Batalla de Rincón de Valladares |
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Batalla de Rincón de
Valladares, (Tucumán,
Argentina,
6 de julio de
1827), combate entre las fuerzas federales de
Facundo Quiroga y las del gobernador
unitario
Lamadrid, en las cercanías de la ciudad de Tucumán. La victoria fue de
Quiroga, que obligó a Lamadrid a renunciar y exiliarse en Bolivia, dejando
el gobierno de la provincia de Tucumán en manos del
partido federal. Después de la victoria de Facundo Quiroga en la batalla de El Tala, en 1826, creyendo muerto a Lamadrid, el caudillo riojano se marchó a Cuyo, donde aseguró el triunfo del partido federal. Mientras tanto, el herido gobernador tucumano recibió apoyos desde Buenos Aires, donde el presidente Rivadavia lo instaba a derrocar a los gobiernos provinciales opuestos a su mando. Lamadrid alcanzó a invadir, ya por tercera vez, la provincia de Catamarca, donde volvió a reponer al gobernador unitario. Por eso regresó Facundo Quiroga a enfrentarlo, apoyado por el gobernador de Santiago del Estero, Juan Felipe Ibarra. Avanzó hasta las cercanías de la capital tucumana y lo atacó en el Rincón del Manantial o de Valladares el 6 de julio. La batalla comenzó con una ventaja de la caballería unitaria, que desplazó completamente a la federal. Pero la infantería, comandada por el coronel Bargas, resistió el embate enemigo y avanzó sobre el centro de la línea de Lamadrid. Parte de las fuerzas de Lamadrid se dedicaron a perseguir a los santiagueños, que habían abandonado el campo de batalla, y en ese momento, la reserva de Quiroga destrozó el resto de las líneas enemigas. |
Cuando regresaron los tucumanos, ya la infantería había perdido tres cuartas partes de sus soldados, y se retiraron también. Las bajas fueron muy importantes en ambos bandos. Y aumentaron cuando, días más tarde, Quiroga hizo fusilar a varios oficiales prisioneros. Lamadrid tuvo que huir a Salta, donde el gobernador Gorriti no lo quiso auxiliar, por lo que tuvo que exiliarse en Bolivia. Quiroga, por su parte, aseguró el dominio de Tucumán por el más importante de los políticos federales de esa provincia. Fue la última batalla entre el partido federal y el unitario de las varias guerras civiles que dividieron la Argentina durante la década de 1820, en las que participaron fuerzas de no más de tres provincias, y varias fueron exclusivamente internas de una provincia. La victoria federal llevaría más tarde a una guerra civil mucho más generalizada, que empezaría a fines de 1828 y que dividiría al país en dos. Esta situación volvería a repetirse dos veces al menos, en 1840 y en 1861. |
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