Acerca de la cuarta dimensión se han dicho muchas cosas, y casi todas, por desgracia, erróneas. Es un lugar donde nada existe y lo hay todo a la vez. La cuarta, es la dimensión más cercana a la nuestra, la tercera, y es la que muchísimas veces confunde a los humanos.
Toda persona al ir subiendo de nivel tiene que abrir obligatoriamente la puerta de la cuarta dimensión; se tiene que cruzar por ella para poder entrar en la quinta, porque es un camino a seguir... desafortunadamente muchos, repito, se quedan estancados dentro de ella.
Siempre se ha dicho que ahí se da todo; ahí no existe lo positivo ni lo negativo, lo bueno y lo malo, no existe medida alguna. Todo se da en exceso, sin límites.
La cuarta, es una dimensión de placer, es un lugar de agrado, es fácil entrar a ella, pero es difícil salir. Es una dimensión en la cual no se puede respirar por estar pesado el ambiente, hablando en un sentido energético.
Ahí podemos encontrar una gran variedad de seres elementales como los gnomos, las sílfides, las hadas, la magia en todo su esplendor, y a los seres sutiles también, por desgracia.
Ahí se trabajan los siete grados del canon, las diez virtudes del libro mágico, la rueda de la fortuna; es la casa del Santuhar, también del gran rey Midas, etc., en esa región descubrimos a todos aquellos seres mitológicos como el ave fénix, el caballo alado, el famoso genio Aladino, el de la lámpara maravillosa, el vellocino de oro y muchos más.
La cuarta dimensión es un lugar donde no hay mucha luz o conciencia espiritual; es un lugar donde se dan reglas, pero así como se pueden tomar, se pueden dejar de lado.
Es una región donde se prueba a todo ser en evolución; nadie está exento de caer en ella, todos, absolutamente todos pueden entrar, pero no es fácil salir, evadirse, salir bien librado o escabullirse.
Con tristeza hemos visto cómo miles de seres humanos que al comenzar su despertar, al primer lugar que entran es a ese. Se les da la bienvenida y se maravillan de las cosas que ahí existen, los hipnotiza esta dimensión.
Por dar un ejemplo, es parecido al mágico mundo de Walt Disney; otros podrían creer que están en Las Vegas, porque existen muchos lugares de diversión, satisfacciones y de magia, pues todo se da en exceso. Allí no existen prejuicios como los hay en la Tierra pues es otra dimensión y rige otro tipo de mentalidad.
Todo está diseñado de tal manera que cuando el humano llega, se queda apasionado por las maravillas que su tercer ojo observa, pues se le da carta abierta a todo.
Los doce trabajos que realizó Hércules, según la mitología griega, fueron precisamente en la cuarta dimensión. En esa región él aprendió a vencer todos aquellos defectos de orden psicológico... fue allí donde aprendió a cruzar la barrera de los placeres y entrar en contacto directo con el Padre.
La cuarta dimensión es muy sutil, está llena de “amigos” que quieren satisfacer cualquier cosa que se les pida. Ya que como a todo ser humano se le prueba en esa dimensión, como dice el dicho: hasta al más santo, peca...
Hay muchos maestros que están trabajando coordinadamente en la cuarta dimensión tratando de mantener el orden cósmico para que no se desequilibren el resto de las dimensiones.
Se debe tener cuidado con los seres sutiles que se hacen pasar por ángeles y hasta por maestros, y pueden hacer caer a los que les llaman o invocan si éstos no están preparados para detectar el posible fraude. También dentro del arte de la sanación se puede caer en la cuarta dimensión, porque pueden aparecer los médicos o guías espirituales como seres positivos, pero no son mas que seres negativos de la cuarta dimensión disfrazados de buenos.
Cuando se tiene cierta experiencia en el manejo de las artes mágicas, se da el caso de materializar cosas de la cuarta a la tercera dimensión. Es más fácil transmutar la energía negativa en materia, que la energía positiva. ¿Por qué? Porque así ha sido alimentado ese concepto por la humanidad y porque el hombre todavía tiene en sus células cierto código de maldad.
Por regla general se tiene que traspasar la cuarta para poder llegar a la quinta, sexta o séptima dimensión y así sucesivamente. Jamás nadie podría llegar a la quinta dimensión si no ha pasado antes por la cuarta. La meta para todo ser humano es llegar a las dimensiones superiores donde se encuentran los seres de luz y los maestros ascendidos. A partir de la quinta dimensión hay seres de luz. Son tan livianas y transparentes esas dimensiones que se pasa a través de ellas sin ningún problema, siempre y cuando se hayan vencido los egos o defectos de carácter.
Cuando está uno completamente centrado en su ser interno, cuando ya se conoce a sí mismo en realidad y va tomado uno de la mano de su maestro, guía o ser de luz, entonces es fácil llegar a esas dimensiones y traspasarlas. No crezcan con temor hacia la cuarta dimensión porque ahí parezca todo malo, simplemente es una prueba y una puerta que se debe abrir para tener contacto con las dimensiones superiores.