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Envío una propuesta y a la
vez, una pequeña experiencia que se realizó, hace un par de años en el
Colegio donde trabajo como profesor de música de Nivel Inicial.
Los nombres de los
alumnos fueron cambiados por razones de privacidad.
Mi nombre es Hernán
Ballesteros y soy Profesor de Nacional de Música y en estos momentos estoy enseñando
música en el Nivel Inicial, en el Colegio Sworn de Capital Federal, y en el
Brick Tower's College, en Del Viso, Prov. de Bs. As.
Gracias y espero que la lean y
quizás sirva de algo.
Quisiera contactarme de algún modo con instituciones o personas (a través del correo electrónico) que me puedan proveer de lo que necesito, que está detallado en el archivo adjunto. Allí, como ya dije, explico mi pedido y un pequeño proyecto que quiero realizar en el colegio donde trabajo.
PROPUESTA
Experiencia piloto a realizar durante el año en curso
Según Paul Madaule, Director de “The Listening Centre” de
Toronto, Canadá, “...el propósito principal de escuchar es establecer la
comunicación entre el infante y su medio ambiente. La función de escuchar sólo
se desarrollará adecuadamente si el niño está motivado a comunicarse con el
mundo que lo rodea y si está dispuesto a ampliar sus fronteras.” (“Los
problemas de escucha y el niño pequeño” – Paul Madaule, L. Ps.)
En el caso de Camila (alumna de 5 años del nivel inicial),
pude observar que, si se presenta algún problema o conflicto que resolver, no
es su propósito comunicarse a través de las palabras con sus compañeros. Ya
no habla con ellos para pedirles que se corran, por ejemplo, sino que les pega
violentamente. Esto se fue manifestando con el tiempo hasta alcanzar el estado
actual. Es evidente que esto no se puede adjudicar a un problema de audición en
Camila, sino a problemas familiares de difícil resolución (si no existiera
voluntad de parte de los adultos de solucionarlo).
En el caso de Sabrina (alumna de 4 años del nivel inicial)
y de Juan (alumno de 5 años del nivel inicial), no es exactamente el
mismo problema, aunque los tres comparten en común algo: la alta agresividad
con la que se manifiestan cuando hay un conflicto; la violencia física, verbal
y emocional desequilibrada que expresan al intentar resolver una situación que
los incomoda o los contraría.
“La motivación para desarrollar la facultad de escuchar
como un medio para comunicarse, es afectada por la calidad del ambiente familiar
en el que crece el niño. El deseo de abrirse a escuchar puede verse afectado
por situaciones de tensión tales como separaciones prolongadas de la madre, o
conflictos entre miembros de la familia. El "cerrarse" a escuchar es
una de las maneras en que el niño se protege de una situación que le desagrada
o le causa temor.” (“Los problemas de escucha y el niño pequeño” –
Paul Madaule, L. Ps.)
En otro párrafo, refiriéndose a los problemas de escucha y
los modos de prevenirlos adecuadamente dice: “Si el medio sonoro es
demasiado fuerte, el niño se ve obligado a protegerse y deja de escuchar. El
efecto negativo de los sonidos fuertes es independiente de la calidad del
receptor.” (“Los problemas de escucha y el niño pequeño” – Paul
Madaule, L. Ps.)
Estas afirmaciones, si bien referidas a los problemas de
escucha específicamente, parecen coincidir en el caso de Camila, Juan y Sabrina
cuando se enojan con algunas de las maestras: Camila tapa sus oídos, Juan habla
o se escapa para no escuchar, y Sabrina tiene ataques de ira frecuentes y grita
e insulta, lo que le impide escuchar. Los tres rechazan comunicarse frente a una
situación que les provoca violencia o los contraría en sus deseos. Por
supuesto que el problema no proviene de su enojo circunstancial sino de un modo
de resolver los conflictos o de expresarse: no pueden resolver los conflictos y
se expresan violentamente, agresivamente.
Es decir que el problema parece provenir de otra fuente. El
problema no está en el lugar en el que ellos desarrollan su actividad sino en
sus hogares.
En otro párrafo, hablando de la detección de los problemas
de escucha en los chicos de preescolar, y refiriéndose a su conducta y actitud,
Madaule dice: “Se ha definido que escuchar es lo que oímos a voluntad para
poder entrar en el mundo de la comunicación. Algunos aspectos de la actitud y
la conducta del niño con respecto a la comunicación pueden ser indicadores de
que hay una motivación deficiente o una falta de motivación para escuchar.
Estos niños rechazan la comunicación, la conservación y la socialización.
Este rechazo, o falta de interés se manifiesta de diversas formas según el carácter
y la personalidad del niño. Algunos se muestran introvertidos y retraídos;
otros reaccionan con agresividad y enojo. Casi nunca fomentan la comunicación;
sólo responden, más o menos adecuadamente, cuando se les invita o se les
obliga a comunicarse.” (“Los problemas de escucha y el niño pequeño” –
Paul Madaule, L. Ps.)
Y refiriéndose ya directamente a la escuela primaria dice: “Otro
de los indicadores, es la mala comunicación del niño con sus compañeros. Esta
falta de habilidad para socializar se manifiesta de distintas maneras que varían
desde el aislamiento, hasta un comportamiento hiperactivo y agresivo. El maestro
del jardín de niños también puede observar si el lenguaje oral no está bien
desarrollado, o si el niño "cecea" que son indicadores de problemas
posteriores que se presentarán en primero, segundo o tercer año de primaria
cuando el niño comience a aprender el lenguaje escrito.” (“Los problemas de
escucha y el niño pequeño” – Paul Madaule, L. Ps.)
Si bien no se puede decir que Camila tenga problemas de
escucha, sí se puede suponer que sus problemas de escucha surgen por cerrarse a
escuchar, no querer escuchar o querer aislarse de sus problemas del hogar. Es
hiperactiva y agresiva con sus compañeros. En ocasiones “cecea” al hablar,
y aunque esto no sea indicativo de un problema familiar, sí habla de sus
problemas de escucha. En el caso de Juan, éste se manifiesta agresivamente a
través de los insultos a sus compañeros y Sabrina, como ya dije, a través de
una alta violencia y agresividad verbal y física hacia sus compañeros y
maestras.
Mi propuesta tiene que ver con lograr que, dentro del jardín,
Camila, Juan y Sabrina encuentren un espacio de libertad donde poder expresarse
adecuadamente (a través de las guías correctas). Un lugar en el que puedan
disminuir su nivel de agresividad.
Esto podría lograrse, quizás, creando para ellos, durante la
tarde, un tiempo y un lugar especial para que ellos realicen las actividades que
más les gustan, compartiéndolas o no, pero teniendo en cuenta que es “su”
espacio para expresarse, para jugar, para relajarse y “recargar” las pilas
para cuando vuelvan al lugar que es más conflictivo para ellos: su hogar.
Un tiempo de 30 minutos o más, antes de irse a sus hogares,
puede resultar propicio para que ellos pueden relajarse y expresarse con total
libertad.
Ese espacio y ese tiempo debería ser ocupado también por
cierta música que escuchen mientras desarrollan las actividades que elijan
(jugar, dibujar, descansar, etc.)
Con respecto al uso de la música en el Método Tomatis (en
“The Listening Centre de Toronto), Madaule dice que se utilizan cuatro tipos
diferentes: cantos gregorianos, música de Mozart, valses, y canciones
infantiles.
Con respecto al canto gregoriano dice Madaule: “El canto
gregoriano es una técnica musical con un ritmo compatible con el de la
respiración y los latidos cardíacos de una persona calmada y relajada. En
otras palabras, el ritmo del canto gregoriano es comparable al "ritmo"
fisiológico de una persona tranquila. En el programa, el canto gregoriano se
usa para tranquilizar a niños impulsivos, irritables, tensos o inquietos.”
(“El método Tomatis y la música” – Paul Madaule, L. Ps.)
Y en otro párrafo, refiriéndose al entrenamiento audio-vocal
que se realiza en el método: “Se ha comprobado que el registro de los
Cantos Gregorianos, como el de muchos otros cantos sacros posee características
muy particulares. Los tonos fundamentales están notablemente atenuados con
respecto al rango de las armónicas que es muy rico y que, por lo tanto, permite
que la voz aproveche sus posibilidades de modulación para enriquecer su
musicalidad. El canto gregoriano es, hasta cierto punto, una forma de música
naturalmente filtrada. Además su ritmo parece ser una traducción de los ritmos
de los ritmos fisiológicos del ser humano. Entre otras cosas, estos cantos
pueden ayudar al sujeto a controlar y a "regular" mejor su respiración,
lo que es particularmente importante para los cantantes e instrumentistas.”
(“El método Tomatis y la música” – Paul Madaule, L. Ps.)
En cuanto a la música de Mozart: “Las partituras de
Mozart parecen lograr el más perfecto equilibrio entre los efectos relajantes y
vigorizadores del sonido. La mayor parte de la música del programa para
escuchar utiliza música de violín, como en las sinfonías, divertimentos,
serenatas y conciertos de Mozart. Esta música está modificada por filtros
electrónicos que quitan o suavizan las frecuencias de tonos graves para
estimular la zona de percepción de las armonías altas, una zona de primordial
importancia para la función de escuchar.” (“El método Tomatis y la música”
– Paul Madaule, L. Ps.)
En este espacio, Camila, Juan y Sabrina, deberían escuchar,
en una primera etapa, cantos gregorianos mientras
realizan las actividades que hayan elegido para este momento. Es necesario que
este espacio y tiempo para ellos se realice tres veces a la semana, durante la
tarde, durante 30 a 45 minutos, que la finalización de este espacio coincida
con la salida hacia las casas y que no interrumpa ninguna actividad diaria sino
que ellos la sientan como un espacio propio en el jardín, independiente pero a
la vez integrado a sus actividades.
Quizás sea bueno que durante dos o tres semanas sea canto
gregoriano la música que se escuche. Luego, en forma progresiva (durante la
tercer semana, quizás) ir introduciendo la música de Mozart para compensar y
lograr cierto equilibrio. En principio es conveniente que se escuchen adagios o
andantes de Mozart, y luego ir introduciendo otro tipo de movimientos musicales
(allegros). Siempre sin dejar de escuchar, durante esta etapa de introducción
de la música de Mozart y hacia el final del tiempo convenido, los cantos
gregorianos.
Durante la cuarta semana, quizás sea bueno lograr un cierto
equilibrio entre la música de Mozart y los cantos gregorianos. En algún
momento, quizás los chicos pidan otro tipo de música para escuchar, pero debe
tenerse especial cuidado que no sea música rítmica como el rock o cualquier
otro tipo de música que estimule las sensaciones corporales o que aumenten las
tendencias agresivas. (Es bueno ver que dice Madaule con respecto a otro tipo de
música, sin ser en ningún modo despectivo hacia ningún género musical: “Al
observar los efectos de diversos tipos de música, Tomatis llegó a la conclusión
de que pocos eran los que producen el efecto terapéutico deseado sobre la función
de escuchar. Por ejemplo, la música de "tipo Chopin" tiene un efecto
relajante pero en algunos casos puede reforzar el acto de soñar despierto y la
distracción que a menudo están presentes en niños con problemas en la
escuela. Otros tipos de música, como la de Paganini, Wagner o las marchas
militares, tienen un efecto vigorizador que pueden aumentar las tendencias
hiperactivas y agresivas así como la irritabilidad en ciertos niños. Estas
también son características que observamos en niños con problemas de adaptación
en la escuela. El sonido sumamente rítmico y de baja frecuencia del rock, disco
y otros tipos de música moderna tienen el mismo efecto que la música de
marchas militares sobre la gente joven. Les atrae porque aumenta el nivel de
sensación corporal pero la calidad del sonido reduce la habilidad del oído
para escuchar.” ) (“El método Tomatis y la música” – Paul
Madaule, L. Ps.)
En este espacio deberán estar acompañados por una
profesional que no debería intervenir, salvo para el cambio de la música o
para resolver una situación conflictiva que se presente en algún momento.
Las reglas del espacio deben ser acordadas antes y deben ser
claras, anunciadas a los chicos en el primer día y recordadas en el caso de ser
necesario. Deben tener en cuenta que la que resolverá los conflictos, en caso
de no poder resolverlos ellos, será la terapeuta que permanezca en el lugar.
Sería bueno resolver si los padres deben enterarse de este
espacio. Es algo que no sería ni malo ni bueno sino que depende cómo se le
diga a ellos y porque motivo sus hijos tienen un trato especial en el jardín.
Por último, sería bueno que en este espacio no se escuchara nada más que la música
y que no fueran interrumpidos bajo ninguna cricunstancia. Deberían tener al
alcance todos los elementos necesarios para expresarse con la más absoluta
libertad, dentro de ciertas reglas que regulen la excitación excesiva, que es
lo que se pretende evitar.
Aclaraciones
Esta propuesta fue entregada durante el año 2002 a Ángeles Sánchez,
Directora del Nivel Inicial del Sworn Junior College, y analizada por las
distintas Psicopedagogas a cargo del Nivel Inicial y por las docentes de cada
uno de las alumnas y alumnos implicados.
La propuesta fue muy bien recibida y puesta en marcha
inmediatamente, en la medida de las posibilidades del Colegio.
Se resolvió que este espacio estaría disponible para los
chicos durante toda la semana, pero que, específicamente y de acuerdo a
la propuesta presentada, serían llamados a la sala de música una o dos veces
por semana media hora antes de retirarse a sus casas, para hacer uso de este
tiempo y de este espacio, bajo mi supervisión y la de la Psicopedagoga del
Nivel Inicial.
Durante los últimos 2 meses de clases se trabajó de este
modo con estos chicos que presentaban estas dificultades.
Se les explicó a Camila, Juan y Sabrina las reglas de la
sala: no correr, no pegarse y no gritar.
Se les aclaró que los problemas se resolverían entre ellos y
que siempre estaría el maestro para arreglar los inconvenientes que surgieran.
Se les anunció que este era una lugar para ellos que iban a
poder usar siempre, y que en este lugar ellos podrían hacer lo que quisieran
con la única salvedad que no se podía correr, gritar ni pegarse. Se podía
jugar, pintar, dormir, descansar, charlar, tocar instrumentos, y todo lo que
quisieran, con los límites ya especificados.
Primeros comportamientos
En un principio cada uno realizaba actividades diferentes.
Juan eligió jugar a distintos juegos conmigo y,
alternativamente, unas semanas más tarde, con Camila.
Camila en principio eligió utilizar los instrumentos de la
sala de música y realizar distintas construcciones con bloques.
Sabrina desde un primer momento eligió dibujar y pintar.
Con el paso del tiempo algunos fueron variando sus gustos.
Camila comenzó a integrarse más a los juegos que realizaba Juan y en algunas
oportunidades jugamos a distintos juegos (lotería, memotest, etc.) los cuatro
juntos. Hacia la cuarta semana comenzó a ocupar más y más tiempo con los
dibujos y las pinturas hasta llegar a hacer de esto una actividad casi única en
este espacio.
Juan empezó, en la tercer semana, durante algunos minutos, a
dibujar números en una hoja y, paulatinamente, esta actividad fue ocupando más
y más tiempo dentro de este espacio, dejando de lado las construcciones y los
juegos grupales.
Sabrina siguió dibujando y pintando y, aunque se integró en
algunas ocasiones a juegos grupales, su actividad central siguió siendo el
dibujo y la pintura.
Con respecto a los dibujos Camila se caracterizaba por
utilizar mucho las pinturas, las temperas y acuarelas y los colores. Sus dibujos
eran de grandes proporciones.
En cuanto a Juan, en un principio dibujaba números en fila en
una hoja pequeña y alternaba esto con otras actividades. Luego, como ya dije,
el dibujo de números pasó a ocupar casi todo el tiempo en este espacio y
adquirió otras proporciones: hacia el final de las clases dibujaba números, y
sólo números, en grandes hojas durante casi todo el tiempo.
Sabrina comenzó a dibujar a su familia: papá, mamá y su
hermanito. Es de hacer notar que dentro de su familia nunca incluyó a sus
hermanos más grandes. Muy de a poco fue variando los colores de los integrantes
de la familia. En un principio la palabra papá (pues no dibujaba una figura
humana sino la palabra “papá”) estaba escrita en negro y en gran tamaño.
Luego fue adquiriendo otras proporciones y otros colores. En cuanto al nombre de
su hermanito, al comienzo me preguntó como se escribía, y luego, en otros
encuentros, cuando no se acordaba alguna de las letras con las que se escribía
el nombre de su hermano, volvía a preguntarme como se hacía esa letra. Nunca
dejó de escribir los nombres “papá”, “mamá” y los nombre de ella y de
su hermanito. Nunca, tampoco, incluyó a sus hermanos más grandes dentro de su
mundo familiar.
Evaluación
Si bien ciertas circunstancias impidieron realizar una
evaluación más profunda con respecto al efecto positivo o negativo en Camila,
Juan y Sabrina, como por ejemplo el hecho de que quisieran llevarse a sus casas
los diferentes dibujos y no poder contar con ellos para analizarlos, la carencia
de informes y notas tomadas inmediatamente después de realizado el encuentro, y
el hecho de que el tiempo y esta experiencia tuvo que interrumpirse debido al
comienzo de los actos de fin de año y al fin del año escolar, es necesario
hacer algunos comentarios al respecto.
Juan, al concluir el espacio lograba cierta calma en su
persona. Había perdido la excitación de un comienzo y en todas las ocasiones,
estaba su rostro más relajado que al entrar al espacio.
Sabrina mantuvo siempre un comportamiento circunspecto pero,
en cierta ocasión, al encontrarse conmigo en un patio, luego de terminadas las
clases, me preguntó cuando íbamos a ir a la sala de Hernán, pues esta
experiencia se desarrollaba en la sala de música.
Camila estaba más tranquila en cuanto a sus movimientos
corporales. Sólo en ocasiones, al estar contenta con lo que había dibujado, y
al querer llevar su dibujo a la casa, salía con excitación del espacio a
buscar su mochila. En alguna ocasión, como Sabrina, también Camila preguntó
si íbamos a volver a la sala de música conmigo.
Comentario final
Si bien esta experiencia no se realizó exactamente
como yo lo había propuesto en cuanto a la frecuencia semanal, creo que
fue buena y positiva. No tenemos una evaluación profunda de los efectos que
esto causó en los chicos pero creemos que fue una buena experiencia para ellos
y que el objetivo primordial, recargar las pilas para la vuelta al hogar y bajar
el nivel de excitación, fue en parte logrado.
Creo que un espacio de este tipo debería realizarse en los
colegios en una sala acondicionada especialmente para no recibir influencias
externas (ruidos, interrupciones varias, etc.). El personal docente debería
tener en cuenta esto casos especiales, saber que estos chicos se retirarían
por un tiempo al espacio y no poner ningún tipo de objeciones a ello, no
se debería entrar a la sala bajo ningún motivo.
En cuanto a las personas presentes en esta sala siempre deberían
estar presentes las Psicopedagoga del Nivel Inicial y el / la docente de Música.
Sería interesante contar también con el asesoramiento de
Musicoterapeutas para la selección adecuada de la música. Si bien ya está
fundamentado el porqué de la elección de los cantos gregoriano, la música de
Mozart, los valses y las canciones infantiles, sería bueno contar con el aval o
el asesoramiento de un/a profesional como un/a Musicoterapeuta.
Es necesario tomar
informes durante la realización de este encuentro en la sala con los chicos y
al final del encuentro.
Con respecto a la frecuencia semanal, considero que sería
bueno intentar realizar la experiencia con chicos con esta mismas dificultades,
en forma diaria y durante al menos 30 minutos con opción a más tiempo,
regulado por los chicos, y por la circunstancia de que se deben retirar a sus
hogares en forma tranquila y no compulsiva.
No se les debería obligar a dejar los dibujos pero sería
bueno que de algún modo los chicos pudieran dejar los dibujos y llevarlos al día
siguiente a sus casas. Este tema debería tratarse de acordar con ellos y no sería
buenos forzar ninguna situación.
Hernán Ballesteros
Docente de Música –
Nivel Inicial
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