La disciplina del dinero

Familia cristiana | Imprimir p�gina | Biblia en l�nea | Viernes, 11 de julio del 2008

Explorando el concepto b�blico de la deuda
��Las tarjetas de cr�dito las imprime el mismo Satan�s!...� ... grit� el predicador descargando en su serm�n a�os de frustraci�n en el �rea de la consejer�a familiar. No lo culpo. La presi�n emocional que produce en las familias hispanohablantes, el tema de las deudas y las finanzas est� teniendo un impacto devastador en el n�cleo familiar.

En Estados Unidos las deudas en tarjetas de cr�dito se han cuadruplicado desde 1986 y representan la causa principal del 90% de las bancarrotas en el pa�s. El a�o pasado m�s de un mill�n de personas se declararon en bancarrota, la tasa m�s alta en la historia de la naci�n. En enero de 1997 el 25% de los poseedores de tarjetas de cr�dito �todav�a estaban pagando las deudas contra�das en la navidad de 1995!

Lamentablemente, los que sufren las primeras consecuencias de estas tendencias hacia el endeudamiento no son los pol�ticos ni los empresarios. Son los consejeros familiares y los pastores. El 90% de las parejas que se divorcian apuntan al aspecto financiero como uno de los m�s importantes en el desarrollo del conflicto.

A pesar de la frustraci�n personal con la problem�tica de las deudas, debemos admitir que la Biblia no dice que el pedir prestado sea pecado. Al contrario. El cap�tulo 15 de Deuteronomio nos muestra c�mo, en una econom�a creada por Dios mismo, el pedir prestado se permit�a pero, al mismo tiempo, se regulaba. La Biblia nos proporciona algunos principios importantes con respecto al pedir prestado:

1. El pedir prestado siempre se asocia con una idea negativa y no recomendable.

En Deuteronomio 28, por ejemplo, Dios le dice al pueblo de Israel que si obedece, las cosas le ir�n bien, entre ellas: �...prestar�s a muchas naciones, y t� no pedir�s prestado� (v.12). Pero si el pueblo desobedec�a, las cosas ir�an mal y el extranjero �...te prestar� a ti y t� no le prestar�s a �l� (v.44).

Proverbios 22:7 indica que �el rico se ense�orea de los pobres y el que toma prestado es siervo del que presta�. Y si usted no lo cree, deje de pagar su hipoteca �y despu�s me cuenta qui�n es el verdadero due�o de su casa! Dios no quiere que seamos siervos de nadie m�s que de �l. Cuando las deudas se empiezan a acumular, empiezan a presionar no s�lo la vida emocional sino tambi�n la espiritual.

2. El pedir prestado debe ser un compromiso a corto plazo.

Cuando Dios era ministro de econom�a, las deudas no duraban m�s de siete a�os. Al final de ese per�odo se deb�an perdonar. Seguramente usted se podr� imaginar las precauciones que tomaba el prestamista para asegurarse de que el deudor estaba en condiciones de pagarle. No es as� con los bancos de hoy, que junto con las compa��as de cr�dito prestan dinero a gente que jam�s deber�a recibir un pr�stamo, y en el Jap�n ahora las hipotecas se hacen hasta por �dos generaciones!

El cristiano, entonces, deber�a pagar sus deudas lo antes posible.

3. Lo que se pide prestado se debe devolver.

El ap�stol Pablo declara: �Pagad a todos lo que deb�is...� (Ro. 13:7). Ese es un principio eterno y transcultural de la Palabra de Dios. Era verdad en Roma hace dos mil a�os y es verdad en nuestros pa�ses en el d�a de hoy. Si usted se comprometi� con alguien a pagarle alg�n dinero, �sa fue su palabra. Su palabra representa su honor y el honor de Dios porque usted es hijo o hija de Dios.

Por esa raz�n el concepto de bancarrota no existe para el creyente. En un caso extremo (y como �ltimo recurso), es justo que el cristiano use un recurso legal como �se para protegerse del asedio de sus acreedores. Pero es inmoral la transferencia de bienes para evitar pagar deudas. Cada una de las deudas adquiridas, eventualmente se deben pagar... �aunque nos lleve el resto de la vida hacerlo!

No importa lo que diga la ley del pa�s. La Palabra de Dios, que es superior, nos dice que nuestro �s�� debe ser �s�� y nuestro �no�, debe ser �no�; y que es mejor no hacer una promesa, que hacerla y no cumplirla (Ec. 5:5).

4. S�lo deber�amos pedir prestado si tenemos la certeza de que podemos pagar.

S�lo deber�amos pedir prestado si nuestro �activo� es mayor que nuestro �pasivo�. Este principio se hace claro en la compra de un auto �cero kil�metro�. Ni bien llevamos el auto fuera de la concesionaria, ya perdi� un buen porcentaje de su valor. Si luego de un par de meses tenemos problemas econ�micos y lo queremos vender, �el dinero que recibiremos por �l no alcanzar� a pagar la deuda original! Nuestro pasivo (deuda) es m�s alto que nuestro activo (dinero que puedo recibir por el auto).

En el caso del auto (o de una casa), podr�amos poner la suficiente cantidad de dinero de �enganche� para que, de esa manera, pidamos prestado una cantidad menor que el valor del auto en el mercado del �usado�. Tambi�n podr�amos usar otra propiedad colateral para mejorar la situaci�n de nuestro activo. Pero �se es tema para otro �serm�n�.

Andr�s G. Panasiuk es director para Am�rica Latina de Conceptos Financieros Cristianos.

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