Capítulo VIII

 

 

 

Vida Cósmica

 

 

 

Casi nunca hemos podido apreciar la Vida Cósmica de una forma plena en este plano terrenal, porque a la inmensa mayoría de los humanos se nos han olvidado los momentos en que la hemos experimentado en el pasado. Si tan sólo pudiéramos recordar o viviéramos nuevamente siquiera por un momento dentro de la Vida Cósmica, todo nuestro ser cambiaría y despertaría para conectarse con la Conciencia Cósmica Universal.

 

La Vida Cósmica está regida por leyes universales. Es conveniente resaltar que en esas regiones no todas las leyes son aplicables porque tienen un nivel de evolución mucho más avanzado comparado con el grado que hemos alcanzado nosotros en la Tierra.

 

También dentro de la Vida Cósmica tienen sus propias autoridades como las tenemos en este plano. Esos gobernantes se encargan de llevar un perfecto equilibrio o balance cósmico de la misma. Los seres que hacen cumplir dichas leyes universales son maestros ascendidos que han llegado a fundirse con el Padre, pero han preferido “quedarse” para dar amor y servir a sus semejantes en las regiones donde más se necesita.

 

Gracias al amor de esos hermosos seres y al servicio desinteresado que imprimen en cada uno de sus actos, todas las dimensiones llevan un perfecto equilibrio en el cosmos. Tales autoridades tienen una gran estructura y cada estructura se basa en el amor a Dios o Conciencia Cósmica Universal como le nombran ellos al creador de todas las cosas.

 

En la Vida Cósmica no hay nada fuera de su lugar, todo se encuentra en perfecta armonía; todos los seres trabajan al unísono con la Conciencia Cósmica Universal. Dicen nuestros amigos de las estrellas que, Dios creó la Vida Cósmica como un lugar de paz, de armonía y belleza a donde se dirigen los espíritus y las almas después de alcanzar cierto grado de aprendizaje en los planetas inferiores.

 

La Vida Cósmica es también un lugar de aprendizaje, así como un lugar de descanso, por así decirlo; es un lugar de apertura a una mayor evolución porque se tiene contacto con las huestes angelicales, con los maestros ascendidos y con los guías espirituales. Todos ellos trabajando en el amor y ayudan a todas las almas y espíritus a seguir en su caminar.

 

Llegar a encontrar la Vida Cósmica es muy sencillo, nos dicen ellos, y nos recuerdan que el Padre es sencillo, no se necesita de fórmulas, rituales ni programas. Él busca únicamente que los seres nos internemos dentro de sí mismos para encontrar la Vida Cósmica en la cual nos encontrábamos anteriormente. Cuando se dice que nos internemos dentro de nosotros mismos, es buscar vivir esa Vida Cósmica a través de la meditación y a través del contacto con nuestros semejantes bañándolos siempre de amor. A través del servicio, la disposición y la buena voluntad puede uno llegar a sumergirse en esa Vida.

 

Al principio, cuando empieza una persona a percibir la Vida Cósmica, se manifiestan colores y sensaciones corporales, después, con la constancia, se va logrando la visualización. Se comienza a ver universos, luego se empiezan a ver los planetas, inmediatamente después los “gusanos” o túneles como se les llama a los hoyos negros, que no son otra cosa mas que puentes de contacto con otras civilizaciones en la inmensidad de planetas que hay; eso es lo que se experimenta al entrar en esa Vida Cósmica.

 

Las sensaciones físicas son de pesadez en el cuerpo pero ligereza en la mente; sensaciones de paz y tranquilidad de un estar y no estar; no hay calor ni frío. El cuerpo no se ve pero se sabe que está ahí. Se viaja a muy altas velocidades. Se pueden ver galaxias con el paso del tiempo. Se llega a planetas distantes, hermosos planetas no concebidos por la mente humana. También se siente la energía, se ven ondas de colores que van y vienen, se expanden y se contraen, comienzan a tomar diferentes formas y bañan al visitante dándole a su cuerpo la energía vital que necesita. Las formas de esa energía son hermosas, perfectas, bellas y armoniosas; esas formas se van haciendo más nítidas hasta poder palpar la realidad, la verdadera realidad, no la que se vive en este plano tridimensional tan limitado.

 

Cada vez que hacemos una práctica de meditación u oración se abre la puerta para entrar a la Vida Cósmica. Nos alimentamos de la energía que ahí se respira porque esa energía vital es la energía de la Conciencia Cósmica Universal, es por ello que cuando se sale de una meditación, nuestro sentir es diferente. Se siente uno con más energía, más liviano, con una gran paz interna y con la solución a muchos de nuestros conflictos del diario vivir. También cabe mencionar que, cuando se está dormido, se entra también a esa Vida Cósmica, pero las puertas son diferentes en comparación con la meditación porque se está hablando ya de una vida sin limitantes ni ataduras; ahí las puertas se abren a la cuarta dimensión, y en ocasiones se logra escalonar hasta la quinta, sexta, séptima, octava, y algunas personas han podido llegar a experimentar hasta la décima dimensión.

 

La Vida Cósmica está presente en todas las dimensiones pero, en la tercera, y aún en la cuarta dimensión no se logra captar realmente la belleza de esa Vida. Por eso el humano se dedica afanosamente a buscar la felicidad interna, esa felicidad es la Vida Cósmica, la cual desafortunadamente es limitada e intangible en esta tercera dimensión en que nos movemos y actuamos.

 

Como hemos mencionado, la Vida Cósmica abarca todas las dimensiones. En esas dimensiones también intervienen los seres suprafísicos y los hermanos mayores o extraterrestres; todos ellos tienen mayor control que los humanos sobre esa vida debido al grado de evolución que han alcanzado, ya que han logrado salir de los planetas primarios para internarse en planetas más elevados.

 

Nuestros amigos cósmicos han visto que, debido a las interferencias que rigen a este planeta como el materialismo, la vanidad, la soberbia, el orgullo, la lujuria, etc., los seres humanos se envuelven en todo ello y no han podido penetrar a su verdadera casa, su casa Cósmica.

 

Tanto el Padre, las huestes angelicales, los maestros ascendidos y los hermanos mayores están atentos a los cambios que está teniendo esta civilización terrícola, porque ha llegado el momento que este planeta dé el salto evolutivo, es por eso que ahora se respira en la atmósfera un nuevo aire de apertura de consciencia, de criterio amplio y de servicio altruista. Estos aires primero fueron creados en la vida cósmica y después fueron metidos como a un embudo para que pudieran entrar a este pequeño planeta.

 

Si pudiéramos los humanos observar la Vida Cósmica tal y como las entidades suprafísicas la perciben, esta humanidad caminaría en forma muy diferente. Dicen ellos que no hay palabras para expresarlo; que nuestro lenguaje es tan corto que no se le puede llegar a describir completamente, y que lo que se nos ha hablado hasta ahora acerca de la Vida Cósmica es sólo un pequeño bosquejo de lo que en realidad es.

 

No se nos ha explicado en detalle cómo está estructurada la Vida Cósmica ni cómo está dirigida porque todavía no estamos preparados para entenderlo; se necesita traspasar la parte tridimensional para entender y comprender la Vida Cósmica debido a los conceptos tan pequeños que se manejan aquí en este planeta. Algo que es muy importante recalcar a través de estas líneas es que entendamos que la vida en este planeta según como la conocemos, no es la única forma de vida existente.

 

Sí, es verdad y por nuestros ojos lo percibimos, sabemos que vivimos en este planeta físico y que nuestra alma también vive aquí pero, nuestro espíritu, la divinidad que llevamos dentro todos y cada uno de nosotros posee aquella Vida. Nuestro espíritu sí entiende y sabe de lo que estamos hablando, por lo mismo, él se regocija internamente.

 

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