Chaná |
||
| Los chanaes o
chanás eran un pacífico pueblo próximo a los
charrúas que habitaban en la desembocadura del
Río Negro en el Uruguay, las costas e islas del
Río Uruguay y las islas del
Delta del Paraná en
Argentina entre las provincias de Entre Ríos, Santa Fe, Buenos Aires y
hasta Corrientes. No debe confundirselos con los chaná-salvajes que fue uno de los nombres dados por los españoles a los yaros que habitaban en la proximidades de los chanaes. En Corrientes serían de este grupo las parcialidades mapenes y mocoretás. Entre Santa Fe y Entre Ríos habrían estado los timbúes, carcaráes, corondas, quiloazas y calchines y entre Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, los chanaes, mbeguaes, chaná-timbúes y chaná-mbeguaes (chaná-baguáes). El fuerte Sancti Spiritus que fue el primer asentamiento hispano en la Región del Plata, fue fundado en la desembocadura del Carcarañá en el Paraná en 1527, por el navegante veneciano al servicio de la Corona española Sebastián Gaboto. Fue destruído dos años más tarde por los chaná-timbúes. Su cultura y su economía (pescadores, cazadores, recolectores) estaba especialmente adaptada al medio ambiente, viviendo gran parte del tiempo en canoas monóxilas o estableciendo paraderos a orillas de los cursos de agua. A la llegada de los europeos en el siglo XVI los chanaes ya habían sufrido un proceso de aculturación por parte de los guaraníes, proceso que se vio favorecido por el incremento demográfico de estos últimos a través de las prácticas de una incipiente agricultura (en especial de mandioca), aunque no se poseen datos ciertos de que los chanás hubieran desarrollado una agricultura, lo concreto de la aculturación se refleja en la aparición de un numeroso léxico guaraní que se refleja aún hoy en gran parte de la toponimia de la región otrora habitada por los chanaes. |
Sin embargo de los influjos culturales amazónidos, el fisiotipo de los chanaes es característico de los pampidos: altos (oscilaban entre 1,70 m y 1,80 m), tenían cráneos voluminosos, pómulos y mentones salientes. Con la nariz larga y delgada y el porte atlético. El color del cutis era bronceado, poseían ojos oscuros y pelo generalmente lacio y negro. Usaban collares hechos con caracoles y huesos, se perforaban la nariz y solían llevar tatuajes. Eran expertos pescadores y usaban grandes canoas para
este cometido. También cazaban y lo hacían con arcos y flechas con puntas
de hueso o piedra. Lograron grandes avances en la
cerámica, obteniendo piezas decoradas enormemente bellas. El último censo nacional argentino en 2001 demostró que en Entre Ríos existen más descendientes de charrúas y chanás de lo que en general se suponía, los cuales están mestizados y completamente aculturados. A mediados de 2005 un habitante de la ciudad entrerriana de Nogoyá dio a conocer que conservaba por transmisión oral familiar la lengua chaná, la veracidad de este descubrimiento está en estudio, pero mencionó más de 250 vocablos y frases, entre ellas todas las palabras charrúas y chanás conocidas. |
|