VEHÍCULOS Y EL CLIMA
Ni en estas calles ni en otras existen ya vehículos que se arrastren, sino que la gente viaja por aire en sus propias naves particulares yendo de uno a otro edificio, o de una a otra ciudad a fantásticas velocidades sin que haya peligro de choque, pues todas las naves son dirigidas por lo que aquí llaman ordenador o computadora, algo que en mi tiempo resulta completamente infalible.
-Me imagino que para regular el clima dentro de los edificios sólo se tienen que presionar botones.
-Oh, no, eso ya hace mucho tiempo, que pasó a la historia, cada persona regula la temperatura de su propia habitación con sólo pensarlo, lo mismo que enciende o apaga las luces y pone a trabajar sus robots domésticos.
-No entiendo.
-Si uno tiene calor, mentalmente ordena que haya aire más fresco, y automáticamente se tiene.
-¿Como por arte de magia?
-Más bien es por arte de la electrónica. Todos los pensamientos humanos, en este caso de las necesidades positivas de cada persona, son leídos y atendidos por el ordenador, y éste se encarga de activar los controles correspondientes para cada caso.
-¡Vaya, vaya, pura ciencia ficción!
-La ciencia ficción de tu tiempo resulta arcaica ante la realidad del mío. Todo esto que te digo es de lo más común y antiguo, pero si te dijese de lo más reciente, de loco no me ibas a bajar.
-Bien; sígueme diciendo de las diferencias que existen entre tu tiempo y el mío.
-¿No te he aburrido?
-Por supuesto que no; al contrario, estoy muy interesado por saber, pues para mí todo esto es novedad.
-Dijiste que tenías que ir a Chapultepec.
-Iré mañana. Dime, ¿qué clase de gobierno tienen para controlar tanta gente?