INTRODUCCIÓN

 

 

 

La presente obra tiene únicamente la sana intención de ayudar a despejar la conciencia humana sin distinción de raza, credo, idioma, posición social, etc. Además, quiero entregar por este conducto, el granito de arena que me tocó aportar para la construcción del puente que nos permitirá tener acceso desde esta dimensión física hasta las regiones de existencia paralela, dentro y fuera del cosmos infinito. En esos gratísimos lugares viven seres muy excelsos que trabajan en pro de la vida. Ellos se encuentran allá, desde hace mucho, pero mucho tiempo ansiando nuestro retorno.

 

Es bien sabido por todos que cuando alguien como mi persona se atreve a hablar acerca de los seres venidos de otras dimensiones o planos, se echa a cuestas la difícil tarea de lidiar con individuos escépticos que siempre piden que se les compruebe la vida cósmica con evidencias físicas y contundentes. Previendo estos tirantes momentos, y después de algunos años de haber establecido contacto con varios de mis amigos supra-humanos, obtuve por fin de su parte la evidencia que tanto me pedían en la Tierra, para así corroborar de una vez por todas la existencia fiel de la vida inteligente fuera de nuestro espacio circundante. Las formas de vida de las entidades que conozco, así como sus lugares de procedencia, son muy variadas; ni por asomo se asemeja a las grandes producciones maquiavélicas que nos pinta la cinematografía hollywoodense con sus guiones adaptados para señalar la vida interestelar como algo dañino y conquistador... ah, pero eso sí, no dejan nunca de poner a un puñado de humanos como héroes que salvan a todos sus congéneres de la supuesta invasión cósmica, sin saber siquiera que las verdaderas intenciones de nuestros amigos extraterrestres son, por ejemplo, la de ayudarnos a erradicar la ignorancia, combatir las enfermedades, la de hacernos sentir que no estamos solos en el universo, etc. Y, si en algo ayudan mis palabras, les diré que muchos de los que presencian actualmente avistamientos de objetos voladores no identificados, prepárense... son ustedes mismos, tripulantes cósmicos que, de nuestro futuro, “ellos” viajan a “su pasado” para convencerlos, sí, a ustedes, aquí en nuestro presente, de la tecnología tan avanzada que ya poseen y evitar que sigan envueltos en una nube de escepticismo recalcitrante. Esos seres nos miran a nosotros casi de la misma manera en que nosotros miraríamos a la humanidad en la edad media. Qué tierno, ¿verdad?

 

Bueno, después de esa pequeña disertación, en lo que a mí respecta, con amor y paciencia trataré de compartir con todo aquel que así lo desee, el conocimiento que tuvieron a bien poner a nuestra disposición los amigos cósmicos que participaron en la realización de este manual de procedimientos como yo he dado en llamarle. Ellos son los creadores de diversos métodos de sanación, muy eficaces, para desterrar las enfermedades que agobian en la actualidad a los seres humanos.

 

La tarea de recopilación, y el adiestramiento tanto teórico como práctico que se me dio hasta dominar esas increíbles técnicas de rehabilitación, nos llevó varios años de intenso trabajo. Visité hermosos y enigmáticos lugares, me relacioné, y sigo conociendo día con día a mucha gente de buen corazón que por misión tienen ayudar a la humanidad; cada uno en su especialidad, o llevando a cabo con maestría el papel que les tocó desempeñar dentro de la gran obra cósmica. Todos ellos se encuentran desde hace buen tiempo colocados en puntos geográficos estratégicos trabajando arduamente por el bien de nuestro querido mundo.

 

Repito, a mí se me preparó dentro del conocimiento de la medicina extraterrestre de forma muy meticulosa, para poder demostrar fielmente que sí existe la colaboración cósmica. Nuestros amigos de las dimensiones superiores están realmente preocupados por todas las calamidades que nos azotan sin tregua, por las pestes y enfermedades sin cura aún por parte de la medicina tradicional, etc. Y no invirtieron ellos tanto tiempo en mi persona nada más porque sí, ni se me entrenó para que trabajara en forma aislada o residual; se me invitó a escribir, a viajar, a dictar conferencias y a enseñar las técnicas a todas las personas que quieran ayudar a mitigar el dolor de los demás, curándolos de las afecciones que están lacerando su alma y su cuerpo físico.

 

Por otro lado, siento que mucho se ha hablado acerca de la verdad; genios en la pluma han vertido ríos de tinta escribiendo sendos tratados acerca del curioso tema. No pocas veces se ha conminado al mundo a buscar la verdad, y se asegura, que al dar con ella, ésta nos hará libres. Pero, ¿qué es la verdad? ¿Será el conocimiento puro? ¿Lo desconocido de instante en instante? Muy probablemente, como dicen algunas de las escuelas filosóficas que hay por todos lados. ¿Acaso será la observancia de las leyes universales? ¿O qué es, entonces, la verdad? Lo único que sí sabemos es que, la mayoría de los seres humanos no conocemos siquiera el verdadero origen etimológico de la palabra.

 

Muchos otros no saben, o no quieren saber nada acerca de las fuerzas extraplanetarias que nos mueven y muchas veces nos dirigen. Ni por enterados se dan que este planeta es una escuela de aprendizaje a donde se viene a cursar un grado de escolaridad, y que si concluyeran con éxito su larga estadía, almacenarían un amplio conocimiento, una vasta experiencia que les conduciría por ende a otros niveles más altos de consciencia, y así irían siempre acercándose a la meta final, que no es otra cosa que llegar a fusionarse con la Conciencia Cósmica Universal como llaman a la Fuente Primigenia los seres supradimensionales. Cuán lejos estamos los hombres de entender a cabalidad todo lo que nos rodea, pero qué cerca nos encontramos también de que caigan los velos que cubren todas esas verdades y nos unifiquemos en consciencia plena.

 

Y resulta que, al proponer a mis amigos cósmicos el proyecto de escribir un libro, en el cual se hablaría de temas diversos, dirigidos a la apertura de conciencia de la humanidad, quise, personalmente, que me ayudaran a resolver dudas por ejemplo, acerca de la Creación, de Dios, que nos hablaran de la Vida Cósmica, de los seres Intraterrenos, de las Ciudades Intraoceánicas, saber si existe vida en los planetas vecinos, y, por supuesto que nos hablaran de cómo curan ellos las enfermedades, etc. Lo bueno fue que accedieron a casi todas mis peticiones y, con ternura y maestría me mostraron y dictaron palabra por palabra todos los temas que componen la presente obra.

 

Te invito, estimado lector, que permitas a tu conciencia superior fusionarse con tu mente y corazón para que entiendas y comprendas a fondo los claros conceptos que se plasman al interior de este bello libro. Mis más sinceras disculpas si en algo choca la información que te entrego, con la que tengas en tu bagaje intelectual, pues mi única intención es llevar un poco de luz al brumoso camino con el que nos enfrentamos todos los días en este largo peregrinar de la vida.

 

Observemos por un momento nuestro entorno; meditemos y saquemos conclusiones. Practiquémonos a nosotros mismos un balance general, o un estado de pérdidas y ganancias, y, de acuerdo a los resultados que arroje nuestra contabilidad emocional y espiritual trabajemos sobre ello. No derrochemos inútilmente nuestras energías en la crítica destructiva; no desperdiciemos esa gran dote de virtudes, capacidades, buenos sentimientos y libre albedrío que se nos concedió. Dejemos ya de luchar los unos contra los otros; esos absurdos enfrentamientos debido a la incompatibilidad de ideas religiosas y luchas de poder, no nos conducirán jamás a nada bueno.

 

Pues sí, señoras y señores, nos encontramos en el punto matemático del no retorno. Es hora ya de iniciar la labor que nos fue conferida. Escuchen, todos los grandes seres de luz disfrazados con cuerpos de humanos, es el momento de realizar la tarea por la que están aquí, en este sufrido planeta.

 

Este trabajo, sin precedentes, viene a ser la punta de lanza que encenderá las antorchas dispuestas a alumbrar el camino de los hombres que se dirigen a alcanzar el infinito y más allá.

 

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