Mujeres en estado de rock Como pocas veces en un festival, las mujeres tuvieron en el Personal Fest un lugar protagónico. Debbie Harry al frente de Blondie, P. J. Harvey y Bebel Gilberto llegaron por primera vez a la Argentina para mostrar en vivo sus disímiles propuestas. La Harry, el sábado, habrá descubierto que, en esta ciudad, la esperaban muchos fans desde hace muchos años. Se escuchaba por ahí decir que ella había sido póster principal del cuarto adolescente y más de uno se emocionó profundamente al escuchar a la banda, por fin, en vivo. Agradecida, no sólo hizo temas de su último disco, "The Curse of Blondie", sino también aquellos que muchos habían esperado pacientemente escuchar, como "Atomic", "Hanging on the Telephone", "Rapture" o "Heart of Glass". Su estilo musical ampliado no impidió que hiciera honor a sus inicios en el punk rock neoyorquino, y le dedicó un tema a Joey Ramone, sin dejar de hacer gala de esa sensualidad distante que es su marca. En cambio, P. J. Harvey, el viernes, había demostrado que el límite entre lo oscuro y lo luminoso era lo suyo. Acompañada de una banda "móvil" (los músicos cambiaban de instrumentos y el grupo de formato de acuerdo con el tema, bajo la dirección de Rob Ellis, baterista y compañero eterno de ruta) se mostró como una suerte de diosa de lo femenino, rocker y pagana, capaz de llenar el escenario y el predio gigante con su propuesta. Casi en simultáneo, pero en otro sector del Club, Bebel Gilberto, la hija de João y Miucha, mostró su elegante y sensual estilo, en el que la bossa nova se encuentra con el pop actual y genera una nueva forma de la sutileza. Pero hubo más. Primal Scream llegó por segunda vez a Buenos Aires y volvió a deslumbrar con su rock, que se hace maquínico, pero que sigue teniendo en las guitarras su elemento primordial. Sacudieron a un público que el viernes, tras los sets de The Mars Volta y P. J. Harvey, creía que quedaba poco por descubrir, con temas como "Kowalski" y "Autobahn 66" y se despidieron con un cover de los pioneros MC5. Estuvo también el tecno pop de los Pet Shop Boys, en un escenario invadido por el neón, con sus hits a prueba del tiempo. Y el rock volado, instrumental e hipnótico de Death In Vegas. Y los sonidos balcánicos y delirantes de Goran Bregovic. Y la voz de la cantante Nancy Wilson. Y los locales Cerati, Virus, Angela Tullida, Fantasmagoria, Reincidentes y Gillespi, entre otros. Y el uruguayo Jorge Drexler. Y los mexicanos Kinky. Y muchos DJ que continuaban y sostenían la noche. Mucho más de lo que podía esperarse. Ahora, a cruzar los dedos para que, tal cual se prometió, el festival tenga continuidad y este aleph musical vuelva nuevamente a hacerse realidad en Buenos Aires. Por Adriana Francox De la Redacción de LA NACION http://www.lanacion.com.ar/entretenimientos/nota.asp?nota_id=652080 LA NACION | 08.11.2004 | Página 1 | Espectáculos