FABRIZIO, un verdadero viajero del futuro...
-Así es. El contenido es el mismo de este
paquete -respondió señalando-. ¿Te das cuenta lo rápido que se están vendiendo?
Pues más tarda el robot en colocarlo en el Telesale que en desintegrarse. La
materia inorgánica y orgánica sin vida no sufre ninguna alteración, como
tampoco la sufre uno cuando viaja descorporizado o con cuerpo dentro de un
“presente” con límites preestablecidos; pero sí resulta afectada la materia que
posee vida, específicamente las células vivas, como mi cuerpo que está aquí
ante ti en este momento cuando se recorren grandes distancias en el pasado.
-¿Me estás diciendo que puedes viajar en el
presente como si se tratase de una mercancía?
-Así es. Para situarse con rapidez al otro
lado del mundo, la Luna, etc., sólo tiene uno que entrar en un desintegrador, y
al ser desintegrado en donde empieza el viaje, instantáneamente se integra en
el punto de destino... Bueno, a la Luna se hace un poco más de un segundo de
tiempo, y a Plutón alrededor de 53 horas.
-¡Oye, no me mostraste ninguna vista de
Plutón!
-Es que yo no he viajado hasta allá, sólo he
llegado a Neptuno. Como te decía, esta es la realidad para viajar a grandes
distancias. Pero que quede bien claro que estas velocidades son únicamente para
viajar con paso de tortuga, porque para trasladarse a la Galaxia de Andrómeda,
por ejemplo, no van a pasarse 800 mil años viajando. Para viajes
intergalácticos se utiliza tecnología superior, muy distinta a la ya
mencionada... ¿Qué número es el que ves por toda la pirámide?
-999... Es donde tú vives, ¿verdad?
-Sí. Esta es la calle nueve. Mira que allí lo
tiene grabado...
Entramos... Llegamos al número 9996... Nos
estacionamos... Salimos de la nave que carece de llantas y patas... La dejamos
flotando sobre el piso -dijo esto asomándose debajo de la nave para que yo
comprobase que era verdad... Y entramos a esta tu casa...
-¡Huele a madera de cedro! -dije inhalando
profundo al traspasar la puerta.
-Es mi aroma preferido... ¿Te gusta el
departamento?
-Es bellísimo y enorme. ¿Cuántos metros
cuadrados tiene?
-Enorme no es, pues sólo tiene 500 metros
cuadrados como todos. Las imágenes en los muros es lo que le confiere aires de
grandeza. Cambiamos de imagen y ahora lo convertimos en un auténtico palacio
versallesco, según una expresión de tu tiempo.
Como para justificar que era verdad todo
cuanto me había comentado de aquella quinta dimensión, fue transformando muros
y techo en los paisajes e interiores más diversos, en donde lo único que
conservaba su forma eran el mobiliario y los objetos. Terminando con los
palaciegos interiores, continua con los jardines más maravillosos que yo jamás
había siquiera imaginado, siguiendo con paisajes nevados dizque de la Taiga
Siberiana; luego aparecieron los Alpes Suizos con sus enormes cumbres
blanquecinas; la que en el pasado fue la selva Amazónica que mostraba toda su
variedad de flora y fauna, con sus impresionantes pitones, gran variedad de aves
tal vez ya extinguidas y hasta las tribus de jíbaros mostrando orgullosos sus
cabezas reducidas; siguió con las Cataratas del Niágara quien sabe en qué año;
los Andes nevados sobrevolados en alguna nave quien sabe a qué velocidad, pues
me pareció que recorrimos toda la América del Sur; grandes extensiones de
desérticas arenas con numerosas caravanas de camellos, puestas de sol maravillosas;
playas y volcanes activos de Hawai, según me hizo la observación; un viaje en
velero dentro de una tormenta con descargas eléctricas, etc., para terminar
dentro de unas grutas saturadas de murciélagos. Eso sí que no me gustó, y
haciéndoselo saber cambió la imagen a lo puramente real. Sobre un mueble de
sala, para mi de modernísimo diseño, vi sentada a una señora de avanzada edad,
y al preguntarle a Fabrizio si era su abuelita, me respondió:
-¡Es mi esposa!
-¿Tu esposa? -afirmó con la cabeza-. ¿Esa
ancianita es tu esposa?
-Sí. Yo soy tres años mayor que ella. Esos
dos hombres que se sentaron junto a ella son nuestros hijos menores que están
de visita; pero viven aquí muy cerca, por la calle 913 que, si le sacamos raíz
cuadrada nos da: 30215889=36=9.
Al empezar a hablar Fabrizio recordé su edad.
La señora se puso de pie, y mirándome muy sonriente se fue acercando despacio a
mí hasta tomar con sus manos mi rostro y poner sus labios en los míos. Sentí
fuerte la presión de su boca sobre la mía... Y no es por nada, pero el beso de
una anciana no tenía el mismo sabor que los que me daba mi novia.
-¡Perdón por recordar el beso de mi esposa!
Me distraje y no sé qué me pasó, tal vez porque la estoy extrañando... Creo que
ya estoy cansado -se disculpó Fabrizio-. Abramos los ojos -prosiguió-. Sé que
con esto ya es más que suficiente para que te convenzas de que soy un viajero
del futuro.