POR FIN RECIBO EL REGALO
Abrí los ojos y vi la habitación del hotel y
a Fabrizio sentado frente a mí... Por más que quise evitar un gesto de
asombro, no pude lograrlo. La fresca lozanía de sus 20 años había desaparecido
por completo de su rostro, y aquella piel porcelanizada se hallaba quebrada en
miles de grietas, mientras que unas profundas arrugas horizontales fraccionaban
ostensiblemente su frente.
-¿Qué te pasa, Tony?... Te veo asustado...
¿Te ha sorprendido todo lo que viste en este viaje mientras tenías los ojos
cerrados?
-No, no es nada. Tal vez hice un mal gesto
sin darme cuenta.
-¡Ah, vaya¡ Eso me pone tranquilo -aceptó mi
respuesta cómodamente arrellanado sobre el sillón, y luego de suspirar
profundamente como si con ello se librase de un gran cansancio, continuó-:
¿Recuerdas que antes de cerrar los ojos tú me interrumpiste cuando yo te decía
que pensé ayudarte haciendo algo más concreto?
-Sí recuerdo. ¿Y qué podrías hacer para
convertirme en un escritor?
-Ya lo hice, y es esto -respondió señalando
el tantas veces aludido paquete que trata consigo-. Tómalo. Es un regalo para ti.
Lo tomé y sentí que pesaba más de un
kilogramo.
-¡Ábrelo!
-Vi que tenía una tapa que entraba en la
parte inferior de la caja y la levanté. Leí: “había terminado una noche más en
la inexorable marcha del tiempo. El crepúsculo encendía el infinito diluyendo
el tembloroso brillo de las estrellas”. ¿Es una novela?
-Más que novela, es una historia. O, mejor
dicho, son dos historias que escribí para ti, para que tú las publiques como si
tú las hubieses escrito. Eso sí, tendrás que hacerlo con mi nombre, que para ti
será un seudónimo: Fabrizio Rifel.
-¿Lo de Rifel es por Rivera Félix?
-Así es. ¿De acuerdo?
-Sí, pero ¿quién podría creerme que yo
escribí esto si nunca he escrito nada? -me miró interrogante-. Bueno, sólo
aquel cuaderno que tú conociste, pero ya has de recordar cómo estaba.
-¿Que no podrán creerte porque nunca has
escrito algo? Para todos siempre ha habido una primera vez. Los escritores
consagrados no nacieron siéndolo, escribiendo se forjaron. Además, si piensas
que nadie podrá creer que es obra tuya, entonces haz un escrito en donde
aparezca toda la verdad; en donde esté plasmado todo cuanto pasó este día,
desde el momento en que nos vimos en el lobby del hotel.
-No creo que fuese capaz de escribirlo aun
con las base que tengo.
-Sí podrás, porque yo ya he impreso en cierta
parte de tu cerebro la capacidad suficiente para eso y mucho más.
-Aún así, pienso que sería muy difícil que me
lo creyesen.
-¿Por qué otros motivos piensas que no te
creerían?
-Porque todo esto resulta inverosímil para
quien no la haya vivido. La gente es muy escéptica. Además, yo sólo soy un pobre diablo que...
-¡Momento, Tony! No te menosprecies, que eso
a un pecado muy grave. ¿Por qué te consideras así?
-Es que si esto lo dijera un hombre rico, un
profesionista, un político famoso, habría más probabilidad de que lo creyesen.
-¿Pero es que, según tú, es más digna de
confianza una persona porque sea rica, tenga una profesión o un buen empleo?
Por favor, Tony, mira que estás muy equivocado. Los seres humanos llevan
implícitos en el alma principios y virtudes de tanto valor, que el dinero y la
fama son como un electrón ante la grandeza del universo. Tú vales mucho más de
lo que puedas imaginar. Por favor,
Tony, quítate ese pesimismo de la cabeza y échale muchas ganas a la vida, pues
es la vida un divino y maravilloso milagro que se vive sólo una vez. Si lo
haces, muy pronto cosecharás los frutos de tu esfuerzo.
-¿De cuál esfuerzo, si tú ya lo has escrito?
-Sí, pero tú tendrás que escribir la primera
parte en donde hable de mí, revelando quien te lo entregó, y posteriormente,
hacer la transcripción de este material. Además, no debes preocuparte porque
alguien no crea; ignóralos olímpicamente, y sí cubre de lauros a quien crea
estas verdades. Así debes comportarte y vivir firme como una montaña, no
tambaleante como una balsa a la deriva. Y recuerda muy bien que sólo las
personas inteligentes podrán creerlo; pues esto no es apto para mentes obtusas
y mediocres. A la gente que es como aquel indio que sacando a exhibir toda su
ignorancia decía: “Si el tierra se moviera, no hubiera ni un traste en el
cocina”, no la tomes en cuenta; tú prosigue de frente tu camino aferrado a la
verdad que ya conoces. Te aseguro que el alud crecerá en tu alrededor porque en
este tiempo ya hay más inteligencia que ignorancia.
-Dijiste que son dos historias y, por tanto,
corresponden al pasado, pero, entonces, ¿por qué hay aquí una fecha de 1970 si
todavía no llegamos a ese año? -le pregunté al estar moviendo con gran
curiosidad aquella tira de papel que semejaba laminillas de albanene y que
venía doblada como un acordeón.
-¿Ya te olvidaste de dónde vengo?
-¡Perdón! Por momentos me olvido.
-Con la Antropología, la Biología, la Psicología,
la Filosofía, la Metafísica y otras ciencias más que armonizan con éstas, he
creado mi propia “salsa”, he concebido mis muy particulares conceptos acera de
ese ente tan enigmático que existe dentro del hombre y también dentro de los
animales, muy a pesar de que ciertas personas de atrofiado cerebro crean que
los animales no piensan ni tienen sentimientos como nosotros.
-¿Hablas también de animales en este
documento?
-Sí. Estudié por mucho tiempo las mentes de
dos caracoles, y con ello logré una historia bellísima. Para los carentes de
“materia gris” esto será sólo un cuento, porque los protagonistas son dos
animales, pero para mí, que penetré dentro de su más íntima sensibilidad, es
una historia tan real como la misma realidad. “Los Caracoles” se encuentran al
final del escrito. Al principio encontrarás la historia de “Oskar y Octavio”.
Pero quiero pedirte que a todo esto que te entrego con toda mi buena voluntad,
a toda esta literatura que encierra situaciones verdaderas fuera de lo común,
la titules: “VOCES DEL FUTURO”. ¿Sabes por qué?... Porque esto mismo está
teniendo un éxito increíble en mi tiempo, habiéndolo intitulado allá: “VOCES
DEL PASADO”... ¡Ah, si ya te lo mostré, ¿verdad?
-Sí, ya lo vi cuan rápido se vende en los
Telesale.
-¿Qué me estará pasando que se me olvidan algunas cosas? Anteriormente nunca me había sucedido... Y te decía que todo esto tan maravilloso que he recogido de los sentimientos de seres vivos, son contemporáneos tuyos. Yo te aseguro que esta literatura tendrá aquí en tu tiempo un éxito tremendo, pues sé que sólo un pequeño porcentaje de la población presente está “hecha de piedra”. Sé que existe una gran sensibilidad en la mayoría de la gente, y a esa gente que piensa y ama va dirigido todo el contenido de este escrito que te he regalado. Sé que muchas personas disfrutarán por muchas horas de acontecimientos tan singulares. Y reitero con mi palabra de hombre cabal que esto no es inventado, sino hechos reales que sucedieron en este planeta y en estos tiempos que son los tuyos. Disfrútalos en grande, Tony, e invita a otros a que hagan lo mismo. Te aseguro que no se arrepentirán... Ahora, ¡a leer “Voces del Futuro”!