Comechingones |
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| Comechingones "Comechingón" es denominación vulgar con la cual se alude a una antigua etnia originaria argentina que a la llegada de los realistas españoles en el siglo XVI habitaba las Sierras Pampeanas de las actuales provincias de Córdoba y San Luis. DenominaciónLos comechingones se autodenominaban hênîa-al norte- y kâmîare-al sur-, (los dos grupos principales) subdivididos en aproximadamente una decena de parcialidades. El apelativo «comechingón» parece ser la deformación de una palabra peyorativa que les daba la etnia salavinón -o sanavirona- que hacia el siglo XV, procedente del interfluvio río Dulce-río Salado (actual provincia de Santiago del Estero), invadía los territorios ancestrales de los Henîa-Kamiare. Los sanavirones los llamaban «kamichingan», que en idioma salavinón parece haber significado 'vizcacha' o 'habitante de cuevas', esto debido al tipo de vivienda semisubterránea de los henia-kamiare. Sin embargo según la crónica del conquistador español Jerónimo Bibar, escrita en 1558, el apodo les fue dado directamente por los españoles al escuchar el grito de guerra de los henîa: "¡Kom-chingôn!", según Bibar este grito se traduciría por "muerte-a-ellos" (a los invasores). Es probable que los sanavirones "entendieran" y "tradujeran" con mofa tal clamor de guerra de sus enemigos con la palabra "kámichingan". CulturaLa cultura comechingona poseía indudables influjos de procedencia andina, practicando la industria textil con lanas de auquénidos, cestería, metalurgia y cerámica o coroplastia medianamente elaborada. Eran sedentarios, cazadores-recolectores (en especial de bayas de algarrobo criollo y otros frutos: molle, piquillín, chañar y "coco" -de la palmera caranday-) así como horticultores de papas -patatas-, maíz, zapallo, porotos, quínoa), eran también poseedores de una incipiente ganadería y avicultura al poseer grandes rebaños de llamas y críar gallináceas como las pavas de monte, aunque su dieta en parte provenía de la caza. Muchos antropólogos tienden a considerar a los hênia-kamiare
como un conjunto muy diferenciado del grupo
huárpido. Dos rasgos de los comechingones que más han llamado la
atención son su aspecto caucasoide (los varones eran barbudos ya en la
pubertad), sus tallas relativamente elevadas para su época
(aproximadamente 1,71 cm en los varones), y la existencia de una
frecuencia de quizás el 10% de individuos de ojos verdosos. Es de tener muy en cuenta que los hênia-kamiare o "comechingones" poseían su propio idioma, aunque actualmente en el territorio que habitaban abunda la toponimia en runa sini o quechua; esto debido a que los conquistadores españoles desde el s XVI impusieron el runa sini (dialectizado) como "lengua general" para comunicarse con las muy diversas etnias aborígenes ubicadas en el Cuyo, Córdoba, Santiago el Estero, y Noroeste Argentino. Poco se sabe de sus cultos, las crónicas relatan que "adoraban" particularmente a la luna y que quizás por este motivo es que preferían combatir de noche, lo evidente es que poseían varios centros cultuales o santuarios en los cuales se congregaban, de tales centros cultuales los actualmente conocidos son sitios caracterizados de la geografía: cerros elevados, manantiales de aguas limpias, grutas y "quebradas" en las cuales se apreciaban de un modo especial los astros. Entre sus cerámicas llaman la atención las "toscas" estatuillas que representan a mujeres y varones, tales estatuillas tienen un aspecto muy estilizado, sin embargo se descubre su "sexo" al estar destacadas las partes que representan a los genitales, otra característica de muchas de las estatuillas: el resaltado de los glúteos, ha dado lugar a un equívoco: el suponer que la esteatopigia era común entre los henia-kamiare, sin embargo la existencia de esteatopigia ha sido infrecuente o rara en esta población; la explicación es otra, del ámbito simbólico: el resaltado en la representación de genitales y nalgas en las estatuillas muy probablemente se ha debido a una práctica de "magia simpática" relacionada a los cultos de fertilidad. Arte rupestreEste pueblo ha dejado interesantes relictos, principalmente más de 1.000 pictografías parietales o rupestres y petroglifos de gran abstracción -incluyendo grafismos- como los que se encuentran en Cerro Colorado*, Candonga y Ongamira -centro norte de la provincia de Córdoba- y el yacimiento de Inti Huasi o Casa del Sol, en el noroeste de la provincia de San Luís, otro de los yacimientos importantes es el de Los Molinos. También existen grabados y dibujos en las sierras de Viarava y Charava, en la Casa de Piedra; en los cerros Veladero y Bola y en La Máscara; en el cerro de La Quebrada, en el cerro San José; en las Playas, Ampisa, Piedra Pintada y Quebrada de Casas Viejas, etc. [1] Tal tonada o "cantito" o curva tonal se puede ejemplificar
fonológicamente del siguiente modo: Antonio Tovar menciona cinco dialectos del idioma "comechingón": main, yuya, mundema (o "indama"), kama y umba aunque en la actualidad no se pueden dar precisiones sobre la distribución de tales dialectos.
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Distribución geográfica y parcialidadesHacia
1550 los dos conjuntos principales (Hênia y Kamîare) se ubicaban -grosso
modo- el primero al norte del paralelo 31ºS y el segundo al sur de
dicho paralelo, pero -obviamente- un límite geodésico no era un límite
absoluto para el desplazamiento de las poblaciones.
El conjunto de los Hênia habitaba principalmente en el sector de las Sierras Pampeanas llamado Sierras de Córdoba, de norte a sur y de este a oeste sus parcialidades principales hacia el s XV eran las siguientes:
EtnogénesisQuizás los hênia-kamiare remonten sus orígenes a la cultura Ayampitín milenaria (al menos existente desde el 6000 a.C) cultura arqueológica que ha dejado rastros hasta en Tarija, pero, por el momento (diciembre de 2006) no existen datos que permitan decir con certeza plena que la cultura Ayampitín (nombre de un sitio del noroeste cordobés) sea correspondiente de un modo absoluto a un "momento formativo" de la etnia de los hênia y kamiare o "comechingones". Casi con certeza la llamada Cultura Ongamira surgida hacia el 4600 adC es precedente directo de la cultura comechingón, aunque recién se puede hablar de una cultura comechingón en el período que va del 500 al 1600 d.C diluyéndose esta cultura con la criolla-española tras el s XVI (uno de los últimos asentamientos con una cultura "comechingona" típica se ubicó en la localidad de Nono hasta el 1750, tras 1600 corresponde hablar de una cultura "comechingón"-española. Otros rasgos culturales: vestimentas y adornosLas ropas de los hênîa-kâmîare evidencian el influjo andido: vestían poncho, chiripá y ojotas, durante los inviernos añadían a su ropaje "chalecos" de lana y prendas de cuero. Los varones solían adornarse con pequeñas placas alargadas y chatas de metal (cobre, plata y oro) llamadas "chákiras" que pendían de sus cabelleras. Las mujeres se perfumaban con el jugo de un fruto al que llamaban suico y se exornaban con caracolas pintadas. La conquista españolaCasi sin lugar a dudas, con la llegada de los conquistadores, tal cual les sucediera a casi todas las etnias americanas precolombinas, gran parte de la población pereció a causa de las epidemias contra las cuales aún carecían de inmunidad (especialmente la viruela, el sarampión y ciertos tipos de gripe), esto facilitó en gran medida la conquista española, por otra parte las similitudes fisiotípicas hicieron que los sobrevivientes se confundieran con bastante facilidad con los europeos y formaran parte de la nueva población criolla. Aún a inicios de s XIX vivían en zonas, para entonces, apartadas de las sierras familias (como las de los Tulián y Guayán) que se reconocían descendientes de los hênîa y los kâmîare, para entonces gran parte de las familias del conjunto hênia estaban mixogenizadas con sanavirones (o salavinones) y con españoles. En 2006, centrados en San Marcos Sierras, los tulianes y otros descendientes mestizos del pueblo comechingón invisibilizado, están recuperando su identidad de pueblo originario y reagrupándose en organizaciones propias.
Singularidad fonológicaUn curioso aporte han dejado los "comechingones": la
llamada «tonada» cordobesa (de Córdoba argentina) o «cantito» que se
caracteriza por la extensión como canturreada de las vocales, esta
tonada o acento del castellano hablado en la Córdoba argentina, a
inicios de siglo XXI se encuentra principalmente, muy marcado en las zonas
montañosas, aunque es frecuente en la mayor parte de las provincias de
Córdoba y San Luis. |
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