Capítulo XVII
Ciudades Submarinas.
Pasaron algunos días y después de aquella ausencia, una noche se presentó nuevamente mi amigo. De pronto me vi flotando en el espacio negro lleno de pequeñas estrellas que refulgían allá en la inmensidad del cosmos.
¾ Y bien, ¿adónde quieres ir hoy? ¾ Preguntó mi amigo.
Al mismo tiempo yo sentí un fuerte tirón y en un instante ya estábamos en el polo sur de la Tierra. Vi grandes extensiones de hielo... de pronto, veo una gran montaña de hielo y nieve en medio de una oscuridad completa.
¾ Mira hacia allá abajo.
Había un lago de agua cristalina y por debajo del agua se veían luces que daban vuelta e iluminaban muchas plantas acuáticas. En aquel lago no había hielo y vivían muchas variedades de peces. Entramos al lago; allí podíamos desplazarnos libremente, pues en este estado nada nos afecta. El aire, el frío, la calor, el agua, todo podemos traspasarlo sin sentir ninguna molestia, y así me di cuenta que en el fondo de aquel lago había una ciudad submarina cubierta con una gran cúpula de material transparente, y se desplazaba por el fondo del mar con todo y sus habitantes... la presión del mar no les afectaba de ninguna manera y así, lentamente podían desplazarse en diferentes direcciones.
Luego vi otra, y otra ciudad. Entonces me di cuenta que algo iluminaba el fondo del mar, era como si millones de partículas pequeñísimas se movieran en diferentes direcciones y vibraran al mismo tiempo produciendo aquella luz blanco-verdosa. Luego pasamos por lo que al parecer eran los restos de un antiquísimo bosque o selva, pues allí estaba una gran cantidad de árboles petrificados sin hojas.
Una de aquellas ciudades submarinas se detuvo cerca de un gran agujero que había en una montaña submarina, de aquella boca salieron dos naves en forma de submarino en cuyos costados había ventanas de cristal color azul. Aquellas dos naves penetraron a la ciudad submarina por medio de una entrada en forma de túnel y se dirigieron a un edificio de la ciudad. Allí permanecieron en un estanque lleno de agua; sus tripulantes salieron y penetraron al edificio, eran seres humanos, sólo sus ojos color miel tenían un intenso brillo como si despidieran luz; iban vestidos con unos uniformes color plateado lleno de escamas del mismo material que les cubrían desde los pies hasta el cuello, dejando al descubierto únicamente las manos y la cabeza; esos hombres tenían el cabello negro y la piel sonrosada.
En esta ocasión no deseaba quedarme a investigar qué harían en aquella ciudad y con tan sólo desearlo ya estaba curioseando aquel agujero en aquella montaña submarina.
¾ ¡Oye! Espera un momento, ¿qué ya no te interesa la investigación?
¾ Es que quiero saber de dónde vienen esas naves.
¾ Espera un momento, ¿cuál es la prisa?
Luego tomándome de la mano nos metimos en aquel túnel, el cual estaba lleno de agua de mar y conducía a través de muchos kilómetros a una isla en la superficie. La isla estaba totalmente desierta y seca, por ningún lado había señales de vida, mas sin embargo, por dentro era otra cosa muy diferente, pues era como si hubiera sido hecha artificialmente, dando aspecto de un cascarón sostenido por fuertes y gruesas columnas de acero... por dentro había laboratorios, fábricas y departamentos en donde vivían cómodamente muchos de aquellos seres humanos, hombres y mujeres que se dedicaban a diversas labores.
La aparente isla desierta tenía en su cima muchas bocas artificiales que servían de respiraderos, pues por allí entraba el oxígeno que servía para que respiraran aquellos seres. Dentro de la isla había gran cantidad de árboles hermosos y extraños de hojas y flores de color anaranjado; a un extremo estaba una grande y poderosa nave cilíndrica de color platino suspendida en el aire y hombres y mujeres con aquellos uniformes plateados entraban y salían. Quise acercarme y mi amigo me dijo que por el momento eso no estaba permitido, pues estaban instalando ciertos mecanismos con los cuales ese tipo de naves pueden entrar y salir libremente a través de las dimensiones y como en ese instante yo me encontraba desprendido de mi cuerpo físico, mi astral en la cuarta dimensión, podría sufrir un grave desequilibrio que podría afectar a mi físico.
Me llamó la atención aquella luz azul claro que tantas veces había visto; era como una pequeña nube que subía y bajaba de un edificio transparente. Sin pensarlo más, me aproximé y me puse a contemplar a varios hombres y mujeres sentados alrededor de un instrumento que parecía una pequeña mesa circular en cuya cubierta aparecían escenas, lugares, máquinas, ciudades, campos, paisajes, en fin, muchas escenas conocidas, pues evidentemente se trataba de lugares de la Tierra. De pronto vi claramente la atmósfera azul de nuestro mundo allí en la cubierta de aquella especie de mesita, luego se veían nubes blancas, y se fue aproximando una nave enorme con apariencia de trompo... alrededor se le veían claramente muchas ventanillas redondas, en el techo llevaba un segundo domo de color blanco y alrededor de él infinidad de piquitos como antenitas.
Así estuvo estática aquella enorme nave. Luego, allá en la lejanía y muy por debajo de la nave venía un avión. Instantáneamente la nave bajó lo suficiente hasta quedar muy cerca del avión... al parecer ninguna persona se dio cuenta de la presencia de la nave espacial siguiendo su viaje el avión.
Luego apareció en aquella mesita una escena: era un campo militar de algún país de la Tierra, pues se veían vehículos militares terrestres, aviones y dentro de una gran bodega, muchas armas muy adelantadas, pues eran como pequeñas ametralladoras, y otras armas que parecían largos rifles y unos artefactos que me dio la impresión eran bombas. Desapareció aquello y luego se veía un conjunto de soldados de alta jerarquía que dialogaban y señalaban lugares en un mapa que estaba en una pared. Luego en aquella pantalla de la mesita se veían muchos niños famélicos muriendo de hambre en una tierra polvorienta y desértica... luego se veían otros niños vagando atravesando en medio de automóviles que pasaban a alta velocidad, aquellos niños vestidos con harapos sucios, evidentemente también tenían hambre.
De pronto cesaron aquellas escenas, no se veía nada en la base blanca de aquella mesita; entonces reparé en que no me había fijado que allí junto a la mesa estaban dos hombres sentados en extrañas sillas, tenían sus manos extendidas en las piernas y sus ojos cerrados, su cabeza echada para atrás, y vi claramente cómo de la cabeza de cada uno de ellos, salía aquella luz de color azul pálido brillando intensamente, aquella luz subía y bajaba y por momentos permanecía estática.
¾ ¿Te das cuenta...? ¿Quieres acercarte?
No lo dudé ni un instante. Me acerqué a aquella extraña mesita y sentí un jalón que me llevó hasta el interior de aquel platillo volador en forma de trompo que estaba allá suspendido en la atmósfera de nuestro mundo. Allí, en el centro de un salón circular con paredes blancas estaba otra mesita igual a aquella que estaba en la isla en medio del mar, y otros tantos hombres y mujeres se encontraban alrededor manipulando extraños instrumentos que captaban escenas que luego se reflejaban en aquella mesita.
Yo me había quedado extasiado contemplando aquello que me parecía increíble, pues en la Tierra se dice que para poder creer hay que demostrar, y aquí todo esto no es posible demostrarlo, lo aceptamos o lo rechazamos sencillamente.
Mi amigo me interrumpió y me dijo:
¾ ¿Qué te parece? Ellos pueden registrar cualquier cosa que pasa en tu mundo.
¾ Pero ¿y de dónde vienen? ¿Quiénes son?
¾ Ellos proceden de un mundo que está muy cerca de la estrella Alción en la constelación de las Pléyades; son una raza muy vieja que domina técnicas muy adelantadas. Pueden trasladarse a través de las dimensiones etéreas con esas máquinas tan adelantadas que acabas de ver y también están muy adelantados en lo espiritual.
¾ Pero, ¿por qué se encuentran en nuestro mundo?
¾ El error de ustedes es que toman todo como si fuera de su propiedad; ellos pueden entrar y salir libremente en este mundo y en los millones de mundos habitados que hay en el cosmos, y desde hace mucho tiempo, estos y otros de diferentes razas entran a la Tierra a veces por misión o por estudio, por investigación o ayudando a los habitantes de los mundos a continuar su evolución; otras veces, ensayando combinaciones de nuevas formas de vida, pues entre ellos hay ingenieros siderales, ingenieros biólogos, etc.
¾ ¿Entonces aquéllos hombres junto a la "mesita" en la isla, están desprendidos de sus cuerpos?
Sonriendo me contestó:
¾ ¿Y qué es lo que estás haciendo tú en estos momentos? Igualmente ellos, a través de intenso entrenamiento a través de ondas pueden captar en cualquier lugar de tu mundo lo que quieran conocer.
Entonces vi cómo aquellos hombres captaban la conversación de un grupo de personas reunidos en un gran salón en donde se discutía algo sobre comercio.
Me quedé pensando en aquello tan triste que había visto... los niños muriendo de hambre.
Mi amigo me dijo:
¾ Es inhumano lo que pasa en tu mundo.
Entonces me atreví a hacer una pregunta:
¾ ¿Cómo es que esos seres que me dices son de cerca de la estrella Alción, los que están en aquella isla en medio del mar no ayudan a estos niños que padecen miseria y hambre?
¾ Existen leyes y leyes; tu mundo está en evolución, por lo tanto, esos seres no pueden violar las leyes que rigen a tu mundo y se mantienen al margen permitiendo que la ley actúe libremente.
Ante esta contestación me sentí desilusionado, pensando en las grandes posibilidades de esos seres que si quisieran podrían ayudar y hacer mucho bien a tantos niños necesitados, pues es inhumano dejar muriendo de hambre a esos inocentes seres abandonados en medio de esa espantosa miseria.
Mi amigo había captado como siempre mis pensamientos y me dijo:
¾ Tienes mucha razón, es inhumano, injusto y perverso dejarles morir de hambre y necesidad, como también es grave crimen destrozar palmo a palmo a tu mundo, pues grandes extensiones de selvas están siendo borradas del planeta; también es criminal envenenar las aguas como lo están haciendo en los cuatro puntos cardinales. También es asesinato en sumo grado pervertir a las multitudes con drogas, vicios e inmoralidades sin fin... Puedo enumerarte uno a uno los errores de unos y otros en la Tierra, pero te diré algo que es básico y que hasta un niño puede comprender; el divino Padre universal desde el principio de los tiempos creó este mundo y lo llenó de vida, y la naturaleza es pródiga y enormes cantidades de alimento entrega a todos indiscriminadamente, pero el hombre es egoísta y toma en propiedad lo que debe servir equitativamente para el bienestar de todos; y es el hombre obligadamente quien debe poner remedio a tantas injusticias que deliberadamente ha provocado. ¿Me explico?
Qué pena sentí cuando me explicó mi amigo; cuánta razón tiene respecto al egoísmo que genera maldad e injusticia.
Luego se me presentó un panorama en donde veía muchas gentes ataviadas con lujosas prendas de vestir disfrutando manjares, lujos y placeres... luego esas personas quedaban hastiadas y aburridas ante tal derroche.
Luego veía nuevamente a aquellos miserables niños abandonados con la piel pegada al hueso gimiendo de hambre y dolor, y aquellos niños caminando con hambre y necesidad vestidos con harapos ante la mirada indiferente de personas egoístas que habían perdido la capacidad de sentir en sus corazones un poquito de misericordia y caridad. Me quedé pensando en tantos males que agobian a la humanidad, y todo es producto del egoísmo y la maldad de tantos que pudiendo, no quieren poner remedio ni quieren ayudar.
Mi amigo continuó:
¾ ¿Has comprendido cómo también esos hombres de Alción deben respetar la ley de este mundo?
¾ Pero tú mismo me has dicho que esos seres vienen a ayudar en la evolución de este mundo.
¾ ¿Y qué estás haciendo en este preciso momento? ¿No estás ayudando a la evolución dando a conocer lo que estás escribiendo? Te lo estamos dictando, ¿qué todavía no has comprendido?
Me quedé pensativo. Seguía pensando en aquel drama tan terrible que viven los niños desamparados en nuestro mundo tan adelantado para las ciencias que desembocan en graves crímenes, y los ricos y poderosos tan egoístas.
¾ No te olvides ¾ dijo mi amigo¾ , que tu mundo es también un ser viviente que necesita cuidados y ayuda para continuar alimentando a tantos millones de seres que lo habitan, ¿comprendes?
Aquello era nuevo para mí, nunca me había puesto a pensar en que la Tierra es un ser vivo y menos que tenga necesidades.