Batalla de VencesBatalla de Vences, o de Potrero de Vences, combate librado el 26 de noviembre de 1847 entre las fuerzas federales del gobernador de Entre Ríos, Justo José de Urquiza y el de la provincia de Corrientes, bajo el mando de su gobernador, Joaquín Madariaga. Fue una de las batallas más grandes de las guerras civiles argentinas. La victoria federal significaría el fin de la rebelión de Corrientes contra la autoridad del dictador Juan Manuel de Rosas, que esa provincia mantenía desde 1839 casi sin interrupción. |
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AntecedentesLos conflictos entre Corrientes y Buenos Aires estaban opacados por las palabras que usaban los contendientes. Los correntinos exigían la sanción de una constitución, que aún no se había sancionado, mientras que Rosas acusaba al gobierno correntino de pertenecer al partido unitario. En realidad, el gobernador correntino era, posiblemente, más sinceramente federal que Rosas, pero la provincia se había aliado a los unitarios Juan Lavalle y José María Paz. Por otro lado, la verdadera discusión se daba por la aduana del puerto de Buenos Aires. La provincia porteña usufructuaba los beneficios de la aduana sin darle participación a las demás provincias; por otro lado, la política aperturista que se manejaba en Buenos Aires arruinaba las industrias locales en las provincias. Las provincias más afectadas por esa política de aduanas eran las que tenían puertos sobre el río Paraná. Pero Santa Fe y Entre Ríos estaban firmemente aliadas a Buenos Aires; de modo que Corrientes estaba sola en la defensa de ese “federalismo fluvial”. El gobernador Madariaga había puesto el mando de su ejército en manos del general Paz, que ya en 1841 había logrado un impresionante triunfo en la batalla de Caaguazú. Éste logró darle una buena formación militar y lo dotó de valioso armamento. Pero cuando el general Urquiza lo atacó, a principios de 1846, quiso llevarlo hasta una posición defensiva, muy al norte de la provincia. Esta estrategia no dio resultado, ya que el entrerriano no cayó en la trampa, y a cambio, el general Juan Madariaga fue vencido y tomado prisionero en la batalla de Laguna Limpia; por otro lado, Urquiza tuvo la provincia a su disposición para saquearla a gusto. El gobernante entrerriano puso en libertad a Juan Madariaga, y a través de él quiso llegar a un arreglo con su hermano. Como Paz se opuso y trató de derrocarlo, Madariaga lo expulsó de la provincia. Meses después se firmaba el Tratado de Alcaraz, que sancionaba la paz entre Corrientes y las provincias federales, pero no obligaba a la provincia rebelde a participar en la guerra en Uruguay, de donde salían las últimas resistencias contra Rosas. Rosas rechazó el tratado y exigió que Corrientes lo confirmara como autoridad nacional, y que se obligara a ayudar contra los colorados de Uruguay, a lo que Madariaga se negó. De modo que Urquiza recibió orden de atacar a Corrientes. La batallaUrquiza se tomó su tiempo para atacar, porque tenía la esperanza de convencer a Rosas, pero finalmente inició el avance el 4 de noviembre de 1847, invadiendo la provincia de Corrientes por el sur. Llevaba en sus filas unos 2000 correntinos enemistados con Madariaga, bajo el mando de los coroneles Cáceres y José Antonio y Benjamín Virasoro, junto a unos 5000 entrerrianos. El ejército de los hermanos Madariaga, con poco más de 4000 hombres, 3000 de ellos de caballería, los esperó en el rincón de Caaguazú, departamento de Caa Catí, en el centro de la provincia. |
A las 8 de la mañana del 26 de noviembre, las fuerzas de Urquiza iniciaron el ataque; la división que mandaba el gobernador fue detenida por varias horas. Pero la otra ala, bajo el mando de Servando Gómez, arrolló a la defensa del gobernador. Quedó sola la infantería, apoyada en la artillería, pero a las 3 de la tarde todo había terminado. La caballería correntina fue diezmada en la persecución, y tuvieron 700 muertos; la mayor parte eran lanceados por los correntinos del ejército federal, que tenían menos piedad de sus comprovincianos que de los forasteros. Después de la batalla fueron ejecutados muchos más, degollados los soldados y fusilados cuatro coroneles rendidos. Y se tomaron más de 2000 prisioneros. ConsecuenciasEl gobernador, su hermano y los políticos que los rodeaban huyeron a Paraguay, pasando más tarde a Brasil; allí moriría Juan Madariaga. La legislatura eligió gobernador a Miguel Virasoro, el único de los hermanos que no se había pasado a Urquiza antes de la batalla, y éste reconoció la victoria federal. Semanas después se reinstalaba la legislatura federal que había sido disuelta cuatro años antes por los Madariaga, y ésta eligió gobernador a Benjamín Virasoro. La provincia de Corrientes volvió a pertenecer de lleno a la Confederación Argentina. Se reinstalaron en ella las fórmulas políticas federales, y Rosas logró finalmente tener el encargo de un gobierno nacional sui generis de parte de todas las provincias. Virasoro no dio problemas a Rosas y ayudó en el sitio de Montevideo. Pero, menos de tres años más tarde, Urquiza y Virasoro se aliarían contra Rosas, en lo que se conoce como pronunciamiento de Urquiza, y formarían el grueso del ejército con que el dictador caería derrotado en la batalla de Caseros. Al año siguiente se sancionaría la Constitución Nacional Argentina. Pero el problema de la Aduana de Buenos Aires no se resolvería hasta la década de 1860, a favor del gobierno de Buenos Aires, que se impuso al resto del país con la alianza incondicional de la provincia de Corrientes. Durante casi un siglo más, la política aperturista del gobierno argentino seguiría condenando al atraso a las provincias del interior, incluida Corrientes. |
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