Capítulo XXI

 

 

 

Una gran transformación
sufrirá nuestro mundo.

 

 

 

Una noche admirando las estrellas, de pronto sentí la presencia de alguien desconocido.

Era tan sólo una presencia; me encontraba en una montaña y estaba solo.

Luego escuché claramente una voz dentro de mi cabeza:

¾ ¿No me reconoces...?

¾ ¿Quién eres? ¾ Pregunté un tanto sobresaltado.

¾ No te asustes ¾ me dijo¾ , de momento estamos muy lejos de aquí, pero si tú lo deseas, estaremos junto a ti.

Luego todo quedó en silencio y continué observando las lejanas estrellas. Había pasado un buen rato y pensé que sería mi imaginación, aunque todavía recordaba aquella voz.

Me sobresalté cuando vi detrás de unas rocas que se movían unas lucesitas como luciérnagas... y luego dentro de mí escuché otra vez la voz que me dijo:

¾ Estamos presentes. ¿Quieres acercarte?

No lo dudé y empecé a caminar directamente hacia donde veía las lucesitas que se movían. Al llegar escuché una voz que me dijo:

¾ La paz sea contigo.

No supe qué contestar y guardé silencio. Entonces aquellas lucesitas que se movían, inexplicablemente formaron la silueta de un cuerpo humano que poco a poco fue adquiriendo facciones físicas. Era un hombre como de l.60 mts. con cuerpo perfecto que brillaba como si tuviera luz propia; su cabello y sus cejas eran de un rubio casi blanco, sus ojos verdes y tranquilos, sin bigote ni barba y con un traje metálico de color azul celeste que le cubría todo el cuerpo a excepción de las manos y la cabeza.

¾ ¿Cómo es posible? ¿Cómo ha podido ser que ese conjunto de lucesitas haya formado tu cuerpo?

Al no obtener respuesta a mis preguntas guardé silencio.

De pronto, detrás de aquellas rocas aparecieron otros cuatro hombres exactamente iguales al primero que había llegado. Entonces aquel ser que se había presentado primeramente me dijo:

¾ No pienses que somos ángeles o santos; somos seres humanos como tú y también nos encontramos en el camino de la evolución, pero nuestro adelanto nos permite manejar fuerzas y energías desconocidas por la mayoría de los habitantes de este mundo. Nuestra nave se encuentra a muchos miles de kilómetros de aquí. Proyectamos nuestro pensamiento hasta aquí y tú lo captaste, pues nos dirigimos a ti. Nos comunicamos con personas sencillas que no antepongan el razonamiento materialista a la verdad y ésta, es la verdad... Venimos de un mundo lejano pero de esta misma galaxia que ustedes dan el nombre de vía láctea y pertenecemos a una confederación de mundos muy adelantados que se dedican a preservar la vida que va floreciendo más y más en el cosmos.

Apresuradamente pregunté a aquel hombre:

¾ ¿Y tu nombre cuál es? ¿Entonces ustedes son los llamados ingenieros siderales?

Aquel ser no me dio su nombre, pero me dijo:

¾ Ciertamente entre nosotros hay ingenieros siderales, biólogos, constructores, etc... Vuestro mundo está a punto de sufrir una gran transformación.

Hubiera querido que aquellos seres me dieran lecciones, enseñanzas como me tenía tan acostumbrado mi amigo, pero todos guardaron silencio y uno a uno fueron desapareciendo.

Sentí una gran decepción cuando el último de aquellos seres desapareció.

Me acordé que mi amigo me había dicho muchas veces: "Pide permiso, pídele humildemente al Todopoderoso y si está en ley, Él te lo concederá".

No desperdicié ni un instante; oré y supliqué con todas las fuerzas de mi ser. Cerré los ojos y esperé unos momentos...

¾ La paz sea contigo ¾ escuché nuevamente.

Abrí los ojos y no había nadie alrededor. Levanté la mirada y lo primero que voy viendo, ¡una enorme máquina redonda emitiendo muchas luces de colores a una altura como de cien metros!

Entonces volvió a suceder aquello... las lucesitas como luciérnagas se volvieron a alinear y formaron la figura de un hombre.

Luego apareció totalmente aquel ser y me dijo:

¾ Te pusimos a prueba y veo que reaccionaste favorablemente. Tu mundo en sí mismo encierra toda la vida que diariamente te sustenta, está lleno de bellos pensamientos hechos realidad, no los menosprecies, debes tenerle la más bella de las consideraciones, pues se acerca, como ya te dije, una gran transformación que le llevará a dar vida a una nueva y grande civilización, pues todo será transformado y la hierba mala será echada al fuego. Pero te digo que debéis cuidar a vuestro mundo como al mejor de los tesoros, pues tu mundo está siendo destruido salvajemente... Sus casas diariamente las limpian y las cuidan bien porque allí viven, pues así deben cuidar su mundo que no sólo les da cobijo, sino que los alimenta y de él viven.

Hizo un ademán de saludo llevándose la mano derecha al corazón y viéndome fijamente a los ojos desapareció aquel ser. Y sucedió otra cosa maravillosa, allí donde había estado aquel ser, estaba un gran rayo de color azul que directamente comunicaba con aquella máquina... luego desapareció la luz. La máquina emitió un leve silbido, se meció lentamente y al instante adquiriendo una gran velocidad se remontó rumbo al norte desapareciendo de mi vista en segundos.

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