LA CLAVE CEREBRAL

 

-¿Pero, cómo es que sabías como soy físicamente?

-Uno de los pasatiempos de tu época es contemplar imágenes en los televisores de grabaciones contemporáneas, muchas veces ensayadas, porque están conscientes del registro que se lleva a cabo; y en mi tiempo, una de los hobbies que tenemos muy acendrados es contemplar imágenes de cualquier época y lugar del mundo, sólo que en forma real, o sea sin poses ensayadas, sino como la gente se comporta en la realidad. Algunas veces le simpatiza a uno cierto personaje y se le sigue la huella por toda la vida; otras veces una decisión aleatoria es la que determina a qué personas se va a contemplar, y otras veces la decisión la toma el propio CEC, basándose en la clave cerebral de cada persona, en este caso el ser observado y el observador, así como en este momento tú y yo.

-¿Pero es que los CEC tienen conciencia de mí?

-De ti y de todo humano que haya pisado este mundo desde Adán y Eva. Los CEC tienen la clave cerebral de cuanto ser haya existido o existe, y si uno les solicita información de tal a cual persona, la proporcionan en fracciones de segundo.

-¿Y tú conoces mi clave cerebral?

-No. Só1o ellos la conocen. Yo lo que hice fue mostrarle tu rostro y él la captó. Al tener tu imagen fija en pantalla en donde previamente había yo colocado también la mía, él procesó la grabación simultánea de ambas, y si la suma de todos los dígitos daba un número nueve, de allí en adelante todo saldría bien. Ese número nueve sólo funciona cuando se lleva a cabo un proceso que únicamente el CEC conoce y, además, que los dos cerebros lleven implícito también el número ocho, así como tú y yo.

-¿El número ocho?

-Sí. Porque tú naciste un día 17 y yo también. Y como 1+7 son ocho, y 8+9 son 17, así tenemos un ocho, que es símbolo de infinito desde siempre y para siempre jamás.

-Oye, ¿y por qué el número nueve es tan mágico, tan significativo?

-Es una pregunta que implica una enorme respuesta. ¿No te enfadas si te la digo?

-Por supuesto que no; soy todo oídos.

-Pues bien, como tú sabes, el Sol es el centro del Sistema Solar, la fuente de toda energía y vida, pues sin él no existiríamos. En la Cábala Heliográfica de mi tiempo, el Sol aparece representado con el número nueve. ¿Por qué? No porque alguien lo haya así determinado, sino porque él mismo así lo ha querido. Veamos: el Sol, en su movimiento de presesión de los equinoccios, tarda 72 años en recorrer un signo del Zodiaco. Allí ya tenemos un nueve, porque 7+2=9. Ahora, 72 por 12 signos que tiene el Zodiaco son 864, con lo cual tenemos otro nueve, pues 8+6+4=18=9. Además, dentro de nuestra Galaxia, el Sol se desplaza a razón de 20 kilómetros por segundo, dirigiéndose a un punto de la Constelación de Hércules. Estos 20 kilómetros multiplicados por 3,600 segundos que corresponden a una hora, nos da otros dos nueves, porque 3+6=9 y el total de kilómetros es de 72,000, o sea 7+2=9. En seguida multipliquemos 72,000 por 24 horas que corresponden a un día, y tenemos un total de kilómetros recorridos de: 1’728,OOO dándonos otro nueve porque 1+7+2+8=18=9. Lo multiplicamos por un año, o sea por 365 días, y encontramos que los kilómetros recorridos son: 630’720,000 y vemos que 6+3+7+2=18=9. El Sol se encuentra situado a 27,000 años luz del centro de la Galaxia, por lo que tenemos un nueve más. Ahora bien, sabemos también que todo el Sistema Solar se desplaza alrededor de la Galaxia a una velocidad de 220 kilómetros por segundo. Al multiplicarlos por 3,600 que corresponden a una hora, nos da un total de 792,000 kilómetros, y tenemos que 7+9+2=18=9. Al multiplicar esta cantidad por 24 horas obtenemos un total de: 19’008,000 kilómetros, y tenemos 1+9+8=18=9. Multiplicando esta cantidad por 365 días que corresponden a un año, tenemos un total de: 6,937’920,000 kilómetros recorridos, y vemos que 6+9+3+7+9+2=36=9.

-Disculpa que te interrumpa. Primeramente dijiste que el Sol tiene un movimiento de 20 kilómetros por segundo, y después hablaste de otro de 220, ¿por qué es así?

-Porque son movimientos reales que tiene el Sol; yo no estoy inventando nada.

-Sí, pero lo que no entiendo es por qué esas dos cifras. Yo pensaría: o es una la correcta o es la otra, pero no las dos.

-Las dos son correctas. Los cuerpos en el espacio están sujetos a muchos movimientos que, obviamente, cada movimiento lleva implícita cierta velocidad. Por ejemplo: Todos los movimientos que te he mencionado los tenemos nosotros también porque pertenecemos a esos cuerpos celestes, pero no nos damos cuenta de ello; pero para que comprendas lo que dices no entender, va esto: Tú no dudas que la Tierra posee cierta velocidad, pero dentro de la influencia de esa velocidad vuela un avión a mil kilómetros por hora, y dentro del avión vas tú con era misma velocidad; te levantas de tu asiento y caminas a cinco kilómetros por hora dirigiéndote al baño, y así tenemos a Tony que se desplaza a cinco kilómetros por hora, pero también se desplaza a mil kilómetros por hora, y también se desplaza a la velocidad que tiene la Tierra, de la cual te hablaré en su oportunidad. ¿Sí me explico?

-Sí, ya entendí. Ahora puedes continuar con el Sol.

-No, mira, al Sol lo vamos a dejar ya por la paz para no hacértela tan cansada. Sólo quiero que sepas que las personas que estamos regidas por el número nueve lo mismo que el Sol, disfrutamos de privilegios muy especiales a lo largo de nuestra existencia. Este número nueve se le encuentra ya en la suma de los dígitos simples, o en la suma de los ocho primeros dígitos de la raíz cuadrada con que se esté trabajando. Por ejemplo: Mi clave personal que aparece impresa en las palmas de mis manos y de mis pies y que me sirve para llevar a cabo transacciones comerciales, abrir las puertas cuyo acceso me es permitido, etc, es la siguiente:

-Por favor, permíteme ver tus manos antes que otra cosa.

-¡Míralas! -dijo mostrándomelas-, pero no se puede observar ningún número porque son invisibles al ojo humano; pero permíteme un papel cualquiera.

Abrí la gaveta del pequeño escritorio y tomé un sobre con el membrete del hotel y se lo entregué. Lo puso sobre la mesita y colocó su mano derecha sobre él por escasos dos segundos, y al retirar su mano se encontraban impresos estos números:

 

17180101717207

10619689448309

999-999-9-9996

 

-Como puedes ver, Tony, esta es la clave personal que está impresa en mis manos y en mis pies y la cual, sumada a la de mi cerebro, no existe otra igual en todo el Sistema Solar.

-¿Pero qué significa tanto número?

-Permíteme unas hojas de papel más grandes que el sobre, por favor... Gracias. Leyendo el primer factor de izquierda a derecha, los primeros cinco dígitos 17,180 corresponden al año en que nací, los cuales convertidos a raíz cuadrada, los ocho primeros dígitos son: 13107249, que sumándolos uno tras otro obtenemos un nueve; los siguientes dígitos que son 10 y 17 corresponden al mes y al día en que nací, los cuales suman 27, 2+7=9. Así es que 17,180+10+17=17,207, cuyos primeros ocho dígitos de su raíz cuadrada son: 13117545, o sea 1+3+1+1+7+5+4+5=27=9. Esto en cuanto al factor superior se refiere.  En lo correspondiente al segundo factor encontramos 106196, dígitos especiales asignados por el CEC con los cuales identifica mis nombres y apellidos. Los ocho dígitos siguientes que son: 89448309 convertidos a un sólo dígito nos da un nueve, y son el resultado da la raíz cuadrada del número 8001, que es una de las claves que asignó el CEC a mi cerebro y, como puedes ver, 8+1=9. En el tercer factor tenemos el número 999 que corresponda al número del edificio en que vivo; el otro 999 hace referencia al nivel, el número nueve solo alude a la calle y e1 número 9996 señala mi departamento.  Ahora, si sumas uno tras otro todos los números del tercer factor encontrarás que son 96, y si a esta cifra le sacas raíz cuadrada, sus ocho primeros dígitos son: 97979589, los cuales, sumándolos uno tras otro nos dan un 63, o sea 6+3=9. Además, si estos tres factores los sumas, te dará un total de quince dígitos, que son: 127709782075512 los cuales, sumados uno tras otro encontrados un 63, lo que es lo mismo 6+3=9.

 

Además, el total de la suma del primer factor es                        43

                               la suma del segundo factor es                     68

                               la suma del tercer factor es                         96

 


                              Suma total de los tres  factores                  207   =    2+7=9

 

Ahora, convertidos los tres factores a un  sólo dígito, tenemos:

 

                              Primer factor            43  =  4+3   =   7      =      7

                              Segundo factor         68  =  6+8   = 14      =      5

                              Tercer factor            96  =   9+6  =  15     =      6

 


Suma total de los tres factores a un sólo dígito:            36=9        18=9

 

-Ahora bien, este año 18,053 correspondiente a mi tiempo, si lo sumamos 1+8+5+3=17=8, que es el día en que nacimos, y la suma de 1+7=8, que es infinito. Si a 18,053 le sacamos raíz cuadrada, los primeros ocho dígitos son: 13436145, los cuales sumados uno tras otro nos da 27, o sea 2+7=9. Ahora, si al año 18,053 le añadimos el mes de octubre que es 10 y el día 17, obtenemos un total de 18,080 que, al sacarle raíz cuadrada sus primeros ocho dígitos son: 13446189, los cuales sumados uno tras otro nos da un 36, 3+6=9.

Esto a lo correspondiente a la fecha de mi tiempo, y en la fecha del tuyo, tenemos: 1944 que es el año en que naciste, y que sumados un dígito tras otro encontramos un 18, 1+8=9. Y si a este 1944 le añadimos el mes de enero, o sea 01 más el día 17, tendremos 19441701, que sumándolos uno tras otro encontramos un 27, lo que es lo mismo 2+7=9. Ahora bien, tomando la fecha de este año 1964 más el 10 del mes y el 17 del día, obtenemos 19641017, al cual le sacamos raíz cuadrada y los primeros ocho dígitos son: 44318187, que sumados uno tras otro nos da un 36, o sea 3+6=9. Una raíz cuadrada más que corresponde a la fecha en que naciste, es esta: 19441701, raíz cuadrada: 44092744. ¿Cómo interpretas la suma de estos dígitos cuyo total no representa un número nueve?

-Realmente no sabría cómo interpretarlo.

-Al principio tenemos un 44 que es igual a 8, lo mismo que al final tenemos otro 44 que también es igual a 8. ¿Y qué significa el número ocho?

-Infinito.

-¡Exacto! Los dos infinitos forman un círculo reforzado, los cuales los convertimos a raíz cuadrada y tenemos esto: 4444, o sea el Alfa y Omega de los ocho primeros dígitos de la raíz cuadrada de tu nacimiento y el resultado es este: 66663333=36=9. ¿Y qué es lo que hay dentro de este círculo reforzado?... Hay un 0927, o sea 9+2+7=18=9. Y este dígito nueve eres tú, Tony. Así de fácil. Con esto comprenderás que ya no tienes “salvación” y no podrás ya preguntarte: ¿y por qué yo? Ni tampoco podrás pensar que esto es una consecuencia aleatoria, sino que es una consecuencia con bases tan firmes como el mismo Universo, porque con sus mismos astros te lo he demostrado. Así, con todo esto que he puesto ante ti y tu consideración, todo ha quedado más claro que el mismo Sol. Pero, no obstante, te pido que me tengas un poco de paciencia para darte tu pilón. ¿No te he aburrido?

-Por supuesto que no. Me tienes sorprendido porque anotas el resultado de la raíz cuadrada de cualquier número sin hacer ninguna operación. Te advierto que conservaré estos papeles para checar tus cálculos y verificar si no te has equivocado.

-Muy bien, Tony, hazlo, y comprenderás que mi cerebro no comete ningún error porque está conectado electromagnéticamente a los CEC.

-¿Por qué algunas veces mencionas a los CEC en plural y otras en singular?

-Es lo mismo decir el CEC o los CEC, pues todos juntos, aunque sean millones de unidades forman un sólo cerebro.

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