Baile y euforia en la segunda jornada del Sue Cerati prendió la noche y Blondie revolucionó San Carlos de Apoquindo Extensa fue la segunda noche del Sue. Gustavo Cerarti movió al público con versiones electrónicas de sus hits mientras que Blondie desató la euforia. (TERRA.cl) SANTIAGO, noviembre 06.- Tibio fue el comienzo de la segunda y última jornada del festival SUE anoche en el Estadio de San Carlos de Apoquindo. Unas escasas cuatro mil personas que no alcanzaron a copar la mitad de la cancha presenciaron el inicio del show que partió a las ocho y media con el ex Soda Stereo Gustavo Cerati. “Hola Chile” dijo tras salir al escenario acompañado de sus cuatro músicos, los mismos del proyecto Ocio. Versiones electrónicas, bailables y aceleradas de sus principales hits como solista y bastantes canciones de Soda Stereo, fue el menú de su show. Rombos y Pulsar del disco Amor Amarillo, Fue y Ameba, de Dynamo, una sentida Sueles dejarme solo de Canción Animal y temas como El Rito y Sobredosis de TV de la primera época de Soda Stereo prendieron a un público nostálgico y conectado. “Qué linda que está la noche” dijo Cerati, y es que si bien durante su actuación no se respiró euforia, el ambiente estuvo distendido. Combinando inteligentemente éxitos antiguos y actuales y con un notable apoyo visual, un alegre Cerati (“a mover el cachete”, dijo en un momento) logró que su “Chile querido” se olvidara del frío que reinaba en el lugar. Al finalizar dijo que “ahora que todo está tan conservador los invito a dar un paseo” y presentó Paseo Inmoral. Cerró con Primavera Cero. Una hora duró su show y cerca de 30 minutos esperó el público la aparición del grupo norteamericano Blondie, que salió a escena pasadas las diez de la noche. Vestidos de impecable negro y liderados por una carismática Debbie Harry, que salió con un abrigo naranjo, lentes oscuros y su inconfundible cabellera, el conjunto repasó uno a uno los principales éxitos de su carrera, paseándose por el pop, el ska, el reggae y por todas las vertientes que alimentaron el sonido de la new wave. A esa hora la audiencia se había duplicado llegando a ocho mil personas. Los asistentes si bien no mostraron el mismo fervor expresado por los fans de Morrisey, cantaron y gritaron con euforia, seducidos por los hits del grupo como María y One Way y por la impronta de Debbie Harry. La cantante demostró que a pesar que su voz y físico ya no son los de antaño, sigue teniendo gran dominio escénico. Tanto el público como ella se relacionaron sin problemas con la idea de ella como “símbolo sexual”. Un ajustado vestido negro era lo que Debbie escondía detrás de su abrigo, que lentamente fue desabrochando y sacándose. Una diva rubia y sexy a pesar de los años, fue lo que el público vio en un revival que cumplió las expectativas. Felipe Binachi y su pareja Tere Undurraga, Felipe Avello junto a una chica – comprando un souvenir colorinche – Cristián Sánchez y músicos de las bandas Ramírez y De Saloon se paseaban anoche en el estadio. Cerca de las doce finalizó Blondie y solo la mitad del público se quedó para ver a los franceses de Rinocerose y el número electrónico que cerraría el evento. Para muchos, el SUE, llegaba a su fin. Una festival interesante en donde el público pudo apreciar a viejas glorias y artistas fuertes dentro del panorama alternativo actual, pero en el que se volvió a demostrar (primero con Morrisey, luego con Blondie) que en Chile el público funciona mejor en torno a cultos a artistas puntuales que ante a la idea de un festival. Cristóbal González Lorca - Fanny Mazuela Copyright 2004 Terra Networks Chile S.A.