Capítulo XIX

 

Seres mitad Hombre y mitad Caballo.

 

 

   ...es Ofelia!

    Ella se ríe, se acerca y me pregunta:

   ¾¿Qué estás haciendo?

   ¾Mira, estaba moliendo el nixtamal pero ya terminé.

   Se me queda viendo con incredulidad y vuelve a reír...

   ¾¡Cómo eres mentirosa!, si tú no alcanzas el molino para moler... ¿dónde está Georgina?, ella fue la que molió, ¿verdad?

   ¾Ya se fue.

   ¾¿Adónde; anda en el río?

   ¾No, se fue con mi mamá.

   ¾¿Adónde?

   ¾Se fue a Torreón.

   ¾Bueno, pues entonces ya me voy.

 

   Así pasan unos días... Yo siempre estoy pensando en mi hermana.

   Un día llega Istig y me dice:

   ¾No te quiero ver triste. Dime, ¿te gustaría acompañarme?

   ¾Sí Istig. ¿Adónde vamos? ¿En qué nos vamos a ir?

   ¾Simplemente nos elevaremos por medio de energía ¾me dice sonriendo.

   ¾Oye, pero no tengo zapatos.

   ¾No los necesitas; tu cuerpo aquí se quedará...

   ¾Entonces, ¿cómo voy a ir contigo?

   ¾Tú no te preocupes. Es que ¿acaso ya no recuerdas cuando tú llevabas el nombre de Ismig?

   ¾No, yo no recuerdo ese nombre.

   ¾No, hermanita. Pero no es necesario que lo recuerdes, simplemente ven... déjate conducir por mí.

   Ahora, es como si yo me saliera de mi cuerpo... Es como si yo empezara a flotar en el aire... él empieza a dar vueltas girando en el aire... Yo no puedo creerlo, yo voy igual... Subimos, subimos, seguimos subiendo... subimos muy rápido... hay algo... es como...

   ¾¿Qué figura tiene esto Istig?

   ¾En la Tierra le nombrarían pelota, o le nombrarían bola de cristal.

   ¾¿Qué hay allí adentro?

   ¾¿Te gustaría verlo?

   ¾Ahora no; mejor llévame a otro lugar.

   Seguimos subiendo... es mucho lo que subimos... Ahí hay otra cosa muy parecida a lo que acabamos de pasar...

   ¾Istig, ¿ahí que hay?

   ¾¿Quieres entrar ahí? ¾Me repitió la pregunta.

   ¾No Istig, quiero seguir más lejos.

   ¾Bien, sigamos hacia arriba...

   A mucha distancia hay otra bola igual. Yo le pregunto:

   ¾Istig, ¿cuántas cosas de estas hay?

   ¾Pequeña, haces preguntas que no debo contestar; pero sí te digo, cada cosa de éstas como tú le nombras, se puede decir que es un mundo.

   ¾Y, ¿qué hay en cada una de ellas?

   ¾Algo muy similar a lo que hay en la Tierra.

   ¾¿Qué es similar?

   ¾Algo que es muy parecido. Por ejemplo, la vida.

   ¾Entonces, ¿ustedes no están en estos lugares?

   ¾No, no estamos en estos lugares; pero sí podemos llegar a ellos.

   Mientras conversamos, seguimos hacia arriba... Ahí hay otro lugar, mejor dicho, otra cosa igual...

   ¾Istig, ¿otra vez igual?

   ¾Sí pequeña, aún queda mucho más para conocer. ¿Quieres entrar ahí?

   ¾¿Se puede?

   ¾Para la energía no hay imposibles.

   ¾Sí Istig, vamos.

   Es como si fuéramos sombras que nos moviéramos a gran velocidad y sin problemas...

   Ahora Istig me dice:

   ¾Ven a este lado...

   Es como si entráramos a otro mundo... Pero ahí hay algo... Se oyen pasos muy fuertes... demasiado fuertes...

   Nos encontramos en un cerro; este cerro tiene una forma cuadrada; es como si los cerros más altos formaran las cuatro esquinas. Abajo, muy abajo, es como si estuviera otro cuadro... pero ahí hay...

   Desde aquí se ve como si fuera agua... es algo muy bonito... todo hacia abajo está formado por piedras. Todas las piedras son esferas; están redondas... Todo lo que alcanzo a ver está parejo... Sí, son del mismo tamaño. Su color es azul... Así están formadas todas desde arriba hacia abajo... Pero no, no es agua lo que hay; pues esto empieza a subir... Sí, va subiendo más arriba... Yo le pregunto a Istig:

   ¾¿Qué es?

   ¾Es una fuente de energía.

   ¾¡Oh!

   ¾¿Quieres ver un poco más de este mundo?

   ¾Sí.

   ¾Pues entonces vamos hacia acá.

   Cambiamos de rumbo por el que llegamos. Vamos muy rápido y llegamos a un lugar donde está todo verde. Hay un parejo muy grande... Aquí también se escucha el mismo ruido, pero, ¡oh, ahí hay!... es... es algo... no logro ver bien...

   ¾Vayamos más hacia allá Istig ¾le apunté al lugar.

   ¾Sí Ismig, vamos.

   Nos acercamos más, más, pero...

   ¾Ya Istig, aquí nos quedamos.

   Es algo sorprendente... ¡Son caballos!... ¡Son la mitad caballo y la mitad hombre!... Sus brazos son como troncos, son demasiado fuertes...

   ¾¡Oh, no Istig, esto a mí no me gusta, mejor vámonos!

   ¾¿Por qué te asusta la naturaleza?

   ¾Istig, por favor, vámonos, no quiero ver esto...

   ¾¡Calma pequeña! Ya, ya nos vamos.

   Nos empezamos a alejar de ahí pero no regresamos por el mismo lugar. Comenzamos a dar un giro...

   ¾¿No nos vamos a regresar?

   ¾Sí, pero no quiero que te vayas impresionada... ahora verás algo muy hermoso.

   ¾¿Qué es Istig?

   ¾Calma, ahora lo verás; creo que te va a gustar.

   Enseguida llegamos a un lugar en el cual hay una especie de palmeras muy altas. Hay muchos pajarracos... son de lindísimos colores. Sus cantos son muy hermosos.

   ¾¡Oh, Istig, es algo maravilloso! ¡Nadie se puede imaginar tanta belleza!, ¿por qué no me habías traído aquí?

   ¾He tratado de enseñarte primero otros lugares a los cuales perteneces... ¿Quieres seguir contemplando esto?

   ¾Sí, sí quiero seguir viendo, ¿sabes?, es algo tan lindo aquí, que aquí me quedaría para toda la vida.

   ¾Sí, es muy hermoso, pero tenemos que regresar.

   ¾Espera, ¿qué es ese pajarraco que va ahí?

   ¾Ese pajarraco es... se le nombra Áureo.

   ¾¿Qué hacen esos pájaros?

   ¾Ve hacia allá ¾me pidió que volteara¾, arriba, en la cumbre de esa palma hay un nido de ellos; ahora nos acercaremos para que tú veas mejor.

   Nos acercamos y...

   ¾¡Oh, son enormes!

   Hay una especia de red más abajo del nido y le pregunto:

   ¾¿Para qué es eso?

   ¾Pequeña, lo siento mucho, regresemos... Están a punto de llegar, encontrarán tu cuerpo y se espantarán ¾se refería a mi familia de allá de la Tierra.

   ¾Pero, dime, ¿qué hacen esos pájaros?, ¿qué comen?

   ¾Esos pájaros son carnívoros; pueden fácilmente con un cuerpo de un hombre de los que pisan y habitan la Tierra.

   Empezamos a bajar demasiado rápido. Durante el trayecto le pregunto:

   ¾¿Por qué son tan grandes?

   ¾Tal vez te parecen grandes; pues ya has olvidado que antes los conocías...

   Yo quiero preguntarle más, pero él me dice:

   ¾Mira hacia allá.

   Volteo y veo un pájaro muy curioso. Su cola es muy larga; sus plumas son de distintos colores; son unos colores muy vivos y muy naturales; su pico es grande y largo; es muy hermoso ese pájaro. Pero lo más asombroso es su cabeza, pues es como si tuviera la cresta hecha rueda, asemeja una corona... Así que le pregunto:

   ¾Ese otro pájaro, ¿cómo se llama?

   ¾Ese pájaro se llama ¾lo dice sonriendo¾ “Gamuchi”.

   ¾¿Podemos seguir viéndolo?

   ¾¿Sabes?, me gustaría mucho que lo hiciéramos pero, allá abajo te necesitan... ahora es tiempo de regresar.

   Yo quisiera quedarme ahí más tiempo. Pero si él dice que debemos regresar, regresaremos...

   Ahora regresamos rápidamente...

   Somos como una especie de humo blanco o tal vez una nubecita...

   Terminamos de bajar...

 

   Mi mamá ya está cerca de mi cuerpo... Mi cuerpo está tendido boca arriba. Mi mamá toma mis manos y dice:

   ¾Está muy fría.

   Yo la oigo; la veo; pero no es con los ojos del cuerpo que está ahí tendido, pues yo estoy... ¿cómo puedo decirlo?... se podría decir... ¡En el viento!...

 

Hosted by www.Geocities.ws

1