Muy grato fue para mi persona escuchar la bella disertación que hizo esta vez otro de mis queridos amigos del cosmos, el cual participó felizmente en la producción de esta obra hablándonos acerca de los maestros ascendidos.
Estoy seguro que a través de la lectura de estos documentos, la humanidad encontrará el agua que con ansiedad ha estado buscando para mitigar su sed. Encontrará el sol que al despertar sale y encontrará también la luz divina del Yo Soy en cada una de las palabras.
Al ir leyendo, al ir meditando en cada uno de los temas que aborda este libro, los seres humanos irán entrando en un sopor de sabiduría y de verdad creando en sus centros energéticos una llave que abrirá los vórtices magnéticos en su cuerpo para poder entrar en contacto más directo con su propia luz divina y eterna.
El tema de los maestros ascendidos es un tema bastante amplio, pero trataremos de condensarlo de la mejor manera imprimiendo en cada palabra una energía de amor y de luz para que los corazones de todo aquel que tenga este libro en sus manos y lo lea, reciba el rayo Violeta de su maestro o guía espiritual en su ser interior profundo.
Al principio de los tiempos, cuando el Padre se manifestó, cuando empezó su creación, cuando comenzó con las galaxias, mundos y planetas, comenzó a desplegar de sus hermosos y divinos rayos, chispas iridiscentes de Amor; esas chispas empezaron su caminar evolutivo... y ese caminar, que ahora estamos realizando todos los seres humanos, un día, también los que hoy ya tienen el título de maestros ascendidos, tuvieron que transitar arduamente.
Como ahora nosotros tenemos nuestro caminar, ellos también lo tuvieron, con sus altibajos, y así aprendieron de las vidas en todos los planetas donde habitaron. Llegaron a conocer las maravillas de la creación del Padre y llegaron a conocer la esencia divina del Yo Soy. Los caminares han sido diferentes pero han tenido una misma meta: llegar a fundirse con la llama divina. Dicen que cuando se ha caminado ya bastante tiempo y se ha evolucionado a través del amor y del servicio, se logra tener una mejor consciencia para poder ayudar a los que apenas comienzan su caminar.
Los maestros ascendidos también tuvieron como todos nosotros, vidas, existencias, aprendizajes, resbalones, caídas y muchísimas pruebas en su largo caminar; tuvieron que luchar también contra sus propios egos, con sus defectos, etc., tuvieron que aprender a buscar las virtudes dentro de ellos mismos y a tener un equilibrio cósmico en su ser y en su propio Yo Soy.
Los que hoy son maestros ascendidos fueron tan humanos como nosotros lo somos ahora, son reales, y más aún lo son allá en las dimensiones donde habitan. De hecho, las realidades que se proyectan en la tercera dimensión son sólo un sueño, porque la realidad está en esas dimensiones a las cuales se puede llegar a través del Yo Soy. En el largo transitar y a través de la evolución de todo maestro, la esencia divina les otorgó como regalo, el poder dar la mano a sus hermanos inferiores, a nosotros, los humanos, e indicarnos el camino a seguir para llegar al Padre. Sólo que, no es nada fácil para ellos, porque cuando están con nosotros y tratan de guiarnos, nosotros nos encontramos en estados tan densos que si los escuchamos, les cerramos nuestro corazón, y si los vemos, los apartamos de nuestra vista.
Sé que es difícil para los seres humanos creer en la existencia de los maestros cósmicos. Podrán pensar más bien que esto es sólo un sueño, algo fuera del contexto material a lo que están acostumbrados. A algunos esto podrá parecerles una locura, para otros, simplemente no lo aceptarán debido a su idiosincrasia, su religión, la familia y más aún, quizás en el fondo, muy en el fondo, aceptan esta información pero tienen muy fuerte el “qué dirán” de los demás y eso verdaderamente les asusta.
Y hablando de fanatismo, dicen los maestros que cada vez que tienen que realizar algún trabajo especial aquí en la Tierra, han de lidiar con el terrible fanatismo de las masas, por ejemplo: algunas maestras ascendidas han venido hasta la tercera dimensión y se han tenido que plasmar por medio de hologramas o utilizando cierto tipo de energías y así poder dirigir algún mensaje; el problema es que después de su aparición se les adora en los altares de las iglesias como vírgenes, y a ellas en verdad, no les agradan las posturas que aquí se toman al respecto. Dicen que los humanos no saben ser libres, pues están atados a ciertos mitos y creencias religiosas que rayan en un fanatismo absurdo.
Asimismo, algunos de los llamados “santos”, no son mas que seres de luz que han venido a esta dimensión para dar su amor y su servicio a la humanidad de todos los tiempos.
En las dimensiones superiores, el trabajo es muy diferente al que se realiza en un planeta inferior, me dicen; arriba es algo hermoso, es una virtud trabajar por el bien común; en cambio, los maestros han visto que acá abajo el trabajo para muchos es un pecado, es un castigo y dicen nuestros amigos del cosmos que no deberíamos verlo así, lo que pasa es que a través de los tiempos la humanidad no ha querido entender que el Padre se manifiesta en todos los aspectos y es a través del trabajo como el hombre comienza a utilizar sus energías en algo productivo y creativo, que los humanos la manchen con sus actitudes y pensamientos negativos es diferente.
Para todo maestro es un gran honor ser elegido para ayudar a sus hermanos. Hay maestros esperando turno para comenzar a ser nuestros guías; ellos esperan con ansiedad el momento de iniciar con su labor, con la sed de enseñar todo lo que han aprendido a través de sus existencias y a veces esa felicidad de amor se ve empañada porque el hombre no tiene fe, no cree y duda demasiado.
En los planos superiores ya no existen los sentimentalismos, pero todavía conservan los instintos que les otorgó el Padre, así como el libre albedrío. En esos planos, el dolor, la tristeza y la angustia son aún mayores; todo va de acuerdo al grado de evolución. También ellos han sufrido ataques por parte de las entidades negativas, han sido encadenados por los hermanos tenebrosos algunas veces. También ha sucedido que maestros de luz han sido cambiados a maestros de oscuridad y viceversa, debido a que la conciencia de ese maestro en cuestión no ha sido liberada, no se ha expandido del todo.
Muchos de los hombres y mujeres que lean estas hojas pueden no entender ni comprender lo que ahora se expone, y se preguntarán: ¿Cómo es posible que siendo Maestros y estando en esas dimensiones tan altas puedan tener caídas y sufran? Pues sí, también hay eso, pero lo más hermoso de todo es que los maestros mantienen un contacto directo y permanente con el Padre, y esas caídas, esos sufrimientos o dolores se acortan... son profundos, pero pasan rápido.
El maestro ascendido es un ser de luz que ha ganado a través de su amor, del servicio a la humanidad y a todos sus hermanos de otras dimensiones y galaxias ese nombre: Maestro. En realidad todos somos maestros y todos somos discípulos porque todos aprendemos de todos. Los maestros, al igual que todos nosotros, tienen su especialidad. Tampoco lo saben todo, muchos podrán pensar que por el hecho de ser maestro se sabe todo, y no es así realmente, dicen los maestros que el único que tiene todo el conocimiento y la sabiduría es el Padre. Tanto nosotros como ellos a eso vamos, a encontrar el conocimiento, y cuando lo tengamos es porque ya nos vamos a fundir con el Padre, pero por mientras, seguiremos aprendiendo tanto de ellos como de Él.
Se dice que ser maestro es estar en un continuo aprendizaje de sabiduría y amor. Es estar aquí y allá atendiendo todos y cada uno de los asuntos que han aceptado. Lo maravilloso de todo es que en los mundos superiores donde ellos se desenvuelven no existe el tiempo ni el espacio como lo conocemos aquí en la Tierra pudiéndose llevar a cabo muchas cosas a la vez.
Así como nosotros, los maestros ascendidos también tienen familia y también tienen ocupaciones, pero eso no les impide para prestar ayuda y servir a todos sus hermanos, antes bien sus trabajos personales les alimentan para seguir adelante con la evolución de sus discípulos. Claro está que los trabajos que ellos realizan, en muchos aspectos son diferentes a los que se realizan en la Tierra, porque recordemos, ellos están constituidos por una excelsa energía de amor y de luz; son seres de luz como nosotros también lo somos; la gran diferencia es que ellos se han aceptado como tales y han aceptado también al Yo Soy; nosotros aún estamos en ese caminar y en ese proceso de aprendizaje.
Todos los maestros ascendidos nos hacen un llamado para que ya nos aceptemos como hijos de Dios, que aceptemos nuestra divinidad dentro de nosotros mismos.
Que el Yo Soy se manifieste dentro y fuera de nuestro ser, y salga y nos cubra en todo su esplendor la sabiduría y el amor que hay en nuestros bellos corazones.