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“YA ESTA BIEN”by J&WCC

 

Escribo esta crónica de sucesos, con el fin de que todo el mundo se entere de lo acontecido el pasado sábado, alguien pueda leerlo y si está en su mano pueda tomas alguna medida o contestar a mis preguntas.

El pasado sábado 11/10/03 el BKL tuvo que soportar en Calahorra (una vez más) la prepotencia de un colegiado principal que para nada demostró estar capacitado para arbitrar en una liga cada vez más competitiva como la 1ª Nacional.

 

Y digo que YA ESTÁ BIEN, porque hay mucha, muchísima, diferencia a pitar con autoridad a hacerlo con esa actitud chulesca y despectiva hacia los jugadores. Entiendo que los árbitros tengan que mantener cierta distancia y que los jugadores tengan que dirigirse hacia ellos con corrección y educación, pero ni más ni menos que lo que tienen que demostrar ellos hacia los jugadores. Y es que a los hechos me remito:

-          Es difícil entender que el entrenador visitante tenga que recibir una falta técnica en el primer cuarto por dirigirse por primera vez respetuosamente y preguntarle “¿eso ha sido falta?”.

-          Más difícil todavía cuando el capitán de equipo se dirige al colegiado a pedirle una explicación, y recibe la siguiente contestación “no tengo que darle ninguna explicación, el entrenador se ha sentado y él sabe lo que ha hecho, por eso no ha protestado” a lo cual le reitera en calidad de capitán que por favor le explique lo sucedido y a lo cual contesta “si sigue con esa actitud no va a terminar el partido, ésa no es actitud de un capitán

Ante semejante contestación y para que el tema no vaya a más decide callarse.

-          Además, en la antigua 2ª parte (3er y 4º cuarto) al equipo local le fueron señaladas 2 míseras faltas y al visitante 14 (2 de ellas antideportivas, una en un rebote y otra en un dribling en el medio del campo), cuando era el visitante el que iba por detrás en el marcador y era quien debía arriesgar.

 

Pero todavía le quedaba la guinda al pastel.

-          Una vez terminado el partido, me dirijo a los jugadores del equipo vencedor a darles la enhorabuena con un zorionak, a lo cual, como es normal, todos responden con un gracias. Pues no. Entre el barullo de gente que se suele montar, me encuentro con los colegiados a los cuales, sin ninguna mala intención, también les ofrezco la mano a la vez que sale un “zorionak” de mi boca. La reacción es dispar, ya que el árbitro ayudante estrecha la mano mientras que el principal rehuye a hacerlo argumentando “a mí me hablas en castellano” y a lo cual le respondo “pero si le he dado la enhorabuena”, “sé lo que quiere decir, mi hermano sabe, .... sabe....”. El rostro y la falta de lucidez a la hora de articular palabras denotaba su nerviosismo.

 

Lo que sucedió a partir de ahí entiendo que no fue más que el enaltecimiento del orgullo personal, con frases como “yo pito en LEB”, “no sé como estáis en primera” o “estamos en la rioja y no voy a consentir que uno de tus jugadores se me dirija en vasco”.

 

Llegados a este punto, mención especial merece la actitud de los jugadores y entrenador del BKL, otras veces no tan loable, pero correctísimo en esta ocasión. Supieron contenerse ante las enbestidas de un colegiado principal enrabietado (y digo uno, porque el otro árbitro sí mostró calidad técnica y humana para pitar en esta categoría).

 

Me considero una persona dialogante y que intento ayudar a los árbitros, incluso teniendo por ello que enfrentarme a mis propios compañeros de equipo, y creo que ninguno de los muchos árbitros que he llegado a conocer podrá negarlo. Sé que los árbitros se equivocan, igual o menos que los jugadores, y que no hay mejor forma de aprender que la de admitir que uno se equivoca, pero actitudes como esta hacen que uno mismo se replantee la forma de actuar en pista.

Y muchos dirán que si el BKL hubiese ganado el partido este texto no hubiera existido, pero con todos mis respetos, les tendría que decir que están equivocados. Un árbitro no hace ganar o perder un partido, pero en momentos puntuales puede hacer decantar la balanza al lado que él estime oportuno.

 

 

De todo esto se puede sacar la siguiente conclusión:

                Tanto los árbitros como los jugadores deben comportarse correctamente, el hecho de que uno tenga silbato no le otorga el derecho a “ordeno y mando” en todo lo que sucede. Por lo cual, no encuentro lícito que sólo una de las 2 partes (en este caso los árbitros) tenga la posibilidad de escribir en el reverso del acta lo que él estime oportuno. ¿Quién evalúa a los árbitros? ¿Sólo son los jugadores los que reciben sanciones?. Estoy convencido de que nunca se debe justificar una derrota por un mal arbitraje, pero deben existir cauces para poder demostrar que un árbitro no ha actuado correctamente”.

 

                Desde aquí quiero enviar un saludo a los árbitros de Gipuzkoa, ya que cada vez que salimos fuera nos hacen ver que aquí se realiza el arbitraje más imparcial de toda la liga (visto lo visto, ¿¿demasiado a veces??).

 

                                                                                                                                                                                     J&WCC

 

 

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