Capítulo XXII

 

 

 

La Muerte no es lo que pensamos.

 

 

 

Una vez en uno de mis innumerables viajes fuera de mi físico y también fuera de este mundo, me puse a pensar de la siguiente manera: Cuántas tragedias suceden en la Tierra... Se ve a diario cómo unos y otros se matan de la peor manera. Qué triste es ver a los seres queridos llorando amargamente la pérdida de un familiar que ya nunca volverán a ver...

Pues unos días antes por equivocación había acudido a una funeraria en donde yacía un desconocido allí abandonado. No encontré a mi amigo que había fallecido pero le recé un padrenuestro a aquel desconocido; se encontraba solo, pues según dijeron, sus familiares vivían muy lejos de allí. Aquel hombre había muerto trágicamente en un enfrentamiento y me dio la impresión de que aún estaba vivo. Luego me retiré pensando en el duro golpe para sus familiares y tantas cosas tristes que suceden en estos casos.

¾ Todos en la Tierra están acostumbrados a tomar a la muerte como lo más trágico ¾ dijo mi amigo¾ y muchos hasta se rebelan contra la voluntad de Dios. ¿O no es así?

¾ Mira ¾ continuó¾ , cuando llega un nuevo miembro a la familia, lo reciben con todo su amor. Sólo en casos ingratos en que aquel hijo no es deseado, entonces lo rechazan; y están en un gravísimo error. Pero pasemos primero a explicarte lo referente a aquel hijo que sí es deseado: Los miembros de la familia pronto le encuentran parecido al abuelo o a la abuela, al tío o al primo y así sucesivamente. Pues bien, ya has escrito tú cómo todos los seres reencarnan interminablemente... porque es la forma tan sabiamente proyectada del gran Arquitecto del Universo para que todos sus hijos vayan subiendo poco a poco desde lo más ínfimo hasta lo más perfecto. Pues ya te hemos dado la explicación que todos los seres deben ir pasando grados y grados hasta adquirir conocimientos. En tu mundo encarnan ciertos seres que provocan el asombro de los humanos ya que traen en sí mismos conocimientos muy avanzados que han adquirido a través de muchas encarnaciones; han adquirido la maestría en tal o cual materia y como ya te hemos dicho, son espíritus muy viejos que tienen mucha voluntad para aprender cada día nuevas cosas. ¿Comprendes? Así van adquiriendo la maestría en tal o cual especialidad; el tiempo no importa, lo que cuenta es el tesón para adquirir nuevos conocimientos.

Y continuó diciendo:

¾ En este último siglo de este milenio han resultado tantos sabios tan adelantados que la ciencia a cada momento presenta nuevos y más avanzados descubrimientos; desgraciadamente la mayoría de estos descubrimientos son usados para la maldad, para la guerra, para la destrucción. Entonces te digo, que la muerte así como ustedes la conocen es una falsedad, ya que en realidad no existe porque todos y cada uno de los seres tienen a su alcance la llave mágica para volver a este mundo o a otros de los que por millones tienen existencia en diferentes partes del cosmos para continuar evolucionando, pues la evolución no debe ser detenida... En lugar de desesperarse por la pérdida de un familiar, deben pedir a la gran Ley universal que aquel hermano o hermana que ha desencarnado, continúe con su evolución, que continúe progresando y que si está en ley regrese a su mismo hogar, ¿no te parece?

Como muchas veces me pasa, de pronto me quedé pensativo... analizando las palabras de mi amigo.

De pronto recordé que para un dos de noviembre, fecha en que se festeja en México el día de muertos, fui al panteón y sin querer pasé por donde estaba una tumba abierta. La tierra aún estaba húmeda y entre los montones de tierra se encontraba un pantalón azul y un cinturón de cuero... me quedé pensando en el triste destino del dueño de aquellas prendas, pues se notaba que habían pertenecido a un hombre muy pobre que había estado sepultado después de unos años y ahora lo exhumaban para ocupar su lugar con otro cuerpo. Y me retiré pensando: qué cruel es el destino, tal vez nunca tuvo la oportunidad de vivir en mejores condiciones...

¾ ¡Pues qué equivocado estás! ¾ Me dijo mi amigo.

Sí, mi amigo adivinaba mis pensamientos, y continuó diciéndome:

¾ A todos los seres, nuestro Padre les entrega lo que necesitan para que vivan en los mundos. Todo lo pone al alcance de uno y tú en este momento te estás suponiendo cómo vivió aquel hermano, pero realmente no sabes qué oportunidades le dio el divino Padre para que pudiera sobrevivir, ¿me entiendes? Además, acuérdate que este mundo es una escuela en donde todos deben aprender lecciones a veces con dureza y a veces benévolamente, pues todo es de acuerdo a vuestros errores, evolución y merecimientos, ¿me explico?

Entonces, como si fuera una gran pantalla, apareció ante mí otra de aquellas vivencias: Vi a un hombre viejo acumulando muchas monedas y billetes. Los guardaba en un gran depósito de hierro y luego cerrando cuidadosamente con muchas llaves su tesoro se dirigía enseguida a dar órdenes a sus criados de seguir trabajando para así tener mayores riquezas. Por alguna razón, los criados lo abandonan y queda solo con aquella gran cantidad de dinero. Llega el momento de su partida y muere allí mismo abrazando su cuantiosa tatema. Pasan muchos días y veo a dos criminales que lo buscan para vengarse de él; ellos no saben que ya no está vivo en este mundo... al descubrirlo, lo cosen a patadas, lo apartan y aunque el cadáver apesta, los ladrones se llevan toda aquella marmaja. Luego veo a un niño que nace en medio de la más espantosa miseria... a los pocos meses de nacido muere su madre y él queda solo y abandonado. Unas personas caritativas igualmente pobres como él se compadecen y lo cuidan... así va creciendo pobremente sin tener una mejor oportunidad y así continúa viviendo...

Mi amigo me dice:

¾ ¿Te das cuenta? Aquel rico lo único que hizo en la vida que dejó fue perder el tiempo atesorando dinero y más dinero y no hizo ningún trabajo en bien de su espíritu; pues acuérdate que dar es recibir. La gran Ley divina siempre le dio la oportunidad de mejorar en su interno; él se olvidó de dar al necesitado y de ayudar al que no tenía ni siquiera para comer. Recuerda que al que mucho se le da, mucho se le exigirá; y al que poco tiene, más se le dará, pero sin el trabajo, nada se le dará. Pero quiero que te des cuenta de la realidad de lo que te acabo de exponer: aquel rico avaro que viste, de cualquier manera sigue evolucionando y recibiendo lecciones, pues para su interno, la pobreza también le ayudará a evolucionar, pues aprenderá muy dentro de sí que la avaricia y la ambición, son lacras que entorpecen el adelanto de los espíritus evolucionantes.

Así, con aquellas sencillas palabras, la gran Ley universal me había demostrado la verdad: La Muerte no existe, pues es tan sólo un paso necesario para seguir el camino eterno y continuar evolucionando.

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