Capítulo XXVIII

 

 

 

Vladimir.

 

 

 

Y he aquí que estando fuera de mi físico, me encontré nuevamente en el espacio sideral. Veía flores, muchas flores de colores, flores desconocidas que sin embargo, vivían plácidamente en aquel espacio. Entonces vi un camino hecho como de nubes y mi yo interno pisaba aquel camino y no se hundía, al contrario, aquella materia tan sutil me transportaba dulcemente y a cada paso que daba, la neblina despedía chorros de luz... Ahora sí veía mis pies, y todo mi ser era exactamente igual a mi cuerpo físico.

Mi bendito acompañante se sonrió y me preguntó:

¾ ¿Qué tal el viajecito? ¿Te agrada?

¾ Hasta la pregunta es necia ¾ dije sin querer.

Aquel ser guardó silencio y entendí que le había sorprendido mi contestación.

Luego, allá muy lejos contemplé una ciudad muy bella. Sus calles eran empedradas y las piedras estaban cortadas en cuadros. Encima de aquellas baldosas había una gran capa de nieve; era invierno y los habitantes de aquella ciudad usaban ropa gruesa y gorros para protegerse del crudo invierno.

Entonces fui llevado hasta un amplio salón donde contemplé a dos bailarines. Él un hábil danzante que en aquel momento al compás de una bella música interpretaba complicados pasos, se elevaba y parecía volar, luego aterrizaba como que venía de un mágico lugar en donde todo era paz y armonía. Ella, otra hábil bailarina, lo esperaba deslizando sus manos cual si fueran ambas manos un par de largos cuellos de cisne, ayudando al varón a llegar deslizándose poéticamente y caer de lleno en un manso lago en donde las quietas aguas invitaban a continuar su viaje zambulléndose y deleitándose como si saboreara el más delicioso manjar que mortal pudiera desear.

Aquel paisaje que representaban ambos bailarines continuó por mucho tiempo y al final muchas manos aplaudían la labor de aquellos dos seres privilegiados que la naturaleza les había dotado con aquella asombrosa habilidad, y caminando de puntillas agradecían aquella ovación de aquel público emocionado.

Entonces, se me había olvidado que siempre se me daba el regalo divino de primero observar el desarrollo de los acontecimientos y luego venía la enseñanza. Me quedé viendo aquella despedida de aquellos dos seres y volví a ver aquella multitud que salía del gran salón... fue entonces cuando reparé que aquellos seres hablaban otra lengua desconocida, muy diferente a la que yo dominaba. Puse atención y no logré entender lo que decían a pesar de que en aquella dimensión en la que frecuentemente me llevaban, no es necesario conocer idiomas para entender lo que se expresa, pues se me ha explicado que la comunicación es telepática.

El amigo que siempre ha hecho el favor de acompañarme, me dijo:

¾ Necesario es que te fijes detalladamente en la forma en que se expresan para que entiendas mejor lo que luego verás.

Por más esfuerzo que hice en entender aquel idioma, resultó demasiado complicado y no entendí nada.

Luego vi que en la entrada de aquel teatro o salón había un rótulo con extrañas letras.

¾ No logras entender, ¿verdad? ¾ Dijo mi amigo.

¾ Perdona mi ignorancia.

La voz guardó silencio.

Entonces contemplé a aquel hombre que había bailado tan perfectamente. Seguía bailando ballet nuevamente con otras acompañantes en distintos sitios... Siempre dominando a la perfección todos sus movimientos. A veces parecía que interpretaba el vuelo de una mariposa; luego el volar de algún cisne, pues tal parecía que se movía en medio de una laguna y de en medio de aquélla remontaba el vuelo y volaba en el espacio... Así me deleité viendo aquellos prodigios.

Después pregunté a mi acompañante:

¾ Y bien, ¿quién es este hombre que ejecuta tan bellas hazañas?

¾ Es el bailarín más famoso de tu mundo; es Vladimir.

Vino a mí el recuerdo de haber leído algo sobre aquel personaje lleno de virtudes. Entonces vi cómo aquel hombre se dirigía a encontrarse con otros hombres que se parecían a él... ¡Era un grupo de homosexuales! Y dije en voz alta:

¾ ¡Qué va, es un vulgar maricón!

¾ ¡Silencio! ¾ Dijo mi amigo inspirándome respeto.

Luego seguí viendo a aquel ser tan lleno de virtudes entregado plenamente a hacer cochinadas de tipo sexual con otros hombres.

¾ Pero, ¿qué objeto tiene que yo contemple esto?

¾ ¡Silencio y enséñate a respetar!

Luego vi cómo aquel hombre recibía enormes cantidades de dinero por su prodigioso trabajo; pero ya era en otro país. E igualmente aquel hombre volvía a entregarse a placeres prohibidos cada vez más bajos, más ruines; parecía que aquel montón de dinero no significaban nada para él, más bien parecía que lo atraían con fuerza irresistible aquellos malos hábitos. Luego probaba cigarrillos con los que claramente se veía que se intoxicaba y trastabillando caía en un sopor del que no podía salir.

Entonces veía yo, cómo al perder el conocimiento aquel pobre ser, su espíritu salía trastabillando también y cual si fuera un borracho perdido, se dejaba dominar por muchos fantasmas diabólicos que lo atrapaban, lo hacían llorar, lo arrojaban de cabeza a un agujero negro que aparecía y no podía salir de allí.

Aquel martirio duraba horas... Luego, poco a poco aquel miserable ya dentro de su cuerpo físico se estrujaba la cabeza... entonces apareció algo que yo nunca había presenciado: veía el espíritu de aquel inmundo bailarín manchado de negro, pero luego aquella negrura se alejaba y entonces aquel espíritu quedaba atravesado por unas rayas verticales y totalmente oscuras. Era como si aquel pobre espíritu estuviera cortado y aparecían rayas blancas y rayas negras...

Luego, al espíritu le venían fuertes accesos de locura, de violencia... y aquel espíritu se enfrentaba a la muerte, pues ante aquel pobre ser se abría un enorme precipicio y él con los ojos desorbitados trataba de no dejarse caer, pero aquellos perversos demonios que lo atormentaban no se alejaban de él y lo apremiaban a que se dejara caer empujándolo más y más.

Entonces la desesperación se apoderaba de Vladimir y volvía en sí llorando confundido y como si no tuviera fuerzas para escapar de aquel tormento. Gritaba maldiciones, pero, ¿a quién maldecía? Seguramente estaba consciente de aquellos seres monstruosos que atormentaban su espíritu...

Luego su vida seguía igual.

Volvía a ensayar aquellas obras prodigiosas y volvía a entregarse a aquella maravillosa música. Para su desgracia, conoce otras drogas cada vez más potentes... al principio se siente deliciosamente transportado a un mundo mágico en donde le hablan al oído dulcemente instándolo a volar más y más alto y sin ningún temor se entrega a las delicias de aquellos psicotrópicos.

Pero luego vienen otra vez aquellos asquerosos seres diabólicos que lo vuelven a atormentar y en aquel sitio en que se encuentra vuelve a maldecir. Maldiciones y tormento son uno sólo y continúa sufriendo. Y regresa a su físico y vuelve a entregarse a aquellos placeres prohibidos practicando la aberrante homosexualidad.

Entonces sucede algo que me deja intrigado: Aquel ser, Vladimir, de pronto se queda pensativo y ocurre algo inusitado... aparece de la nada un pequeño ser, es un niño que usa un pantalón de color dorado muy ajustado a sus piernas y un chaquetín de color morado, unas medias blancas y no usa zapatos, su piel es muy delicada y sus manos también; aquella piel es de color rosado, su cabello alborotado y rubio y de pronto, aquel niño aparece cantando y bailando ante un rey y una reina; y una pequeña princesa mira extasiada a aquel niño.

Aquel niño de voz privilegiada cantando mejor que los más finos pájaros con diferentes tonalidades, dominando a la perfección aquel canto, se da cuenta poco a poco que aquella es la misión más importante que trae a este mundo en aquella vida pasada; y aquellos monarcas quedan maravillados ante las dotes inusuales de aquella criatura regalándole un prolongado aplauso al final de su actuación.

Luego sale el niño de aquel antiguo palacio y es conducido por un hombre afeminado hasta una vieja casona. Allí, en otros salones, otros hombres afeminados dirigen los cantos de otros jóvenes de variadas edades; muchos de aquellos jóvenes cantan y bailan y sus cantos parecen ser de mujeres, aunque más potentes. Luego parecen ser cantos de aves maravillosas.

Algunos de los maestros declaran que varios de aquellos jóvenes nunca alcanzarán a ser tan grandes como esperan ellos, a pesar de la "operación".

Aquella palabra al principio pasó desapercibida por mí. Luego sigo contemplando que en otros salones, otros pequeños grupos de niños de escasos 7 u 8 años también son instruidos por aquellos afeminados maestros y se dedican también a cantar y a bailar.

De pronto descubro a aquel niño de cabello dorado y delicada figura cantando maravillosamente; los otros niños dejan de cantar y contemplan al pequeño, y una mezcla de admiración y envidia invade a los demás, pues el maestro con sus delicadas manos insta al pequeño a entregarse más y más en aquel maravilloso canto... el niño, después de cantar se entrega a bailar acompasadamente dirigido por su maestro. Luego, todo queda en silencio, aquellos salones en donde cantan aquellos seres han quedado vacíos, todos se retiraron, y llega la noche.

Todo queda a oscuras y en silencio, sólo una habitación está iluminada... me acerco y escucho el desesperado llanto de un niño. Estoy a la puerta de aquella habitación y veo al niño de voz prodigiosa y cabello dorado tirado en medio de la habitación... el pequeño semidesnudo y sollozando aparece mutilado, ¡sus dos gónadas ya no están en su lugar...!

¾ ¡Pero, ¿qué es ésto?! ¾ Gritando alarmado pregunté a mi amigo.

Mi amigo permanece en silencio. Vuelvo a preguntar pero sólo el silencio me acompaña. Entonces vuelvo a contemplar a aquel pobre niño reposando en una piel blanca de borrego. Luego sigo contemplando en los dormitorios de aquella vieja casona a sus moradores descansando y contemplo con horror cómo cada uno de aquellos niños, jóvenes y hombres mayores todos, están mutilados, desprovistos de sus gónadas.

No alcanzo a comprender el por qué de aquella aberración y exijo una explicación:

¾ Por favor, amigo mío, dime qué está pasando.

¾ Necesario es que contemples este horror para que luego lo transmitas...

Y continuó:

¾ En esos tiempos ya pasados, de siglos anteriores, se acostumbraba mutilar a temprana edad a aquellos que querían seguir el camino de esas artes; en este caso, el canto y el baile, que eran tan apreciados por todos, y después de esa aberrante práctica, esas voces privilegiadas ya no cambiarían... al contrario, educándolas, se lograba mayor esplendor. Pero date cuenta a qué precio de salvajismo y de horror, pues la naturaleza es sabia y a cada ser le provee de lo que necesita para continuar evolucionando.

Y vuelvo a contemplar a aquel niño de cabello dorado. Poco a poco se va desarrollando un sentimiento de venganza y desquite y también poco a poco va desarrollando modales afeminados como su maestro y poco a poco se convierte en un afeminado más. Y aquellos jóvenes y aquellos niños también poco a poco se van haciendo afeminados.

Aquel niño crece y se convierte en un hombre muy rico, lleno de virtudes para el canto y el baile, pero también es un hombre resentido que lleva dentro de su alma el sufrimiento y el dolor; no es un hombre cabal, pues va denotando cierta tendencia hacia la homosexualidad.

Y vuelvo a contemplar a Vladimir allí abandonado, pensando, y con la mirada perdida en el infinito. Y empiezo a comprender: Qué enorme daño le hicieron con aquella "operación". Entonces es cierto lo que muchas veces me han dicho: La humanidad está tan ciega que no ve el abismo que está presto a devorarla.

En ese momento me lleno de rebeldía y grito:

¾ ¡¿Y en dónde están los maestros que se dicen guían a la humanidad? ¿Qué no hubo quien se apiadare de esas inocentes criaturas mutiladas? ¿Por qué se permitió tan grande crimen?!

Mi amigo me contesta:

¾ Esos maestros están dormidos; como están dormidas las multitudes que viven en este mundo y es necesario que despierten.

Y vuelvo a gritar:

¾ ¡Con razón se dice que la sodomía es un mal que siempre ha existido! Pero nadie pone remedio, nadie quiere entender.

Vuelvo a contemplar a aquel pequeño niño. No soporto más y derramo lágrimas de mis ojos y a la vez veo mi cuerpo físico allá muy lejos durmiendo tranquilamente, pero de sus ojos físicos también salen lágrimas.

Ahora, indudablemente es otra encarnación de aquella inocente criatura y se vuelve a repetir la historia... y vuelve a presentarse la misma tendencia. Y el pequeñito inocentemente empieza a caminar y muchos pequeños de diferentes edades y estaturas se reúnen con él. Y entonces veo cómo todo aquel grupo de niños van y vienen caminando en silencio y se convierten en hombres que vuelven a caer en las garras de esa tremenda cosa que es la sodomía... Y muy pocos se salvan y enderezando su camino forman un hogar normal y tienen una esposa e hijos. Y de entre aquellos pobres seres, aquellos niños, muchos vuelven a nacer en este último siglo XX y vuelven a cantar y vuelven a bailar y veo con angustia cómo algunos de aquellos seres prodigiosos siguiendo la fatal tendencia, vuelven a someterse a la espantosa operación, extirpando de su cuerpo su virilidad y luego vuelven a ser horriblemente atormentados por aquellos mágicos demonios que aparecen gozando con aquel dolor de los pobres seres que sufren.

Y veo otra vez a Vladimir y siento una gran compasión por él, y vuelvo a sentir deseos de llorar, pero no puedo.

Después aquel pobre ser vuelve a caer en las drogas.

¾ ¡Para eso sirve el dinero! ¾ Declara Vladimir, convencido.

Que sólo eso y nada más existe para ayudarle a olvidar el dolor que le desgarra el alma... pues su alma sufre.

Lo contemplo que está llorando. Por momentos grita que aquel dolor le desgarra el pecho y le sube a la cabeza embotándolo.

Y lo veo caminando con un pantalón muy ajustado; en vez de zapatos lleva medias blancas, y aquel pantalón es blanco y lleva una chaqueta amarilla; su cabello rubio y largo, su rostro enjuto, la mirada dura, sus ojos pequeños y claros.

Y llega el momento de la despedida final. Aquel pobre ser está tirado con la mirada perdida y así desencarna. Así permanece por mucho tiempo, con mirada de resignación. Entonces acuden muchos personajes que van y vienen a despedir al que se fue. Vladimir permanece tirado.

¾ Pero, ¿es para siempre? ¾ Pregunto a mi amigo.

Pues aquel hombre ya desencarnado así permanece, allí tirado, abandonado; nadie se acerca.

Aquella bendita voz no me contesta, tal vez quiere que yo mismo discierna, desmenuce, indague.

¾ ¿Qué pasará con aquel pobre ser? Por favor... Esta vez tengo muchas preguntas qué hacerte.

Y mi amigo responde:

¾ ¿Y te das cuenta del tiempo que rige en tu mundo? Ya es hora que regreses a tu cuerpo físico y vuelvas a tu vida material; te esperan tus labores diarias.

¾ No importa; por ahora soy yo quien te lo pide me sigas instruyendo y contestes a mis preguntas, pues al volver al mundo físico, muchas cosas que se me entregan en esta dimensión se me olvidan, por lo tanto, deseo seguir aquí y que mi cuerpo se quede allí reposando aunque pasen varios días.

¾ Bueno, si de veras estás decidido, haremos contigo algo que ni te imaginas.

De momento dejó de escucharse aquella voz y supuse que me había dejado allí abandonado en medio de una deliciosa neblina, pues ahora estaba en medio de un espacio muy grande y todo a mi alrededor había una especie de neblina de diversos colores predominando un rosa pálido.

Luego, sin saber de dónde, aparecieron dos siluetas blancas que despedían colores como el arcoiris.

Se presentó nuevamente mi amigo y me preguntó:

¾ ¿Estás listo?

¾ Sí, lo estoy.

¾ ¿Realmente estás decidido? ¾ Volvió a preguntar.

Llenándome de valor le contesté:

¾ ¡Estoy decidido! Pero dime, ¿quiénes son esos dos seres?

¾ Son espíritus de la naturaleza.

Entonces vi cómo nos acercábamos a fantástica velocidad hasta donde mi cuerpo yacía dormido respirando tranquilamente; una de aquellas siluetas maravillosas se situó al lado de la cabeza de mi cuerpo físico y la otra al lado de los pies... entonces la que estaba cerca de la cabeza, con su mano derecha me tocaba el corazón, mientras la otra me sujetaba firmemente los pies. Mi cuerpo se estremeció dando un profundo suspiro y desapareció quedando la cama vacía y luego desaparecieron aquellas dos formas. Al instante sin darme tiempo a preguntar mi cuerpo físico apareció cerca de mí y seguía respirando tranquilamente.

¾ ¿Conforme? ¾ Preguntó mi amigo¾ Hemos traído cerca de ti a tu físico; así, todos en la Tierra pensarán que fuiste a trabajar o a pasear y así permanecerá tu físico el tiempo que sea necesario... Ahora sí, ya puedes preguntar.

De momento me quedé confundido, pues no esperaba que pasaran las cosas como se estaban presentando.

¾ Si me haces favor ¾ empecé¾ , si es posible, quiero que me digas de dónde aparecieron aquellos seres monstruosos que atormentaban al espíritu de Vladimir; pues en el mundo he sabido cómo se presentan a atormentar a sus víctimas... quienes los ven, los sienten y creo que eso es muy real, y que esos pobres enfermos por los vicios y las drogas no mienten.

¾ En las drogas hay ciertos componentes que rompen la frontera entre el mundo físico y el bajo astral, y los monstruos y demonios que contemplan, son el resultado de vivir simultáneamente en el mundo físico y regiones de la cuarta dimensión. Luego suponen los médicos que esos pobres enfermos sufren alucinaciones o delirios o que simplemente están locos y desquiciados; pero ésta es la realidad. Es por eso que en todos los tiempos y todos los caminos, a los humanos se les recomienda que vivan una vida recta y sean respetuosos de la naturaleza, pero ya ves el formidable avance que han tenido las drogas en los últimos tiempos y ya estás contemplando los terribles resultados.

¾ ¿Y qué pasará con Vladimir?

¾ Es impredecible, pues depende de muchas circunstancias, ya que muchas veces el ofendido se convierte en ofensor y así unos y otros se van encadenando, pues se olvidan de perdonar para romper las cadenas de imperfecciones y se han olvidado primordialmente del gran Maestro de maestros, el Dios del amor y del perdón, el camino, la verdad y la vida.

Y sintiendo una gran paz, una gran confianza y esperanza, pedí a mi amigo que me hablara del gran Maestro.

¾ Él es el Amor y el Perdón. Él es el Camino, es la Verdad y es la Vida. Si tantos desdichados que han caído se acordaran del Padre y le pidieran el perdón, pero un verdadero perdón, sin mentira, sin dobleces y llegaran a comprender que Él es el perdón y el amor... y aunque el Padre al principio de los tiempos dictó las leyes tan estrictas, pero también tan llenas de Amor, entonces no volverían a caer.

¾ Quiera nuestro gran Dios ¾ dije¾ , que la humanidad sea regenerada en vez de que se pierda.

¾ Eso es muy difícil, pues Sodoma y Gomorra han vuelto a la Tierra con gran fuerza y por más esfuerzos que se hacen, nadie quiere despertar. Y como ya dijo el gran Maestro, prefieren ir por el camino anchuroso de la vida en lugar de caminar por el sendero de espinos que les llevará a puerto seguro.

Y retrocediendo en el tiempo, vuelvo a ver a Vladimir más delgado, con sus ojos inyectados por el llanto y el dolor... parece un cadáver viviente, no come, no bebe, está fuera de sí. Su aspecto denota que siente asco por todo lo que le rodea y por dentro de su ser se le ven las trágicas rayas negras que en forma vertical atraviesan su interno. Pero ahora se le ven grandes moretones por todo su ser interno y externo.

Se acercan varios doctores y le administran medicamentos... aquel ser se apresta a estornudar, pero no puede; logra toser pero lo hace con mucho esfuerzo. Los médicos mueven negativamente la cabeza denotando que ya todo está perdido.

¾ ¿Qué enfermedad le ha dado? ¾ Pregunté.

¾ Es la enfermedad que está de moda en tu mundo.

¾ ¿Y ésas rayas negras y los moretones? ¿Indican esa fatal enfermedad?

¾ Exactamente.

¾ ¿Entonces morirá? ¿No tiene salvación? ¿No se descubrirá a tiempo la tan esperada vacuna?

¾ En tu mundo, precisamente en este último siglo, las ciencias que deberían trabajar intensamente por la felicidad y el progreso de todos los seres del mundo, muchas de ellas se dedican a elaborar armas de todas clases, incluidas las mal llamadas armas químicas con las que se pretende eliminar a muchas vidas humanas. ¡Qué bárbaros! Qué ironía, siendo los herederos directos del Padre y que pudiendo construir, mejor se dedican a destruir... pues verás, la energía nuclear por ejemplo, podría traer grande progreso a la humanidad, pero, ¿qué hacen ustedes? Mejor se dedican a hacer sus pruebas nucleares con el único fin de intimidar a sus enemigos, ¿y qué logran con ello? Desencadenar fuerzas que no conocen, entorpecer el equilibrio de su propio mundo y sus hermanos de otros mundos alarmados vienen a poner remedio a sus desmanes. Así, algunas de las enfermedades desconocidas y terriblemente mortales que están apareciendo en tu mundo, no son mas que el producto de mentes desquiciadas que pretenden en esa forma destruir a sus enemigos y poner a salvo sus cuantiosos intereses materiales. Pero recuerda lo que ha dicho el gran Maestro Jesús: No hagas tesoros en la Tierra, mejor haz tesoros en el cielo, donde no se vuelven cenizas ni hay ladrones que puedan despojarte, ni hay orín que pueda corromper tus monedas; y en el cielo brillarán eternamente tus tesoros, mas esos tesoros serán tus buenas obras que realices en bien de tu hermana humanidad.

Y veo a Vladimir agonizando... y se acerca nuevamente aquel pequeño que lo ha acompañado y por momentos se juntan y se vuelven uno sólo. Pero aquel niño aparece como lo vi por primera vez y los colores de sus ropajes son brillantes, pero Vladimir continúa con aquellas manchas y con aquellas rayas negras... y se vuelven a fundir y se vuelven uno sólo definitivamente.

¾ ¿Qué significa esto?

Mi amigo contesta sonriendo:

¾ ¿No te das cuenta? ¿No comprendes lo que sucede? La gran Ley universal te está diciendo que esos dos seres son uno sólo. Que el varón es la reencarnación del pequeño que vivió hace siglos. Así aparecen ambos para que entiendas lo que se te ha dicho muchas veces. El Padre por medio de la reencarnación da a todos sus hijos la oportunidad de liquidar deudas pasadas, pero también la oportunidad de ir perfeccionándose poco a poco.

¾ Pero ¾ interrumpí¾ , parece ser que en esta ocasión te contradices, pues yo en estos dos casos no veo adelanto ni perfección, más bien me parece que este ser se degeneró aún más.

¾ Me da gusto que me hagas esta aclaración, pues yo te diré que la Ley del Padre es Perfecta, pero aquí interviene el libre albedrío de unos y otros y tú me dices que tal pareciera que se degeneró aún más, y yo te contesto también, trata de comprender y fíjate en esto que es básico: ¿No te has dado cuenta que en infinidad de veces en tu propio mundo, la misma vida te da el ejemplo de que, de cosas malas sacas lo bueno? Y al revés, de cosas buenas aparece lo malo, y hasta en tu mundo tienen una lección que es también básica y que dice así: "no hay mal que por bien no venga". Así este hombre, ¿cómo puedes tú saber si en su próxima encarnación ya no vuelva a caer y entienda el llamado de su propia conciencia? Pues recuerda que la conciencia todo lo sabe, y conoce el pasado, el presente y hasta el futuro, y si la conciencia desea no volver a caer, ella misma impulsará al nuevo ser que vendrá, y que será el mismo que acabas de ver caído a remontar el vuelo a las alturas como la simbólica águila. Pero recuerda también: de todo lo que conoces en este mundo, no quedará piedra sobre piedra, pues todo lo que estorba al progreso del ser humano dejará de existir y vendrá una nueva gran civilización al mundo Tierra.

Con estas enseñanzas iba naciendo dentro de mí el deseo de comunicar todo esto a la humanidad, pues bien vale la pena poner mi granito de arena en bien de tantos seres que como yo se debaten en el error por causa de nuestra milenaria ignorancia, o tal vez por el egoísmo de aquellos que, sabiendo la verdad la han negado a los que sedientos estamos de la verdad y el conocimiento.

Y me quedé pensando otra vez: ¡La reencarnación! ¡Qué gran regalo nos da el Todopoderoso! Con razón se dice en el mundo que quien atenta contra su vida y se la arranca disponiendo de ella, es como si a Dios le arrojáramos a la cara un gran regalo, una maravillosa dádiva... Aunque, hay algo que no alcanzo a comprender, pues entiendo que quien dispone de su vida se ve orillado a tomar esa determinación porque ya no soporta sus sufrimientos.

Pero luego recapacité y me dije a mí mismo: será pues cierto que en la vida tenemos que pasar por muchas pruebas, y esas pruebas debemos superarlas y llegar al final de nuestros días, tristes o sonrientes, felices o enfermos, tal vez sanos, pero cumplir hasta el último instante, hasta el último latido de nuestro corazón, pues así habremos cumplido con la ley, la divina ley de la reencarnación, que aunque la neguemos... existe.

Luego me quedé viendo maravillado todo aquel hermoso paisaje que me rodeaba, y traté de escuchar a mi amigo, a aquella voz que me acompaña en mis viajes, pero no la volví a escuchar.

Entonces pregunté:

¾ ¿Ya no vas a explicarme nada?

Silencio... no se presentó mi amigo.

En ese momento deseé tan sólo regresar a mi físico y a mi mundo, y al instante ya estaba de regreso en mi casa. Pero... ¿y mi cuerpo físico? No estaba, no aparecía por ningún lado. Ya estaba oscureciendo y mi lecho seguía vacío.

Luego volví a escuchar aquella voz tan conocida que me dijo:

¾ ¿Y tu cuerpo? ¿Qué has hecho con él...?

Se sonrió y luego continuó:

¾ Te dejamos a solas para que continuaras razonando, porque es necesario que pongas a trabajar a tu conciencia.

¾ Me dices, ¿te dejamos a solas? ¿Quieres decir que siempre que me acompañas, no vienes solo? ¿Es que siempre vienes con alguien más?

¾ Así es, pero la realidad es que por todo el cosmos existe la vida, tú no nos ves, pero a veces estoy yo solo acompañándote y a veces venimos dos o más.

Entonces, como por arte de magia, de pronto apareció mi cuerpo físico acompañado por aquellas dos siluetas blanco-transparentes y lo acomodaron suavemente en mi cama... después de unos instantes ya estaba yo dentro de mi físico continuando con mi vida normal en el plano material.

¡Había estado fuera de mi físico y éste fuera de este mundo también acompañándome toda una noche y casi todo el día!

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