| Cap�tulo I | ||||||||||||||||
| Cuando seas m�s esp�ritu que carne. | ||||||||||||||||
| Bernardo, protagonista de este relato, se encontraba recordando ciertas palabras del maestro Jesucristo, por momentos se olvidaba... pero luego, con m�s intensidad volv�a a pensar en un sublime pasaje: ?Cuando seas m�s esp�ritu que carne, cuando hayas dejado el todo por el todo y sigas a tu buen pastor, cuando hayas olvidado el odio y el rencor, cuando llegues a comprender que este, ese, y aquel son mis peque�itos a quien vengo a hablarles en esp�ritu y en verdad; cuando seas capaz de amar a todos por igual, sin hipocres�a y sin falsedad, cuando hayas dejado todo el mundo perecedero, que al fin y al cabo todo lo del mundo en el mundo se queda, mas recuerda, primordialmente eres esp�ritu, y el esp�ritu pertenece al reino de mi padre?... | ||||||||||||||||
| --�Sabes hijo, del prodigio que encierra el agua? | ||||||||||||||||
| --No lo s�. -Le contest� Bernardo. | ||||||||||||||||
| En aquella fecha tan especial, nuestro amigo se hab�a propuesto dejar en el mundo sus problemas y todas las apetencias que hab�a llegado a comprender, pues �stas representaban un verdadero obst�culo para su desarrollo interno. Cuando cay� la noche, Bernardo sinti� un ligero temor, era como si algo desconocido fuera a presentarse de repente... llen� un vaso de agua, y al lev�rselo a los labios, de pronto vio c�mo se iban formando muchas burbujas que se llenaban de luces de colores, algunas explotaban y llegaba �ste a escuchar n�tidamente miles de campanillas que susurraran un dulce canto desconocido. Maravillado, al momento record� cierta clave que le hab�a dado su maestra Chelo. Llev� junto a sus labios el vaso de agua sosteni�ndolo con ambas manos, y en voz alta suplic� al Padre: ?Se�or m�o, y Dios m�o, t� que eres mi verdadero y real ser, mi Dios interno, mi Padre amado; te ruego y te suplico con mi alma y mi coraz�n, bendice, perdona y ayuda a todos y cada uno de mis hermanos del as de la tierra y del universo entero. Especialmente te pido por los que tienen hambre y sed, por los que se encuentran tras las rejas de las c�rceles y presidios, al inocente �brele la puerta y entr�gale su libertad, el culpable bend�cele; bendice a los enfermos que se encuentran en el lecho del dolor, bendice a los homosexuales, a las prostitutas, a los degenerados, a los viciosos y a los drogadictos; te pido, se�or m�o, por los que lloran y por los que sufren; te pido por los hu�rfanos y las viudas; te pido se�or todopoderoso por los que sufren terribles enfermedades.? Cuando Bernardo hubo terminado de hacer la oraci�n por toda la humanidad, coloc� el vaso de agua en su bur�; una vez recostado en su cama sigui� pensando en las lecciones que Chelo le hab�a entregado hac�a ya mucho tiempo: | ||||||||||||||||
| --Cuando hacemos oraciones mec�nicas, esas oraciones no llegan al Padre; pero he de decirte que las oraciones que salen del coraz�n, a trav�s del prana -energ�a divina que viene del Padre y existe vibrando en todo el cosmos- llegan r�pidamente al Padre. Si haces esa oraci�n con tus labios muy cerca del vaso de agua, al instante llega al Padre, pues el agua es un potente transmisor que comunica el mundo f�sico con el mundo divino, y si pudieras contemplar lo que deposita all� a la ma�ana siguiente la divina providencia del Se�or, dejar�as de dudar.? | ||||||||||||||||
| Sin saber el preciso momento en que se hab�a quedado dormido, Bernardo, de pronto,� ya se encontraba en cuerpo astral; se hab�a desprendido como todos los seres humanos lo hacemos dejando nuestro cuerpo f�sico dormido en la cama y continuamos viviendo en el mundo de los sue�os o mundo del alma. | ||||||||||||||||
| Aquello no era nuevo para Bernardo. All� estaba, contemplando a muchas personas flotando en medio de una inmensa llanura... a lo lejos se ve�an unas pocas nubes blancas y la inmensidad del universo vestido de luz celeste. De pronto, un potent�simo estallido hizo que Bernardo se sobresaltara, y al instante, muy por encima de las multitudes apareci� un enorme disco dorado del cual se desprend�an millones de filamentos que parec�an ser de oro fin�simo, aquellas chispitas vibraban y se proyectaban hasta formar parte de todos los seres que estaban alrededor. Del gran disco dorado sal�an y enviaba hacia el cosmos y a todos y cada uno de los seres presentes una luz de diferentes colores. Bernardo record� el significado del disco dorado que lanzaba rayos para todas direcciones, �era el mismo s�mbolo que Chelo le hab�a descrito haber visto en su �ltimo viaje que realiz� al Shambala!, ahora Bernardo lo ve�a en toda su plenitud; era la luz radiante del Padre que da alimento a toda la creaci�n, pues de �l viven todos y se alimentan a la vez. Todos aquellos seres se encontraban en una fusi�n directa e indivisible con el Padre. | ||||||||||||||||
| Enseguida, Bernardo escuch� la bendita voz que siempre le guiaba: | ||||||||||||||||
| --�Est�s satisfecho?, �entiendes ahora?... | ||||||||||||||||
| --Deber�n comprender que todos --sigui� la voz--, absolutamente todos los seres de la creaci�n son hermanos; que los enemigos no existen; que tienen que eliminar del mundo las tontas barreras que establecen para diferenciar al ser humano, cuando en realidad todos son hermanos e hijos de Dios, pues para el Padre no hay distinciones ni posiciones sociales y necesariamente todos deben vivir en paz para beneficio del conglomerado humano... | ||||||||||||||||
| Nuestro amigo sinti� un fuerte tir�n que lo hizo estremecerse, un segundo tir�n y Bernardo ya estaba junto a aquella multitud de seres humanos que estaban unidos al Padre, y sent�a dentro de s� mismo c�mo de aquel enorme disco dorado sal�a una corriente potent�sima de una energ�a que era al mismo tiempo una enorme paz y sobre todo un grande amor que vibraba y viv�a en todos los seres y al mismo tiempo dentro de todos aquellos corazones. L�grimas de felicidad sal�an de sus ojos y el coraz�n de Bernardo se llenaba de una felicidad inefable. En ese momento sent�a el verdadero amor del Padre viviendo en todos sus seres; todo lo dem�s del mundo ya no importaba, ahora ve�a que todas sus penas se disipaban, sus deseos frustrados en el mundo ya nada significaban, la felicidad de aquel momento val�a mucho m�s que todos los tesoros de la vida y del mundo.� Sent�a que su coraz�n, su inteligencia, sus pensamientos y todo su ser estaban unidos a los seres que en ese momento formaban uno solo y al mismo tiempo todos estaban en armoniosa uni�n con el divino Padre que los hab�a creado. | ||||||||||||||||
| Bernardo, por su parte, en esos momentos ten�a plena conciencia del pasado, el presente y el futuro, era como si de repente un pesado caparaz�n de acero se le hubiera arrancado y en su lugar hubiera quedado un conocimiento eterno que le era inherente; en instantes hab�a comprendido todas las lecciones que le hab�an dado los maestros que se hab�an acercado a �l para instruirle. | ||||||||||||||||
| As� estuvo por mucho tiempo, un tiempo diferente al del mundo, deleit�ndose de una felicidad indescriptible, ya no quer�a volver m�s a su planeta la tierra. En lo m�s profundo de su ser ped�a al Padre se le permitiera vivir en aquel amor en el que se encontraba. | ||||||||||||||||
| Su maestro hab�a guardado respetuoso silencio. Momentos despu�s se atrevi� a decir a Bernardo: | ||||||||||||||||
| --Perdona pero, debo recordarte el compromiso que tienes con el mundo... | ||||||||||||||||
| Bernardo no contest�. Ahora su cuerpo se hab�a transformado, hab�a pasado a ser transparente como el cristal, todo su ser desped�a luces multicolores como las del arcoiris... despu�s era como si solo existiera su pensamiento y este se encontrara fundido en toda la creaci�n. La enorme luminosidad con apariencia de disco dorado segu�a emanando sus rayos de color oro y la multitud de personas permanec�a firmemente unida sin separarse de su creador. Un potente amor latiendo y fundiendo a todos los seres por igual se segu�a sintiendo. Luego apareci� en escena algo as� como una lluvia de muchas plumitas de energ�a color blanco plateado; en �xtasis, nuestro amigo pudo contemplar tambi�n cuando se acerc� un �ngel y con aquella lluvia de plumitas form� una vestidura la cual coloc� en el cuerpo de Bernardo. �ste, obviamente, no pudo evitar un profundo suspiro al contemplarse luciendo felizmente aquella blanca vestidura. | ||||||||||||||||
| --�No quiero regresar al mundo! -gritaba muy fuerte- Quiero permanecer aqu�, junto a mi Padre, eternamente. | ||||||||||||||||
| Despu�s de un largo rato, la blanca vestidura fue desapareciendo poco a poco. Bernardo sonre�a feliz. Luego le tom� de la mano alguien que no se dejaba ver y fue conducido nuevamente hasta su habitaci�n. �ste se introdujo suavemente en su cuerpo f�sico, abri� los ojos y vio la silueta de Chelo como de un fin�simo cristal. | ||||||||||||||||
| --�Te gust�, hijo m�o? -pregunt� a Bernardo y prosigui�- Esa blanca vestidura puede ser tuya, y de hecho ya es tuya, pero recuerda, debes trabajar intensamente en bien de la humanidad; el buen alumno nunca espera una recompensa por su trabajo y si es humilde ante el Padre, �l se derramar� en el alumno en grandeza y en verdad. De ti depende adquirir o perder esa blanca vestidura con la que has saboreado la verdadera felicidad del Padre. | ||||||||||||||||
| En medio de aquella penumbra Chelo fue desapareciendo poco a poco, y Bernardo evoc� las benditas lecciones que en aquella hermosa casita de curaci�n hab�a recibido: ?el agua es un potent�simo transmisor con el cual nos podemos comunicar directamente con el Padre todopoderoso...? luego se acord� tambi�n que Chelo les explicaba que siempre que pusieran un vaso de agua sobre el bur� o en su cabecera despu�s de haber dedicado a Dios aquella bendita oraci�n al d�a siguiente buscaran a ver que les hab�a depositado el Se�or. Instant�neamente tom� el vaso de agua y lo contempl� a la luz del amanecer; all� estaban multitud de esferitas de colores a la vez que tambi�n hab�a una vibraci�n muy tenue. Eso le hizo recordar las palabras de Chelo que le dec�an: | ||||||||||||||||
| --Con esas aguas, si tienes fe en Dios, te podr�s curar de cualquier enfermedad por dif�cil que sea. | ||||||||||||||||
| --Y si contemplara esta agua con un microscopio ?pens� Bernardo-... �qu� pasar�a? | ||||||||||||||||
| Al instante alej� aquellos absurdos pensamientos de su cabeza, pues lo primero que se le hab�a pedido era tener fe. | ||||||||||||||||