Introducción.

 

 

 

Esta es la historia real y verdadera de una contactada.

 

Aurora, la protagonista de este caso real, es una linda señora ya grande de edad y con media docena de hijos; y si bien es bajita de estatura, me consta que tiene muy grande y bien puesto el corazón. Parte de su misión aquí en la Tierra, es la de dar a conocer sus vivencias que desde muy pequeñita empezó a tener y que la han involucrado siempre con seres de origen extraterrestre.

 

Con el transcurso de la lectura de esta maravillosa narración, iremos reviviendo paso a paso todas las peripecias, alegrías y entrega amorosa y desinteresada que siempre ha tenido para con los demás, pero también las tristezas, golpes, desamor, indiferencia, maltrato, desasosiego e incomprensión de que fue presa nuestra amiga desde muy niña. Estoy seguro que muchas más vidas de personas se refleja­rán en esta bella historia que, cabe decirlo, no encuentro en ella ni una pizca de ficción. Nos conmoverá hasta la última fibra de nuestro ser. Reiremos, sufriremos y lloraremos junto a Aurorita, un ser que vino del cosmos a la Tierra en busca de su Alma Gemela y que, después de enfrentar peligros y sortear muchos obstáculos... pudo encon­trar. Pero, esa historia la conoceremos en el tercer volumen. Este texto que ahora tienes en tu poder es el primer libro de una serie de tres en los que se na­rra toda la vida y obra de nuestra querida amiga Aurora. El primer documento comprende su vida de los siete a los doce años, o sea, su niñez; el segundo ha­blará de su juventud y, por último, el tercer libro hablará de cómo culmina con su misión en este planeta de dolor cuando ella ya es adulta y encuentra lo que con tanto afán buscaba.

 

Haciendo un poco de historia, a Aurora la vi por primera vez en la década de los 90’s, cuando por cosas de trabajo me encontraba visitando una hermosa ciudad del bajío mexicano; escrito estaba que un buen día entre tanto tiempo y tanto espacio teníamos que coincidir y así sucedió en realidad. Ella y Manuel Antonio –muy sencillos, por cierto- se acercaron a mi persona para pedir asesoría con relación a cómo escribir un libro, pues sabían que yo conocía del tema extraterrestre y además era editor. Recuerdo muy bien haberles dicho casi en forma despectiva –ahora me arrepiento-, que no sólo bastaba con tener ganas de escribirlo, que había que empezar por algo... y esa era su prueba. Así que los invité a que regresaran por donde vinieron y que en unos días más esperaba a que me llevaran por lo menos unas hojas en las que pudiera yo ver si lo que querían escribir era “bueno”. Oh, Dios, qué feo sentí, pues terminé haciéndome un fuerte llamado de atención y prometiéndome a mí mismo cambiar mi actitud para con ellos cuando se presentaron de nuevo y lle­varon consigo el material... me sorprendí gratamente, pues lo que habían he­cho superaba mis torpes ideas negativas y de incredulidad respecto a la bendita misión de la buena mujer.

 

Me convencí. En verdad doña Aurora era una auténtica contactada y eso me comprometió para ayudarle a que su historia fuera escrita y publicada, principalmente para que el resto del mundo se diera cuenta que a pesar de toda la maldad que nos invade y amenaza con destruir, hay cosas positivas también por las que te­nemos que luchar, así como muchas personas que nos ponen el ejemplo con sus vidas como era el caso de Aurorita.

 

A la actriz principal de esta historia sin precedentes la admiro y aprecio mucho, porque es grande y merece respeto; hasta se pa­rece a las grandes heroínas del pasado por sus hechos tan singulares... Algo en mi interior me dice que el nombre de “Aurora” queda­rá grabado con carbones encendidos en el corazón de todos los seres humanos que lean sus libros. También sé que la vida de esta amorosa mujer servirá de ejemplo para que muchas personas tomen consciencia y cambien sus formas equivocadas de actuar y de pensar. Y si de algo estoy completamente seguro es que “La verdadera historia de una contactada” jamás podrá ser dejada en el olvi­do.

 

Te invito, amadísimo lector, para que con mente clara y corazón puro penetres hasta lo más hondo del verdadero mundo de abnegación y amor de aquellos que sí se saben entregar al servicio de los demás sin pedir jamás nada a cambio. Para mí y para todos los que la conocen, Aurora es un hermosísimo y gran ángel que por amor a sus semejantes vino a la Tierra, y con su sencillo caminar por los espinosos caminos de la vida nos demostró lo fácil que es Amar...

 

 

Martín Peña Q.

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