encima tres adicionales de creaci�n propia y separarlos para que no sean iguales. Pero no creo que haya quedado tan mal. Tambi�n mis gracias especiales para Wolf y su adoraci�n por los personajes de las lobitas, lo que me hizo trabajarlas un poco m�s y darles algo de espacio cuando apenas eran personajes practicamente de relleno. �Thanx! As� como el estar pendiente de la historia y sus comentarios acerca de ella. A todos los que en su momento han le�do la historia y me han dejado un review comentando una escena en espec�fico, porque me permitieron fijarme en escenas a las cuales no le hab�a dado tanta importancia por estar centrada en los personajes principales. A todos los que llegaron a leer, aunque no hayan dejado su review, espero que les haya gustado. Josu�!!! Namagomi es el nick que Filia le tiene a Xellos en la serie, no te voy a decir qu� significa en verdad porque al fin y al cabo, para los fans de Slayers la palabra se torna m�s en un apodo que otra cosa. Pero en pocas palabras significa que est�s sacando a tu hermana de quicio, jajajajajaja. Sal�dame a Ra�l y a tu hermana, que se le extra�a un mont�n, no me olvido de ninguno. Besos ehh!! A todos se me cuidan mucho y los veo en el ep�logo de esta historia. Ja ne! |