Batalla de Cañada de la Cruz |
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Batalla de Cañada de la
Cruz (provincia
de Buenos Aires,
Argentina, 28 de junio de
1820), combate durante la primera
guerra civil entre
unitarios y
federales, victoria del caudillo
Estanislao López sobre las fuerzas de la
provincia de Buenos Aires, al mando del general
Miguel Estanislao Soler. La batalla de Cepeda, victoria de los caudillos Francisco Ramírez y Estanislao López significó la caída del Directorio y la formación de un sistema de provincias autónomas (casi independientes) en la Argentina, de las cuales la provincia de Buenos Aires era una más. La más importante, claro, pero sólo una provincia como las demás. El Tratado del Pilar, del 23 de febrero de 1820 fijó un período de hipotética paz entre Buenos Aires y las provincias del litoral fluvial. Pero Cepeda también inició un período de anarquía en Buenos Aires, de modo que 6 generales y coroneles se turnaron en el gobierno de la provincia en el mismo año. López y Ramírez regresaron a sus provincias, pero al poco tiempo pudieron comprobar que el Tratado del Pilar no era cumplido demasiado fielmente por parte del gobierno porteño. No sólo logró sobrevivir la mayor parte de los personajes que habían causado la guerra contra los federales, sino que no se cumplía con la prometida entrega de armamento a las provincias vencedoras y tampoco tenía ningún apuro en enviar sus representantes al Congreso que debía reunirse en San Lorenzo. De modo que López invadió la provincia a mediados de junio, causando la peor etapa de la anarquía, simbolizada por el “día de los tres gobernadores”, en que ninguno de los tres personajes que se titulaban así realmente gobernó. Uno de ellos era el general Soler, comandante del ejército de campaña de la provincia, que después de unos días logró ser reconocido como gobernador. Al saber de la aproximación de López, Soler le salió al encuentro, para evitar que llegara a la capital. En Cañada de la Cruz, sobre las orillas del río Luján, se encontraron lo 2000 hombres de Soler con los 1500 de López. Los porteños quedan al mando del propio Soler y de los coroneles Manuel Pagola y Domingo French, el mismo de la Semana de Mayo. Las divisiones de López iban al mando de Carlos María de Alvear y José Miguel Carrera, ex gobernantes de la Argentina y Chile, dos personajes inesperados que se acababan de unir al ejército del caudillo federal. |
Al comenzar la batalla, los hombres de Pagola lograron arrastrar a los de Carrera, pero López avanzó por el centro de la formación de Soler, pasó del otro lado de su línea, y atacó por la retaguardia. Los hombres de Pagola tuvieron que retirarse del campo de batalla, los de Soler fueron prácticamente diezmados (y los que quedaron huyeron en desbandada), mientras que los de French, empantanados en la más barroso de la Cañada, fueron tomado prisioneros, incluido su jefe. Soler huyó a Luján y en los días siguientes presentó su renuncia. Pagola retrocedió furioso hasta la ciudad, tomó el Fuerte y organizó la resistencia; de todos modos, la legislatura eligió gobernador a Dorrego, que unos días más tarde logró que Pagola le entregara sus hombres y el Fuerte. Tras poner sitio a la ciudad, López tuvo que retroceder hacia su provincia. Tras de él salió Dorrego, que venció a los hombres de Carrera y Alvear en San Nicolás de los Arroyos. Pero López llevó a Dorrego a su campo y lo venció en la batalla de Gamonal. Las batallas de Cañada de la Cruz y Gamonal fijaron una especie de empate entre las dos provincias; al quedar claro que ninguna de las dos podían obligar a la otra a someterse, firmaron dos tratados de paz que fijaron una alianza entre López y los gobernadores de Buenos Aires. Los porteños y los santafesinos incluso lucharon aliados contra Ramírez, con lo cual terminó la “guerra de los siete años” de los historiadores santafesinos, comenzada en 1815. Es decir, que con estas batallas terminó el largo proceso de autonomía provincial, finalmente no lograda contra Buenos Aires, sino aliada a ella. |
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