Capítulo V

 

 

 

Seres Sutiles

 

 

 

Con la presencia del bien y del mal en nuestro planeta, todos debemos lograr un equilibrio perfecto por dentro y por fuera, sin olvidar que el mal es regido por el Padre porque éste forma parte de la creación misma. El humano es parte integrante del Todo, y la chispa divina de nuestro ser interior es la responsable de equilibrar tales fuerzas. Por tanto, al formar parte de ese gran Todo los seres sutiles, y por ser hijos de Dios vienen siendo nuestros hermanos.

 

Los seres sutiles representan el mal, la tentación, la enfermedad, la parte oscura en nuestro interior; son entidades con conciencia negativa y están tratando siempre de tendernos trampas en nuestro camino de evolución.

 

En dimensiones como la tercera, es donde el individuo debe buscar el equilibrio de sus fuerzas positivas y negativas, y esos cambios, y ese equilibrio, se manifiestan angularmente en el desarrollo espiritual; así pues, la búsqueda de este equilibrio es la lucha continua que se plantea en este plano dimensional para el ser humano.

 

Aquí es donde están las pruebas; son pruebas para que el hombre vea más plenamente el amor divino. En ese sentido debemos amar y respetar a los seres sutiles ya que hacen crecer al ser humano. Sin ellos, el humano no crece, y ellos tampoco crecerían sin el humano.

 

Es un continuo caminar, es un círculo que envuelve al Todo... es el círculo de la luz y la oscuridad en continuo movimiento, pues no se nota el punto exacto donde cambia de luz a oscuridad y viceversa.

 

Durante los tratamientos que se llevan a cabo en clínicas o gabinetes de bioenergía, en los que se utilizan los sistemas bioquantum, en uno de los pasos a seguir, (véase capítulo III, paso número 5) se deben “expulsar” los seres sutiles del paciente, pero, éste no es el término más adecuado, porque habla de los seres sutiles en una forma despectiva... En plena consciencia, la existencia de cada ser sutil es un acto de amor, si nos damos cuenta de la ayuda que nos proporcionan, así como nosotros a ellos; y en vez de expulsión, mejor hablemos de una transmutación, de una conversión, de mutua cooperación en el continuo transitar por los caminos del bien y del mal.

 

Así pues, es importante señalar qué tipos y formas de hermanos negativos existen. Para empezar, es tanto como ver formas y aspectos de seres vivos tales como vegetales, animales y las más de las veces con formas humanoides, o sea, muy variados y grotescos. Pero, ¿cómo reconocerlos y cómo tratarlos?, esos cuestionamientos los vamos a aclarar enseguida...

 

A los seres sutiles se les reconoce por su vibración. No es necesario verlos, pero sí es conveniente sentirlos. Al dirigir nuestra energía de amor hacia esos hermanos, notamos una vibración discontinua. Si a esa vibración discontinua se le aplican 10 ó 20 vibraciones armónicas positivas, tenemos como resultado la completa armonización de aquella vibración negativa; ahí tenemos entonces la esencia de la transmutación. Según sea nuestro nivel dentro de la conciencia del amor, en función de eso serán los resultados de la transmutación de los seres sutiles.

 

En otras palabras, es proporcionarles el medio para que los hermanos negativos tomen consciencia de aquel otro lado de la luz, para que conozcan las maravillas que el Padre les tiene reservados.

 

Así que, en la forma de tratar y transmutar por medio de la energía a los seres sutiles, se encuentra plasmado el grado de conciencia que cada bioenergista posee. La dirección y concentración de esa misteriosa fuerza que emite la persona al estar curando a uno de sus hermanos, no es otra cosa que el mismísimo amor universal que viene de parte de la gran Conciencia Cósmica.

 

Es importante saber que hay cierto tipo de seres sutiles que poseen un caparazón y son un poco más difícil de transmutar; otros están cubiertos con cristales, algunos tienen armaduras y otros más usan un código especial o clave. Repito, todos son diferentes, pero al entrar en contacto con ellos, se reconocen, se sienten.

 

Así como ellos tienen agudeza en la forma en que emiten su energía negativa para provocar dolor en las personas, por igual, todo sanador que tenga la suficiente confianza en sí mismo, en su maestro o guía, y entregue durante el proceso una buena dosis de amor, tendrá la capacidad de lidiar con el ser sutil y transmutarlo definitivamente.

 

Los seres a los que se les transmuta a través de su propio nombre, son de jerarquías mayores. El nombre es la descripción exacta de su frecuencia, por así decirlo, cuando el amor es dirigido, no vagamente, sino a una frecuencia precisa, en este caso, la definida por el nombre, es cuando se obtienen mejores resultados.

 

Estén todos seguros, nuestra energía de amor llegará plena al ser sutil y no para dañarlo, sino para mostrarle el camino de la luz, porque entendido está que sigue siendo un acto de amor.

 

Parte de nuestro trabajo es ayudar a mostrar la luz a esas conciencias perdidas, y para que, respetando su voluntad y libre albedrío, opten por caminar en amor hacia el Padre, que lo único que Él quiere de ellos es que crezcan y maduren en Su amor.

 

Los seres sutiles o hermanos negativos, se alimentan de lo que aquí llamamos defectos de carácter, o como dicen las religiones: pecados. Por pecado se entiende cuando los instintos que tiene el hombre, quedan fuera de equilibrio y son llevados al extremo.

 

Debemos luchar por alcanzar un verdadero equilibrio tanto en lo físico, mental y espiritual. Manteniendo equilibrados esos tres campos de fuerza, viviremos mejor y fluirá la energía sin bloqueos.

 

Lo que el Padre quiere es que sus hijos estén armonizados y equilibrados para que sea transmitido su bendito Amor a través de todos los seres de este planeta. Realmente es hermoso y grande el regalo que Dios nos dio; nos entregó este mundo para que junto con Él seamos co-creadores, porque en la armonía creamos y con una conciencia de amor, son infinitas las posibilidades que tenemos de crecer.

 

¿Cómo y cuándo los seres sutiles aparecen en nuestra vida? Juntos iniciamos este largo peregrinar, cada uno en su propia dimensión, porque así es como se ajustó el plan de crecimiento.

 

Algunas energías, en su derecho, y como parte de su propio crecimiento, contravinieron las leyes de armonía universal y ayudaron a dar origen a los seres sutiles en los planos invisibles para el ojo humano, y desde esos tiempos, el hombre, para su crecimiento espiritual, enfrenta la lucha del bien y del mal. Recordemos que el bien y el mal están dentro de nosotros, no queramos verlos por fuera. Nosotros desequilibramos nuestro propio microcosmos y con ello nuestro entorno, puesto que, a final de cuentas, somos nosotros los que decidimos. Somos los únicos responsables de cuidar nuestro equilibrio y de cuidar nuestros excesos, así como de aceptar las imperfecciones que tenemos, aunque raramente son las imperfecciones las que nos permiten crecer, pues cada prueba que se le pone al ser humano, éste la toma como un severo e injusto castigo, cuando en realidad es una maravillosa oportunidad de acrecentar nuestra consciencia.

 

El hombre siempre le da una dirección a la energía que recibe del universo día con día, si uno está equilibrado y es consciente, podrá dirigir la energía en forma creativa y positiva, pero si se está inconsciente, la dirigirá entonces hacia el mal e irá ésta hacia donde tenga su mayor imbalance. Muchas veces se dice que son actos reflejos o involuntarios pero, ¿qué tan involuntarios podrían ser realmente si no ha sido el hombre capaz de tomar las riendas de su propio equilibrio?

 

En un estado real de equilibrio, obviamente se verían mejor las cosas, más fríamente. Sin una emoción alterada, veríamos todo en un estado de plenitud. Por eso hacemos énfasis en el equilibrio de las fuerzas, para que la energía fluya libremente y tenga mejores resultados.

 

¿Existirá alguna fórmula especial para transmutar esas larvas o seres sutiles? No necesariamente; entre más grande sea la fuerza del amor, más sencilla será la forma. Con un simple pase de la mano, con un simple pensamiento positivo, teniendo la consciencia elevada en el amor del Padre y todo estará listo... sólo se dirige un momento la mano hacia donde se sienta la afección física en nuestra persona o en algún paciente y es todo.

 

Es muy importante tener la convicción de la verdadera fuerza del amor y no ser personas comunes y corrientes. Si se es aún una persona común y corriente entonces si hay una fórmula: agrandar la consciencia del amor, darse siempre oportunidad de acrecentarla, de sentirla a cada momento y encontrar pronto su verdadero equilibrio.

 

Se le dice seres sutiles a las energías negativas, porque son muy livianos y no se pueden ver dentro de los estados de materia en que comúnmente nos movemos. Los seres sutiles se albergan fuera del campo físico o tercera dimensión. En aquellos planos de consciencia, más allá del físico, en el mundo etérico; ellos atraen, acumulan y se alimentan incesantemente por medio de la energía negativa que proviene de los estados de ánimo equivocados de las personas. Ellos mismos causan el desasosiego y malestar en los humanos para poder extraerles la energía dejándolos vacíos por dentro y por fuera.

 

Su aspecto es muy variable, pues como están constituidos de energía, pueden tomar diferentes formas, pero siempre buscan tener figuras escalofriantes y terroríficas. Su trabajo es el de generar temor y hacer bajar la vibración de quienes los vean, provocándoles un fuerte desequilibrio tanto en lo físico como emocional.

 

Hacer que bajen la guardia las personas, es su primera táctica. Si un individuo se descuida y baja la guardia o baja su vibración, cae en desequilibrio, y si no se tiene una buena concentración, si no hay una correcta dirección de la fuerza, entonces se les facilita a ellos la victoria.

 

Bajar la guardia o bajar la vibración es preocuparse demasiado por cualquier asunto, es enojarse, es olvidarse de sí mismo, es permitir cualquier pensamiento negativo en nuestra mente, etc.

 

Los seres sutiles tienen la capacidad de hablar o comunicarse con las personas cuando están adheridos a sus cuerpos. Su objetivo principal es desequilibrarlas hacia el lado que más les favorezca para seguirse alimentando de la energía negativa liberada por el individuo. Por ejemplo, un ser sutil que provoque la gula, obviamente le produce a la persona sensaciones de placer y satisfacción cuando come más allá de lo normal, y esa es una energía negativa de la cual ellos se alimentan. Al carecer la persona de una voluntad férrea, se deja llevar, acrecentando ese instinto hasta el extremo, convirtiéndolo así en un defecto.

 

Un hermano negativo que se alimente de la ira, por ejemplo, puede ser tan sutil su trabajo, que lleva a desesperar al máximo a una persona en una situación que el resto del mundo consideraría normal, y eso no es otra cosa mas que alimentar el desequilibrio que la misma persona propició. Al liberar esa energía negativa la persona, el ser sutil se alimenta de ella... de la oscuridad generada por el individuo y luego vienen las enfermedades. Los malestares físicos se provocan porque el hombre es perfecto, y en un estado de imperfección, se padece y se sufre.

 

El tiempo que puede durar un ser sutil pegado al cuerpo de una persona provocándole desequilibrio y succionándole la energía, depende exclusivamente de la capacidad del individuo para encontrar y ubicarse en un estado de felicidad continuo.

 

Cuando se está en armonía, cuando el cuerpo emite luz en vez de tinieblas, automáticamente alejamos de nuestro entorno a cualquier tipo de ser sutil. El problema es que algunos de ellos suelen pasar toda una vida alimentándose a sus anchas como un parásito y pueden, inclusive, propiciar la muerte de la persona, si ven próximo un cambio de actitudes del individuo, porque aquello afecta sus intereses.

 

Los seres sutiles también atacan y destruyen la energía que protege al cerebro de las personas; se albergan en esas zonas aprovechando que el individuo le dio cabida con su desequilibrio inicial, por eso pudo entrar.

 

Llega a ser tan duradera la presencia de un ser sutil en una persona, que el daño baja del nivel etérico, o de energía, al plano físico, hasta provocarle ataques de locura.

 

Se sabe de casos de gente que se golpea a sí misma. Otros se tiran de edificios, porque son tan fuertes sus dolores que en ese estado de locura llegan a la inconsciencia de sus actos y pierden la vida. Es importante que a esas personas se les proporcione ayuda eficaz para reequilibrar nuevamente sus campos transmutando a todos los seres sutiles que se encuentran en su interior.

 

Los seres sutiles buscan la perfección en su trabajo. Buscan hacer bien las cosas y llegan a alcanzar jerarquías, porque cada día que pasa toman consciencia de su fuerza con la energía que acumulan primero en aquel plano burdo, y después en planos espirituales, que es como van creciendo.

 

El bien y el mal existen, y están encerrados en ese círculo que es la Conciencia Cósmica Universal. Es como una misma torre que se eleva hacia el Padre, mitad blanca y mitad negra; esa torre se va edificando, y entre más sean los planos para llegar al Padre, así se camina y se forma ese círculo de luz y oscuridad, donde las fronteras entre uno y otro no están definidas porque hay continuo movimiento.

 

El Padre, en su infinito amor y sabiduría, les asigna su nuevo lugar a los seres sutiles, porque tanto ellos como nosotros regresamos tarde que temprano a Él.

 

Los seres sutiles tienen sus propias convicciones, sus propios objetivos y metas de crecimiento. No tienen consciencia ni saben siquiera que son negativos, ni que existe el amor divino, pero cuando se les muestra, cuando se les cambia el entorno donde se han desarrollado, es ahí donde tienen la oportunidad de decidir, de cambiar, de generar ese movimiento y esa transición. Todo ser sutil, sin excepción, tiene la gran oportunidad de llegar a convertirse en un ser de Luz.

 

Por lo pronto, mientras son seres negativos, ven a los positivos como sus enemigos. Hay rivalidad entre ambos y esa es la oportunidad tanto para ellos como para nosotros siempre de ser mejores, pues entre más grande sea el adversario, podremos crecer más pronto en consciencia.

 

Las conciencias, en ese sentido, son diferentes. En nuestro caso, es ofreciéndoles amor para que ellos encuentren la dicha, la paz y el camino de la luz hacia el Padre, mientras que ellos no tienen consciencia plena de la felicidad porque no están en armonía. Son seres que han evolucionado desarmónicamente.

 

Los seres sutiles también se pelean entre sí, porque buscan su crecimiento; hay competencia entre ellos, aunque los hay unos más pasivos que otros. Algunos se refugian, se esconden en los cuerpos de las personas como si fuera una gran mansión y buscan los rincones más apartados.

 

Hay algunos casos de seres sutiles que entre más se les hostigue, más se aferran a la energía del individuo y más lo dañan, como en los desalojos que practican algunos hechiceros o brujos. Pero cuando se les da amor y se les ofrece la oportunidad de liberarse de la oscuridad en que se encuentran, éstos terminan agradeciéndolo y salen suavemente del cuerpo que ocupaban porque dirige uno la luz hacia ellos.

 

¿Podrá un ser sutil después de ser desalojado de una persona encarnar en un planeta físico? Por supuesto que sí, y estos hermanos serían los más fieles al Padre, porque se les ha dado una oportunidad al cambio de la oscuridad a la luz, y porque han conocido, como el hijo pródigo, el verdadero amor. Su conciencia, en ese momento de cambio, es muy grande, porque grandes fueron también las cosas que realizaron durante el tiempo que portaron el gafete de hermanos negativos.

 

Citaremos un ejemplo de un ser sutil que se convirtió a la Luz del Padre: Dicho ser sutil se encontraba morando en el interior de una persona que nos pidió que la curáramos. El ser se llamaba Sheresada, y era una entidad muy elevada en el manejo de sus energías. Ella estaba consciente del lugar donde se encontraba, se creía muy segura de sus alcances y era muy combativa, hasta que se le dio la oportunidad de ver su propia luz en algo tan sencillo como mandarle todo nuestro amor. Es como las bestias, pensamos que ellas agreden porque son fieras, porque son agresivas por naturaleza, cuando en verdad agreden por miedo, por temor, por angustia. Este era un caso parecido. Sheresada estaba consciente de su fuerza negativa y muy dentro de ella le parecía imposible ser amada; pero es uno mismo el que pone los límites al amor del Padre.

 

Cuando enviamos esa energía de amor, fue tanta, que con la vibración positiva que se produjo, rompimos una parte de la barrera. Así actúa la grandeza del amor, y con eso bastó para que Sheresada se diera cuenta de la luz del amor divino y eliminara de su corazón los imposibles.

 

El trabajo de todo bioenergista es conducir y aplicar esa energía de Amor a los seres sutiles hasta romper con todas las barreras que ponen al amor de Dios. Muy satisfactorios son los resultados que se alcanzan al transmitir esa luz.

 

Hay muchas “Sheresadas” en este planeta; no tan fuertes, tal vez, pero muy parecidos, pues ponen las mismas barreras al amor del Padre. Existen limitantes que muchas veces el individuo ni siquiera ha puesto, las ha puesto el entorno, la familia y la sociedad.

 

La humanidad está alimentada de muchos miedos, y éstos son los que abren las puertas para que por ahí transiten sin obstáculos los seres sutiles hasta los recovecos más profundos del hombre, incuban allí, y con el tiempo, después de recibir una buena alimentación, por los estados equivocados del ser humano, salen a relucir con una fuerza extraordinaria.

 

Busquemos entonces transmutar a esos seres sutiles y propiciar el equilibrio en nuestros hermanos, para que ellos, por propia voluntad, encuentren el amor divino; un estado de equilibrio y de paz, independientemente de lo que pase afuera.

 

La verdad y la paz están dentro de cada uno de nosotros; puede haber temblores, puede haber ciclones, pero la paz y la armonía no están afuera, están adentro de nosotros. Ayudemos a plantar una plataforma de crecimiento en cada individuo.

 

Por favor, hermano, equilibra tus fuerzas y camina, deja tus temores, tus apegos, tus aflicciones, tus gustos, y tus vanas alegrías. Equilíbrate y camina, busca tu propio ser; porque sólo en ese estado de paz, podrás encontrar a tu propio Ser Interno.

 

Depende de cada uno de nosotros dar ese primer paso, el Padre está siempre a nuestra espera. Él nos suelta para que por nuestro propio pie demos los primeros pasos; cuando los demos, llorará de alegría como todo Padre, y nos dará una mano, y nunca más nos dejará solos...  Aunque, la verdad, nunca lo hemos estado.

 

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