La envidia y los celos en el ministerio

L�deres cristianos | Imprimir p�gina | Biblia en l�nea | Martes, 12 de Agosto del 2008

Muchas personas que han perdido espacio en sus movimientos y denominaciones no pueden tolerar que Dios use a otros para llevar adelante la obra espiritual.

�Entonces levant�ndose el sumo sacerdote y todos los que estaban con �l, esto es, la secta de los saduceos, se llenaron de celos; y echaron mano a los ap�stoles y los pusieron en la c�rcel p�blica� (Hechos 5:17-18)

Los ap�stoles Pedro y Juan eran dos personas comunes y corrientes. Dos pescadores. No pose�an grandes conocimientos. El sumo sacerdote y la secta de los saduceos, en cambio, eran unos hombres ilustrados, estudiosos de la ley, conoc�an los mandamientos a la perfecci�n. Sin embargo, �por la mano de los ap�stoles se hac�an muchas se�ales y prodigios... y los que cre�an en el Se�or aumentaban m�s, en gran n�mero as� de hombres como de mujeres�.

Los saduceos s�lo pod�an causar temor en la gente, cada vez se encontraban m�s solos, las personas los rechazaban y su legalismo tradicional no ten�a nada ver con las necesidades de la gente.

�Cu�l era la diferencia? Los ap�stoles estaban �llenos del Esp�ritu Santo�, en cambio An�s, Caif�s y los ancianos de Israel estaban �llenos de celos�. No pod�an tolerar que Dios usara a otras personas en lugar de ellos que eran los �representantes oficiales� de los asuntos religiosos del pueblo.

Estos se�ores no hab�an causado ninguna influencia espiritual en la gente, por eso criticaban que otros hicieran lo que ellos no hab�an podido lograr. Los amenazaban, pero los ap�stoles les dec�an �no podemos dejar de decir lo que hemos visto y o�do�.

Pedro y Juan hab�an conocido al Se�or, los fariseos y saduceos s�lo una religi�n; una forma, una tradici�n. �Qu� hab�an visto y o�do estos religiosos...? Quiz� algunos de ellos, eran personas correctas, de buenas familias, pero no ten�an ni idea del obrar milagroso de Dios, y lo que es peor, tampoco la humildad de reconocer que la gente estaba experimentando un avivamiento espiritual.

Lamentablemente hoy en d�a, muchas personas que han perdido espacio en sus movimientos y denominaciones no pueden tolerar que Dios use a otros para llevar adelante la obra espiritual.

Se han quedado en sus costumbres, sus iglesias no crecen, su vida espiritual decae, y en lugar de acercarse a otros que Dios est� usando para causar un impacto en la sociedad, tienen la soberbia de criticarles y decirles que su �nica motivaci�n es la ambici�n personal.

En su cruzada en defensa de la �sana doctrina� tratan de arrastrar a personas con buenas intenciones, pero que a veces, en su excesiva bondad, caen en la ingenuidad. No les importa escuchar los testimonios de vidas cambiadas, familias restauradas,... lo m�s importante es la sana doctrina. Se sientan encima de sus opiniones y de all� nadie les mueve.

Gracias a Dios por los hombres y mujeres que est�n trabajando para que miles y millones sean alcanzados para Cristo, para que las ciudades sean ganadas para el Se�or, para que no sigamos creyendo la mentira de Satan�s que �somos un peque�o pueblo muy feliz� No niego que muchas personas cometan errores, que quiz� algunos tengan motivaciones personales, pero eso no invalida el trabajo de la gran mayor�a que est� orando, buscando el rostro de Dios y humill�ndose para que nuestro Se�or sane nuestra tierra tan enferma.

Querido maestro, di�cono, pastor no tengas temor de trabajar para el Se�or. No te averg�ences del �xito. Procura tener una iglesia lo m�s grande posible, trata de alcanzar a miles con el evangelio. De llegar a todos los medios de comunicaci�n posible, de ser la persona m�s conocida de tu barrio, de causar un impacto tan grande que en toda tu comunidad se enteren del trabajo de tu congregaci�n.

Escucha los consejos, pero rechaza las cr�ticas destructivas. No dejes de decir lo que has visto y o�do. Pero nunca olvides que �no nos predicamos a nosotros sino a Jesucristo resucitado�. Con esta motivaci�n cumpl� el prop�sito para el cual fuiste llamado. La voluntad de Dios es la salvaci�n del mundo, no de unos pocos sabios en doctrina. No desmerezco la teolog�a, dedico un tiempo todos los d�as, para el estudio sistem�tico.

En este momento adem�s de fundar una congregaci�n que est� impactando su comunidad, de ejercer la abogac�a desde hace quince a�os, junto con la docencia, estoy realizando dos carreras teol�gicas y de organizaci�n educativa. Es importante la preparaci�n, la reflexi�n, pero el Ap�stol Pablo, quiz� el cristiano m�s preparado de su tiempo, nos dec�a que el evangelio no consiste en palabras sino en poder de Dios.

Oremos por otros, para que sus ministerios sean mayores que los nuestros, para que sus iglesias crezcan m�s que las nuestras, para que Dios los guarde de caer en pecados y tentaciones: No tengamos envidia de otras personas que Dios est� usando, tratemos de imitar su fe. Dejemos de lado nuestro individualismo, nuestro af�n de poder, alegr�monos con el �xito del hermano.

La iglesia de Jesucristo es una, y cuando dejemos de lado nuestro orgullo y humildemente aceptemos al otro, con sus diferencias, como parte de mi propio cuerpo, sufriendo con sus ca�das y alegr�ndome con sus triunfos, vamos a cumplir con la voluntad que Jes�s expres�: �que seamos uno, para que el mundo vea y crea�.

Dr. Ricardo Bedrossian pastor de la iglesia �Cristo es el Cambio�

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