
OSTEOPOROSIS.
Conceptos
básicos
La osteoporosis es un grave problema de salud pública que se
incrementa con relación al envejecimiento de la población. Los
factores genéticos, endocrinos, estilos de vida y los hábitos
nutricionales deben ser considerados como los más importantes
factores de riesgo en la patogénesis de la osteoporosis. En el
presente artículo se hace una revisión actualizada de los
aspectos básicos de la osteoporosis.
Introducción
Hasta finales de la
pasada década y comienzos de la actual, la población humana
estuvo compuesta mayoritariamente por personas jóvenes. Incluso
en algunos países en vías de desarrollo persiste todavía esta
situación, derivada de factores diversos: una alta natalidad no
sujeta a la planificación familiar y una esperanza de vida de la
población muy baja (que apenas alcanzó los 50 años al comienzo
del presente siglo); la incapacidad para el control de ciertas
enfermedades, especialmente las infecciosas, que periódicamente
se transformaban en epidemias que azotaban a la humanidad con una
alta tasa de mortalidad; y, finalmente, al bajo nivel de
saneamiento ambiental y a la falta de educación para la salud de
las poblaciones. Los posteriores cambios con relación a mejoría
de las condiciones de vida, saneamiento ambiental, adelantos de
las ciencias médicas, control de muchas de las enfermedades
transmisibles y la introducción de la planificación familiar
han permitido que la esperanza de vida aumente, y las poblaciones
se encuentren en la actualidad en franco proceso de
envejecimiento.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de
personas mayores de 65 años que actualmente habitan en el mundo
alcanzó los 380 millones de habitantes (1), representando 7% de
la población mundial total para 1996. Los países de mayor
envejecimiento se encuentran en el hemisferio norte: Estados
Unidos de Norteamérica, Canadá y Europa. En éstos países, la
población mayor de 65 años varía entre 15% y 18% (1). La
población total del mundo crece a una tasa de 1,7% anual y la de
60 y más años crece más rápidamente, a razón de 2,5% anual
(2).
![]() |
| Figura 1. Población igual a o mayor de 60 años. |
América Latina ha alcanzado un
envejecimiento global menor, alrededor de 5% de sus pobladores
son mayores de 65 años y 7% son mayores de 60 años (2,3), con
grandes variaciones en los diferentes países de la región (4 -
16%), (3,4) (Figura 1). La información disponible sobre el
crecimiento poblacional en Latinoamérica y las proyecciones para
el futuro, permiten concluir que el crecimiento total de la
población en la región estará caracterizada por una
proporción cada vez mayor de personas de edad avanzada,
acompañándose este proceso con el incremento de la esperanza de
vida, la cual se encontraba ubicada para 1995, media por
regiones, en 71 años para la mujer (2) (Figura 2). En la medida
que esta esperanza de vida sea mayor, se harán presentes
enfermedades que son características de la vejez, entre ellas la
osteoporosis, y su más temible complicación, la fractura de
cadera.
En los países desarrollados del hemisferio norte, la esperanza
de vida de la mujer se sitúa en la actualidad entre los 81 y 83
años (5,6), y en los países en vías de desarrollo cada día es
mayor el número de mujeres que superan la edad de la menopausia.
En Venezuela para 1960 la esperanza de vida era de 57 años, y
para 1998 de 70 años para los hombres y de 75 años para las
mujeres (7); y en Latinoamérica la esperanza de vida es de 68 y
73 años respectivamente (8) (Figura 3). Esto, como es de
esperarse, se refleja en un aumento exagerado de la población
mundial, superando ampliamente en la actualidad los 5 mil
millones de habitantes; de tal manera que para inicios del
próximo siglo el número de personas mayores de 50 años será
muy significativo.
Este proceso de envejecimiento de la población lleva a un
aumento exagerado de la población femenina mayor de 50 años, lo
cual obliga a crear estrategias para la prevención de aquellas
enfermedades características del envejecimiento, entre ellas la
osteoporosis. Por tener causas tan diversas esta enfermedad exige
un manejo interdisciplinario y, por estar relacionada con la
falla gonadal, el ginecólogo, el médico de atención primaria
de la mujer, tiene un papel muy importante que asumir en el
seguimiento de la paciente posmenopáusica (9,10).
Definición
La osteoporosis es un grave problema de salud pública que se
incrementa con relación al envejecimiento de la población. Ella
es una enfermedad metabólica ósea, crónica y progresiva que
puede llegar a afectar todo el esqueleto, pero al mismo tiempo
cursar asintomática porque de por sí, el bajo contenido mineral
óseo no causa síntomas. Se define a la osteoporosis como una
enfermedad esquelética sistémica, caracterizada por una masa
ósea baja y una alteración microestructural del tejido óseo,
con el consiguiente aumento de la fragilidad ósea y la
susceptibilidad a la fractura (11) producto del descenso en la
formación ósea e incremento importante en la resorción.
La osteoporosis es una enfermedad prevenible y tratable, pero
debido a la ausencia de síntomas, la demanda de atención
médica es tardía, al menos que haga su aparición una fractura
y se transforme en sintomática. Una encuesta de la North
American Osteoporosis Foundation (NOF) encontró que más de la
mitad de las mujeres encuestadas entre 45 y 75 años jamás
había hablado de osteoporosis con su médico (12), es posible
que ésta cifra sea más alta en Latinoamérica. Esto hace
imperativo el diseño y ejecución de una intensa campaña
educativa no solo dirigida a la población en general sino
también a los médicos en particular (12).
Incidencia
de la osteoporosis
Como la pérdida de
masa ósea se inicia a partir de los 35 años y se incrementa con
la menopausia, la prevalencia de la osteoporosis se incrementa
con el envejecimiento. Estudios basados en la definición de la
OMS, estiman que 30% de las mujeres blancas posmenopáusicas en
los Estados Unidos de Norteamérica tienen osteoporosis y un 54%
adicional presentan baja masa ósea (13,14).
La osteoporosis es una enfermedad que afecta con mayor frecuencia
a las personas mayores, principalmente a las mujeres
posmenopáusicas, en una relación mujer: hombre que puede variar
entre 3 y 8:1. La incidencia de la osteoporosis en general y de
la posmenopáusica en particular, no está suficientemente
establecida; señalándose 25% para mujeres mayores de 45 años y
50 % para mayores de 60 años (15). La incidencia de la
osteoporosis en la mujer posmenopáusica es la más frecuente de
todas las formas de osteoporosis. Es necesario conocer los
diferentes factores de riesgo para padecer osteoporosis, ya que
juegan un papel importante en la presencia de esta enfermedad y
en su manejo preventivo y terapéutico. La meta de la prevención
es lograr un buen pico de masa ósea cuando se cumplen los 30
años y mantenerlo.
Factores de riesgo
![]() |
| Figura 3. La salud en América: Expectativa de vida de la mujer (Años) - Año 1995 |
![]() |
| Figura 2. Esperanza de vida y menopausia |
Los factores genéticos, endocrinos,
estilos de vida y los hábitos nutricionales deben ser
considerados como los más importantes factores de riesgo en la
patogénesis de la osteoporosis (16). La vida sedentaria también
constituye un importante factor de riesgo al igual que la
presencia de ciertas enfermedades y el uso de determinados
medicamentos. En el caso de la osteoporosis posmenopáusica, la
menopausia pasa a ser un factor de riesgo de bastante peso.
La raza es un factor genético importante para la presencia de
osteoporosis, por cuanto son bien conocidas las diferencias en
cuanto a cantidad de masa ósea. La mujer negra tiene mayor masa
ósea que la mujer blanca y la asiática y al mismo tiempo
niveles más elevados de hormonas calciotropas.
Los antecedentes de osteoporosis en familiares femeninos
conllevan un alto riesgo. El fumar, alta ingestión de cafeína y
proteínas, y bajo consumo de calcio se suman para aumentar el
riesgo a padecer de osteoporosis. En el caso de la osteoporosis
posmenopáusica la falla gonadal y el factor genético son los
factores más importantes.