Batalla de Quebracho Herrado

Batalla de Quebracho Herrado (este de la provincia de Córdoba (Argentina), 28 de noviembre de 1840), victoria del ejército federal argentino, al mando del ex presidente uruguayo Manuel Oribe sobre el ejército unitario dirigido por el general Juan Lavalle, durante las guerras civiles de ese país.

 

Precedentes

En el año 1840 se inició una guerra civil en el litoral fluvial argentino contra el dictador Juan Manuel de Rosas: el ejército unitario dirigido por Juan Lavalle invadió Entre Ríos con tropas de la provincia de Corrientes. Casi al mismo tiempo se formaba la Coalición del Norte, por los gobiernos de cinco provincias opuestas al régimen de Rosas. El ejército de la Coalición, comandado por Gregorio Aráoz de Lamadrid logró frenar el ataque que le dirigieron los gobernadores de San Juan y Santiago. Luego ocupó la provincia de Córdoba, ayudando a colocar allí un gobierno liberal, aliado de la Coalición.

Lavalle, por su parte, invadió la provincia de Buenos Aires, pero fracasó en su intento de derrotar allí a Rosas. De modo que retrocedió hacia Santa Fe, ocupando la ciudad. Allí se vio rodeado del ejército federal, dirigido por Manuel Oribe, a quien el gobernador porteño había puesto al mando de su ejército. Entonces Lavalle se puso de acuerdo con Lamadrid, que ya ocupaba la provincia de Córdoba, para pasar a esa provincia y unir sus fuerzas.

Acordaron reunirse en la posta de Romero en Quebracho Herrado, en el extremo oriental de la provincia de Córdoba, el día 20 de noviembre. Lavalle abandonó Santa Fe y se dirigió hacia allí, perseguido de cerca por las fuerzas de Oribe. La persecución fue tan intensa, que tuvo que detenerse a cada rato para obligarlo a formar en orden de batalla, aún cuando no pretendía presentar combate. Pasados algunos días, y sin noticia alguna de Lavalle, Lamadrid se retiró un poco hacia el sur, sin avisar tampoco a sus aliados. De modo que, cuando Lavalle llegó a destino, Lamadrid no estaba allí, ni tampoco nadie que supiera dónde estaba.

Desarrollo de la batalla

Obligado por las circunstancias, Lavalle esperó el ataque de Oribe el mismo día 28. La batalla comenzó al mediodía. Se enfrentaron 4200 soldados unitarios contra más de 6000 federales. Lavalle decidió jugar la suerte de la batalla a la carga de su derecha, dirigida por el coronel Niceto Vega; su rápida carga arrastró a las fuerzas del coronel Hilario Lagos a cierta distancia del campo de batalla, pero no lograron hacerla huir. Por consiguiente, tampoco pudieron atacar a la reserva ni a la infantería.

Por el otra ala, en cambio, el general Ángel Pacheco superó ampliamente a la caballería unitaria de la izquierda, llegando a atacar las reservas del ejército unitario. En el centro, la igualdad entre las infanterías de Pedro José Díaz y Jerónimo Costa se mantuvo por cuatro horas. La derecha unitaria se desmoralizó al ver vencido al resto del ejército, y fue rodeada por las fuerzas de Pacheco y obligada a retirarse. En un último intento, Lavalle tomó personalmente el mando de la reserva y se lanzó a la lucha.

   

A las 4 de la tarde, los caballos del ejército unitario dejaron de moverse y la victoria quedó del lado de Oribe. Más de 500 hombres resultaron muertos durante la batalla, a los que se sumaron varios cientos del ejército vencido después de ella; por otro lado, más de mil soldados unitarios fueron tomados prisioneros, ya que los jinetes quedaron a pie y los infantes no podían ya caminar. El coronel Díaz fue tomado prisionero y pasaría varios años en las cárceles de Rosas (años más tarde lucharía del lado de éste en la batalla de Caseros). También fueron capturados por el ejército federal varios cientos de civiles, que acompañaban a Lavalle desde Buenos Aires y Santa Fe.

Los soldados que se salvaron de la matanza huyeron en desorden hacia la ciudad de Córdoba. Los hombres de Oribe, sin embargo, tampoco tenían resto para hacer una persecución a fondo, de modo que se quedaron en el campo de batalla. Y además se dedicaron a saquear el equipaje de los civiles que marchaban con el ejército.

Consecuencias

Después de la terrible derrota, Lamadrid se apuró a ayudar a los restos del ejército vencido. En cuanto se encontró con Lavalle, se reprocharon amargamente la mutua ausencia en la posta de Romero, y eso llevó a una serie de conflictos entre los dos jefes unitarios, que no pudieron mantenerse en Córdoba.

Como resultado de la derrota, y también de las desinteligencias entre Lavalle y Lamadrid, ambos decidieron retirarse hacia el norte del país. Allí intentaron una reorganización. Meses después se separaron y Lamadrid, con un nuevo ejército, invadió Cuyo, mientras Lavalle quedaba en Tucumán. En definitiva, ocho meses más tarde, Lavalle fue vencido en la batalla de Famaillá y Lamadrid en Rodeo del Medio, en Mendoza. Con eso desapareció la Coalición del Norte y los problemas de Rosas por ese lado.

La batalla de Quebracho Herrado fue la más grande de la guerra civil que sacudió a la Argentina entre 1839 y 1842 (una de las varias guerras civiles que sufrió ese país durante el siglo XIX). No fue absolutamente decisiva, pero volcó la situación de manera dramática a favor del partido federal, que terminaría por triunfar y asegurarse la preeminencia hasta la batalla de Caseros, en 1852.

 

Hosted by www.Geocities.ws

1