
El diario �La Raz�n�, atado al catolicismo m�s conservador, declara estar a favor de la retirada de anuncios de prostituci�n de sus p�ginas; pero no lo hace �hasta que todos los diarios se pongan de acuerdo! Es como si alguien anuncia que dejar� de robar cuando el resto de ladrones cesen en sus andanzas por lo ajeno.
Lo que haces no me deja o�r lo que dices.
A veces es interesante quitarle el volumen a la televisi�n, y ver s�lo las im�genes, el lenguaje visual. Es curioso lo que los rostros, los gestos nos transmiten con claridad.
Lo mismo deber�amos hacer con la m�sica que nos cantan personas y entidades, personalidades y medios de comunicaci�n: quit�mosles la voz y dejemos hablar a sus hechos, mir�ndolos con objetividad desde cierta distancia, como el que mira un cuadro en una galer�a de arte.
En el caso de La Raz�n, lo que nos dice es �soy moral mientras no me perjudica econ�micamente�. Un discurso muy de acuerdo con la doble moral religiosa: haz lo que digo pero no lo que hago, al que podr�amos a�adir al tambi�n filocat�lico diario ABC.
No se quedan fuera medios conocidos que nadie tildar�a de religiosos, como El Pa�s, o El Mundo (por citar los de mayor tirada), que defienden la dignidad de la mujer a la vez que la �venden� como carne de consumo (m�s o menos cara) pocas p�ginas m�s all�. Es la misma doble moral, pero en un nivel �ticosocial: defiendo ideales que s�lo cumplo si no me cuestan dinero.
Porque quiz�s donde mayor dimensi�n cobran los principios es cuando son blanco sobre negro, cuando se mantienen a pesar de poder costar la vida, aunque duelan intensamente, aunque perjudiquen o aunque frenen aspiraciones humanas. Cuando es lo �ltimo que har�amos o dir�amos salvo por ser lo que creemos que debemos hacer o decir.
Y sobre todo, cuando cuesta dinero.
Porque en el fondo, tras esta crisis econ�mica, se esconde la dura realidad de que aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que ser� capaz de hacer cualquier cosa por dinero (Benjamin Franklin).
Porque la sociedad del bienestar ha querido cambiar la felicidad por dinero, para no poder luego cambiar el dinero por la felicidad (Jos� Narosky).
Porque es bonito tener dinero y cosas que puede comprar el dinero, pero tambi�n es bonito tener las cosas que el dinero no puede comprar (George Horace Lorimer).
Porque no vale una doble moral de defender los valores, la fe, los ideales, la verdad� para al final con nuestros hechos venderlo todo por tener o no perder un pu�ado de monedas, un plato de lentejas, o un puesto en la mesa del rey.
Porque necesitamos hombres y mujeres que digan lo que hacen, y hagan lo que dicen. Incluso equivoc�ndose. Porque el que se equivoca con sinceridad, con sinceridad rectificar�. Pero el que tiene una doble moral seguir� enga�ando (y enga��ndose) siempre.
Redacci�n P+D es la Direcci�n de Protestante Digital
� ProtestanteDigital.com, Espa�a, 2008.
