Hundimiento del ARA Gral Belgrano

El hundimiento del General Belgrano se produjo el 2 de mayo de 1982, durante la Guerra de las Malvinas, a consecuencia del ataque del submarino británico HMS Conqueror. Causó la muerte de 323 marineros argentinos, y una fuerte polémica al haberse producido el ataque fuera del área de exclusión establecida por el gobierno británico alrededor de las islas.

Antecedentes del hundimiento

Las fuerzas de la Royal Navy, dirigidas por el Almirante John Fieldhouse, deseaban evitar a toda costa la pérdida de alguna de sus unidades presentes en la zona, conscientes del impacto que eso hubiera tenido para la opinión pública británica. El 30 de abril las dos fuerzas de tareas en la zona estaban compuestas por dos portaaviones (HMS Hermes y HMS Invincible), cuatro destructores (HMS Glamorgan, HMS Conventry, HMS Glasgow y HMS Sheffield), cuatro fragatas (HMS Broadsword, HMS Alacrity, HMS Arrow y HMS Yarmouth) y dos buques petroleros y de suministros (Olmeda y Resource).

Tras la inutilización del ARA Santa Fe la flota argentina se había replegado a posiciones más próximas al continente, pero seguía con la mayoría de sus efectivos en condiciones operativas. El mando de la Royal Navy deseaba un éxito que causara un gran golpe de efecto, principalmente para intimidar a los almirantes y la Junta argentina y disuadirles de emprender nuevas acciones navales. Asegurado el mar, la reconquista de las islas sería cuestión de tiempo.

El Reino Unido declaró una «zona de exclusión total» (TEZ) de 200 mi náuticas alrededor del archipiélago, cuyo centro no estaba bien definido. Cualquier buque o aeronave argentino hallado dentro de estas aguas podía ser atacado sin previo aviso. La flota argentina ya había decidido apartarse del área por iniciativa propia en tres grupos muy dispersos. El C-4 ARA General Belgrano y su grupo (los destructores ARA Piedrabuena y ARA Hipólito Bouchard, y el petrolero ARA Puerto Rosales) patrullaban el Banco Burdwood, situados en el borde sur de la zona de exclusión. El mismo día 30 de abril fueron detectados por el submarino nuclear HMS Conqueror, procedente de la reconquista de las islas Georgias del Sur.

El ARA General Belgrano era el segundo buque en tamaño dentro del Grupo de Tareas 79 de la Armada Argentina, superado solo por el portaaviones ARA Veinticinco de Mayo.Hacia el mediodía del 2 de mayo, y pese a que había una propuesta de paz del Presidente argentino sobre la mesa, el gobierno de Margaret Thatcher autorizó el hundimiento del General Belgrano con sus 1.093 tripulantes.

El ataque

A las 15:00 del 2 de mayo de 1982, con olas de 12 m, viento de 120 km/h y temperatura ambiente por debajo de 10 °C bajo cero, el capitán del HMS Conqueror, Chris Wreford-Brown ordenó zafarrancho de combate y cargar los tubos lanzatorpedos con viejos Mk 8 (considerados más fiables que los nuevos Tigerfish). Cada uno de estos torpedos no guiados cargaba 363 kg de alto explosivo. En ningún momento el grupo del Belgrano se dio cuenta de que el ataque era inminente. Sobre las 16:00, y a corta distancia, Wreford-Brown dio la orden de disparar tres torpedos. Uno de ellos pudo alcanzar al ARA Hipólito Bouchard, pero si así fue, no explotó. Los otros dos dieron de lleno al ARA General Belgrano. El primero alcanzó la sala de máquinas de popa a las 16:01, abriendo un boquete de 20 m, partiendo la quilla y matando a 272 tripulantes. El segundo dio en la proa, lo que hizo desaparecer 15 m de barco, pero aparentemente sin causar víctimas.

El buque estaba perdido. A las 16:24 el capitán Héctor Bonzo ordenó evacuarlo. El ARA Piedrabuena se lanzó a la caza del submarino, pero Wreford-Brown se evadió fácilmente de un buque tan antiguo. No obstante, durante los siguientes días habría sucesivos intentos de hundir al HMS Conqueror, todos ellos infructuosos. Volvería al Reino Unido después de la guerra, ondeando la Jolly Roger (la bandera pirata negra con la calavera y las tibias cruzadas, símbolo de victoria en la marina británica desde principios de la Edad Moderna).

323 marinos argentinos perdieron la vida (la mitad del total de muertos argentinos durante el conflicto) como consecuencia del hundimiento del ARA General Belgrano, acontecimiento que no cayó bien en la escena internacional. En muchos países lo consideraron un uso desproporcionado de la fuerza sobre un buque obsoleto, con mucha tripulación a bordo —en buena parte, marinería de recluta— y fuera de la TEZ, reforzando las posturas pacifistas en gobiernos y ciudadanía de todo el mundo. No obstante, en el Reino Unido fue ocasión de celebraciones populares y portadas de periódicos  En otros medios de prensa comenzaron a asomar posturas moderadas e incluso contrarias a la guerra, ante tal pérdida de vidas. Hay posturas que consideran al hundimiento del ARA General Belgrano como un crimen de guerra ya que este se encontraba fuera de la zona de exclusión impuesta por el Reino Unido en el momento en que fue hundido.

Crónica del ex Cdte. capitán de navío Galazi, en 2005

Pedro Luis Galazi, segundo en jerarquía en el buque, consideró legítima la acción del submarino Conqueror. El segundo comandante del Crucero General Belgrano, hundido por los ingleses durante la guerra de Malvinas, justificó virtualmente esa acción al señalar que "estábamos en guerra" y "no cuaja decir que (los ingleses) no debían atacar" porque el buque argentino se hallaba fuera de la zona de exclusión, como sostienen quienes cuestionan la legitimidad del ataque. En el hecho murieron 323 de los 1.093 marinos que conformaban la tripulación. El capitán de navío retirado Pedro Luis Galazi, hizo la declaración a propósito de la desclasificación del libro de bitácora del submarino Conqueror, que torpedeó y hundió al buque argentino el 2 de mayo de 1982. Los nuevos documentos fueron dados a conocer en 2005 por el diario inglés The Times. El militar reivindicó a la tripulación del crucero. "Ese grupo de hombres, cuando se dijo que había que enfrentar al enemigo, se entregó con coraje, subordinación y valentía para defender la soberanía nacional". "Es un deber explicar aquel suceso para retomar la historia. Para mí no pasaron 23 años; ese día siempre lo tengo presente", sostuvo el capitán de navío retirado. Galazi ingresó en 1955 en el Liceo Naval. "Mi especialidad fue la artillería y pasé mi vida embarcado", recordó. Luego de la guerra, en 1982 integró la Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL), fue segundo comandante de la fragata Libertad y agregado naval en el exterior. Se retiró como capitán de navío en 1991.

El hundimiento

Mural sobre el General Belgrano en la estación Juramento del subterráneo porteño

El 2 de mayo de 1982, el crucero General Belgrano navegaba a una velocidad de diez nudos cuando fue detectado a 35 millas al sur de la zona de exclusión y a distancia de tiro en los radares del submarino Conqueror.

A las 16 (H.O.A., las 19 de Gran Bretaña) los ingleses dispararon tres torpedos Mark 8; dos dieron en el objetivo situado a una distancia de 1,82 km.

Según indicó el diario londinense The Times, el comandante Christopher Wreford-Brown había enviado una señal a Londres 4 h antes de disparar sus torpedos, en la que informaba que el crucero argentino había cambiado su curso y se alejaba de Malvinas.

Esa señal fue recibida por el vicealmirante Peter Herbert, pero no se envió al Ministerio de Defensa ni al almirante Sandy Woodward, comandante de la Task Force. Tampoco fue informada la primera ministra Margaret Thatcher, dato que contradice a quienes afirman que la "Dama de hierro" tenía conocimiento del caso e impulsaba la acción contra el crucero.

 

El vicealmirante Herbert, de la Task Force, argumentó luego en defensa de la acción del submarino que "se tuvo que aprovechar todas las oportunidades que existieron". Esa "oportunidad" segó la vida de 323 marinos argentinos, en su mayoría conscriptos.

El capitán del submarino, al volver a base, izó la bandera pirata "Calavera & Tibias" en el submarino (símbolo histórico del hundimiento de buques enemigos), no obstante, manifestó "lamentar" ("regret") la pérdida de vidas Vídeo probritánico con las declaraciones

Razones de guerra

Sobre la polémica creada por el ataque inglés cuando el buque estaba fuera de la zona de exclusión, el marino señaló que navegaron por fuera de esa demarcación impuesta en torno a las Malvinas por el Reino Unido. Pero aclaró que "la zona de exclusión es un diagrama geográfico importante en situaciones de bloqueo, pero no en un conflicto de guerra. No cuaja decir que no debían atacar".

"Nosotros también podíamos entrar en combate. No teníamos misiles pero nos acompañaban dos destructores y el Belgrano contaba con cañones de 20 km de alcance", sostuvo Galazi.

En cuanto a la capacidad del crucero, aseguró que "estaba dotado para participar en las operaciones. Al zarpar, cada jefe de departamento señaló que todo estaba preparado". También remarcó que en un buque es permanente la práctica de evacuaciones, situaciones de combate e incendio. "Por eso -sostuvo-, decir que la tripulación no estaba dotada es una mentira. Esos chicos fueron hombres". Sin embargo, un ex conscripto del General Belgrano sostuvo que los soldados carecieron de equipamiento y adiestramiento adecuado.

Tras la guerra "la Marina atendió las demandas de quienes necesitaban ayuda, pero no hay premio para el que fue a la guerra y tuvo la suerte de ir a pelear". Un poco para cubrir esa carencia, los marinos crearon la Asociación del Crucero General Belgrano, que trabaja en muchas ciudades para difundir la gesta y mantener lazos de camaradería entre combatientes.

A pesar de no querer opinar sobre el contexto político que envolvió al conflicto, admitió que la ocupación de las Malvinas "nos sorprendió muchísimo, porque el país vivía una situación distinta a la de 1978, cuando estábamos preparados para una guerra (con Chile). Pero, debemos estar siempre capacitados para entrar en combate, por eso cumplimos las órdenes".

Suicidios

Al ser consultado sobre los suicidios de soldados al regresar del sur, aclaró que "sé de un suboficial que no pudo salvar a un compañero y luego se mató". "Además, después de 10 o 15 años no siempre alguien se pega un tiro por haber estado en la guerra".

Desmalvinización

El marino retirado habló sobre la llamada "desmalvinización" de la sociedad. "Hubo difamaciones, mentiras y no se reconocieron los grandes actos de solidaridad, porque eso no vende", dijo. Agregó que "la desmalvinización fue un problema político".

Sin embargo, Galazi se negó a dar su parecer acerca de las motivaciones del gobierno militar que encabezaba Leopoldo Galtieri para desatar la contienda. Y no coincidió con la opinión de muchos que repudiaron una guerra motorizada por un "general borracho". Galazi aseguró que "cuando me preguntan eso, siempre digo que yo nunca lo vi borracho".

Crónica de británicos en 2003 sobre el final del "Belgrano"

La National Geographic envió una expedición de trece días buscando el hundido "ARA Gral Belgrano". Para el equipo de búsqueda, el tiempo se dividía entre un trabajo frenético en las horas de mar no demasiado tormentoso y el intento de dormir durante las tormentas con olas de hasta 12 m los cuatro ex combatientes —dos británicos y dos argentinos— que participaban de la expedición tenían otros ritmos y sentimientos en el "Seacor Lenga", el barco rentado por la NatGeo para buscar al crucero "Belgrano", a 4,2 km de profundidad. Si bien la exploración terminó sin éxito, para los capitanes Pedro Galazi y Carlos Castro Madero hubo novedades en altamar. Charlando con los dos ex tripulantes del submarino nuclear "Conqueror", el sonarista Kevin Nicholls y el torpedista Martin Brown, los argentinos se enteraron de detalles inéditos del ataque, ocurrido el 2 de mayo de 1982, que dejó 323 muertos:

El "Conqueror", tal como se sabía, detectó al "Belgrano" el 30 de abril de 1982, dos días antes de hundirlo.

El USS Collett, destructor Clase Summer pasó al servicio de la Armada Argentina con el nombre ARA Piedra Buena (D-29)

Pero no se conocía el momento exacto: fue cuando se reabastecía de combustible en altamar del petrolero ARA Rosales. Primero un satélite detectó al Rosales, que por tener motores diésel era más fácil de captar. Luego el sonarista Nicholls identificó el objetivo en su pantalla del submarino a unos 50 km. Se acercaron y en el momento en que subieron lo suficiente como para espiar con su periscopio, vieron, además del "Belgrano" y el "Rosales", al destructor "ARA Piedra Buena (D-29)". Entonces informaron a Londres y se dedicaron a seguir al "Belgrano" por dos días. Esta novedad reafirma que la orden de atacar fue meditada y de alto contenido político, ya que militarmente hubiese sido mucho más dañino atacar a los tres buques juntos al descubrirlos.


Los tres torpedos que lanzó, de los cuales dos dieron en el blanco, eran modelo 1943, con ojivas explosivas de 378 kg, de "corrida directa" (no buscadores ni teledirigidos) y fueron disparados a 1,25 km del "Belgrano".

Luego de hundir el "Belgrano", el "Conqueror" hizo lo que cualquier submarino después de un ataque: huyó a máxima velocidad. Pero recibió una contraorden de Londres que le indicaba volver al lugar, confirmar el hundimiento y atacar a cualquier otro barco argentino que detectara. 30 h después, el submarino asomó su periscopio nuevamente. Vio balsas con sobrevivientes y a un destructor argentino, probablemente el "Bouchard" o el "Piedra Buena", realizando el salvataje. A pesar de las órdenes de atacar, el capitán del "Conqueror" decidió retirarse.

Junto al "Conqueror" se desplegaron otros dos submarinos nucleares, el "Churchil" y el "Splendid", y uno más diésel.

El "Churchil" tenía por objetivo hundir al portaaviones argentino ARA Veinticinco de Mayo (V-2), pero nunca lo encontró. Al "Conqueror", luego del ataque al "Belgrano", le encomendaron lo mismo, pero tampoco lo ubicó.

Luego de fracasar con el portaaviones, el "Conqueror" siguió a otro barco argentino de guerra, el "Hércules". Pero el buque entró en un golfo y salió por aguas poco profundas por lo que no lo pudo atacar.

Galazi destacó la intensidad del encuentro con los británicos. "Cuando vieron el cubo de homenaje a los 323 héroes clavaron la vista en los nombres y se les humedecieron los ojos". Y él se sacó una duda que lo aquejaba desde 1982: por qué habían izado la bandera pirata al regresar a puerto. Los británicos explicaron que no fue por haber hundido al "Belgrano", sino porque en su flota a los submarinistas les dicen piratas y todos los submarinos que ingresan a puerto izan esa bandera como tradición.

Galazi describió como el momento más emotivo del viaje un pequeño homenaje que hicieron el 12 de marzo en el que arrojaron flores al mar. '"Nos abrazamos sin distingo de nacionalidad y lloramos".

 

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