08.11.2004 | Espectáculos ········································································································································· MUSICA: BALANCE DEL PRIMER "PERSONAL FEST" EN EL CLUB CIUDAD Conectados con lo mejor del rock y el pop internacionales El megafestival convocó a más de 50.000 personas. Hubo para todos los gustos. Los problemas de sonido no lograron opacar la calidad artística. --------------------------------------------------------------------------------- Pablo Schanton. pschanton@clarin.com ¿Dónde estás? Tal era la pregunta que se oía cuando alguien se arrinconaba contra su celular para saber el paradero de su amigo conectado en el superplobado parque temático que fue el Personal Fest, el cual ofrecía cabinas y tarjetas ad hoc. Este evento internacional, que tomó el Club Ciudad de Buenos Aires durante el viernes y el sábado de 5 PM a 5 AM, contabilizó 25.000 personas en su primera fecha y 28.000, la segunda, según sus organizadores. Como sucede con el otro gran festival esponsoreado (el "Quilmes rock"), el marketing logra una coherencia entre producto promocionado, artistas y público. En este caso, el teléfono celular —fetiche consumista del momento— define el perfil clase media desahogada que contó con más de $120 para entradas, viáticos y supervivencia. Según lo anunciara el slogan de otra marca de telefonía ("El rock ''n'' roll se aburguesó. Vos no podés ser menos"), comenzó una era de festivales donde las productoras (DG en este caso, Pop Art, 2Net) parecen competir a ver quién le hace la fiesta más grande a los jóvenes con capacidad de consumo. Yendo a lo artístico, el Personal apuntó excepcionalmente a distintas generaciones y gustos. Tuvo novedades modelo 2000 (Soulwax, 2Many Dj, Electric Six, Mars Volta), estrellas de los 80 (Blondie, Pet Shop Boys) y los 90 (P.J. Harvey, Morrissey, Primal Scream, Death in Vegas). No olvidó a la gente bordeando los 40 que aún compra discos programando a la Gilberto, Drexler, Bregovic o Nancy Wilson. Todos además de músicos y djs nacionales que no estuvieran en el Quilmes o Creamfields. Pero ante un line up impecable como el del Personal, le hubiera correspondido más inversión en el sonido que neurotizó a la Wilson y Morrissey. De cerca, todo distorsionaba; de lejos, se oía como en un walkman. Y los músicos, con mal retorno. Ojalá la fiesta se repita, mejorando ese detalle, que al final no lo es tanto.- Una postal de feminismo rockero Una azafata de British Airways con ganas de strip tease podría ser una estrella de rock. Debbie Harry lo demuestra, gafas negras modelo Greta Garbo mediante. La rubia, que no pierde cuadratura facial ni pómulos-manzanas por más cirujano que hubiera, exhibe una soltura que la dejará al final del show al borde del baby doll rojo: verla luchar porque los breteles no se le caigan mientras trata de sacarle ruido a una guitarra podría ser una postal de feminismo rockero o algo así. No toda la gente disfrutó con el set de hits (muy jóvenes para recordar el impacto de Atomic o Call me), especialmente por una cierta voluntad de zapada que nadie esperaría de una precisa banda New Wave, lo cual dilató paciencias y produjo algún anticlimax. Si hasta don Chris Stein tendría aplausos de parte de Eric Clapton con la cantidad de solos (¡hubo wah wah!) que soltó, así como el tecladista peló un momento barroco muy Jon Lord (Deep Purple). Ese sonido "punk disco" (dance rock 1980) que a ellos les sale como a quien lo descubrió, recuerda cuánto de viejos tienen los nuevitos de Franz Ferdinand, !!! o The Rapture. P.S