Tratando con la ofensa

L�deres cristianos | Imprimir p�gina | Biblia en l�nea | Lunes, 10 de Noviembre del 2008

Introducci�n: El otro d�a comenzamos un estudio hablando de la par�bola que Jes�s consider� era la par�bola m�s importante, la historia del sembrador en Marcos, cap�tulo 5. La historia habla de un sembrador, un tipo de semilla y cuatro diferentes tipos de terreno. Cuando estudiamos �ste pasaje de las Escrituras, debemos tomar en cuenta que est� hablando de la manera en que recibimos la Palabra de Dios cuando es ense�ada. En el pasaje, el problema no es necesariamente el sembrador o la semilla, sino con el terreno. Si estamos preparados para recibir la Palabra de Dios, vamos a recibir m�s cuando sea ense�ada. Hoy me gustar�a examinar mejor el segundo tipo de semilla, la semilla sembrada en terreno pedregoso, y c�mo la Biblia nos ense�a a reaccionar ante la ofensa.

El testimonio de un predicador
Recuerdo escuchar una historia que relat� Billy Joe Daugherty, pastor del Centro Cristiano Victoria, una iglesia de 14.000 miembros en Tulsa, Oklahoma. �l comparti� la historia de cuando estaba hablando con T.L. Osborn, uno de los pioneros de las cruzadas de sanidad masiva. Osborn ten�a varios a�os en el ministerio, as� que aprovech� la oportunidad de hacerle una pregunta respecto al ministerio. �Hermano Osborn, �qu� es lo m�s importante que puede decirme para ser exitoso en el ministerio?� Sin dudar, T.L. respondi� diciendo: �si no guardas amargura, ser�s exitoso en el ministerio�. Es interesante que a trav�s de todos los a�os de ministrar para el Se�or en todo el mundo, T.L. Osborn diera el mejor consejo que pod�a dar, es decir no guardar amargura. Esto nos muestra que la ofensa es una influencia negativa muy grande en la vida de los cristianos.

Todos se ofenden
Al comenzar este estudio, pienso que es importante darnos cuenta que todos se ofenden en alg�n momento de sus vidas. Algunas veces la gente dice algo que no nos gusta, o a ellos simplemente no les gusta lo que hacemos, y eso nos ofende. Algunas veces la gente ni siquiera hace nada, y nos ofendemos. Todos nos ofendemos.

Lucas 17:1 �Dijo Jes�s a sus disc�pulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas �ay de aquel por quien vienen!�

La Biblia dice que es imposible que las ofensas no vengan. En otras palabras vamos a ofendernos de vez en cuando. As� que, alguien va a decir o hacer algo que no nos va a gustar, y nos ofenderemos como resultado. Pero Lucas tambi�n nos muestra que la ofensa va a afectar la salud de nuestra vida cristiana. As� que la pregunta no es si vamos a ofendernos, la pregunta es c�mo reaccionamos ante las ofensas.

Volviendo a ver la definici�n de ofensa
La ofensa se define como: �Algo que en principio desaf�a tu c�digo de conducta moral o social. En segundo lugar, te insulta o te indigna. Finalmente, algo que hace que tropieces�.

Cuando nos ofendemos, generalmente estamos caminando por una senda que va progresando. Comienza simplemente notando que algo nos molesta, hasta que se transforma en algo que provoca ira contra otra persona. La ofensa es un tipo de c�ncer en el cuerpo de un cristiano porque destruye a la persona que la tiene, m�s que a la persona con la que se ha ofendido.

Los resultados cancerosos de la ofensa

  • La ofensa permite que la persona que la tiene pierda su paz.
  • La ofensa permite que la persona que la tiene pierda su gozo (Nehem�as 8:10).
  • La ofensa te aparta de caminar bajo el paraguas de la gracia de Dios (Hebreos 12:15).
  • La ofensa logra que rompas el mandamiento de amor (Lucas 6:28).
  • La ofensa te lleva por un camino hacia el pecado.
El camino de las ofensas
Anteriormente hemos hablado un poco sobre los efectos de guardar amargura y ofensa, pero en �sta secci�n me gustar�a examinar el camino de la ofensa. La Biblia nos ense�a que la ofensa es seductiva y nos gu�a por un camino de auto justificaci�n y finalmente de constante pecado. Como cristianos saludables, debemos ser capaces de identificar cu�ndo estamos caminando por el camino de la ofensa, y tomar los pasos necesarios para dejar de hacerlo.

G�nesis 4:7 �Si bien hicieres, �no ser�s enaltecido? Y si no hicieres bien, el pecado est� a la puerta; con todo esto, a ti ser� su deseo, y t� te ense�orear�s de �l�.

En G�nesis 4 vemos que desde el principio el hombre ha tenido que lidiar con la ofensa. Ca�n y Abel trajeron su sacrificio al Se�or. Dios acept� el sacrificio de Abel, pero rechaz� el de Ca�n. Ca�n se ofendi� y como resultado mat� a su hermano. Antes de que sucediera el incidente Dios pod�a ver el camino por el cual Abel estaba caminando. �l se refiere a esto en G�nesis 4:7.

La traducci�n de El Mensaje lo pone de �sta manera:

�Dios habl� a Ca�n: ��Por qu� �ste berrinche? �Por qu� este mal humor? �Si lo hicieres bien, no ser�as aceptado? Y si no lo haces bien, el pecado est� esperando por ti, listo para saltar; est� ah� para alcanzarte, tienes que dominarlo�.

En el caso de Ca�n, la ofensa lleg� con una simple observaci�n �Dios no acept� mi ofrenda�. Luego comenz� con una comparaci�n �Dios acept� la ofrenda de Abel�. Luego una acusaci�n. �Abel debe pensar que es mejor que yo�. Luego entra la ofensa ��Qui�n se cree que es �l?� Luego, la elecci�n de un curso de acci�n �lo matar�. Finalmente un pecado. Dios le advirti� sobre �ste camino. Ca�n perdi� la batalla en sus pensamientos porque ni Abel ni Dios dijeron que Abel era mejor que Ca�n. Ca�n lleg� a esa conclusi�n, la ofensa se estableci�, Ca�n la acept� y se produjo el pecado.

Mateo 5:21-22 �O�steis que fue dicho a los antiguos: No matar�s; y cualquiera que matare ser� culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, ser� culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, ser� culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedar� expuesto al infierno de fuego�.

Mateo 5:43-48 �O�steis que fue dicho: Amar�s a tu pr�jimo, y aborrecer�s a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que se�is hijos de vuestro Padre que est� en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si am�is a los que os aman, �qu� recompensa tendr�is? �No hacen tambi�n lo mismo los publicanos? Y si salud�is a vuestros hermanos solamente, �qu� hac�is de m�s? �No hacen tambi�n as� los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que est� en los cielos es perfecto�.

La ofensa es la carnada de Satan�s
Recuerdo haber escuchado una historia sobre gente que estaba cazando monos en el �frica. El documental era muy interesante porque explicaba que un mono es un animal muy inteligente y que es casi imposible capturarlo. B�sicamente tienes que tenderle una trampa para atraparlo. La gente de las tribus cavaba un pozo en el suelo donde el mono pudiera verlo. Luego tomaban un objeto brillante y lo agitaban a la vista de los monos. Despu�s de que hab�an conseguido la atenci�n del mono, ellos pon�an el objeto en el agujero y lo escond�an detr�s de un �rbol cercano y esperaban. El �nico problema era que el agujero era lo suficientemente grande como para que entrara la mano del mono, pero una vez que �l agarraba el objeto era muy grande para sacarlo. Literalmente, los hombres de la tribu se acercaban y golpeaban al mono con un palo repetidas veces hasta que mor�a, y el mono nunca soltaba el objeto.

En el Cuerpo de Cristo, yo creo que muchos de nosotros nos comportamos de la misma manera con la ofensa. Nos aferramos a la ofensa sin importar cu�n peligrosa es en nuestras vidas, y que literalmente nos mata por dentro. Un cristiano saludable sabe como enfrentar la ofensa y desecharla.

Algunos consejos cuando se trata de enfrentar la ofensa

  1. Ofenderse es una elecci�n. Cuando nos ofendemos es porque hemos elegido ofendernos. Podemos elegir estar ofendidos, o no estarlo.
  2. La regla de oro de la ofensa: �cuando nos ofendemos, generalmente estamos equivocados�. La mayor parte del tiempo, estamos equivocados cuando nos ofendemos. Estamos en un error simplemente por el hecho de que nos hemos permitido caminar por esa senda.
  3. Todos se ofenden de vez en cuando, pero no debemos permanecer ofendidos. La Biblia nos dice que es imposible que no vengan las ofensas. As� que nos ofenderemos de vez en cuando. La idea es no permanecer ofendidos. Des�chala antes de que comience a matarte.
  4. Al�jate de las personas que alimentan la ofensa. Existe un dicho: �No te alejes lentamente de las personas negativas, �huye de ellas corriendo!� No puedes desactivar continuamente la ofensa frecuentando personas que se ofenden f�cilmente.
  5. Reconoce las se�ales. Cuando est�s enojado, herido, listo para explotar, etc. �stas son se�ales de que has sido ofendido. No trates de justificarla. Identif�cala. Trata con ella y perdona.
Hebreos 12:14-15 �Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie ver� al Se�or. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna ra�z de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados�.

Daronn Washington

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