Capítulo XIX
La Gran Mentira.
Me habían llevado nuevamente a visitar otros mundos y de pronto, allá muy lejos se veía a través de los cristales de la enorme nave, una pequeña esfera que a todas luces era otro mundo; nos fuimos acercando rápidamente, ahora veía aquella esfera más grande, el espacio poco a poco se iba aclarando y había pasado de aquel negro profundo a un color azul muy oscuro... luego se veía aquella esfera más y más grande; desde aquella lejanía se distinguía claramente que aquel mundo poseía una "tierra" rojo ocre.
Al fin llegamos y aquel mundo no tenía mares, pero sí un gran casquete en donde había mucho hielo.
¾ Hemos llegado.
Dijo uno de aquellos seres que me habían conducido.
Había lugares en donde pequeñas plantas sobrevivían en medio de un gran desierto. Antes de bajar de aquella nave, a lo lejos habíamos visto los restos de una gran ciudad, y yo deseaba ir a conocer de cerca aquella construcción. Aquello no se me concedió, pero en cambio me llevaron mis amigos a conocer los desiertos. Llegamos al centro de una gran planicie en donde había muchas rocas muy grandes que me dieron la impresión de haber sido acomodadas. Mi sorpresa no tuvo límites cuando vi que en una gran extensión había campos de cultivo en donde predominaban las viñas; grandes racimos de uvas colgaban de aquellas plantas y vi un campo de manzanos cubiertos también de exquisitos frutos. Había unas casas extrañas en forma cuadrada de cuyos techos había muchas plantas desconocidas. Luego vi seres humanos cultivando las plantas.
¾ ¡Qué hermoso es esto! ¾ Comenté a mi amigo¾ ¿Y siempre ellos están en paz?
¾ Ellos han erradicado de este mundo las guerras y todo el mal, y se dedican como tú has visto a vivir la vida en paz.
Nos alejamos de aquellos lugares... En la nave me llevaron a otro extenso campo parecido a un desierto, pero nada de eso; allí había muchas máquinas trabajando. Eran unas enormes máquinas con grandes cucharas que movían la tierra, la acomodaban y cambiaban las rocas de lugar.
¾ ¿Qué hace? ¾ Pregunté.
¾ Reacondicionan estos parajes.
¾ ¿Para qué?
¾ Ya sabes que en el universo no debe existir la pereza; ¿se te ha olvidado? Esos trabajadores y sus máquinas vienen a este mundo a reacondicionarlo, pues los planes divinos han determinado que vuelva a cobijar vida.
En instantes aquella máquina se deslizó por la atmósfera de aquel mundo y en segundos ya estábamos en otro lugar de aquel planeta en donde ahora era de noche. Llegamos a un conjunto de cúpulas que me parecieron hechas de plástico transparente muy resistente; a lo lejos se veían pequeñas, pero al llegar me di cuenta que aquellas cúpulas albergaban en su interior unas construcciones de varios pisos para abajo, hacia el interior de aquel mundo... alrededor de aquella colonia de cúpulas, seguían reacondicionando en la semioscuridad aquella tierra roja. Antes de bajar me di cuenta que varias naves volaban alrededor de aquel mundo.
Pedí a mis amigos me permitieran caminar por aquella superficie que me intrigaba. Yo llevaba ropa normal, el permiso se me concedió y salí a caminar un poco por aquella tierra.
¾ Veo que en este mundo se puede soportar el ambiente ¾ dije a mis amigos.
Sentía un frío que me calaba los huesos, pero nunca pensé que fuera de grados bajo cero, además, podía respirar en aquella atmósfera, aunque con un poco de dificultad.
¾ Sin que te dieras cuenta ¾ dijo uno de ellos¾ , te hemos acondicionado en la nave para que puedas respirar y puedas vivir en este mundo sin mayores problemas.
Luego entramos por una puerta circular al interior de uno de aquellos edificios con los pisos dirigidos hacia abajo, hacia el interior del planeta. Allí había unos laboratorios en donde tres hombres vigilaban que las máquinas funcionaran debidamente. Uno tomaba lecturas, otro observaba unas grandes pantallas en donde aparecían símbolos extraños y el otro observaba fijamente hacia el techo de aquella estructura. Volteé a mirar hacia arriba y me quedé maravillado, pues en el techo aparecían estrellas, mundos y naves que en raudo vuelo pasaban rozando la atmósfera de aquel mundo... luego aquel techo parecía como si de pronto se hubiera proyectado más arriba de la atmósfera y aparecía reflejado una mayor extensión del cielo. De pronto apareció en medio de aquel observatorio un gran peñasco de forma irregular que pasaba a toda velocidad.
Aquel hombre continuó observando minuciosamente el firmamento que se veía reflejado en el techo que por momentos me parecía se volvía transparente.
Uno de mis amigos me hizo la seña de que teníamos que continuar. Luego pasamos a observar otros campos de cultivo. Allí, en un gran salón circular, en unos pequeños depósitos crecían árboles llenos de frutos; había vegetales desconocidos de grandes hojas semejantes a las lechugas, había otros vegetales parecidos a las zanahorias, unos más que producían granos y una gran variedad de vegetales llenos de flores que despedían agradables aromas.
Así seguimos visitando otros edificios y llegamos a un gran laboratorio en donde se reparaban minuciosamente muchas de aquellas naves que habíamos visto en aquel mundo y en otros semejantes.
Me detuve a contemplar cómo un grupo de hombres desde una pequeña cabina en donde había muchos controles, manipulaban unos botones y unas pequeñas palancas y de ahí a distancia como si fueran órdenes a control remoto, una máquina con esbeltos brazos, manipulaba una cabina circular con grandes ventanales y una gran puerta... le daba vueltas, le unía piezas, le volvía a dar vueltas, le acomodaba otras piezas, luego aquella cabina terminada la acomodó hábilmente en un gran disco ya preparado, el cual tenía infinidad de cables de diferentes colores marcados con símbolos extraños. Después de un rato de maniobrar aquellos seres de la cabina con aquella máquina prodigiosa, la abandonaron y se acercaron al platillo volador y lo abordaron. Al parecer algo le faltaba, pues se acercó otra máquina y los hombres bajaron... luego la máquina continuó su labor.
¾ Todo es electrónico ¾ dijo uno de mis amigos¾ , las máquinas que ves cumplen minuciosamente con su trabajo; pero continuemos.
Luego nos acercamos más a aquellas máquinas. Unos hombres se acercaron y con otros instrumentos extraños exploraron cada pulgada de aquella estructura del plato volador sin dejar de inspeccionar ni un sólo centímetro. Sentí de pronto una fuerza que nos repelía y nos alejaba de aquella máquina destinada quizás a los vuelos cósmicos. Volteé a ver a mis acompañantes para preguntarles qué era lo que sucedía y uno de ellos tomándome de la mano me dijo:
¾ Debemos alejarnos.
Nos retiramos un poco y desde allí vimos que salieron las máquinas de aquel gran taller. El disco volador había quedado en posición horizontal; de pronto, del techo de aquel salón salieron cuatro cables machos con puntas redondas, y del disco salieron otros cuatro tipo hembra y se acoplaron aquellos cables. Luego el disco empezó a zumbar primeramente y enseguida a vibrar estruendosamente... salían muchas chispas alrededor de aquel disco mientras la cabina central permanecía inmóvil y en silencio. Luego de la cabina se empezó a dibujar una especie de energía que vibraba despidiendo luces amarillas y azules. Me quedé extrañado contemplando las maniobras. Aquello duró mucho rato, luego aquellos cables se desconectaron y volvieron al techo, mientras los otros cables se introdujeron en el disco y desaparecieron. Ahora el disco volador permanecía en silencio y tenía la puerta cerrada; se escuchó un zumbido y luego una fuerte vibración en aquel taller y todo volvió a quedar en silencio.
Estábamos contemplando aquello y uno de mis amigos me explicó que debíamos esperar un poco más, ya que al platillo volador se le había dado un tratamiento a base de fuerzas desconocidas por los humanos de la Tierra, a fin de que pudiera resistir presiones, temperaturas y radiaciones del cosmos y de los diferentes mundos que ellos visitan.
Después de mucho tiempo regresaron aquellos seres que maniobraban a distancia las máquinas. Entonces el disco volador obedeciendo las órdenes transmitidas, se elevaba, se echaba en reversa, se inclinaba para un lado y para otro, volvía a subir, luego bajaba, luego se abrió una compuerta y aquel disco volador salió disparado hacia el espacio mientras aquellos seres observaban una especie de pantalla formada por varios cristales superpuestos en donde aparecía el disco en toda su extensión. Al mismo tiempo allí mismo en aquella pantalla aparecía totalmente reflejado el interior de aquella máquina voladora, tal parecía que cada uno de aquellos cristales tenía la misión de captar a grandes distancias todas y cada una de las piezas que formaban el disco volador, pues allí en aquellos cristales seguía apareciendo el disco girando... luego se detenía en el espacio, continuaba volando y, por último, hacía mil piruetas imposibles de realizar por las máquinas de la Tierra.
Mis acompañantes permanecían en silencio; me dio la impresión que esperaban que yo captara todos los detalles. En la pantalla se veía el disco que ya venía de regreso, se abrió la compuerta y el disco silenciosamente se posó en medio de aquel taller proyectando cuatro patas que antes yo no le había visto. Mis amigos me dijeron entonces:
¾ Debemos continuar con tu instrucción, pues el tiempo se termina.
¾ ¿Qué planeta es éste? ¾ Pregunté¾ Pues en nuestro mundo nos dicen repetidamente que la vida en otros planetas es imposible y nos cuentan infinidad de mentiras; salen siempre diciendo que la vida es imposible fuera de la Tierra. Nos dicen que unos mundos tienen atmósferas altamente venenosas, que otros están tan alejados del sol que posiblemente están totalmente cubiertos de hielo... y con esto que he vivido, me doy cuenta que TODO ES MENTIRA, pues aquí me han permitido que camine en la superficie y también he podido respirar.
Uno de mis amigos tomó la palabra y me dijo:
¾ En tu mundo sigue reinando el egoísmo y la maldad, aunados a un fuerte deseo de propiedad; los fuertes y poderosos de tu mundo anhelan la conquista de mundos vecinos para apropiarse de las grandes riquezas que suponen existen en ellos y para colonizar y esclavizar a sus habitantes. Pero esos poderosos de tu mundo ya se han llevado varias sorpresas y sustos al darse cuenta que hay otros seres aún más poderosos que ellos, pues en tu luna descubrieron la existencia de colonias pobladas por otros seres superiores y los astronautas recibieron un gran susto al contemplar el despliegue de fuerzas de sus naves y armas. También descubrieron unas ruinas de pasadas civilizaciones que vivieron cuando la luna tenía atmósfera... esas civilizaciones bajaron a vivir entre los habitantes de la Tierra cuando escapó la atmósfera por culpa de una lluvia de meteoros que azotó a la luna hace aproximadamente 1500 años. Esos poderosos de tu mundo han negado al hombre sus descubrimientos y han ocultado las pruebas que se llevaron de la luna, manteniendo en la ignorancia a todo tu mundo; pero en la luna terrestre, te repito, hay colonias de seres de otros mundos. La luna está habitada, y como ya se te dijo anteriormente, una luna de Júpiter y otra de Saturno también están habitadas desde hace miles de años.
Luego volvimos al interior de aquella enorme nave; emprendimos el vuelo y rápidamente nos acercamos a los hielos de aquel mundo, aquello era agua congelada y uno de mis amigos me dijo:
¾ Malévolamente los poderosos de la Tierra dicen que estos hielos son "hielo seco", y tú lo puedes comprobar ahora mismo, es agua en estado sólido.
Entonces me hicieron seña que observara hacia abajo en donde se proyectaba un rayo de tres colores: rojo, amarillo y azul que salía de la parte inferior de la nave hacia aquellos hielos y al instante empezó a chorrear agua.
¾ ¿Ya lo ves? ¿Por qué habría de ser privilegio que únicamente en la Tierra hubiera agua si los elementos que conforman el agua son universales? Y así como hay agua en este mundo, también la hay en los mundos, lunas o planetoides, que ya te enumeré anteriormente. Pues cuando el Padre creó las aguas inferiores y las aguas superiores fue para todo el cosmos y no exclusivamente para el mundo Tierra. ¿Comprendes?
Sentí un gran desaliento y a la vez una gran satisfacción. Desaliento al comprender LA GRAN MENTIRA que nos hace creer el hombre "sabio" de la Tierra, y satisfacción al comprobar la enormemente grande creación de nuestro divino Padre, tan incomprendido por los que habitamos la Tierra.
¾ Muy pronto en tu mundo se llevarán otra gran sorpresa ¾ dijo mi amigo¾ , al comprobar que los enormes mares de una luna de Saturno y los hielos eternos de una luna de Júpiter también son agua, y no como ellos dicen "hielo seco" y "agua envenenada"
La instrucción en aquel bendito mundo llegaba a su fin. Uno de mis tres amigos me dijo:
¾ Ha llegado la hora.
Abordamos aquella magnífica nave reluciente en forma totalmente física y remontamos el vuelo atravesando el espacio en cuestión de horas. Allá se veía rápidamente mi amado planeta... una estrella azul que poco a poco se iba haciendo más y más grande; nos acercamos rápidamente a la ciudad en la que yo vivía, de pronto mi di cuenta que la nave casi se había detenido en el espacio y la rodeaba una tenue neblina de color verde.
Uno de mis amigos me dijo:
¾ Desde tu mundo no nos pueden ver, pues ahora somos invisibles; no nos pueden detectar a pesar de que los poderosos del mundo tienen unas máquinas e instrumentos tan adelantados que pueden rastrear el mundo palmo a palmo.
Lo interrumpí para comentarle:
¾ Y si tienen esos instrumentos, ¿por qué no pueden detectar a tantas naves de otros mundos que tenemos noticias nos visitan?
¾ Porque nuestras naves están provistas de ciertos instrumentos y energías que no me es permitido revelarte y que nos permiten pasar a otras dimensiones; ya te han explicado lo de las dimensiones, ¿verdad?
¾ Sí.
Y continuó mi amigo explicándome:
¾ Hay secretos de la naturaleza que les serán entregados a ustedes cuando dejen el salvajismo, la mentira, la traición, el engaño y el odio; y podrán hacer ustedes como lo hacemos nosotros, remontar el vuelo no solamente a otros planetas sino a todo el cosmos infinito, como lo hacen diferentes civilizaciones en el espacio sideral.
Al instante vino a mí el recuerdo de la tan fabricada mentira de los extraterrestres grises. Mi amigo adivinándome el pensamiento me dijo:
¾ Ciertamente han venido a este mundo en plan de estudio e investigación otros seres con forma humana que no son humanos, y que sus naves se han accidentado, y con ellos los humanos han hecho terribles experimentos encaminados a la dominación de otros mundos; apoderándose de sus accidentadas naves han logrado arrancarles ciertos secretos.
Les dije a aquellos tres amigos:
¾ El Señor me ha permitido conocer a varias razas de otros mundos como los estoy viendo a ustedes ahora mismo, pero nunca se me ha permitido ver en el espacio a esos seres grises y no por eso niego que no existan.
Mis amigos sonrieron y uno de ellos me dijo:
¾ Por supuesto que existen, pero recuerda lo que se te ha dicho infinidad de veces: hay multitud de seres que vigilan esta parte del universo y están en guardia para defender a los mundos y a sus habitantes en caso de un ataque por parte de seres que traten de herir o destruir, y sólo se les permite entrar a aquellos seres que vengan en paz, ¿me explico?
Estábamos contemplando desde el espacio a mi amada ciudad de Zacatecas, cuando de pronto me di cuenta que en uno de los cerros se prendía y apagaba una gran luz roja que antes no había visto. La nave tomó rápido impulso y se precipitó hacia aquella luz... yo cerré los ojos esperando el terrible impacto, pero nada de eso ocurrió. La nave se detuvo y ya estábamos dentro de aquel cerro. Al instante pensé: ¡está hueco! Pero no era tal cosa, pues veía que en el interior de la nave estaba todo igual, y a través de los ventanales veía que la nave estaba incrustada dentro de la piedra de aquel cerro, la cual aparecía transparente.
¾ ¿Qué significa esto? ¾ Pregunté.
¾ Exactamente ¾ contestó mi amigo¾ , estamos dentro de la piedra de la montaña, pero en otra dimensión.
¾ ¿Entonces nosotros también estamos en otra dimensión?
¾ Precisamente ¾ dijo otro de ellos.
Supliqué a mis amigos que me platicaran más sobre esto tan extraño, pues recordé que varias personas han visto cómo del crestón chino, en la bufa, entran y salen unas naves desconocidas del tamaño de un automóvil chico, y yo he explorado todos esos cerros y nunca he encontrado ni remotamente esa entrada.
Mis amigos sonrieron y uno de ellos dijo:
¾ ¿Qué estamos haciendo precisamente en este momento? ¿No te das cuenta que estamos aprisionados dentro de la roca de la montaña?
Sonreí; pues comprendí al instante la verdad.
De repente ante mis asombrados ojos se abrió en aquel cerro una entrada, era como si se hubiera corrido un enorme velo y por allí salimos... se elevó un poco aquella nave y se volvió a cubrir con aquella especie de neblina color verde.
¾ Hemos llegado ¾ dijo uno de mis amigos.
Me despedí de ellos y abandoné la nave.
Instantes después la nave volvió a entrar en la abertura del cerro y desapareció quedando el cerro igual. Nada había cambiado... aquello parecía un fantástico sueño, sin embargo todo había sido tan real.