Lima, Viernes 05 de Noviembre de 2004 Generosa Debbie, generosa Blondie Faltando 13 minutos para las 10 de la noche, antes que asome cualquier atisbo de impaciencia entre el público fanático de la rubia —como por asalto—, Clem Burke se apoderó de la batería, Chris Stein tomó la guitarra, Kevin Patrick el teclado y el bajo fue asumido por Leigh Foxx. ¿Resultado? Unos acordes a la altura de las circunstancias y al gusto de la taquilla gobernada por dos mil corazones emocionados al reconocer la melodía de Atomic. Segundos más tarde, vestida de negro, cabeza gacha y cabellera semioculta por una boina negra, Deborah Harry (Debbie, la rebelde para sus papás), la estrella del pop, asumió su condición de cereza que corona el pastel de Blondie, grupo musical que desde 1974 empezó a reivindicar una nueva expresión musical denominada punk. Al ingreso de la vocalista y última pieza del engranaje musical de la noche, los gritos de la gente empezaron a corear la letra. Durante 127 minutos, luego que la generosa Debbie se despojara de abrigo y gorra, revelara unos kilos de más y un escote digno de la rubia, los viejos y nuevos seguidores del grupo cantaron clásicos como Maria o Heart of glass, para estallar de emoción con One way or another y gozar con el mismo furor –a pesar del cansancio en su voz en ese último tema— de Call me. Igual, los fanáticos le gritaron I love you, nosotros también. Fidel Quevedo