Línea directa con Dios

Jóvenes Ministros | Imprimir página | Biblia en línea

Imagínate que un día cualquiera, te despiertas en tu habitación y encuentras un teléfono celular en tu mesa de noche; entonces cuando lo miras, notas que te dice que recibiste un mensaje nuevo de una persona que tu no conoces, el mensaje dice lo siguiente: “Has sido favorecido entre todos los habitantes de tu ciudad en un concurso organizado por Microsoft Corporation. Todo lo que necesites, sea lo que sea, sólo llama a la línea directa Microsoft desde éste celular, entonces te lo enviamos gratuitamente a donde estés” ¿Qué sería lo primero que pedirías?.

Hoy te traigo una buena noticia: Hay alguien a quien no le importa quién seas, te ama tanto que tiene deseos y poder suficiente para suplir todas tus necesidades y darte siempre lo mejor de todas las cosas, ese personaje se llama Jehová de los Ejércitos y te ama tanto, que aunque tu le falles mil millones de veces, el te perdona si de veras le amas. Dios nos ama tanto a todas las personas, que ha dado lo más preciado para él, a su amado hijo, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Juan 3:16). Jesucristo pasó todo lo que pasó para que con su muerte y la sangre derramada en aquel madero, pudiera pagar el precio que nos tocaba pagar a cada uno de nosotros a causa de nuestros pecados y constantes rebeliones; por si fuera poco, nos ha dado a su propio Espíritu para que esté con nosotros, ayudándonos a alcanzar santidad, a recordar todas las cosas que hemos aprendido de parte de Dios y a cobrar nuevas fuerzas cuando pensamos que todo está perdido, el Espíritu Santo es la manifestación de Dios aquí en la tierra hablándonos cosas espirituales y guiando cada uno de nuestros pasos.

Dice la Santa Palabra de Dios que nos ha hecho templos vivientes para que su Espíritu more en aquellos que son lavados por la Sangre del cordero de Dios que quita todo pecado del mundo. Dios está muy cerca de nosotros, está más cerca que nuestra propia respiración y ha constituido la oración como un medio para que nos podamos comunicar con él, es una línea directa que ha establecido para que podamos comunicarnos con él y él pueda suplir cada una de nuestras necesidades conforme a su voluntad y su propósito, el cual es que nosotros seamos prosperados en todo. A continuación vamos a tocar bien el tema de la oración, y quién mejor que la Santa Palabra de Dios para explicarnos al respecto:

Dios sí nos oye
“Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.” (1Pedro 3:12)

No sólo nos oye Jehová, sino que también está atento a nuestras oraciones. Orar es hablar con Dios, es expresarle lo que sientes, lo que piensas; orar es darle gracias por todo lo que ha hecho en tu vida y pedirle lo que necesitas, la oración es la línea directa que tenemos con Dios para hablar con él y pedirle respuesta, la cual él está deseoso de darte.

Cuando estás orando, Dios está atento a lo que dices y a lo que le pides, él está mirando tu corazón y conoce tus más profundos secretos. Si amas al Señor y estás dispuesto a servirle y a agradarle con un corazón sincero, reconociendo que tienes necesidad de escuchar su voz, de sentir su presencia, entonces él escucha tu voz y te socorre en tiempo de angustia y de necesidad.

Para garantizar que nuestras oraciones están siendo escuchadas y respondidas, es necesario que amemos a Dios con todo nuestro corazón, que cuando hablemos con él, lo hagamos con verdad, porque para él somos transparentes, es decir, él conoce todo lo que hay en nuestros corazones, hasta lo más mínimo y él voltea su rostro a todo aquel en cuyo corazón haya deseos de hacer mal a otras personas o animales, o también a aquellas personas cuyas intenciones sean egoístas, buscando su propio beneficio en cada cosa, incluso pasando por encima de otras personas.

No oye a injustos a menos que cambien de parecer
Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo, cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos. Lavaos y limpiaos, quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:15-18)

Muchas son las personas que dicen ser cristianos, que van a la iglesia y hablan de amor al prójimo pero son incapaces de mostrarlo, éste pasaje me recuerda una canción de un cantante secular de mi tierra, Barranquilla, el cantante se llama Ricardo Arjona, en su canción titulada “JESÚS ES VERBO, NO SUSTANTIVO” él denuncia los males causados por las religiones, en otra ocasión publicaré un estudio sobre ésta hermosa canción donde acusa a todos los que creen tener el cielo ganado por el simple hecho de estar en una religión, pero Dios demanda de nosotros santidad y corazones sinceros; si buscamos a Dios, hagámoslo con un corazón sincero, un corazón que esté dispuesto a hacer la voluntad de Dios, que no se limite a predicar con su boca, sino también con sus obras.

A todas esas personas que creen tener el cielo en sus manos por el simple hecho de estar en una religión quiero decirles algo de parte de Dios: “PIERDEN SU TIEMPO, SI NO HACEN LA VOLUNTAD DE DIOS ENTONCES VUÉLVANSE AL MUNDO, PORQUE AL CIELO NO ENTRA NADIE QUE NO HAGA LA VOLUNTAD DE DIOS”.

Dios no escucha las oraciones egoístas de esos hacedores de maldad, es más hasta son “desconocidos” pues el Señor Jesucristo dice lo siguiente al respecto: “No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Y entonces les declararé: “Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”.” (Mateo 7:21-23).

Así es, esto le dirá el Señor Jesucristo a todos los que obran contra los principios establecidos por Dios, aún cuando creen servirle, pero no hacen su voluntad. Pero Dios es tan misericordioso y amoroso que por la sangre de Cristo, derramada en aquel madero, él nos perdona nuestros pecados y si nos arrepentimos de corazón él los olvida por completo y recibe a los pecadores arrepentidos.

Oremos en el nombre de Jesús
Jesús dijo lo siguiente: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, lo haré” (Juan 14:13-14)

Gloria a Dios, porque tenemos a un intermediario entre Dios y nosotros, dice la Santa Palabra que nosotros los humanos, tenemos a un abogado que está intercediendo ante el Padre a favor de nosotros, para que nuestras peticiones nos sean concedidas. Debido a que somos pecadores, pero Jesucristo vino a nosotros como uno más de los humanos, con un cuerpo carnal sujeto a pasiones carnales y tentaciones, pero que se mantuvo sin pecado. Jesucristo nos comprende bien, porque estuvo en un cuerpo como el nuestro, entonces él está intercediendo por nosotros delante de Dios.

Y sabemos por tanto que nuestras peticiones hechas en el nombre de Jesús, ya han sido dadas, porque éstas peticiones tienen el respaldo del Hijo unigénito de Dios y cuando las pedimos de éste modo, es como si fueran para el Señor Jesucristo.

Orar en armonía con la voluntad de Dios
“Y ésta confianza tenemos en él, que si pedimos una cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1Juan 15:14-15).

Amados hermanos, es indispensable que cuando hagamos una petición a Dios, estemos seguros que sea conforme a su voluntad; Dios no responde a los caprichos de las personas, por ejemplo, un joven ve una chica que pasa todos los días por la puerta de su casa, entonces se queda absorto mirándola cada vez que pasa, entonces el joven oye decir que Dios oye y responde a nuestras peticiones y se pone a orar, pero Dios conoce las intenciones de su corazón y sabe que si le da a esa chica que él pide, entonces puede cometer fornicación o simplemente jugar con sus sentimientos y abandonarla después; entonces no és la voluntad de Dios darle a esa muchacha. Dios conoce las intenciones de nuestros corazones y sabe para qué le pedimos lo que le pedimos, por eso, antes de levantar una petición de oración, medita en tu corazón y hazte las siguientes preguntas: ¿Qué deseas realmente?¿Para qué lo deseas?¿Estás teniendo la actitud correcta para recibir aquello que pides? Después de eso, cuando lo tengas claro, entonces decide si debes o no levantar esa petición de oración.

Algo más que no debemos olvidar: DIOS NUNCA PONE TUS DESEOS PERSONALES POR ENCIMA DE TU NECESIDAD. Dios conoce tus necesidades y él en su infinita sabiduría nunca pondría tus deseos personales por encima de la petición personal que le hagas, es por eso que primero el nos lleva por un proceso donde nos prepara para servirle con corazón sincero y con madurez.

Es esencial la fe
“Pero pida con fe, no dudando de nada; porque el que duda, es semejante a la onda de mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. (Santiago 1:6-8)

Ya para terminar éste maravilloso tema que un día prediqué a los muchachos de la célula que lidero y que ahora me ha ministrado nuevamente mientras escribo; es necesario tener fe, la fe es estar completa y absolutamente seguros que si pedimos conforme a la voluntad de Dios, entonces él nos concederá las peticiones de nuestro corazón y suplirá nuestras necesidades. Es necesario tener fe, estar confiados y perseverar cada día en hacer nuestras peticiones insistentemente hasta que las veamos manifiestas.

La persona que duda, es aquella que no está segura de lo que realmente desea, y al mismo tiempo está diciéndole a Dios a través de sus dudas que no es capaz de suplir su necesidad, o que no quiere, o que no tiene tiempo para responderla, pero Dios nos dice hay que debemos estar seguros de lo que pedimos, y si lo pedimos conforme a lo anteriormente expuesto en éste artículo, entonces sabemos que tenemos la petición respondida y que pronto se hará manifiesta.

Para despedirme, quiero recordarles que hay otro pasaje en la Biblia que dice así: “Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que és galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6)

Alvaro Martínez Vega
Ministerio PVN

Más en Biblia Virtual
Suscríbete gratis y recibirás un mensaje diario con todo lo nuevo de Biblia Virtual
En Grupo Bíblico
¡Solo faltas tú! Suscríbete y participa en nuestra comunidad
ENLACES PATROCINADOS
Sobre Biblia Virtual - Sobre el Ministerio PVN - Contacto - Licencia Creative Commons
Copyright © 2008 Ministerio Pan de Vida para las Naciones

Hosted by www.Geocities.ws

1