Los personajes de los cuales les voy a hacer mención, son hermanos mayores también con un conocimiento cósmico muy avanzado. Alcanzan grados de quinta y sexta dimensión, por consecuencia, son seres de luz que habitan en planos ultra. Saben manejar bien la energía cósmica y son capaces de transmutar toda negatividad en positividad.
Su meta es estar al cuidado de sus hermanos menores de los planos inferiores. Ser guías y maestros, orientando y auxiliando a todo ser que tenga a bien buscar el conocimiento de la verdad única e irrepetible. No obstante, debo decir que, aunque tengan poder suficiente para intervenir en situaciones peligrosas o riesgosas para la evolución de sus encargados, deben respetar su voluntad y decisiones, y sólo actuar cuando aquellos lo soliciten.
Los seres suprafísicos son de los que “entran” en el cuerpo físico de otros humanos para poder entablar una comunicación más directa con sus alumnos; me estoy refiriendo concretamente a la “canalización”, esto es, hay personas que desarrollan la capacidad de recibir en su interior a los seres suprafísicos, no físicos, y así es como ellos pueden entregar un mensaje a los demás.
Ellos viven en planetas muy lejanos a esta galaxia, pero por amor y voluntad propia están muy cerca de nosotros ayudándonos con su infinito amor y vibración elevada.
Los planetas donde ellos habitan son hermosísimos, con características muy singulares. Sus estructuras son como el cristal de cuarzo en bruto. Tienen edificaciones gráciles y cristalinas que emanan siempre la sensación de paz y armonía. No existen las clases sociales, políticas ni económicas. Cuentan con maravillosos jardines entre sus edificaciones, hermosas plantas de colores radiantes y de exquisitos aromas muy diferentes a las aquí conocidas. Hay música que sale de la nada provocando una comunión siempre grata entre sus habitantes. La belleza, la armonía, la música, el amor y las emanaciones de colores reinan en esos exquisitos planetas de Dios.
Como ciudadanos tienen los mismos derechos y obligaciones, así como las mismas oportunidades de evolución avanzando hacia nuevos planetas más elevados. Hacen vida familiar sin descuidar jamás sus quehaceres, ya que de sus trabajos depende la evolución de millones de hermanos en diversas galaxias.
Viven ya unidos a su alma gemela, que por merecimiento propio lograron para trabajar juntos, aunando sus energías para el servicio de todo aquel que lo necesite.
Sus figuras son parecidas a las de los seres humanos, aunque sus cuerpos vibran a mayor velocidad. Son muy altos y hermosos. Tienen al igual que sus hermanos menores, profesiones que desempeñan y se adaptan para ayudar a aquellos de su mismo estudio. Ellos continúan constantemente preparándose y especializándose en la materia que les tocó desempeñar por elección propia, siendo así unos maestros en el área.
Algunos tienen aspecto paternal; unos más se visten con vestuarios suntuosos de orígenes diferentes; otros son de una belleza indescriptible... ya sea con apariencia de jóvenes o maduros, con acento dulce o fuerte, pero siempre canalizando el amor que de ellos fluye y que proviene del Padre. Respetan el libre albedrío y los sentimientos de los seres humanos; escuchan sus quejas y se entristecen con sus amarguras.
Tienen luz propia y energías altamente potentes que sólo utilizan cuando las circunstancias lo requieren y sus ahijados o protegidos, los hombres, los invoquen. Puesto que son puro amor, nunca guardan sentimientos negativos como los humanos.
Cuando se dirigen a sus protegidos, hablan fuerte y su emblema es la Verdad, que sólo dicen cuando se les pregunta, pensando en una mejor evolución positiva. En el nivel Espiritual, tienen grados de evolución y siguen en todo la obediencia, disciplina y respeto hacia las Leyes que los rigen. Su meta es el Padre. Cada uno tiene destinado un lugar de trabajo en algún planeta para instruir no sólo a una, sino a varias personas a la vez.
La Tierra, por ejemplo, es una escuela iniciática ideal para ascender lo más rápidamente posible, ya que a cada momento ofrece a sus habitantes una lección o práctica y una hermosa oportunidad para purificarse y desprenderse del cúmulo de cargas que a lo largo de las encarnaciones han pasado y sufrido.
Los seres suprafísicos también nos llevan al reconocimiento del Yo Soy, la divinidad que todos llevamos dentro y a saber además de la existencia de los maestros ascendidos, guías, seres de luz y hombres de todas las galaxias.
Para un ser suprafísico no existe el espacio ni el tiempo; para ellos no hay limitación alguna y tienen la facilidad de estar en todas partes a la vez. Ellos se están preparando para la venida de los hijos de la nueva Tierra: el renacer del hombre por lo sagrado y espiritual, ya que entraremos en una nueva etapa de toma de consciencia propia y del cosmos en armonía y fraternidad, el desarrollo de todo el potencial que hasta ahora nos estaba vedado y lograremos, si aprovechamos la ocasión, una plena evolución integral.
Será un encuentro maravilloso, donde reine nuevamente la alegría y el amor universal. La humanidad no avanza al azar; hay un plan divino en el cosmos. Los tiempos están cerca. Este cambio está hecho y guiado desde las alturas. Existe un gobierno espiritual esperando el reinicio de la Nueva Era.
Los grandes maestros suprafísicos están preparándose para el advenimiento del nuevo mundo. La preparación de sus encargados es el punto más delicado, pues de ellos, o sea, nosotros, vendrá el cambio. La Conciencia Cósmica Universal se manifiesta a través del hombre mismo, y los hermanos mayores, también con su infinito amor nos protegen apoyando el plan cósmico encaminados a hacer una sola familia, un solo eco en pro del Padre.
A continuación transcribo un hermoso mensaje que entrega por este conducto mi estimado amigo, para toda la humanidad:
“Todo el Universo salió de la Luz y todo tiene que reconvertirse en Luz. La Luz es sustancia inteligente, auto luminosa, de ella está compuesta toda forma. El Amor divino es sustancia inteligente, auto luminoso, por lo tanto, es Uno, como la Luz.
El Amor es una energía y una potencia, la cual no puede ser utilizada por ninguna fuerza siniestra. Todo aquello que es diferente a la Luz le teme al poder de la presencia del Amor divino; de modo que, en el reconocimiento de tu presencia, que es la Luz del mundo, no temas a nada en el mundo visible o invisible.
Centrado en la radiación de tu presencia, ve a casa libre de toda limitación y luego a tu ascensión. Que el Amor de las huestes de los maestros ascendidos, la legión de la Luz y los grandes seres cósmicos te envuelvan ahora y siempre.
Toda la humanidad ha sido enseñada durante siglos a buscar ayuda exterior, cuando el poder que late en sus corazones es infinito, todopoderoso y es la perfección de la salud. Es la perfección de todo logro, no importa lo que sea, por lo tanto, vive en ese poder de tu vida y siéntelo profundamente. Es la gloria de Dios, tu amada presencia Yo Soy en pleno mando, pleno dominio, pleno poder y acción.
Aprovecho esta oportunidad para extender mi amor, mis saludos y bendiciones a todos los participantes de la Luz. Confío en que nos encontraremos de nuevo en la victoria gloriosa de la Luz de vuestra magna presencia Yo Soy”.
Los seres suprafísicos están conscientes que ante todo, está el bienestar de los seres a su cargo, seres humanos necesitados de su amor, de su presencia visible y tangible en este plano.
Algunos de estos seres se dedican a atender a los niños de la Tierra y a los niños de las estrellas que necesitados de su presencia también los solicitan.
Los seres suprafísicos son seres de luz que siempre permanecen cerca de los humanos por los siglos de los siglos, aún cuando no los percibamos ni tomemos en cuenta, son nuestros grandes aliados para alcanzar nuestra evolución espiritual. Agradezcámosles pues su infinita paciencia y amor hacia nosotros.
Algunas ocasiones están entre nosotros en cuerpos físicos, siendo amigos y compañeros leales. Hay que saber distinguirlos y seguir el ejemplo que traen consigo.
Ellos confían en que la Conciencia Cósmica Universal nos llene de bendiciones e ilumine nuestro pronto regreso a la morada divina.