Capítulo XL

 

No puedes despedirte de ellos.

  

...están la señora y los niños; ella se ve muy elegante...

Gracias Diosito por permitir que todavía me despida de ellos; gracias Istig también por permitir que me despida de ellos...
Pero Istig me dice:
—Ismig, tu dolor será recompensado por una alegría... Perdóname, no puedes despedirte de ellos.
—¡No... no puede ser! ¿Por qué Istig... por qué no puedo despedirme de ellos?
—Porque tú pediste algo más. Pediste la felicidad de las personas mayores que ahí viven... Es tiempo de que elijas: ¿No volver a ver a los niños ni despedirte de ellos o que éstas personas sean felices?
—Yo prefiero la felicidad de éstas personas. Dime Istig, ¿tampoco a ellas las puedo ver?\
—Sí Ismig, de ellas sí podrás despedirte.

Desde que empecé a hablar con Istig me había detenido y pude ver que subieron a los niños en un carro negro y se fueron...
Bendito sea Dios. Me hubiera gustado tanto despedirme de ellos, pero qué importa lo que yo sienta, si al fin y al cabo ellos van rumbo a la felicidad... Ahora conocerán el amor de sus abuelos, de sus tías y de toda su familia.
Gracias Diosito. Cuídalos y protégelos. Dales toda la felicidad del mundo.

Ahora llego hasta la puerta de la casa de los señores...

Ahí están los tres...
Al verme se paran rápido y corren a encontrarme. Se agachan para abrazarme y la señora es la que me dice:
—Aurora, perdónanos por todo el daño que hicimos.
—Yo no soy nadie para que me pidan perdón pues mi Padre los bendice desde donde está; y para Él, todos somos buenos.
Ahora es el señor quien me dice:
—Aurora, quiero que sepas una cosa. Mi esposa, mi cuñada y yo nos vamos de aquí; pues queremos olvidar todo lo pasado y vivir juntos con amor y armonía para toda la vida.
—Sí señor, qué bueno. ¡Gracias a Dios!
Yo me despido de ellos y me voy alejando de la casa muy despacito...

Ahora los tendré lejos de mí pero yo siempre estaré cerca de ellos; pues ellos estarán siempre en mi mente y en mi corazón.

Yo sé que al leer este libro cualquiera de ellos va a recordar todo lo pasado. Lo único que les pido es que no se olviden que nuestro Padre Eterno es el Camino, la Paz y el Amor...

 

 

 

Esta historia continuará...

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