| ******* Los personajes de Slayers pertenecen a su creador, en ning�n momento me estoy adjudicando derecho alguno sobre ellos. Este es un X/F. De contenido suave y apto para todo p�blico. Excepto los que son al�rgicos al chocolate y a las mezclas empalagosas, as� que quedan advertidos. Por lo dem�s espero que lo disfruten, lo acabo de escribir hoy (15 de septiembre de 2003) porque me sent�a con el �nimo de hacer una pausa para Demon Child. ******* Filia pas� el cepillo por sus dorados cabellos una vez m�s y se mir� al espejo. Satisfecha con la forma en que luc�a sali� del cuarto y baj� hasta la cocina. All�, sobre la mesa, hab�a un bolso en pajilla y junto a �l una pamela del mismo material. Filia vest�a un traje azul con margaritas blancas, un regalo de la peque�a princesa de Seiryuun en su �ltimo cumplea�os. Hoy no tendr�a que abrir la tienda, era un d�a festivo, por lo que hab�a decidido ir al pueblo con Val. "Val, beb�, �est�s listo?" Llam� desde la cocina. Al segundo apareci� una centella acuamarina. "Claro que s�, mam�." Contest� un muy agitado Val de cinco a�os o al menos eso era lo que aparentaba su cuerpo. "Entonces vamos." Filia tom� el bolso y la pamela, tom� la mano de Val y al momento de salir y cerrar la puerta de la casa, se puso el sombrero y le sonri� al peque�o. "�A d�nde quieres ir primero?" Le pregunt� dulcemente. "Quiero ir al parque." Le contest� el peque�o drag�n con emoci�n y un brillito de ilusi�n en sus claros ojos. "Pues all� iremos primero." Y sin m�s comenzaron a caminar, bajo un cielo azul, moteado de esponjosas nubes blancas. Al llegar al parque Val se uni� al resto de los chicos. Hab�a llegado un peque�o grupo de payasos contratados por el alcalde del pueblo en conmemoraci�n al d�a festivo y hab�an diferentes puestos cerca del lugar. La gente pasaba por ellos como abejas de flor en flor y los ni�os correteaban y chillaban extasiados entre los diferentes juegos que algunos de los padres hab�an construido para ellos. Filia estuvo un buen rato observando c�mo Val jugaba con los dem�s ni�os. El ambiente festivo la hab�a contagiado y se encontraba disfrutando cada momento que pasaba all�, al aire libre, sin preocupaciones. Luego de varias horas y de ver que Val a�n no se cansaba de jugar, decidi� acercarse a uno de los puestos que hab�an cerca. La due�a del puesto hab�a colocado varias sombrillas y algunas sillas bajo ellas para que las personas que se acercaran pudieran disfrutar a gusto. La joven se acerc� y observ� por unos instantes las golosinas y dem�s antojos que hab�an. Finalmente se decidi� por un helado de fresa. Tom� la barquilla con mucho cuidado y se sent� a disfrutar del sabroso refrigerio. No bien hab�an pasado unos minutos durante los cuales se hab�a dedicado a lamer despreocupadamente su helado cuando sinti� un horrendo escalofr�o recorrerle el cuerpo. Escuch� una voz a sus espaldas pero no se dirig�a a ella. "Un helado de chocolate... con un muffing de chocolate y jarabe de chocolate por encima." "�Lo quiere con nueces?" Pregunt� la due�a del puesto. "No, �pero tendr� chispas de chocolate?" Pregunt� esperanzado, la dependienta asinti�. "Que sea doble." Finalmente Xellos tom� la extra�a combinaci�n y se dirigi� a la sombrilla donde se encontraba Filia. "Buenos d�as, Filia-san. �Disfrutando el d�a?" Le dijo al tiempo que se sentaba y tomaba una cuchara. Filia no pudo m�s que mirarlo primero a �l y luego al postre que le acababan de servir. Sinti� que el est�mago le daba un vuelco pero no pudo apartar la vista. Nunca hab�a visto tanto chocolate en un s�lo lugar. "�Filia?" Le dijo con toda la inocencia del mundo el sacerdote. "�Sucede algo?" Filia parpade� y finalmente fij� su vista en el sacerdote. Llevaba sus ojos cerrados como siempre y una peque�a sonrisa. "Sabes Filia, es de mala educaci�n no contestar cuando alguien te saluda." Le dijo un tanto serio. "Ahh... buenos d�as... mazoku." Filia sinti� que su garganta le fallaba al decir los buenos d�as. �C�mo se le ocurr�a decirle buenos d�as a un demonio? �Pero en qu� estaba pensando? Cuando se dio cuenta de lo que acababa de hacer levant� la nariz orgullosa y cerr� los ojos con altaner�a, produciendo un sonidito disgustado y continu� comiendo su helado de fresa. No iba a permitir que aquel demonio le arruinara el d�a. Xellos se encogi� de hombros y procedi� a ignorarla, estaba demasiado feliz con su "postre". Tom� la cuchara y la hundi� en la mezcla. La llev� a la boca y lentamente retir� la cuchara saboreando el extramb�tico manjar. Az�car, en cantidades industriales, no la necesitaba, pero si Zellas pod�a disfrutar su vino y sus cigarros, entonces por qu� no pod�a �l disfrutar de un capricho por una sola vez. Hundi� la cuchara nuevamente y tom� otro poco. Filia continu� comiendo su helado. El d�a estaba lo suficientemente c�lido como para obligarla a lamer el helado de fresa que se derret�a y bajaba por su mano mucho antes de que pudiera evitarlo. Finalmente termin� su helado y estaba a punto de levantarse para retirarse cuando volvi� su vista hacia el sacerdote. Se despedir�a, pero no sin dejarle saber lo mucho que lo odiaba. Sus intenciones fueron interrumpidas por la escena justo a su lado. Xellos llevaba la cuchara a su boca, el jarabe de chocolate escurriendo lentamente por el borde lo que hizo que una gruesa gota quedara en sus labios al momento de disfrutar el resto. Sus ojos no estaban cerrados como era normal, con su m�s feliz expresi�n, no... aquello era una expresi�n de �xtasis total. Filia tuvo que suprimir un leve rubor cuando la lengua de Xellos pas� sobre sus labios y limpi� el jarabe que se hab�a quedado all�, una... dos veces. Xellos puso su pu�o cerrado en su mejilla y descans� el rostro mientras saboreaba al m�ximo su postre, lamiendo incluso la cuchara. Estaba completamente ajeno a sus alrededores, concentrado sola y exclusivamente en el dulce sabor del chocolate. Filia cambi� su vista y la fij� en el plato de Xellos. A�n le quedaba la mitad y el calor hab�a hecho que el helado de chocolate se derritiera un poco haci�ndolo ver como una mescolanza de dudosa forma y de un color marr�n casi negro. La dragona trag� con dificultad, no entend�a c�mo el demonio aquel pod�a ingerir dicha mezcla y que no se le retorciera el est�mago del dolor. Hipnotizada volvi� a ver la cuchara que descend�a mientras tomaba otro poco de dulce y lo llevaba hasta la boca donde desaparec�a lentamente dentro de aquellos sedosos labios... Filia abri� los ojos desmezuradamente ante el pensamiento. �Qu� rayos estaba pas�ndole? �Acaso el sol le hab�a pegado demasiado con todo y pamela? Ahhh, pero la expresi�n en el rostro del sacerdote no ten�a precio. Con un aire infantil y sereno a la vez. Un �xtasis que ella hubiera asociado con la felicidad pura y completa. "�Xellos?" Llam� indecisa. El aludido abri� los ojos un poco asustado. Hab�a olvidado d�nde y con qui�n se hab�a sentado a disfrutar su postre. "�Nani?" Dijo a la vez que hac�a un vano itento por agarrar la cuchara que se hab�a safado de su mano. La cuchara fue a dar al piso de tierra y pasto. Ambos se asomaron por el borde de la mesa para confirmar que la cuchara estaba sucia. Xellos puso la cara m�s triste que Filia hubiera visto en el sacerdote y mir� su postre a�n a la mitad. Suspir� acongojado y le devolvi� la mirada a Filia. "�Sucede algo Filia-san?" Le dijo con naturalidad. "Yo... s�lo quer�a..." Filia se sent�a culpable, parec�a como si hubiera interrumpido uno de los pocos momentos felices del sacerdote. Aunque no era como si ella supiera que los demonios pod�an disfrutar de esa clase de momentos. Al fin y al cabo se levant� de la silla. "Esp�rame un segundo." Le dijo, mientras dejaba la cartera sobre la silla y la pamela sobre la mesa. Se acerc� al puesto y luego regres�. En su mano traia otra cuchara, la cual le entreg� a un muy asombrado Xellos. "Filia, no ten�as que haberte molestado." Le dijo con algo que le pareci� sinceridad. "Fue mi culpa que la dejaras caer en primer lugar." Un leve rubor subi� a las mejillas del demonio. Sab�a que Filia lo hab�a sorprendido, pero muy en el fondo deseaba que por una vez la dragona no utilizara el evento para burlarse de �l. Hubiera sido vergonzoso, Xellos Metallium sorprendido infraganti por una drag�n dorada y nada m�s y nada menos que Filia Ul Copt, sacerdotiza y actual guardiana del �nico drag�n antiguo y renacido Valgaarv. "Gracias." Le dijo con los ojos pegados al plato. Hubo un momento de tenso silencio que fue interrumpido por Filia. "�C�mo puedes comer tanto chocolate y no sentirte mal?" La pregunta lo hizo suspirar aliviado. "El az�car no puede hacerme da�o. Adem�s, me gusta el sabor del chocolate." Filia lo observ� extra�ada, un gesto sorprendido en su rostro. Xellos acababa de responder una de sus preguntas. Voluntariamente y sin reparos. Eso era para recordarse. "Yo no podr�a..." Dijo al tiempo que torc�a la boca con disgusto mientras ve�a que Xellos se llevaba otra cucharada llena a la boca. "�No quieres probarlo?" Le pregunt� de repente. Filia tuvo que recurir a toda su fuerza de voluntad para negarse porque justo en ese momento Xellos la observaba con una mirada entre esperanzada y expectante. "Pues... no s�. Quiz�s t� puedas comerlo pero yo no podr�a.... comer una cantidad tan grande de chocolate. No creo que... resista ni siquiera una cucharada." Le dijo con sinceridad. Filia no era amante al chocolate. Lo soportaba con leche, pero nada m�s. "Quiz�s si no fuera tanto..." Ahh, nuevamente la culpa la asaltaba. Xellos ahora ten�a una expresi�n semi herida. Pero simplemente baj� la cabeza y tom� otra cucharada. Filia lo observ� un rato m�s. Ahora no estaba disfrutando el postre como lo viera hacer unos momentos. Simplemente lo estaba devorando, como si quisiera irse pronto. Un sentimiento de desasosiego le cruz� por el pecho, pero lo empuj� al fondo de todo lo dem�s de inmediato. Xellos termin� el postre y con un chasquido de sus dedos el plato y la cuchara desaparecieron en el bote de basura m�s cercano. El demonio de ojos amatistas se levant� y alis� sus ropas un poco, a�n sin necesidad. "Bueno, Filia-san, fue un placer haber compartido contigo unos momentos, pero debo irme ya. Una pena que no seas amante del chocolate... es un sabor realmente exquisito." Sonri� su sonrisa de siempre y sus ojos se achinaron al instante para decepci�n de Filia. Todo el suceso le parec�a tan extra�o, ni una sola vez hab�a tratado de hacerla enojar mientras com�a su extra�o postre. Por primera vez le hab�a parecido tan sincero en su actitud, tan libre de maquinaciones. Y aquella cuchara embarrada de chocolate despareciendo en su boca la hac�a pensar en tantas cosas... "�Sucede algo Filia?" La sedosa voz la sac� de sus pensamientos. Por tercera vez la misma pregunta. �Acaso pod�a aquel demonio saber lo que le estaba pasando por la mente? "�Uh?" Le dijo sobresaltada. "Llevo rato tratando de despedirme de t�." Le dijo a modo de reproche. Filia se ruboriz�. "Gomen, s�lo estaba pensando... en el postre que te acabas de comer. A�n no entiendo c�mo puede gustarte tanto." Le dijo tratando de esconder el rubor en sus mejillas y el bochorno de casi haber sido descubierta en sus pensamientos. "Es sencillo querida Filia." Le dijo con una peque�a sonrisa mientras abr�a los ojos. "Perm�teme mostrarte." Y diciendo esto se acerc� calmadamente a donde se encontraba la rubia. Se inclin� completamente sobre ella y aprovechando el gesto de muda sorpresa de Filia sell� sus labios sobre los de ella. Muy delicadamente hundi� su lengua entre los labios sorprendidos y acarici� el interior de la tierna boca con lentitud. Filia se asust� con el roce y tuvo que ahogar un gemido de asombro cuando la lengua de Xellos toc� la suya, pero en el momento en que eso sucedi�, un dulce sabor invadi� tambi�n su paladar. Era chocolate, Xellos sab�a a chocolate.... y del m�s dulce que ella jam�s hubiera probado. Chocolate y algo m�s que no pod�a identificar, algo tambi�n dulce y c�lido, una esencia adictiva. Filia cerr� los ojos y reaccion� sin pensar, atrapando la lengua del sacerdote dentro de su boca y chupando suavemente para obtener m�s de aquel sabor tan dulce y er�tico que era la boca de Xellos en aquel momento. Un suave gemido, casi ronroneo, escap� del pecho de Xellos al sentir que Filia acariciaba una de sus partes m�s sensitivas. Cuando ella finalmente le permiti� recuperar aquella parte de su boca, Xellos se apart� renuente y dio un hondo y largo suspiro. Filia lo observ� unos segundos, a�n absorta en las sensaciones y el sacerdote aprovech� para huir. "Hasta otra ocasi�n, Fi-chan." Le dijo al tiempo que hac�a aparecer su b�culo y desaparec�a en una peque�a brisa. Filia se llev� las manos a los labios. Le hab�a parecido ver un leve rubor en las mejillas del sacerdote antes de que se escapara. Finalmente Val lleg� corriendo hasta donde ella se encontraba sac�ndola de sus cavilaciones. "Mam�, quiero un helado de chocolate." Gimote� el peque�o, a�n sabiendo que Filia no aprobaba que �l comiera la golosina. "Claro beb�." Dijo al tiempo que se levantaba y se dirig�a al puesto nuevamente y ped�a un helado de chocolate en una barquilla. "Gracias mam�." Le contest� el peque�o con una enorme sonrisa en los labios. "�Quieres probar?" Le dijo ofreci�ndole la barquilla a Filia. "No querido, ya com� helado de chocolate." Sonri� sin importarle la sensaci�n que le provocaba el recordar el suceso. El peque�o se sent� animadamente a saborear el helado mientras que Filia colocaba los codos sobre la mesa y el rostro sobre las manos, recordando el "nuevo sabor" a chocolate que acababa de probar. ******* Owari |
| Helado de Chocolate |