"Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de
nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Que ninguno agravie ni engañe
en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado"
(1 Tesalonicenses 4 : 1.6)
Decía el predicador, que quienes tienen fe, entran en una tienda sin dinero, dispuestos a llevarse lo que
anhelan, porque "lanzan" la palabra "profética", con la cual materializan sus deseos, enseñando la falsa
doctrina de la "confesión positiva" o "superfe" (en sí mismos). Para demostrar esta "verdad", les narró una
anécdota personal de cómo en una ocasión que entró a una tienda dispuesto a llevarse una camisa de seda
costosa.
Esto es lo que siguen esparciendo desde el canal Enlace TBN y tenemos que ver los creyentes en las ciudades
donde han instalado antenas o alquilado cupos a proveedores de TV-cables, aparte de las "maratónicas", para
recoger dinero de incautos, a los cuales les piden el 1% o el 10% de las deudas, prometiéndoles la mágica
desaparición de ellas, pero involucrando el nombre de Jesucristo, presentándolo como un traficante de milagros
por dinero.
Cambié al otro canal cristiano y me encontré con unos cantantes vestidos con los ajustados vestidos charros de
mariachis, lanzando los gritos despechados que el ron tequila ha hecho propio de las rancheras, mientras
bailaban contorneando las caderas y zapateando la botas vaqueras, pero esto lo hacían en un culto cristiano,
con el púlpito convertido en escenario. La vedette de la ranchera "evangélica", que divertía y hacía reír con
su actuación de charro mariachi era nada menos que el mismo cantante Witt, el que propaga o introduce el mundo
en las iglesias.
Es desesperante y angustiosa la situación de nuestra Iglesia cristiana en este siglo, el enemigo Satanás como
no ha podido destruir a los cristianos con la persecución y el ataque frentero, hoy ha multiplicado el ataque
engañoso desde adentro, infiltrando sus falsas doctrinas, untando o ensuciando de mundo y de carne a gran
parte de la Iglesia, con lobos disfrazados de ovejas que predican y hacen espectáculos desde púlpitos, tarimas
o pantallas de televisión para distraer a los creyentes. Al punto que los hermanos nuevos o con poco crecimiento espiritual no distinguen lo falso y lo profano de lo santo y genuino.
Pero, allí no acaba el problema, pues apartándonos de esos espectáculos, encontramos el otro extremo, que
puede ser parte de la causa, hermanos que tienen mucha actividad cristiana y son usados por el Señor, pero se
creen tan santos y usados, que como ovejas gordas empujan y patean con menosprecio a las ovejas flacas y
necesitadas. La religiosidad de estos, deja de ser santidad, pues se convierte en egoísmo, condenación,
confianza en las obras y falta de humildad. Mucho pueblo cristiano por reacción a esa hipocresía que llaman
"legalismo", se ha dejado seducir por la emoción del liberalismo mundano y carnal.
Son dos extremos, ambos falsos, que están haciendo daño a la Iglesia desde adentro y que debemos combatir por
igual.
Algunos piensan que conseguirán sus deseos o necesidades, dando dinero en "pactos" o "siembras"; otros
piensan que la cantidad de días de ayunos puede darnos poder y conseguirnos cualquier cosa. Pero, ni el
dinero, ni el ayuno, pueden comprar a Dios. No hagamos dioses de esos medios de ofrendar a Dios. Ambas
cosas deben hacerse en secreto, como Cristo nos manda en (Mateo 6), de lo contrario, ya tenemos nuestra
recompensa con la admiración de quienes nos vean.
Preguntas al margen
Antes de continuar con la segunda parte, me inquietan estas preguntas sobre dos temas:
1- ¿Nuestro Señor Jesucristo volverá, dos o tres veces? ¿Si el Nuevo Testamento menciona "su" venida, en
singular, porqué muchos hablan de una segunda venida secreta, hasta las nubes y otra tercera, visible para
todo ojo?
2- ¿Si el diezmo es algo tan importante y condenatorio para muchos hoy, basándose el Antiguo Testamento,
porqué en ninguna parte del Nuevo Testamento se manda hacerlo ni se habla del diezmo, sino solo de ofrendar?
¿Fue un olvido del Espíritu Santo o del apóstol Pablo, en imposición tan grave?
Aclarando que no estoy en contra de la práctica del diezmo, pero deseando ser fiel a la doctrina del Evangelio
o Nuevo Testamento, me inquieta esa terrible omisión neotestamentaria.
Vicente Mercado Santamaría
