Mapuche |
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| Escritura del mapudungun |
Los mapuches (mapudungun: mapuche, 'gente de la tierra' )? son un pueblo indígena de la zona centro-sur de Chile y de la Argentina. Se les conoce también como araucanos, nombre que se usa poco en la actualidad, porque ellos no lo aceptan y que predomina en la historiografía, para el período que abarca desde los primeros contactos con los españoles hasta el siglo XIX aproximadamente. Los grupos ubicados entre los ríos Biobío y el Toltén lograron resistir con éxito a los conquistadores españoles en la llamada Guerra de Arauco, una serie ininterrumpida de batallas que duró unos 300 años, con largos periodos de tregua. La corona de España reconoció hasta cierto punto su autonomía y sólo varias décadas después de que lograran su independencia, los estados chileno y argentino invadieron los territorios que se mantenían independientes y asignaron a los mapuches a "reducciones" (Chile) y "reservas" (Argentina). La población mapuche del siglo XXI es principalmente urbana, pero mantiene vínculos con sus comunidades de origen y subsisten las reclamaciones por territorio y reconocimiento de su cultura. Etimología
Fotografía de 1897, tomada por el geógrafo Hans Steffen El nombre mapuche o mapunche significa gente de la tierra en su lengua, con alusión a las personas que reconocen su pertenencia e integración a un territorio. En algunas zonas, se usan ambos términos con leves diferencias de significado. Se postula que el nombre araucano procede de la palabra quechua awqa, "enemigo", "salvaje" o "rebelde", o de palqu, "silvestre" y les habría sido dado por los incas o por los españoles, y según los cronistas, los incas ya habían denominado como purumauca a la población que habitaba el sur del río Choapa; y los españoles solo adoptaron la denominación auca para referirse a ella. . Igualmente se ha postulado que de no ser una palabra quechua, se dice que podría derivar de una castellanización de la palabra mapuche Ragko, "agua gredosa", que los conquistadores habrían usado para los habitantes de un sitio llamado así y que luego se habría extendido a todos los restantes pueblos del área [cita requerida]. Los mapuches rechazan el uso de mapuche en plural, por ser un sustantivo colectivo[cita requerida], y el del nombre araucano, porque les fue otorgado por sus enemigos. La palabra awka fue adoptada por los mapuche con el significado de libre[cita requerida] y ellos mismos también la habrían aplicado posteriormente a los tehuelches[cita requerida]. Hasta el siglo XVIII, también habría existído entre los integrantes de esta etnia la autodenominación reche (verdadero hombre)[cita requerida]. Origen y migraciónEl origen de los mapuches no se conoce con mucha certeza; siendo la teoria más conocida la postulada por Ricardo Latcham, quién afirma que los Mapuche son originarios del actual territorio argentino y que a través de un largo proceso de migración, se habrían introducido como un grupo étnico y cultural foráneo entre los picunches y huilliches, instalándose definitivamente entre los ríos Bío-Bío y Toltén. Hasta hace pocos años la teoría de Latcham parecía no merecer objeciones pero hoy nuevamente está siendo objeto de revisiones y discusiones. Posteriormente, debido a la presión ejercida por los españoles, y a través de un largo proceso de migración (a través los pasos de la cordillera de los Andes) y transmisión cultural, entre los siglos XVIII y XIX regresaron a los territorios ubicados al este de la Cordillera de los Andes, y araucanizan el Comahue, gran parte de la región pampeana, y el norte de la Patagonia oriental, tierras hasta entonces ocupadas por diversos pueblos no mapuches. De tal modo fueron mapuchizados los pehuenches, los het y las parcialidades septentrionales de los tehuelches; Ubicación y distribución
Retrato de mujeres mapuches dibujado por el expedicionario Dumont D'Urville en 1842 ChileSegún el Censo de Chile de 2002, existen 604.349 mapuches, aproximadamente un 4% del total de la población total. Representan el 87,3% de la población originaria. Están ubicados principalmente en las zonas rurales de la IX Región, así como grupos importantes en la X Región y Región Metropolitana de Santiago. El Censo 1992 había registrado 932.000 mapuches. Esta gran reducción de un 30% de la población mapuche en una década ha intentado explicarse con diversos argumentos, desde aquellos que sostienen que se trata de un genocidio abierto, aquellos que sostienen que se trata de un genocidio burocrático con el fin de deslegitimar las peticiones indígenas, hasta aquellos que sostienen que se trata de un problema estadístico relacionado con el cambio de las preguntas sin consecuencias socio-políticas. ArgentinaA partir de la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005 llevada cabo por el estado argentino a través del Instituto Nacional de Estadística y Censos se calculó en casi 105.000 personas las pertenecientes o descendientes en primera generación del pueblo mapuche. La gran mayoría —el 73 por ciento— vive en las provincias de Chubut, Neuquén, Río Negro Durante la preparación del Censo argentino 2001 algunos representantes del pueblo Mapuche realizaron críticas sobre su diseño y realización por no garantizar una participación adecuada de los pueblos originarios, reproducir el estereotipo prejuicioso de "el indígena", subestimar la migración mapuche hacia las ciudades y apoyarse en funcionarios que incumplían los compromisos jurídicos y políticos. La Comisión de Juristas Indígenas en Argentina (CJIA) presentó un recurso de amparo en el que solicitaba la postergación del Censo 2001, alegando que no habían tenido participación en las condiciones establecidas por el Convenio 169 de OIT y el artículo 75, inciso 17, de la Constitución Nacional. La controversia llegó a desencadenar una toma de las instalaciones del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), por parte de representantes de las los pueblos originarios. Al realizarse el Censo 2001, en algunas provincias hubo participación directa de censistas y capacitadores indígenas. Sin embargo muchos niegan su validez. Contrariando las cifras del INDEC, una publicación oficial del gobierno argentino informa que existen 200.000 miembros mapuche viviendo en su territorio. Otras fuentes no oficiales hablan de 90.000 y 200.000. La crítica mapuche sobre la metodología censal fue similar a la que se realizo contra el gobierno chileno Particularmente importante es su presencia en el Parque Nacional Lanín, donde habitan 7 comunidades mapuches, en territorios que han sido considerados como propios Hay una comunidad mapuche, etnia semiaculturada (practican la Rogativa, y hablan perfectamente la lengua),[cita requerida] en el Partido de General Viamonte y en el partido de Rojas, a 280 y 220 km al oeste de Buenos Aires respectivamente. Subdivisiones territoriales y etnias aculturadas por los mapucheLos mapuches se dividían en diferentes grupos según el territorio que ocupaban, se postula que en un principio se trataba de pueblos diferentes unidos por el idioma:
Durante los siglos XVII y XVIII comenzó un proceso de expansión que causó la aculturación de pueblos vecinos ubicados más al este, a ambos lados de los Andes: (los poyas, luego "poyuche" habitaban y sus descendientes habitan, principalmente en las zonas montañosas del sur de Neuquén y noroeste de la provincia de Río Negro, los pehuenches al parecer llamados a sí mismos penk'n habitaban en la Pehuenia -norte de la provincia de Neuquén y el sur de la provincia de Mendoza)
Pueblos mapuchizados (aculturados por los mapuches)entre fines de XVIII y 1875 en territorios correspondientes a la Argentina:
Los mapuche llamaron a todos los tsonek (o según los españoles "patagones") con el nombre de chehuelche o tehuelche, palabra que se traduce por "gente bravía" debido a la resistencia que opusieron a la expansión mapuche al este de los Andes (Pire Mahuida -Montaña Nevada- en mapundungun); también les llamaron "auca" (rebelde, indómito; es decir, llamaron a los tsonek con el mismo apodo que antes parecen haber recibido los mapuche de los quechuas). Erróneamente muchos autores incluyen a los tsonek como una parcialidad mapuche, lo cierto es que las diferencias culturales (por empezar las idiomáticas) entre tsonek eran bastante importantes, del mismo modo, lo cierto es que la relación entre tsonek y mapuches fue constantemente belicosa (los tsonek septentrionales, superados en número y tácticas de combate, o debieron replegarse al sur ante la invasión mapuche al Comahue y región pampeana o quedaron aculturados); los tsonek hacia 1870 libraban feroces combates contra los mapuche en las proximidades del río Chubut, zona que fue el límite meridional de la expansión mapuche.
HistoriaExpansión inca
Mapuche orando a la Virgen María, en la obra del jesuita Alonso de Ovalle. Expresión gráfica del proyecto de conquista religiosa presentado a fines del siglo XV frente al fracaso de la conquista militar: la Guerra Defensiva. Antes de la llegada de los españoles al territorio mapuche, el Imperio Inca gobernado por Túpac Inca Yupanqui, en uno de los procesos de expansión del Imperio, intentó extender su influencia hacia este territorio; pero esta alcanzaría sólo hasta la ribera norte del río Maule, a unos 250 km al Sur de la actual capital de Chile, zona habitada por los picunches. Ahí se estableció la primera Frontera, aunque el control efectivo del Tawantinsuyu en lo concreto llegaba hasta el río Itata unos 90 km más al norte del citado río Maule. Historia apoyada por pruebas arqueológicas, como los Pucará de La Compañía y otras. Igualmente algunos historiadores postulan que posteriormente se habría producido una hipotética última expansión o invasión, la que habría sido realizada por el gobernante inca Huayna Cápac Inca Yupanqui; que se dice habría llegado hasta el río Biobío. Indicándose que esta invasión Inca habría sido detenida por los mapuches que vivían del otro lado del río, producto de ser más numerosos y compactos que los picunches que habitaban en el norte. Luego por los años de 1520, cuando falleció el inca Huaina Capac, y sus dos hijos, Huáscar y Atahualpa, se disputaron el Imperio en una encarnizada guerra civil, que hizo que se debilitara el ejército Inca en Chile; lo cual los habría forzados a abandonar sus posiciones y a replegarse al norte para defender en mejores condiciones su territorio conquistado. Esta retirada habría hecho que los Mapuches emprendieran la persecución de los Incas hasta alcanzarlos en los llanos que se extienden al sur del río Maule. Allí habría tenido lugar una terrible batalla que duró tres días, según cuentan algunos historiadores; quedando el río Maule, nuevamente como el límite austral del imperio de los incas. Sin embargo estos hechos se basan en crónicas como la realizada en el Informe de Miguel de Olaverría, p. 24 : «Conquistaron, los peruanos, y sujetaron todos los indios que había hasta el gran río de Biobío (VIII región de Chile), como hoy se ve haber llegado hasta el dicho río por los fuertes que hicieron en el cerro del río Claro, donde pusieron y tuvieron frontera a los indios del estado (de Arauco) con quienes tuvieron muchas batallas». Este documento no es el único que menciona la línea del Biobío como límite de la conquista de los incas en Chile. El padre Anello Oliva, en su Histoire du Pérou, indica lo mismo; sin embargo el río Biobío como límite máximo, esta en contra del común de los historiadores y la arqueología. Así, hay que tener en cuenta que la historia de las conquistas de los incas en el territorio chileno más alla del río Maule, referida en su conjunto, se basan en lo indicado por cronistas que realizaron crónicas escritas generalmente con poco discernimiento y que raras veces se concuerdan entre sí. Llegada europea al territorio mapucheDécadas más tarde, cuando los conquistadores españoles abatieron al Imperio Inca, intentaron someter también a los mapuches. Sin embargo, la resistencia de los mapuches llevaría a un prolongado conflicto conocido como la Guerra de Arauco. Así, personajes como Lautaro (destacado lider militar mapuche, hecho prisionero de niño por los españoles, sirvió a Pedro de Valdivia como paje) y más tarde la sublevación de Pelantaro en la década de 1590, llevarían a fijar la frontera militar entre españoles y mapuches en el río Biobío. El desastre de Curalaba, en 1598, donde perdió la vida el gobernador Martín Óñez de Loyola, marca la derrota de las fuerzas ibéricas en territorio mapuche. El poema épico La Araucana (1569, 1578 y 1589) del conquistador español Alonso de Ercilla, dedicada al Rey Felipe II, es una epopeya que destaca la resistencia realizada por el pueblo mapuche. En los siglos siguientes, los españoles fueron cautelosos en adentrarse en territorio mapuche. En un comienzo lo hicieron a través de misiones religiosas (pacíficas) lideradas por el padre Luis de Valdivia en la llamada Guerra Defensiva, que no dio resultados, dando paso a los "parlamentos". En estos encuentros ambos bandos intercambiaban regalos y firmaban pactos que juraban respetar. Debido a las características de este tipo de acuerdos, algunos historiadores como el historiador del derecho Alamiro de Ávila han señalado que este tipo de pactos se tratarían realmente de pactos internacionales entre pueblos soberanos. Fue así como, en el Parlamento de Quilín, en 1641, se acordó terminar con la guerra y fijar la frontera en el río Biobío, con el consiguiente despoblamiento de las ciudades españolas al sur de este; los mapuches prometieron liberar a los cautivos y a hacer frente a enemigos de la Corona. Posteriormente se celebraron otros parlamentos, con aprobación del Rey de España; en que se reiteraba el reconocimiento de la independencia de los mapuches frente a la Corona española, y las partes se comprometían a dejar de lado las acciones bélicas. Estos tratados fueron reconcidos por el gobierno republicano del General Ramón Freire en Tapihue, el 7 de enero de 1825 en el Parlamento General de Tapihue. En sus artículos 18 y 19 se reconoce la soberanía mapuche sobre los territorios comprendidos al sur del Bío Bío. Independencia y construcción de los Estados de Chile y ArgentinaEn Chile
Mapuches por Claudio Gay Durante la Guerra de Independencia de Chile, lo más habitual fue que los mapuches tomaran partido por los realistas, aunque no participaron mucho de las batallas, porque estas tuvieron lugar fuera de su territorio. Después de su independencia de España, Chile siguió una política de no agresión y cautela, llegando incluso al reconocimiento soberano en el mencionado Parlamento de Tapihue. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XIX, se ideó un plan de expansión estatal sobre el territorio mapuche, impulsado por la oligarquía del Valle Central amparada en la superioridad militar que entregaba el rifle de repetición o en ideologías tales el evolucionismo, que relegaba a los pueblos originarios a la clase de razas o sociedades subhumanas o inferiores destinadas a la aniquilación. Por esa misma época se produjo el nombramiento por parte de los principales loncos del Ngulumapu ("territorio occidental", Chile) de Orélie Antoine de Tounens como Rey de la Araucanía dando lugar al Reino de la Araucanía y la Patagonia el 17 de noviembre de 1860. Así, de 1861 a 1883, el ejército chileno ensayó diferentes estrategias, desde las alianzas con clanes enemigos entre sí, hasta la guerra de exterminio, pasando por el soborno a base de bebidas alcohólicas. Las operaciones militares estuvieron fundamentalmente a cargo de Cornelio Saavedra (militar chileno nieto del presidente de la Primera Junta de Gobierno argentina instalada el 25 de mayo de 1810), que culminaron con el completo sometimiento de los mapuches en 1883. A todo este proceso se le dio el nombre de Pacificación de la Araucanía. Hacia 1864, el Congreso chileno dictó una ley que declaraba fiscales las tierras baldías al sur del Bío Bío, violando con esto lo establecido en el Parlamento General de Tapihue de 1825. Sin embargo fue sólo tras el triunfo militar chileno (1883), que el Estado tomó posesión de estas tierras, que por su puestos, no estaban desocupadas, sino que eran habitadas por los mapuche. Así mismo, el gobierno central ordenó a una Comisión Radicadora entregar Títulos de Merced a los loncos (jefes de las comunidades) en que se les reconocieran sus posesiones. Esto dio origen posteriormente a un conflicto cuyas repercusiones se ven hasta el siglo XXI, ya que el concepto de propiedad y posesión mapuche no coincidía con el concepto del Código Civil chileno y en la práctica la radicación significó la reducción del pueblo mapuche. De esta manera, pasaron de controlar unas 10 millones de hectáreas, a tener que sobrevivir en apenas 500 mil, o sea, un 5% de su territorio anterior. Por otra parte, las políticas de colonización de las tierras del sur terminaron por marginarlos, y propiciaron la usurpación de muchas de ellas; incluso de las reconocidas en los Títulos de Merced. |
En ArgentinaParalelamente a la "Pacificación", se llevaba a cabo por el Ejército argentino lo que se denominó la Conquista del Desierto, muy perjudicial para los mapuches. Hubo un primer intento en 1833 que permitió a las tropas argentinas ocupar casi todo el territorio al Norte del río Negro y del Limay e incluso la zona de Valcheta[cita requerida], pero la guerra civil en Argentina permitió que los mapuches y mapuchizados se rehicieran, de modo que a inicios de 1870 estos pueblos realizaban sus correrías casi hasta las inmediaciones de las ciudades de Mendoza, San Luis, Río Cuarto, sur de la provincia de Santa Fe y gran parte de la provincia de Buenos Aires hasta unos 70 km de la ciudad de Buenos Aires. Su derrota fue total a partir de la llamada Conquista del «Desierto», iniciada formalmente en 1879 y dirigida por el general Julio Argentino Roca (al año siguiente, en 1880, fue elegido presidente del país). El pueblo mapuche desde el siglo XX a la actualidad
Lof Mapuche Kuruwinka, Neuquén, Argentina, 2006 De la reorganización mapuche hasta la dictadura de PinochetEn la siguientes generaciones de mapuches, emergieron diferentes organizaciones, tales como la Corporación Araucana de Venancio Coñoepan, Federación Araucana de Aburto Panguilef, la Sociedad Caupolicán y la Unión Araucana de Antonio Chiwailaf. Entre estas organizaciones mapuches existían diferentes posiciones, desde el tradicionalismo hasta el catolicismo asimilacionista, pero todos compartían la idea de recuperar las tierras usurpadas para poder conservar la cultura propia. De esta manera el movimiento mapuche ingresó a la escena pública chilena, entremezclándose con la política y sus partidos; aunque siempre conservando su especificidad. Este proceso llegó a su clímax a finales de la década de 1960 y principios de la de 1970. La crítica radical al statu quo por parte de vastos sectores de la sociedad chilena, permitió a los mapuches incorporarse con su demanda por la tierra. Fue así como en 1969 comenzaron las tomas de tierras reclamadas por los mapuches en la provincia del Cautín, proceso conocido como "el Cautinazo". Es importante tener en cuenta que esto se dio en una zona donde históricamente los mapuches habían apoyado al Partido Conservador, lo que refleja que el proceso no puede entenderse exclusivamente con las coordenadas de la historia política chilena. Con el proceso de Reforma agraria acelerado por el gobierno del Presidente Salvador Allende, muchas comunidades mapuches se radicalizaron e iniciaron una inédita recuperación de tierras, al margen de los programas de gobierno. Hacia 1972, los latifundistas afectados se organizaron en los comités de retoma, grupos paramilitares armados que fueron perseguidos por el gobierno mediante la Ley de Seguridad Interior del Estado. Gobierno de Pinochet y el Acuerdo de Nueva ImperialEl golpe militar del General Augusto Pinochet fue especialmente cruento en la Araucanía, donde desaparecieron cientos de personas y miles fueron torturadas. Esto provocó una destrucción casi total del tejido social creado en décadas anteriores. Las organizaciones reaparecieron hacia 1978, como reacción a los decretos que pretendían liquidar para siempre la figura jurídica de la propiedad comunal sobre la tierra que era el último resguardo sobre sus propiedades. Surgieron así los Centros Culturales Mapuches, única forma de organización permitida por la dictadura, que más tarde darían paso a la organización Ad Mapu. En la década de 1980, los principales dirigentes y organizaciones mapuches contribuyeron a la derrota de la dictadura, reuniéndose en Nueva Imperial en 1989 con el candidato de la opositora [[Concertación de Partidos por la Democracia]Patricio Aylwin Azócar que a la postre se convertiría en Presidente de la República. En ese "parlamento" se acordó que el Estado daría reconocimiento constitucional a los Pueblos Originarios, dictaría una Ley Indígena para proteger sus derechos, derogando la legislación de Pinochet y ratificaría el "Convenio 169" de la Organización Internacional del Trabajo, que es el instrumento que establece el estándar internacional para los derechos de los Pueblos Indígenas. A cambio de esto, las organizaciones indígenas se comprometían a utilizar la vía institucional para canalizar sus demandas. El Acuerdo de Nueva Imperial fue suscrito por todas las organizaciones indígenas del país, salvo por el naciente Consejo de Todas las Tierras, liderados por Aucán Huilcamán, quienes tomaron y denuciaron este acuerdo como un nuevo intento de asimilación y sometimiento por parte del estado chileno. Pese a esto, hubo zonas mapuches en que en el Plebiscito de 1988 ganó la opción Si en favor de Pinochet. Post retorno a la democraciaEl conflicto forestal y el papel del Estado de ChileRecién comenzada la década de 1990 y vuelta parcialmente la democracia, el Consejo de Todas las Tierras llevó a cabo varias tomas simbólicas de tierras ancestrales mapuches en manos de privados. La respuesta del gobierno fue el requerimiento de aplicación de la Ley de Seguridad Interior del Estado, dictada durante la guerra fría por el presidente Gabriel González Videla, lo que terminó con 141 mapuches condenados y con sus derechos políticos suspendidos. En 1993 se aprobó la Ley de Desarrollo Indígena 19.253, que no cubría las aspiraciones de este movimiento. Sin embargo, la nueva institucionalidad que consagraba operó con la coperación de los principales referentes mapuche hasta que en 1997 sobrevino una nueva crisis. Por un lado la empresa ENDESA España, recién privatizada, comenzó la construcción de la "Represa Ralco" en la zona donde nace el Bío Bío, (comuna de Ralco) en territorio mapuche-pehuenche. Algunos de los mapuche-pehuenche que habitaban la zona se negaron a abandonar sus tierras, amparados en la nueva legislación que exigía la autorización de la Corporación de Desarrollo Indígena (CONADI) para poder permutar tierras indígenas. Ante la negativa de este organismo gubernamental a aprobar dicha permuta, por ser atentatoria contra los derechos de los pehuenches, el Presidente Eduardo Frei optó por descabezar a CONADI y a la autoridad ambiental que también se oponía el megaproyecto. De esta manera, se inundaron miles de hectáreas de tierras y sitios sagrados para el pueblo mapuche-pehuenche. Al mismo tiempo, en los valles centrales comenzaba la explotación de las plantaciones forestales sembradas a mediados de la dictadura, en predios que habían sido recuperados por los mapuches durante el gobierno de Allende, pero que posteriormente pasaron a manos de grandes grupos económicos. Este hecho puede haber sido una de las causas directas de la quema de camiones que extraían la madera en Lumaco por encapuchados premunidos de bombas molotov, piedras, palos, hondas y algunas armas de fuego; comenzando así una escalada de ataques incendiarios a predios forestales y sus maquinarias, supuestos atentados a familias de agricultores, tomas de terreno y "ocupaciones productivas" (ingreso a un predio para explotarlo y luego hacer abandono de él). Estas últimas se llevan a cabo hasta 2007 para acelerar una recuperación de las tierras mediante la intervención de CONADI, que cuenta con un Fondo de Tierras y Aguas. Los intereses de las grandes empresas madereras que explotan plantaciones forestales en territorio mapuche; el temor de los agricultores que explotan predios considerados como usurpados por las comunidades mapuche; y el aumento de la violencia en la zona motivó al Senado a expresar en un informe su preocupación por la grave amenaza a la seguridad jurídica en la zona del conflicto (S 680-12). Sin embargo este informe ha sido cuestionado ya que contiene declaraciones de más de 15 agricultores afectados y sólo de un representante mapuche. Además el informe no ahonda en las causas del conflicto. Violencia Policial-Mapuche en territorio mapucheDurante una ocupación productiva en el Fundo Santa Alicia en la comuna de Ercilla, Provincia de Malleco el año 2002, el joven comunero Alex Lemun Saavedra perdió la vida por la acción del mayor de Carabineros de Chile Marco Antonio Treuer, que disparó su escopeta antimotines cargada con balines de plomo. De acuerdo a la investigación de la Fiscalía Militar, no hay evidencia de que los comuneros mapuches estuviesen armados con armas de fuego. Por otro lado, el Servicio de Salud de la Araucanía ha llamado la atención sobre los impactos negativos de los operativos policiales en comunidades mapuche en la salud de los niños [cita requerida]. La desarticulación de la CAM y la criminalización de la Protesta Social MapucheLa respuesta estatal a esta situación se ejecutó en su mayor parte durante el gobierno de Ricardo Lagos. Mediante una operación de inteligencia llamada "Operación Paciencia" dirigida desde la Sub Secretaría del Interior presidida por Jorge Correa Sutil se sindicó a la Coordinadora de Comunidades en Conflicto Arauco-Malleco, como una organización de carácter terrorista y fue perseguida como tal, encarcelándose a sus dirigentes en procesos cuya legalidad ha sido cuestionada por grupos mapuche, organizaciones de derechos humanos chilenas e internacionales y las Naciones Unidas. Ejemplos paradigmáticos de estos cuestionados juicios fueron el llamado "Caso loncos" -donde los lonkos Pascual Pichun y Aniceto Norin fueron condenados a 5 años y 1 día de prisión por "amenaza de inciendio terrotista" y el "Caso Puluco-Pidenco" -donde cuatro comuneros fueron condenados a 10 años y un día de prisión por "inciendio terrorista". Estos juicios han sido denunciados por la Organización de Naciones Unidas, a través de su Relator Especial para Pueblos Indígenas Rodolfo Stavenhagen, como juicios que presentan una legalidad cuestionable. Los hechos fueron denunciados a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, por infracción al debido proceso, entre otras razones, consagrado en la Convención Interamericana de Derechos Humanos. Este órgano decretó la admisibilidad de la denuncia Por su parte, en marzo de 2007, el Comité de Derechos Humanos, órgano encargado de la supervigilancia del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966, en sus observaciones al informe de Chile, también denunció las prácticas criminalizadoras contra el movimiento social mapuche. En este sentido, instó al Estado chileno a modificar la Ley N° 18.314 (conocida como ley antiterrorista). Además, en relación a los artículos 1 y 27 del Pacto, el Comité lamentó la información de que las “tierras antiguas” continúan en peligro debido a la expansión forestal y megaproyectos de infraestructura y energía, expresando que el Estado chileno debía realizar todos los esfuerzos posibles para que sus negociaciones con las comunidades indígenas lleven efectivamente a encontrar una solución que respete los derechos sobre las tierras de estas comunidades de conformidad con los artículos 1, párrafo 2, y 27 del Pacto, debiendo agilizar los trámites con el fin de que queden reconocidas tales tierras ancestrales, debidamente demarcadas. También exhortó al Estado chileno a efectuar consultas con las comunidades indígenas antes de conceder licencias para la explotación económica de las tierras objeto de controversia y garantizar que en ningún caso la explotación de que se trate atente contra los derechos reconocidos en el Pacto. El 2004 el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales ya había formulado observaciones en el mismo sentido En marzo de 2006, 4 de los 9 presos mapuches condenados por ley antiterrorista iniciaron una huelga de hambre indefinida, que alcanzó más de 62 días sin lograr que el gobierno de Michelle Bachelet acceda a revisar el polémico juicio llevado a cabo bajo el gobierno de su antecesor. En 2007, muchos grupos mapuches no han renunciado a sus demandas territoriales, y muchas de sus organizaciones exigen autonomía para sus territorios, devolución de sus tierras y más oportunidades de representación política. Reclamo del derecho de autodeterminación nacional
Bandera mapuche Algunas organizaciones mapuche están reclamando el reconocimiento del derecho a la autodeterminación que les corresponde en su calidad de pueblos, según reconoce la Carta de Naciones Unidas. Hasta ahora, la comunidad internacional no ha reconocido expresamente el caracter de pueblos de los indígenas, aunque el Relator Especial de Naciones Unidas Martínez Cobo señaló en un estudio encargado por la ONU que “no he podido hallar argumento jurídico suficiente para que pueda defenderse la idea de que los indígenas han perdido su personalidad indígena internacional como naciones/pueblos” (Documento E/Cn.4/Sub.2/1999/20-22 de junio de 1999, párrafo 265). Actualmente se discute en el seno de la Asamblea General de Naciones Unidas una Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas que les reconoce su carácter de tales y su derecho a la autodeterminación entre otros. Si bien la amplitud de la autodeterminación nacional y beneficios reclamados varían entre los distintos sectores mapuche, muchas de las organizaciones mapuches que la reclaman, la relacionan y la piden de la misma forma que la autonomía obtenida por el pueblo inuit en Groenlandia, desde la década de 1990; o como los beneficios obtenidos por los indígenas de Bolivia a partir de la más reciente elección de un presidente aymara en ese país (Evo Morales). Además organizaciones mapuches como Wallmapuwen han entablado vínculos con el Bloque Nacionalista Gallego (BNG) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), proponiendo replicar el sistema de comunidades autónomas en Chile, así como el reconocimiento de los pueblos indígenas en la constitución (similar caso al reconocimiento de las administraciones y lenguas regionales en España). No hay antecedentes de alguna organización mapuche que abogue por una alternativa separatista que implique la creación de un Estado mapuche. CulturaLos mapuches vivían predominantemente de la agricultura (horticultura). Su cultura se basaba en la tradición oral, porque no conocían la lectura ni la escritura (se considera que todo lo escrito decae así como toda civilización) y la conducta social y religiosa estaba regida por el Admapu. Su idioma es el mapudungun, una lengua aglutinante que hasta ahora no se ha relacionado de modo satisfactorio con ninguna otra. Como deporte juegan a la chueca o palín, un deporte que se presenta más o menos parecido al hockey. Organización socialSu organización social estaba basada principalmente en la familia y la relación entre ellas, la familia estaba conformada por el padre, sus mujeres y sus hijos. La línea de parentesco más fuerte era la materna. Al no considerarse parientes a los hijos del padre con otras mujeres, no existía el tabú sexual respecto de ellos. Esta creencia, y las conductas que permitía, fue interpretada por los españoles como una práctica generalizada de incesto. Actualmente la poligamia tradicional ya no existe entre los mapuches. Los grupos de familias relacionados en torno a un antepasado común se denominaban los lof, a menudo escrito lov, levo o caví por los historiadores. Las familias que conformaban un lof vivían en rucas vecinas y se ayudaban entre ellas; cada uno tenía como jefe a un lonco ("cabeza" en mapudungun), En tiempos de guerra se unían en grupos más amplios denominados rehues, que eran formados por varios lofs, que conformaban un grupo equivalente al de una tribu, a cargo de cada rehue existía un jefe militar llamado toqui. En tiempos de grandes calamidades como sequías, epidemias, invasiones u otros grandes problemas que afectaban una gran extensión de territorio; se reunían varios rehues y conformaban unas agrupaciones denominadas aillarehues. Su jefe era el Mapu-toqui (jefe militar de una comarca en estado de guerra). Los aillarehues adquirieron gran importancia para enfrentar a los españoles. Debido a la lucha en contra de los conquistadores españoles, los mapuches se vieron obligados a formar alianzas entre varios aillarehues. Los grupos formados por la unión de los aillarehues, se denominaron Butalmapus o Zonas de guerra. Los jefes de los Butalmapus eran elegidos por los toquis, y este jefe era conocido por los españoles como Gran toqui. Existieron tres Butalmapus principales:
A veces también se reseñan los Butalmapus de:
Actualmente en su organización social, a los grupos de familias cercanas ubicadas en un sector geográfico específico se les denomina comunidades. Creencias y religiónLa creencia del pueblo Mapuche se basa principalmente en el culto de los espíritus y antepasados, llamados genéricamente Pillanes y Wangulén. Aparte de ellos, también se rendían culto a las fuerzas de la naturaleza, llamadas genéricamente Ngen. Además creen en un ser superior que los gobierna, llamado Ngenechén, que está formado principalmente por cuatro aspectos o personas; pero que antes de la influencia cristiana en esta cultura, conformaban espíritus individuales. A pesar del número de seres presentes en sus creencias, nunca erigieron un panteón de dioses propios, a la manera de los griegos o los germanos. La figuras más importantes dentro de la religión son por excelencia el Machi y el Ngenpin, encargados del culto, el conocimiento y de la celebración de variados rituales; en el que destaca un ritual mezcla de adoración y diversión, llamado guillatún. En el pueblo Mapuche, muy rara vez se celebraban sacrificios humanos, y siempre como una manera de expiación frente a grandes cataclismos naturales (la última vez registrada, ocurrió después del terremoto de Valdivia de 1960, el más devastador en la historia de Chile). La mitología mapuche se caracteriza por ser muy variada. Ejemplo de ello es la leyenda de la creación de la geografía de Chile; denominada la historia de Cai Cai y Ten Ten: Según los mapuches hace mucho tiempo existieron dos víboras, una llamada Cai Cai, que era la que dominaba las aguas y otra llamada Ten Ten, que era la que dominaba el fuego. Un día Cai Cai se enojó y con su cola (que era como la de un pescado) comenzó a golpear las aguas, las cuales inundaron toda la región. Como la población y los animales estaban desesperados, pues ya casi no quedaba terreno sin agua y las aguas seguían subiendo, invocaron desesperados la ayuda de Ten Ten, quien vino en su ayuda y subió a todos (humanos y animales) sobre su lomo, salvándolos de morir ahogados. Bajaron las aguas y todos siguieron su vida tranquila hasta que un día fue Ten Ten quien se encolerizó y comenzaron a erupcionar todos los volcanes y la población tuvo que mudarse a otros lugares más seguros. MúsicaLa música tradicional mapuche es principalmente religiosa, aunque también existen composiciones amorosas y canciones acerca de la tierra natal, y sus melodías de temple monótono y triste. Usa instrumentos de percusión como el cultrún, de uso exclusivamente ritual, y las cascahuillas (cascabeles). Dos instrumentos característicos son la trutruca, una caña hueca de coligüe con un cuerno en su extremo, y el trompe, que usa la garganta como caja de resonancia. Una cantante destacada de música mapuche es Aimé Paine. Poesía mapuche contemporáneaEl pueblo mapuche cuenta con una dilatada literatura oral, alentada por el tradicional aprecio de este pueblo por el uso estético del idioma y la capacidad oratoria como suprema destreza social. Las principales formas de relato son el epew y el nütram. Durante la segunda mitad del siglo XX numerosos poetas mapuches decidieron cruzar la frontera entre oralidad y escritura. Muchos de ellos publican sus poemarios en ediciones bilingües, en castellano y mapudungun, pero el uso de la lengua vernácula y los tópicos literarios propios de la etnia, como las referencias al entorno natural, la simbología y la cosmovisión mapuche, son características centrales de la mayoría de estos autores. Entre los poetas mapuches contemporáneos se encuentran:
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