BIOLUDICA

NUESTRA CONFORMACION TRIADICA:

LOS PROGRAMAS DEL CEREBRO

 

    LOS PROGRAMAS DEL CEREBRO HUMANO

   CONFORMACION TRIADICA DEL CEREBRO

   DESARROLLO DE LA CONFORMACION BASICA

     EL PROGRAMA DEL LADO DERECHO

     EL PROGRAMA DEL LADO IZQUIERDO

     EL PROGRAMA DEL LADO CENTRAL

 

 


EL CEREBRO ES COMO UNA COMPUTADORA Y SE PUEDE PROGRAMAR

  LOS PROGRAMAS DEL CEREBRO HUMANO



   El cerebro no nace listo, acabado, ni la mentalidad nace ya hecha; no hay herencia en eso. El cerebro se va rellenando de condicionamientos, informaciones, normas, actitudes, respuestas, modos de percibir, que les llamamos PROGRAMAS y forma así sus tres procesos mentales, o tres programas mentales para reaccionar al juego de la vida.

   Las vidas de los seres humanos están gobernadas por conjuntos de programas inscritos en sus genes y sus cerebros. De todos ellos a los que se les ha dado mayor importancia acaso sean los que determinan las actividades que llamamos mentales, como pensar, calcular, crear abstracciones, etc.. A algunos de estos programas se les podría llamar "prácticos" o fisiológicos, y determinan que respiremos, comamos, bebamos o durmamos. Otros son sociales, y regulan nuestra habla y otras formas de comunicación; de ellos depende que estemos de acuerdo entre nosotros, que amemos u odiemos.

 

 

 

 


CONFORMACION TRIADICA DEL CEREBRO


   Algunos descubrimientos recientes acerca del cerebro humano han ampliado considerablemente las teorías sobre la naturaleza de la conciencia humana. Los nuevos hallazgos se pueden aplicar directamente a la tarea de liberar las capacidades humanas y desarrollar globalmente nuestro potencial como personas.

   Todo ser humano está conformado por tres lados básicos: su ser se integra y forma un conjunto de tres caras: 

su lado derecho (intuitivo, sensible),

 su lado izquierdo (lógico, analítico) y

 su lado central (práctico, operativo).

                           


    Su lado DERECHO es el dominio del sentimiento, de la emoción, de la sensibilidad, del cariño, de la creatividad, de los presentimientos y la intuición. Este lado del ser corresponde a la activación del "SENTIR"; en él se genera el desarrollo afectivo social, y sus elementos son la actitud creativa y las regulación de las relaciones.

    Su lado IZQUIERDO es el dominio de la razón, de los conocimientos, de los pensamientos lógicos, de las ideas, los juicios y raciocinios. A este lado del ser corresponde la activación del "PENSAR", en el se genera el desarrollo cognoscitivo, y sus elementos son la actitud reflexiva y la regulación de los conceptos.

    Su lado CENTRAL es el dominio de la acción, de la movilidad, del trabajo, del obrar. A este lado del ser corresponde la activación del "ACTUAR", en él se genera el desarrollo psico-motor de la persona, y sus elementos son la actitud aplicativa y la regulación del trabajo.


 






DESARROLLO DE LA CONFORMACION BASICA


   La búsqueda de una evolución equilibrada en su crecimiento, nos plantea la necesidad de desarrollo centrado en la expansión del ser en tres sentidos fundamentales, que definen y moldean su "sentir", "pensar" y "actuar", y que nos dan la orientación básica de todo proceso formativo completo y armonioso. La conformación equilibrada del ser, nos exige acciones y providencias que forjen nuestros pensamientos, sentimientos y acciones.

   Los primeros años de vida constituyen la "cimentación" básica de la persona. La infancia es un proceso de FUNDAMENTACION del ser humano, que implica la activación del crecimiento de la persona según su conformación triádica y la integración de las bases de su propia personalidad por programas que se instauran en cada lado del cerebro.


 



EL PROGRAMA DEL LADO DERECHO


    Nuestro cerebro nos permite aprender aquellas cosas que son apropiadas para nuestra forma de vida, que es social. El niño llega al mundo con una constitución que le permite relacionarse con otras personas y según su "juego familiar" se instaura una programación básica en su hemisferio derecho.

    Es el juego familiar (tipos de figuras de autoridad, las relaciones e intercambios, la intensidad de la convivencia, la calidad de las manifestaciones, etc.), el principal condicionante afectivo que forja la base emocional de la persona.

    A partir de este juego familiar se define el principal sentimiento que pueda tener una persona: su
"AUTOESTIMA", con la cual aprende a desarrollar su fuerza interior, es decir, su capacidad de dar y recibir afecto, su apertura al diálogo y al intercambio, su energía para participar en grupos y ejercer liderazgos y su posibilidad de establecer sanas y enriquecedoras relaciones con quienes le rodean, sin perder las propias y genuinas manifestaciones de su ser.

    La activación de su autoestima, le desarrolla su "SENTIDO DE PERTENENCIA" (quererse y ser dueño de sí mismo: pertenecerse es aprender a relacionarse afectivamente sin perderse en la búsqueda del afecto), aprendiendo a interpretar sus afectos y asumiendo su "sentir" como fundamento para establecer reales relaciones de intercambio y crecimiento, que cimentadas en el amor, pueden hacer posible la vivencia de la comunión consigo mismo, con los demás y con el mundo.

   Aprender a valorarse como persona es gustar de sí mismo y de su histórico-personal, amorizando lo vivido con su padre, con su madre y con sus hermanos, asumiendo todo su real potencial de dar y recibir amor y descubriendo los móviles inconscientes de sus sentimientos y el sustrato emocional que conllevan sus lazos y relaciones. Es saber superar una asociación simbiótica o romper vínculos de destructividad, sensiblería o competencia por el manejo de tendencias primarias y la auto-conducción emocional.

   Hoy en día se habla de Inteligencia Emocional para referirse al desarrollo del lado derecho del cerebro, es decir, la inteligencia que posee una persona en relación con ella misma y con los demás.

 








EL PROGRAMA DEL LADO IZQUIERDO


   De niños estamos limitados en nuestro conocimiento del mundo que nos rodea y no somos capaces de pensar totalmente por nosotros mismos. El recién nacido y el niño son seres desvalidos y dependientes y por ello sus identidades en el mundo las van creando fuerzas externas. Debido a su estado dependiente, todos los datos e información que reciben provienen de aquellas personas y cosas que se encuentran en su espacio vital inmediato.

   La interpretación y reconstrucción que nuestra mente hace de la realidad es una representación que se inicia con la organización de nuestros conocimientos mediante un sistema de símbolos. Debe notarse que cualquier símbolo que el niño reciba no será suyo, sino que habrá sido previamente interpretado, identificado y relacionado de manera firme con el mundo, según lo perciben los otros seres humanos. Es así como se instaura un programa mental o marco de referencia que utilizamos para aprehender el mundo que nos rodea. Este conjunto de símbolos constituye la programación básica del hemisferio izquierdo que como un
"relleno mental" se hace en el periodo inconsciente durante la infancia que dura más o menos hasta los siete años.

   Es como si los padres escribieran en la mente de sus hijos un "diccionario" para que ellos se expliquen la realidad y van a definir los términos, inculcando unos conceptos y juicios que quedan guardadas como "verdades" que le sugerirán al niño cómo debe pensar y sentir respecto al mundo, es decir, este relleno conlleva una programación mental tanto desde el punto de vista cognoscitivo como del afectivo.

   El cerebro izquierdo se va construyendo impactado por el juego de valores familiares en el que el niño está involucrado: es un medio natural para transmitir las costumbres y tradiciones sociales y culturales, casi siempre le transmitirán su propio estilo de vida, sus temores, sus prejuicios, sus ansiedades y frustraciones, al mismo tiempo que sus alegrías, esperanzas y deseos de realización.


   Según la transmisión e imposición de unos conceptos básicos por parte de sus padres y su forma de asimilarlos, la persona aprende a desarrollar su captación de la realidad y conexión con el mundo, y genera así el pensamiento más importante que puede desarrollar su cerebro: la "AUTO IMAGEN", con la cual hace la percepción de su propia persona, va conociendo sus características personales, buscando desarrollar unas cualidades, forma una definición de su dignidad humana y concreta su ubicación en el mundo.

   La activación en la persona de la propia percepción, le desarrolla el "SENTIDO DE IDENTIDAD" y poco a poco va descubriendo que "es" por sí misma, y que puede abandonar su pasividad que le imponen las relaciones de dependencia, o los esquemas que la consideran como un inválido o un autómata inconsciente, convirtiéndose en sujeto, asumiendo su propio ser, y respondiendo a los requerimientos de la vida; y esto aprende a hacerlo no solo con el buen uso de su capacidad cerebral, sino con todos los atributos de su propia personalidad.

   La activación de su sentido de identidad le posibilita a la persona, el asumir su "pensar" como un instrumento para mejor detectar sus potencialidades plenas y aprender a descubrir la vida e interesarse por construir su propia existencia en la búsqueda de una mayor realización personal. Si enfrenta con realismo y espíritu genuino su confrontación consigo misma y decide pulir su sentido de identidad, comienza a abandonar las falsas fachadas, mascaras o roles con que ha encarado la vida hasta ese momento y empieza a reconocer y enfrentar las profundas contradicciones que a menudo descubre, principalmente porque su vida se orienta, en lo general, por lo que ella cree que "debería" ser y no por lo que "es" en realidad.


   Por lo tanto, para alcanzar finalmente la autonomía, una de nuestras principales funciones en todas las demás etapas de nuestra vida, será "aclarar" el significado de los términos comunes antes de que podamos decir que el mundo que simbolizan es nuestro y encontrar su verdadero valor, reconociendo su propio papel vital para que finalmente vaya surgiendo el yo único.

   Cada persona tiene un modelo del mundo y una imagen de sí mismo, las cuales se han formado gracias a las experiencias vividas a lo largo de su existencia. Cada uno tiene una manera única, peculiar de percibir el mundo, y por eso se puede aprender a programar, planificar y lograr éxito, adiestrándose en el arte de comunicarse consigo mismo para obtener los beneficios que se deseen.

 

 



EL PROGRAMA DEL LADO CENTRAL


   La infancia y la niñez no son necesariamente sinónimos de pasividad. Los niños también son actores espontáneos, diferenciadores, asimiladores y acomodadores. Están descubriendo y aprendiendo constantemente, y lo hacen a mayor velocidad y con más eficacia, que en cualquier otra etapa de su vida.

   La niñez es época de juego, de experimento, de exploración. Todo es nuevo. Todo causa curiosidad. Ningún lugar es demasiado peligroso, ningún objeto demasiado valioso, ningún obstáculo insuperable. Exploran el mundo intrépidamente, viendo, escuchando, respondiendo.

    Según la actitud de los padres de permitir la actividad espontánea, la adquisición progresiva de conciencia, la evaluación y el continuo proceso de aprendizaje, el niño desarrolla su programación del LADO CENTRAL de su cerebro, instaurándose un programa de su actuar sobre el cual se sustentará su comportamiento futuro y con el cual aprenderá a tomar decisiones.


   La base de esta programación esta en la "AUTO AFIRMACION", es decir, si el niño aprende a andar por el mundo apoyándose en sí mismo, confiando en sus propias fuerzas y participando de su conexión con el mundo en forma creativa.

   Los rigurosos controles impuestos a su comportamiento y la introyección de mecanismos automáticos de regulación de su conducta, funcionan como
"perros guardianes" que controlan en la persona el ejercicio de su libertad e inhiben el desarrollo de su capacidad creadora y limitándola en sus posibilidades de participación social.

 El curso de acción más peligroso es tratar de alejar al niño de la experiencia propia o protegerlo del dolor, porque precisamente cuando él experimenta por sí mismo es cuando aprende que la vida no es una cosa mágica ni un "jardín de rosas".

   La auto afirmación puede proveernos de muy valiosos conocimientos que enriquecerán nuestra vida futura. Nos mantendrá viva la sed de conocimientos y exploración. Genera en nosotros esa actitud optimista y alegre ante la vida y ese sentido de confianza, de riesgo, de sorpresa, de espontaneidad, de aventura y libertad.

   La activación en la persona de la propia libertad, le desarrolla el
"SENTIDO DE SEGURIDAD" aprendiendo a tener confianza en sí misma, a valerse por sus propios medios, a tener iniciativa y actuar con productividad, al ir ganando mayores ámbitos de dominio al romper rieles y al superar sus miedos, verguensas, complejos.

   La activación del sentido de seguridad en la persona, le posibilita asumir su "ACTUAR", aprendiendo a hacer frente al mundo como persona auténtica en su comportamiento y no como meras reacciones inconscientes o de conformidad automática.





 

BIOLUDICA: Una metodología para el Desarrollo Humano


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