Miércoles 10 de noviembre, 2004 Espectáculos comentario Un viaje en el tiempo Paul Carbonara (atrás) con Debbie. Eyleen Vargas/ ParaLA NACIÓN Alberto Zúñiga Ahí estaba. Condensado en el repertorio de un solo grupo. Se materializó de inmediato a partir de los primeros acordes. Intacto. Íntegro. Puro. Inequívoco. El sonido y el pulso que marcó una buena parte de los 80, aunque Blondie también nos transportó un poco más atrás con algunos temas de sus discos de finales de los años 70. Aunque la belleza y las modas de Deborah Harry casi opacaron, en su momento, la música del grupo; esa noche del concierto en el Planet Mall quedó absolutamente claro que Blondie si era mucha música. New Wave y Punk a la gringa. Con el paso del tiempo algunos de los temas han sido inyectados de buenas dosis de rock pesado para tomar una distancia notable de los ribetes del pop. Un giro, por cierto, que les va muy bien ahora que ya están entraditos en años. Algunos de sus grandes clásicos se vieron favorecidos por esas metrallas roqueras que además nos permitieron apreciar que la esencia punk aún está latente en sus corazones. Quien dijo que todo está perdido cuando se ve a Deborah Harry zarandearse, cerca de sus 60 primaveras, invocando el espíritu pendular de una música que pasaba de lo sencillo a lo recargado, casi barroco, casi ingenuo, casi mítico.