¡EL FUTURO TODAVÍA NO EXISTE! –exclamé azorado.

 

-Lo he entendido perfectamente bien y me parece muy interesante, pero sigo sin comprender cómo es que vienes del futuro, si el futuro todavía no existe.

-¿Quién dice que no existe? -me inquirió con una taladrante mirada que dejaba traslucir ostensibles matices hipnóticos, sosteniéndola por largo tiempo ente mis ojos que no se atrevían a parpadear, y prosiguió:

­-¿Eres tú de los que afirman que el pasado y el futuro no existen y que sólo existe el presente?... ¡Vaya, la clásica ignorancia sigue reinando en casi todos los cerebros de esta época! ¡Lo que no existe es el presente! Quiero que sepas, Tony, que el tiempo es cruel, pues sólo está integrado por dos partes: pasado y futuro. Lo que se concibe como presente es tan sólo una concepción subjetiva tan fugaz, pero tan fugaz, que ese quintillón de segundo que pudiese poseer, a nadie le alcanzarla para decir: “este es el presente”, porque antes de que tuviese oportunidad para mencionarlo, ya sería pasado.

-Pero si digo este día, este año, ¿no es presente?

-No, porque te estarías refiriendo a un segmento de tiempo, y ese siglo o milenio a que hicieses alusión tiene un principio y un final que inexorablemente está fluyendo y convirtiéndose el futuro en pasado en el transcurrir de la mente que lo conciba. Pero, como ya te dije: La mente no puede atrapar un futuro y mantenerlo allí como si fuese un objeto o una paloma. El pasado posee tanta existencia real, como existencia real posee el futuro. Usaré los términos más coloquiales para darme a entender. Tú sabes muy bien que toda la materia es dinámica, desde el electrón que gravita en torno a un núcleo de protones, hasta las galaxias que giran y se trasladan por el espacio infinito por toda la eternidad. En lo que uno tarda en decir uno, dos, tres, ya nos hemos trasladado 100 kilómetros en el espacio aunque tú permanezcas allí sentado creyendo que no te has movido un milímetro. Entre todos las movimientos a que estamos sujetos, tomaré únicamente el movimiento de traslación alrededor del Sol de esta Nave Sideral que es la Tierra, y que es de 107,000 kilómetros por hora. Si lo multiplicamos por 24 horas habremos viajado en el espacio 2’568,000 kilómetros, y si lo multiplicamos por 365 días, o sea por un año, nos habremos desplazado un total de 937’320,000 kilómetros. Bien, y si esta última cantidad la multiplicamos por 16,089 años, que es la diferencia que nos separa a ti y a mí en el tiempo y en el espacio; pues a 18,053 años de mi tiempo le restamos 1,964 años del tiempo tuyo, obtenemos una distancia de: 15’080,541’480,000 kilómetros. Ahora sumamos uno tras otro estos números y quedan así:1+5+8+5+4+1+4+8 = 36 = 9. ¿Comprendes por qué entre el tiempo y el espacio entre tú y yo se da un número nueve? ¿Crees que sea por casualidad o porque exista una causa? Hoy este día cumplo 873, años y tú cumples 20 años y nueve meses. Es este día y no otra cuando yo tenía que trasladar mi materia ante ti para cumplir la misión de entregarte este paquete -lo dijo despacio y señalando, y como no dije nada, él continuó:

-¿Sabes que puedo leer tus pensamientos, Tony?

-Ya hace rato que me enteré, y tú sabes que no he tenido ninguno impropio.

-Así es. Cuando nos sucede algo extraordinario, casi siempre solemos preguntarnos: ¿Y por qué a mí? A pesar de que yo te lo he explicado paso por paso, resuena en tu mente esta pregunta. Mi presencia corporal ante ti tenía que ser este día y no otro porque así lo determinó lo que tú llamas destino, hado, casualidad, etc., pero lo cierto es que quien lo determinó fue el CEC, pues únicamente dándose esta serie de condiciones por el número nueve, podía yo realizar este viaje corporal sin el más mínimo riesgo de que mis células pudieran resultar afectadas al momento de regresar a mi tiempo. Nuestra tecnología está muy avanzada, pero no es perfecta. Nos falta mucho que descubrir, problemas que resolver, elementos que perfeccionar, etc. Sin embargo, reconozco que nuestra sabiduría está muy por encima de aquel científico casi contemporáneo tuyo que dijo que el hombre jamás podría desplazarse a la velocidad de la luz.... Sí, mis respetos para ese autor de E=MC2; pero dime, ¿a qué veloci­dad crees tú que yo he viajado para estar ante ti? Todos los 15’080,541’480,000 kilómetros que nos separaban los he recorrido en menos de un segundo. ¿A cuántas veces más veloz que la luz pude viajar?... ¡Te lo dejo de tarea! Has de saber que cuando aparecieron los primeros automóviles, un inglés “reflexionó” diciendo: “Estos vehículos jamás podrán superar los 40 kilómetros por hora, porque el aire que 1levan se escapará y sus ocupantes morirían asfixiados”. ¿Te fijas cómo son los juicios humanos? Lo que hoy es una “verdad”, mañana es una mentira. Muchas afirmaciones humanas resultan ser tan sólo una falacia, pues toman como base la que ellos consideran infalible, sin comprender que aquello es sólo una limitación de su mente, de sus sentidos. Hace unos cientos de años la gente no aceptaba que este mundo girase alrededor del Sol, pero ello no impedía que las cosas fuesen así. Actualmente la gente no acepta que pueda viajarse en el tiempo con más facilidad que se logra en el espacio con la tecnología actual, pero el hecho de que no la acepten no impide que esto sea una realidad. El tiempo y el espacio forman un camino que está aquí. Uno va desplazándose por ese sendero y, lo que va quedando tras los talones es el pasado, y eso que vemos que falta por recorrer frente a nosotros es el futuro que está allí y allá existiendo... Tú comprendes lo que te digo, Tony, pero sigues dudando, ¿Por qué? Te pregunto, pero sé la respuesta y te comprendo, porque el hombre por naturaleza es desconfiado; siempre duda de las situaciones que no le son cotidianas, que no se le están presentando a cada instante. Así es, mi querido Tony. La Tierra en su movimiento de traslación alrededor del Sol va formando una espiral que queda plasmada en el espacio como una casi infinita serpentina o como un resorte. Esa ruta o huella que dejan los mundos en su recorrido por el Cosmos es visible y tangible como lo es esta realidad que en este momento estás viendo.  Mas para situarse en semejante camino es necesaria cierta tecnología, ya que para trasladar el espíritu al segmento que se elija y que es lo más común, o el traslado de los átomos que forman nuestro cuerpo y que sólo se da en ocasiones muy especiales, como esta que hoy estoy viviendo.

-¿A qué le llamas segmento?

-Llamamos segmento a la rotación completa de la Tierra dentro de su propio eje, o sea lo que es un día con su noche. Podríamos también referirnos a un mes, a un año o a un siglo, pero, eso sería para viajes a las Eras de los dinosaurios o trozos de tiempo muy antiguos. Para épocas tan recientes como esta Era Cristiana tomamos como referencia el día, que se presenta como un segmento en las ordenadas y abscisas que manejan lo CEC para situarlo a uno exactamente en el tiempo y espacio correspondiente a la fecha a que se quiere ir.

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