
La Biblia nos da numerosas ilustraciones de devoción, una de ellas la encontramos en 2 Samuel 23.13-17. David se encontraba en la cueva de Adulam huyendo del Rey Saúl que procuraba matarle. Al mismo tiempo los filisteos estaban venciendo a Israel y habían capturado Belén la ciudad natal de David. Posiblemente era de noche y sufriendo en su corazón como los filisteos estaban tomando la tierra de Israel, David manifiesta con dolor, ¡Quien me diera a beber del agua del pozo de Belén, que esta junto a la puerta! . No dudándolo y sin decir a nadie, tres de los valientes de David, arriesgando sus vidas, irrumpen en el campamento filisteo, sacan agua del pozo y la traen a David para que la beba. Asombrado por su coraje y sintiendo su corazón temblar por el aprecio y lealtad que estos hombres le tienen, David decide no tomarla y la presenta como ofrenda a Jehová. De todas las historias que se pudieron haber contado sobre los “Valientes de David”, esta ocupa un lugar especial como un acto de devoción excepcional hacia David ya que es una imagen de la devoción que nuestros corazones pueden llegar a tener por Jesús.
Para la mayoría la vida presenta docenas de opciones para estudiar, modo de vivir o distraerse y en el deseo de obtener satisfacción y significado a la vida, corremos de un lado a otro, probando un trabajo o una actividad después de otra sin comprometernos la mayoría de veces en una sola dirección. Muchas veces nos pasa lo mismo como cristianos en nuestra vida espiritual, vamos de una enseñanza a otra, o de una iglesia a otra, sin encontrar con en el transcurso de los años algo que le de a nuestra vida un crecimiento permanente a nuestro caminar. Pero el llamado de Dios para su pueblo es de dejar de perseguir ministerios y comenzar a cultivar un corazón que nos lleve a ser devotos a Dios y su palabra. Dios desea que le amemos, a El primeramente, con todo nuestro corazón, toda nuestra alma y todas nuestras fuerzas (Deuteronomio 6.5, Mateo 22.37), Dios desea que seamos personas de un solo propósito.
Mientras mas busquemos que El sea nuestro propósito principal, encontraremos Su llenura y pasión por nuestros corazones. Cuando nuestro corazón es lleno por Aquel que realmente conoce nuestras necesidades no existe nada más que pueda capturar nuestra atención, le buscaremos a El solamente, no existirá regreso a aquellas cosas que nos traían satisfacción, ya que todo lo secundario desvanecerá.
Vivimos en un mundo que tiene temor a la devoción. Dios esta buscando corazones que no tengan reservas hacia El, corazones que tengan como principal deseo cumplir el anhelo que estaba en el corazón del salmista “Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré, que éste yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida” Salmo 27.4. La transformación de nuestros corazones nos llevara a no preguntar más ¿Cuál es el mínimo requerido para mí? ¿Qué recibo a cambio? sino que en lugar diremos ¿Cuánto es lo más que puedo dar? Cuando encontremos la satisfacción de vivir con un solo propósito, no seremos satisfechos con nada menos que este propósito.
La pregunta es ¿Que hizo que estos hombres arriesgaran sus vidas por unos pocos tragos de agua?. No creo que fue el deseo de fama o promoción. Creo que el coraje de estos valientes provenía de un solo deseo, su absoluta *hasta la muerte* devoción hacia David. Su determinación y perseverancia los llevaron a hacer inusuales muestras de valor y lealtad por su irrevocable compromiso con David. Dios busca un pueblo que tenga la misma devoción hacia El, este es nuestro llamado, amar a aquel que nos amo primero y dio TODO por nosotros
César Custodio
