Capítulo XIV

 

 

 

Vidas Sucesivas

 

 

 

Y si hemos venido rasgando los velos que cubrían a la verdad, desde el inicio de esta obra literaria, por qué no mantener el mismo nivel, para no desentonar. En la Introducción del libro, les dije que a mí me gusta preguntar, que no me agrada quedarme con dudas, por lo tanto, pedí a cada uno de mis amigos cósmicos que hablaran sin ambages de los temas que a mi ver era correcto abordar, por el momento.

 

Saben hasta la saciedad nuestros hermanos suprafísicos que existe mucha controversia por la mayoría de los temas aquí presentados, y dicen también, se debe a que, el humano común, no ha abierto su corazón a la comprensión de la verdad, sino que más bien, ha seguido pautas equivocadas señaladas por las religiones.

 

Quieren dejar ellos bien claro algo, que la religiones del mundo no parten de la Conciencia Cósmica Universal, sino que más bien parten del hombre mismo, quien al buscar una respuesta a las incógnitas de su vida y al no estar realmente preparado, fue deformando paulatinamente la verdad.

 

Las vidas sucesivas, o reencarnación, como también se le conoce, siempre ha existido. Algunas religiones lo aceptan, pero existen otras que no han aceptado este conocimiento como tal, por eso ahora van en declive, por ocultar la verdad; y ese es el precio a su ocultamiento.

 

Debemos llegar a comprender los seres humanos que cuando el Padre se manifestó dando origen a la vida, también tuvo que colocar leyes en los universos para que existiera armonía y equilibrio. Una de las leyes que rige a este mundo, es la evolución, y dentro de esa inmensa “rueda”, ha tenido el hombre que dar vueltas en muy diversas ocasiones, eso es, ir y venir de regreso a la Tierra hasta conquistar el grado necesario que nos daría pase a otros niveles de vida que se dan en otros planetas.

 

Por desgracia, muchos seres humanos no se percatan de lo trascendental, ni de la gran importancia que encierra esta ley para su desarrollo. Muchos hombres y mujeres sólo vienen a mal nacer, crecer, reproducirse y mal morir. No hacen nada más, nunca buscan las causas, la razón ni el por qué de la vida; simplemente no les interesa conocer la verdad y pierden miserablemente el tiempo en cada una de sus tantas existencias.

 

Ya que el tiempo para el hombre apático es muy corto, debe éste despertar de su letargo. Es ahora, y no más tarde, cuando las preguntas de ¿quién soy, qué estoy haciendo aquí, hacia dónde voy?, están taladrando las mentes humanas. Esto es debido al grito desesperado de la divinidad de todos los hombres por querer despertar a la vida eterna; una vida sin regreso a esta escuela de aprendizaje. Y es que, en los regresos de cada vida, el ser humano tiene que aprender una virtud y desechar ciertos defectos.

 

Cuando el hombre deja este plano, o sea, muere, si no está preparado, se siente confundido, asustado, no sabe a dónde ir. Es cuando el Padre manda a sus hijos para que sea acompañado por alguno de ellos; en ocasiones son ángeles, maestros, guías, seres de luz, hermanos mayores o parientes que ya se habían ido antes, quienes enseñan el camino de regreso a Casa.

 

Muchos han dicho que han visto un túnel oscuro, y al final, una luz. Ese túnel oscuro es el término del sueño al que fueron sometidos al llegar a la Tierra, y esa luz que se ve al fondo, como dicen muchos, es la puerta de acceso a las dimensiones superiores. Son muchísimas y muy variadas esas mansiones; en esas hermosas regiones, las almas son preparadas para su regreso. Cuando el alma entra a esas dimensiones, es recibida por un ayudante del consejo kármico, luego, es llevado a una sala, y ahí, junto con los maestros asesores, se realiza una evaluación.

 

En esa evaluación, el alma misma, poco a poco, se va purificando. Observa a detalle todo lo que hizo, así como lo que le faltó hacer, y allí mismo se le programa para saber que tiene que regresar nuevamente.

 

Existen también escuelas de aprendizaje donde las almas refuerzan algunas virtudes, para que cuando regresen nuevamente a la Tierra, esas almas sobresalgan. En esos planos no hay limitaciones para el conocimiento, y toda aquella alma que quiera aprender, encuentra el aprendizaje.

 

Otras almas prefieren descansar, y se les otorga un periodo razonable de vacaciones, pues en esos planos se trabaja demasiado. Así pues, cuando el alma ya está preparada, espera turno para regresar a los planetas de tercera dimensión, en este caso, a la Tierra. Antes de ingresar a la Tierra, al alma le es diseñado un plan de vida, pero ese plan de vida no nada más tiene un camino... gracias al libre albedrío, el plan de vida tiene muchos caminos, y dependerá, exclusivamente de cada una de las almas, el que ésta quiera seguir.

 

Dentro de ese mismo plan, existe algo bien importante, y que debe ser tomado muy en cuenta: se activan automáticamente las leyes que rigen nuestros actos; pues no hay que olvidar que el planeta Tierra es un planeta de mucho aprendizaje, y si las almas aprovechan todo el conocimiento que hay a su alrededor, muy pronto pasarán a niveles superiores de conciencia y dejarían de estar dando vueltas cada vez al mismo lugar.

 

Todas las almas en su caminar por la Tierra observan actitudes positivas y negativas a la vez, por lo tanto, al final del camino, el resultado también es positivo o negativo. En este caminar se van equilibrando las deudas, y pocas son las almas que terminan en forma rápida con su aprendizaje, pues muchas quedan atrapadas en este peregrinar de la vida.

 

Nuestros amigos extraterrestres han oído a algunos instructores filosóficos decir a sus alumnos que en la reencarnación, el alma queda atrapada por un número determinado de existencias, y corrigen los seres cósmicos diciendo que no necesariamente se tiene que estar atado a un número exacto de vidas en este planeta; que si bien habría algunas cosas que limitaría a ciertas almas, el resto no estaría limitado de ninguna manera. También aseveran que, no importa saber en qué número de vida se encuentra uno en este momento o si nos faltan muchas para finalizar, porque si verdaderamente tomáramos conciencia y así lo quisiéramos, la presente existencia podría ser nuestra última encarnación en este planeta.

 

Son contados los humanos que piensan de esa manera, pues es más fácil bloquear la mente con pensamientos negativos que abrir el corazón a los pensamientos positivos. Los seres humanos han preferido pisotear e ignorar su divinidad. Han preferido tener vidas sucesivas en este planeta a ya no tenerlas, y lograr evolucionar en otros planos, sin tantas leyes. Lo bueno es que está llegando el momento en que la divinidad de los hombres resurgirá en todos sus aspectos.

 

Se dan casos, y no son pocos, en que el comportamiento de ciertos humanos ha sido muy negativo en toda su existencia, pero, nuevamente lo decimos: no es que él que sea negativo, él tiene una esencia divina, y esa esencia nunca se manchará. La causa es que, es habitado en su interior por seres o entidades negativas. Los cuerpos de muchos humanos son manipulados por seres sutiles al igual que sus mentes y corazones, esa es la realidad.

 

No pretendemos asustarlos, no se trata de eso, queremos simple y sencillamente invitarlos a que dejen aflorar la esencia divina que llevan dentro a través del amor, comprensión, servicio y armonía, y esos seres negativos nunca podrán penetrar en sus cuerpos físicos, mente ni corazón.

 

Las energía negativas, como todo, también van evolucionando en sus tácticas, y para ellas es más importante que las almas no evolucionen. Prefieren que las almas se retrasen en su evolución.

 

La reencarnación, como se le llama en la Tierra, no es difícil de comprender ni muy difícil de aceptar, que el humano lo haga realmente difícil, es porque todavía no ha querido despertar su conciencia a la verdad.

 

Toda alma tiene su proceso, y toda alma tiene su tiempo. Pero es ahora cuando esos procesos y esos tiempos han llegado a su fin... No se quiere infundir miedo con estas palabras, únicamente son para que se recapacite, que se amplíe nuestro criterio, que abramos nuestro corazón a la verdad; tal vez sea doloroso por el momento, pero, por fortuna será sólo un instante, después vendrá la luz a sus corazones, y esas angustias y esos temores se borrarán.

 

Como verán, este tema no está lleno de tecnicismos ni de tiempos determinados, tampoco de palabras no entendidas, porque va dirigido para toda la humanidad. Es para todos aquellos que, con humildad, han aceptado su esencia divina, y su verdad cósmica.

 

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