La sanación extraterrestre ha existido desde todos los tiempos en este planeta, pues comenzó a darse inmediatamente después de la constitución del hombre.
Desde que apareció el ser humano para poblar la faz de la Tierra, ha sido usada la medicina extraterrestre por parte de nuestros amigos del cosmos.
A través de la historia de este planeta, se ha visto que todas las grandes culturas tuvieron distintas técnicas de curación. Esas técnicas de sanación fueron transmitidas por medio de la preparación esmerada que dieron a ciertos humanos los hermanos mayores.
En otras ocasiones, no pocos extraterrestres, tanto en la antigüedad, como en la actualidad, por amor a sus hermanos terrícolas, han decidido tomar cuerpos físicos también, o sea, encarnar aquí para convivir y entregar sus conocimientos en medicina y otras ciencias de forma más directa.
Las técnicas de sanación son muy variadas, y siempre se han tenido que ir adaptando a las circunstancias del lugar y del medio ambiente que rodea al ser humano.
En estos tiempos hemos recibido una gran cantidad de técnicas para el aprovechamiento de todos. Nuestros amigos quieren que las técnicas que nos han enseñado no queden en el olvido, y nos piden que las practiquemos continuamente en todo enfermo que lo requiera.
Las portentosas civilizaciones que fueron premiadas con grandes técnicas de sanación, en tiempos antiguos fueron los Egipcios y los Mayas; ellos, gracias a su grado de evolución alcanzado en su época tuvieron contacto con los hermanos del cosmos y éstos les enseñaron una gran variedad de técnicas.
Los seres del cosmos quieren que muchos humanos sean instruidos en esas hermosas técnicas. Para ser merecedores, es necesario tener disposición, buena voluntad, amor y servicio a los demás. Esas son las llaves que abren la puerta de la comunicación con los maestros de la medicina extraterrestre, ya que ellos están en todo momento dispuestos a ayudar a la humanidad.
Dicen nuestros amigos que los humanos primeramente deberíamos aprender acerca de la constitución de los cuerpos que usamos ahora; que el cuerpo físico está dotado por otros cuerpos no visibles por el ojo humano, y que aquellos son como el combustible o la energía que se necesita para echar a andar el vehículo material. También dicen que esa energía es capaz por sí sola de restituir cualquier defecto en el cuerpo físico, porque contiene encerrado todo el conocimiento o poder cósmico emanado de la Fuente Primera.
Desgraciadamente, con el paso del tiempo, esos cuerpos energéticos se fueron bloqueando a tal grado que el hombre ya no pudo sanarse por sí mismo y tuvo que recurrir a los vegetales y minerales. Después de cierto período, el hombre descubrió que también los animales le servían para sus curaciones, sólo que esas técnicas son muy atrasadas y violan las leyes universales. Dicen que el hombre nunca debió abrir cuerpos para analizarlos, pues no se debe dañar la materia para aprender algo, porque cuando se daña la materia, no existe plena conciencia del Amor. Me aseguraron también que, desde el momento en que el hombre tuvo que abrir cuerpos para conocerse a sí mismo, éste abrió una gran brecha al conocimiento de las técnicas superiores. ¿Por qué? Porque buscaba en lo irreal lo que se encuentra en lo real, siendo esta la causa principal de que las técnicas que utiliza el hombre sean tan poco eficientes. Creen nuestros amigos que a muchos humanos les ha quedado su cuerpo dañado después de someterse a las técnicas que el hombre aplica, sin contar que otros más estén muriendo antes del tiempo en que deberían desencarnar por lo mismo.
Otra de las razones que interviene en la falta de curación total de los cuerpos físicos, es la ley universal de causa-efecto por la que está regido el planeta. Muchas de las deudas a pagar, y mucho del aprendizaje que debe obtener el hombre, se da precisamente a través de enfermedades o daños físicos. Ninguna técnica de sanación en el mundo, alopática o alternativa, debido a la acción de la ley antes mencionada, se puede aplicar al cien por ciento en algunos casos, como bien se puede ver en la práctica, y eso debe tomarse en cuenta muy seriamente.
Por fortuna, el hombre de estos tiempos, está recibiendo la gloriosa recompensa de volver a utilizar las energías provenientes del cosmos para lograr su propia sanación y la de los demás.
Una vez que el cuerpo físico ha sido preparado y existe la armonía suficiente, entonces comienza la comunicación para recibir las técnicas de sanación extraterrestre.
Como ya lo mencioné antes, las técnicas son muchas y variadas, y éstas van desde sanar a través de la energía que se propaga por nuestras manos, hasta conducir al paciente a hospitales energéticos donde cuentan nuestros amigos extraterrestres con aparatos muy sofisticados que ayudan en la curación de los humanos. Los hospitales cósmicos se encuentran en los planos sutiles y otros más al interior de las naves nodrizas.
El médico extraterrestre que me asesoró en este tema, me mostró parte de las técnicas que ellos usan:
En esa ocasión se llevó al paciente a un hospital que tienen en niveles energéticos superiores. Se recostó al enfermo sobre una camilla y se le conectaron varios cables de energía de diferente color por todo su cuerpo. A través del cableado le fueron suministrados algunos líquidos y vapores también con los que purificaron todos sus conductos internos así como sus corrientes energéticas. A cada extremo de la mesa de exploración había una columna de energía de diferente color que irradiaba el tono necesario para reconstituir y abastecer de energía su campo vibracional. Después, en el costado derecho del paciente, a la altura de sus pies, fue encendido el campus lotus azul; esa energía bañó todo el cuerpo y vi cómo se desprendían unos aros luminosos muy brillantes con los cuales el paciente se cubrió completamente; instantes después, esos aros o discos los absorbió el cuerpo etérico de la persona.
Enseguida, se encendió el campus lotus violeta y toda esa cálida energía se filtró hasta el interior del paciente. El enfermo se veía cubierto de color violeta y millones de rayos amarillos penetraban su cuerpo regenerando todos y cada uno de sus tejidos, así como todas las vías de acceso que tiene el cuerpo humano.
Después fue bañado por el líquido de la vida, un líquido transparente como el agua pero de consistencia parecida a la de la miel. Poco a poco el líquido fue penetrando en el cuerpo hasta que desapareció totalmente. Mi amigo dijo que esa sustancia ayuda a revitalizar todas y cada una de las células que componen nuestro cuerpo.
Enseguida, a la altura de la cabeza del enfermo colocaron un triángulo con una esfera; al entrar en contacto aquel artefacto con el paciente, salieron de éste los siete colores del arco iris, mismos que fueron entrando en el cuerpo de la persona para alimentar sus cuerpos sutiles de energía.
Luego, en forma delicada abrieron la cabeza del paciente, separaron los dos hemisferios de su cerebro y procedieron a limpiar cada uno de ellos con guantes energéticos para extraer toda la energía negativa acumulada; acto seguido, se le roció un líquido transparente para revitalizar sus neuronas. Después le cerraron los hemisferios y también su cabeza.
Por último, se dejó al paciente unos instantes para que la energía que estaba saliendo de las columnas bañara sus cuerpos sutiles, entrando así el paciente a un estado de sopor y de relajación. Fue así como le quitaron todo tipo de dolor ocasionado por las cirugías que le practicaron durante el proceso de curación.
Me explicó el doctor que a todo paciente se le aplica la misma técnica, pero, como es natural, varían algunos procedimientos, así como el uso de otro tipo de aparatos, según el daño que presente cada enfermo.
Una vez terminado aquel hermoso proceso de sanación cósmica, se regresó el cuerpo astral del paciente a donde se encontraba su físico... Cuando lo despertamos, éste se veía radiante y feliz, sin ninguna sensación de dolor y colmado de energía; conmovido me dio las gracias y me dijo que se sentía “como nuevo”.